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jueves, 11 de diciembre de 2025

Verano de corrupción (1998)


Existe una novela corta de Stephen King titulada Alumno Aventajado y llevada al cine por Bryan Singer con el horroroso nombre en español de Verano de Corrupción. Ni la historia se sitúa en verano ni los dos dos protagonistas se corrompen. Ya vienen estropeados “de casa”.

Verano de Corrupción se basa en la segunda novela que completa el primer volumen de las Cuatro Estaciones. La primera historia de este volumen es Rita Hayworth y la redención de Shawshank, en la que se basó Cadena Perpetua. Es más, en la novela de Alumno Aventajado, el banquero Dufresne de Cadena Perpetua aparece y ayuda a invertir a uno de sus protagonistas, en lo que podríamos definir como un cameo literario.

Por tanto, su segunda historia quedó más en el ostracismo aunque se escribiera antes que la Redención de Shawshank. Más concretamente, King la escribió después del Resplandor por allá en el lejano 1982.

Este título no es una historia de fantasmas ni de posesiones como nos suele acostumbrar Stephen King sino que es un relato de terror psicológico entre un joven que chantajea a un anciano creando una tétrica relación. Los eruditos lo llaman, “tour de force” entre dos actores.

Tanto el libro como la película son dos formatos que se pueden disfrutar. No voy a caer en la trampa de “a mi me gustó más el libro” porque entraríamos en una pedantería de la cual no pertenezco.

Un adolescente con cara de ángel, Todd Bowden, siente fascinación por el tercer Reich. Entre sus documentos, le llama la atención una foto de un antiguo oficial nazi que gobernaba el campo de concentración de Patin. Es su anciano vecino, Arthur Denker, o más bien llamado, Kurt Dussander, la fiera sanguinaria de Patin.

Todd visita a Denker y le comunica que sabe que su nombre real es Kurt Dussander y que conoce que tenía un trabajo poco ejemplar en el pasado. A cambio de su silencio, sólo le pide que le cuente los detalles más escabrosos cometidos en el campo de concentración. En ese instante, el anciano es rehén del niño hasta que cambian las tornas y acaban devorándose mutuamente.

El relato se centra en la facilidad de un chaval de sentir fascinación por lo macabro aunque su entorno familiar y escolar sea intachable. Por eso, lo del título Alumno Aventajado. A raíz de las historias del anciano, Todd sufre pesadillas y sus notas escolares bajan considerablemente. A su misma vez, Dussander despierta de su mente su pasado nazi que enterró por supervivencia tras la derrota en la guerra.

Una de las escenas más icónicas, que comparte la novela y la película, es cuando Todd le regala un uniforme de oficial nazi al anciano y le obliga a desfilar. En ese instante, el lector y espectador ya es consciente de que el chico de tan sólo catorce años es un manipulador sin escrúpulos.

En el libro, llegas a tener cierta empatía por Dussander hasta que en un giro sorprendente, el anciano introduce un gato en un horno, recordándonos que ese desvalido viejo enviaba a familias enteras a la cámara de gas. Sin embargo, el nazi no está solo. También Todd, mata un cuervo con una pelota de baloncesto (en el libro lo atropella siete veces), demostrando al espectador que los dos protagonistas poseen “problemas de azotea”. Son diferentes generaciones que se unen en una sensación de poder tóxica.

No es sorpresa que los actos de crueldad animal es una cualidad intrínseca de los asesinos en serie. No os preocupéis de como su director, Bryan Singer, plasma estas escenas en la película ya que quedan en un segundo plano y el gato parece que se escape del horno salvo por un detalle imperceptible. Un cartel de “Se busca”.

La novela es mucho más retorcida que la película ya que tiene más tiempo en regodearse en los detalles. Por ejemplo, el gas Zyklon-B y como afectaba a los judíos, los sueños húmedos de Todd con prisioneras o la mención de figuras nazis como la señora Ilse Koch. Curiosamente, esta última, apodada la Zorra de Buchenwald, aparece nombrada en la serie del asesino en serie (como redundo) Ed Gein y fue célebre por hacerse lámparas con piel humana. No era de extrañar, que al encender la bombilla se viera reflejado un tatuaje o hasta un pezón. Aclaro que la película nunca muestra imágenes perturbadoras ni fotografías crueles. Tampoco las necesita. Todos estos detalles subyacen de los diálogos entre Todd y Dussander.

La película acarrea problemas de ritmo y a veces, se atropella al intentar ir demasiado al grano. Por ejemplo, Todd ve una fotografía de su vecino nazi, se lo encuentra en un autobús, cartelito de “un mes después” y en la escena siguiente ya está en su casa coaccionándolo. Raro.

En el reparto, tenemos a Ian McKellen como oficial nazi, nuestro Gandalf, y se llevó todos los elogios en una película que no encontró su taquilla y tuvo una indiferente recepción crítica. Sin embargo, el actor Brad Renfro, como Todd está muy correcto y refleja perfectamente aquel “alumno aventajado” que se muestra en la novela. Un Brad Renfro que murió de sobredosis de heroína con sólo 25 años recordando su caso a otro juguete roto de Hollywood, como lo fue River Phoenix.

La película no estuvo exenta de polémica ya que el actor Brad Renfro contaba con tan sólo 14 años y tuvo que aparecer desnudo en una escena de ducha. También, lo vemos en una escena con una felación y para redondear, como se carga a un vagabundo con una pala. Para poner más guindas en el pastel, el director de Sospechosos Habituales, Bryan Singer, ya se le conocían tendencias sexuales poco éticas hasta que unos años más tarde fue denunciado por abuso de menores. El director lo niega rotundamente.

Justamente, por la escena de la ducha, tres extras menores de edad denunciaron al realizador por obligarles a desnudarse para la escena pero hubo un acuerdo económico y se desestimó el caso. Esto no evitó que se volviera a filmar la escena con más vapor y con planos más cerrados para que los cuerpos quedarán más difuminados.

Se podría decir que Verano de Corrupción fue un proyecto maldito y se intentó lanzar la película mucho antes, en la década de los 80. Por aquella época, para interpretar al viejo Dussander se barajó a James Mason pero murió de infarto. Después, se le ofreció el papel a Richard Burton pero también falleció. Y cuando ya tenían pactado un nuevo elenco y hasta minutos filmados, la productora entró en bancarrota y se anuló el proyecto. Cuando reflotó la cosa, el actor que interpretaba al niño Todd ya tenía la edad para casi interpretar al viejo Dussander y no pudieron empalmar el metraje que ya habían grabado. Un show.


¿Qué final es mejor? ¿Libro o novela? Spoiler.

En los dos formatos, los dos protagonistas alcanzan una relación abuelo-nieto y se unen para hacer desaparecer el cuerpo de un mendigo ya que Dussander no ha podido esconderlo a causa de un infarto en mitad del crimen. Por cierto, vagabundo interpretado por Elias Koteas. Algo que no aparece en la película y sí en el libro, es que el niño Todd se infla a matar vagabundos a cuchillazos y a martillazos compartiendo esa afición con Dussander pero ninguno de los dos sabe lo que el otro está haciendo. En la película, la maldad de Todd queda más difuminada ya que no se muestra este hobby asesino. En el libro, el niño es un mal bicho.

Tanto el final de la película como el del libro, el oficial nazi se suicida al verse acorralado por el Mosad y el FBI pero el destino de Todd Bowden es distinto.

Ante las autoridades, Todd se intenta desvincular de Dussander confesando que desconocía su pasado y que casi no tenían relación. Sin embargo, en un momento de la trama, el viejo alemán se hace pasar por su abuelo en una reunión escolar y se entrevista con Edward French (interpretado por nuestro actor Ross de Friends).

Cuando este Edward French ve la noticia de que Dussander era un asesino nazi y que el niño, afirma que tenían una relación casi testimonial, el profesor amenaza a Todd de contarlo todo a la policía para demostrar que tenían una relación más que cercana. Sin embargo, el chaval intimida al personaje de David Schwimmer con airear de que se le ha insinuado sexualmente en varias situaciones con detalles que se reflejan en la película y que a mi ver, son válidos. Todo finaliza que el manipulador Todd sigue feliz con su vida pero...

¿Cómo acaba Todd Bowden en el libro?

Pues en este caso, tiene en su poder un rifle Winchester y con eso ya lo digo todo. Ante el chantaje de su educador, no lo amenaza verbalmente como en la película sino que le dispara tres veces saltándole la sesera. No contento, Todd se va a disparar conductores en una autopista hasta que en cinco horas, “es desarmado”.

¿Curioso? Seguro que sí. Un abrazo.

 

 

sábado, 13 de septiembre de 2025

¿Cómo eran realmente los personajes de Cadena Perpetua según Stephen King?

 


Sí, es de Stephen King. No es de extrañar la cara de sorpresa cuando uno descubre que Cadena Perpetua proviene de una novela del maestro del terror, Stephen King. Habitualmente, su mención en cualquier producto audiovisual es sinónimo de atracción para el público pero en Cadena Perpetua se ocultó al escritor intencionadamente. Según los productores, la película iba destinada para un espectador con gustos más “refinados” y se eliminó cualquier referencia al escritor de Maine.

Según la web de cine IMDB, Cadena Perpetua (1994) es la película mejor valorada del planeta y reconozco que sus personajes son realmente muy queridos. Sin embargo, no olvidemos que son presidiarios y que están cumpliendo largas condenas por crímenes realmente atroces. La película pasa muy de soslayo (o ni pasa) por estos hechos punibles y hace bien. Por este motivo, es muy curioso encontrar esta información de su fuente original, la novela “Rita Hayworth y la redención de Shawshank” que se incluye en la obra “Las Cuatro estaciones” de 1982.

La novela cuenta con apenas un poco más de 120 páginas (según la versión de Penguin Grupo editorial que poseo) y normalmente, cuando un relato corto se traslada a la película (o serie), hay un riesgo inherente de alargar el guion de manera poco sutil. Sin embargo, el director de Cadena Perpetua, Frank Darabont, extiende de forma natural varios personajes y sale airoso. Por ejemplo, el anciano Brooks Hatlen, el entrañable bibliotecario que tiene un final distinto en los dos formatos.


¿Y por qué no? Comencemos por él. Todos recordamos a Brooks Hatlen (James Whitmore) protagonizando una de la escenas más lacrimógenas del cine. Qué llorera. Brooks es un anciano entrañable y es respetado en la prisión de Shawshank donde trabaja como bibliotecario y como también sucede en la novela. Su avanzada edad refleja que lleva toda la vida en la cárcel y ya es toda una institución. Ahí radica el problema cuando le conceden la libertad y comienza otra condena, la vida como civil. Los nuevos tiempos le atemorizan y cercenan su corto futuro. Tras 50 años de condena, es libre pero está más solo que nunca y decide acabar. “Brooks was here”.

En la película, recordamos esa maravillosa relación que posee con un cuervo llamado Jake. Sin embargo, en la novela es otro preso quién cuida de Jake. Este personaje se llama Sherwood Bolton y en realidad, no es un cuervo sino una paloma. Darabont coge este fragmento del libro y se lo adjudica a Brooks para darle otro elemento que conecte con el público.

En la novela, Brooks es un personaje efímero y aparece poco pero comparte las mismas incapacidades de adaptación en la sociedad que su homólogo cinematográfico. Su final en el formato escrito, es más trivial ya que fallece en una residencia de ancianos indigentes.

Y usted se preguntará ¿Por qué Brooks cumplía condena? Nada grave. Sólo había matado a su mujer y a su hija después de una mala racha de póker.

Ellis “Red” Redding (Morgan Freeman).

Tanto en la novela como en la película, el personaje de Morgan Freeman actúa como narrador omnipresente. Fue condenado, nada más y nada menos, por orquestar el asesinato de su mujer. Previamente le hizo un buen seguro de vida a su esposa para beneficiarse de su muerte, trucó los frenos de su coche y dejó que el destino siguiera su curso. Lo que no calculó esa noche es que su mujer también recogería a la mujer del vecino y a su hijo pequeño. El coche acabó estrellado en un monumento de la guerra de Secesión y se incendió dejando varios cadáveres. La sentencia para el bueno de Red fueron tres cadenas perpetuas.

Físicamente en la novela, Red era pelirrojo y de pelo escaso. La verdad que ver a un Morgan Freeman con los cabellos anaranjados hubiera sido digno de ver.

Andy Dufresne (Tim Robbins).

Si algo posee Tim Robbins es una notable altura ya que “sólo” mide 1, 96 centímetros. Sin embargo, en la novela, Andy era un tipo bajito, de unos 30 años y con gafas. Realmente, la envergadura de Tim Robbins no ayudaba a pasar por el agujero oculto que se escondía tras el póster de Raquel Welch. Por cierto, una imagen de la película “Hace un millón de años”. Curiosamente, en la novela, el último póster que aparece pertenece a la cantante Linda Ronstadt. Por imaginar podía ser éste:

Sin embargo, en la peli, Darabont escoge la imagen de Raquel Welch como último cartel antes de la fuga y es un acierto porque para Andy, esa playa simbolizaba la libertad.


El joven convicto Tommy Williams (Gil Bellows).

Tommy era aquel presidiario que sabía la verdad de quién mató a la mujer de Andy Dufresne. Era un ladrón profesional y comparte con la novela su dedicación a conseguir el título de bachiller. Se describe en la obra de Stephen King que el personaje tenía 27 años y curiosamente el actor, Gil Bellows, justamente tenía esa edad cuando participó en la película. Qué serendipia. 


Este personaje tan relevante tiene un final distinto en los dos formatos. En el libro, Tommy Williams es trasladado a una prisión de mínima seguridad para que pueda ver a su mujer y a su hijo con la condición de que deje de propagar la inocencia de Andy Dufresne. En la película, directamente es asesinado por el Capitán Hadley a orden del alcaide Norton para que deje su empeño en declarar a favor de Andy.

Capitán Hadley (Clancy Brown).


En la novela, Red (Morgan Freeman) no dejaba dudas sobre cómo era este personaje. En la mítica escena de los trabajos en el terrado (que comparte el libro y la película), Red describía ese momento así:

“Bebiendo cerveza proporcionada por el guardián más cruel que haya pisado la Prisión estatal de Shawshank”.

Y no era para menos. En la novela se define como un hombre alto, torpe, con cierta alopecia y cabello rojizo. En la película, coincide con ese detalle de gran envergadura ya que el actor, Clancy Brown, mide 1,91 cm. En la novela se decía que “Si no se actuaba con benevolencia, te sacudía con la porra” y en la película, esa porra acaba estampada en el líder de “Las hermanas” dejándolo tullido para los restos.


También, en el libro, se le define como una persona desagradable sin una palabra de ánimo para nadie. La definición cuadra a la perfección en los dos formatos. Sin embargo, su final es diferente ya que en la novela simplemente coge la baja por larga enfermedad por un ataque al corazón y en la película, es detenido por la policía por su desmedido comportamiento.

Alcaide Norton (Bob Gunton). 


El alcaide Norton es uno de los muchos alcaides que pasan por la novela y lo definen como un tipo al que nadie vio sonreír nunca. Llevaba un distintivo de los baptistas adventistas y obsequiaba a sus presos con un ejemplar del nuevo testamento. En la película, vemos diálogos sobre pasajes de la biblia entre Dufresne y el alcaide Norton. 


Este personaje es relevante ya que es el alcaide que impide que Dufresne salga de la cárcel a sabiendas de su posible inocencia. Su final difiere entre la novela y la película. En la novela, simplemente dimite y en la película, se pega un tiro al ver como una horda de agentes de la ley se dirige hacía a él para detenerlo por sus trapicheos.

Bogs, líder de “Las hermanas” (Mark Rolston). 


Realmente, su comportamiento cinematográfico no difiere mucho del libro ya que de inicio se dirige a Andy con odio. Lo juzga por ser presumido y antipático. En la novela, Bogs es un violador de larga condena donde lo definen como un tipo grande y corpulento.

Para finalizar, aparecen varios secundarios random que no podemos dejar pasar por alto. Por ejemplo, aparece un tal Ernie, interpretado por el actor, Joseph Ragno y en la novela se describe como un viejo recluso amiguete de Red que se dedica a fregar los pasillos durante toda la condena. En la película y en la novela, forma parte de la cuadrilla del personaje de Morgan Freeman y su función es realizar las entregas de objetos procedentes del mercado negro.


También aparece el personaje de Rooster Macbride, miembro de “Las Hermanas”, y según la novela, cumplía condena por haber matado a su hijastra a golpes. Tanto en la película como en la novela, Dufresne le rompe la nariz a Rooster en una de esas situaciones en las que pudo defenderse.


Me hubiera encantado colocar a Heywood que es interpretado por un actor al que le tengo cierto cariño como William Sadler pero no he sabido situarlo ya que hay más secundarios en la película que en la novela.



Y ya estaríamos. Un abrazo.



sábado, 27 de enero de 2024

El Resplandor: Foto final y el hombre oso ¿A qué se refieren?

 

Hay dos escenas en el Resplandor de Kubrick que no tienen ningún sentido y sólo con la lectura de la novela se puede vislumbrar un poco de cordura.

Wendy angustiada corre por los pasadizos del hotel en busca de su hijo. En el transcurso de su huida, se va encontrando con todos los fantasmas posibles que le ofrece el hotel. Uno de estos encuentros es el siguiente:

Bautizado como el hombre oso en la película. Según en la novela, es un hombre disfrazado de perro al que Danny se encuentra a cuatro patas en uno de los vestíbulos. En el libro, este “furry” amenaza a Danny con comérselo y su deseo es comenzar por su “pirulí” pero escapa. Más tarde, se descubre que nuestro can antropomorfo se hace llamar Roger y vuelve a aparecer en la novela en un baile de máscaras junto al constructor del hotel, un tal Horace Derwent. Este Derwent se dedica a humillar públicamente al hombre perro y lo manipula a su voluntad bajo la mofa del resto de invitados de la fiesta.

Los detalles de comenzar a comerse al niño por el “pirulí” y su respectivo sometimiento hacía Derwent, derivarían en la felación que se intuye en la película de Kubrick. Es una amalgama de detalles que ofrece la novela y que un lector como Kubrick, podría haber plasmado conscientemente en esa pequeña escena.

Otra teoría “más hilarante” es que Danny habría sufrido abusos sexuales por parte de su padre. En una escena de la película, Danny está en ropa interior en su habitación y observamos dibujos de osos en unos cuadros y en un peluche con forma de cojín. ¿Podría ser este hombre oso una metáfora entre Danny y su padre? La novela no indica indicio de ningún abuso sexual pero sí que se explica la agresión del padre al hijo.

¿Qué significa la foto final del 4 de julio de 1921 con un Jack del pasado?

Una paranoia y ya está. Podría cerrar el post y quedarme tan pancho  pero no.


Según Diane Johnson, la co-guionista de la película, el Jack que vemos en la película es una reencarnación del Jack de la foto. Jack siempre ha estado unido al Hotel Overlook desde tiempos inmemoriales.

La novela y la película coinciden en esta teoría. En la novela, Jack está exultante en un baile de máscaras imaginario y se encuentra al fantasma de Grady (el asesino que mató a su familia). Éste le comenta un detalle que no se puede pasar por alto y que reafirma el comentario de la co-guionista de la película:

“El vigilante es usted. Siempre ha sido el vigilante. Estoy seguro, señor, porque yo siempre he estado aquí. El mismo director nos contrató a los dos al mismo tiempo”.

Para más inri, Jack espeta en algún momento de la película “es como si ya hubiera estado antes en el hotel” reflejando una percepción de coincidencia y un déjà vú muy real.

Esta frase de Grady en la novela podría haber influido a Kubrick para confeccionar esa misteriosa foto final que tantas teorías nos ha regalado.

Feliz año amigos.

sábado, 30 de julio de 2022

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round Three! - Personajes secundarios (diferencias, similitudes y viceversa)

 

Hay ciertos personajes secundarios, como las gemelas, que presentan diferencias si comparamos la novela con la película.

En la novela (y en la miniserie), Stuart Ullman, el director del hotel, es un tipo desagradable que se ha visto forzado a contratar a Jack Torrance como bedel por órdenes de su superior. Conoce los problemas de alcohol de Jack y no duda en recordárselos. Físicamente, es bajito, calvo y gordo. El Stuart Ullman de Kubrick es amable, alegre, alto y con pelazo. Dan ganas de amarlo. Lástima que se descartara aquella escena donde Ullman le devuelve la famosa pelota a Danny reflejando que es conocedor de los sucesos fantasmales de su hotel.

Por suerte, el personaje de Dick Halloran, el cocinero del hotel, en las dos versiones es negro, muy amable y es apaleado por Jack Torrance por igual. Sin embargo, la suerte final de este personaje difiere de la novela y de la película. Halloran “esplende” igual que Danny y va a socorrer al niño en el tramo final pero en un formato es un héroe y en el otro acaba como un bonito cadáver. La escena inicial de Halloran comunicándose telepáticamente con Danny es sensacional. El lector ávido de King sabrá que este personaje aparece en otra novela “desconocida” como It (Eso).

En la película sólo Danny y Halloran poseen dicho “resplandor” pero en la novela aparecen testimonialmente dos “esplendedores” más que se encuentran con Halloran en la historia. Se trata de una pasajera de un avión y de un señor quitanieves.

Lloyd, el camarero. Fantasma que todos querríamos tener en cualquier momento. Parodiado y utilizado hasta en películas de ciencia ficción como Passengers (2016) interpretado por Michael Sheen. Lloyd simboliza el pasado alcohólico de Jack Torrance y el hotel sabe qué del trío familiar, Jack es el más débil. La secuencia mítica del bar en la película es un diálogo calcado al del libro (me alegro que me lo preguntes porque casualmente tengo dos billetes…). En el libro queda claro que Jack realiza tragos imaginarios pero en la peli no tanto. En la novela, Jack bebe Martinis pero en la película bebe Bourbon.

El hotel actúa como un ente espectral. El hotel Overlook es un personaje más que manipula a sus huéspedes mediante alucinaciones y posesiones. El hotel quiere disponer de Danny por su inconmensurable poder telequinético pero no puede y Wendy es demasiado fuerte gracias a su condición de madre y a su indiscutible protección hacia Danny. Es más, en la novela, el “hotel” intenta poseer a Dick Halloran como un último intento de matar a Danny pero no lo consigue. Sólo puede escoger a Jack Torrance porque es el más débil.

En la novela, queda más clara la posesión sobre Jack Torrance por parte del hotel ya que hay un instante en que Jack se deshace de su posesión momentáneamente y puede despedirse de su hijo. Y le pide que huya de él. Jack es consciente de su debilidad pero no puede hacer nada. Brutal. En la película de Kubrick no queda clara la posesión ya que el personaje viene perturbado de casa.

A sabiendas de la versión libérrima de Kubrick; hay personajes que en sus apariciones se complementan en los dos formatos. Por ejemplo, la señora decrépita que surge de la bañera y besa a Jack en la peli. En la novela, se explica que la señora se llama Massey y tiene 60 años. Se beneficia a un chico que no tenía más de 17 años, hasta que el joven huye y la mujer se traga más de 30 pastillas para dormir pero no despierta. La entierran. Unas semanas más tarde, una camarera de pisos encuentra su cuerpo dentro de una bañera. Es un fantasma.

En el libro, no existe ningún contacto con Jack pero Kubrick influido por la longevidad de la mujer, la bañera y que se beneficiaba jovencitos, nos regala aquella maravillosa escena del beso putrefacto.

Otra escena emblemática es el paseo en triciclo de Danny y su formidable encuentro con las gemelas. Siento decir que la escena icónica no aparece en la novela. Esas gemelas que representan las hijas asesinadas por su padre Grady, en la novela tienen seis y ocho años y no quieren jugar con Danny, tal y como sí sucede en la película. La diferencia de edad de las niñas refleja que obviamente no son gemelas. Aquella escena es un acierto de Kubrick que ha quedado para la posteridad y estaríamos delante de un brillante elemento que supera la película al libro. Nos vemos en el siguiente capítulo.




viernes, 6 de agosto de 2021

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round One!

 

Qué doblaje ¿eh? Maravilloso ¿eh? En fin. Tenía curiosidad por comprender esa herida abierta que sufre Stephen King desde que se estrenó el Resplandor de Stanley Kubrick (1980). No me explicaba que la calidad de la película desencadenara una inquina latente en nuestro escritor respecto a su novela publicada en 1977. La lucha de egos de estos dos estrambóticos artistas no me ha dejado indiferente y he dividido este estudio en tres rounds para observar que artista queda tirado en la lona.

Se ha dicho todo (hasta demasiado) de la película, por esta razón intentaré que mi ensayo ahonde en lo humano y en la disyuntiva Kubrick-King. Por cierto, expongo spoilers de la novela y de la película. Sé que han pasado más de 30 años de las obras pero también entiendo que a veces la vida no da para más y es menester avisar de la “espoleirización” de mis escritos.


"El libro es caliente y la película es fría. El libro acaba en fuego y la película en hielo”

El origen del Resplandor de Stephen King aconteció mientras el escritor se hospedaba en un hotel de una “pedanía” del estado de Colorado. En este estado se sitúa, tanto en la novela como en la película, el célebre Hotel Overlook donde acarrearán todos los sucesos paranormales y por ende, normales. Una noche King soñó como su hijo de tres años era perseguido por una manguera de incendios por los pasillos del hotel y la idea le brotó. Esa pesadilla de King fue plasmada en la novela y el personaje de Danny también es acosado por dicha manguera. ¿Saben cómo se llamaba el hotel donde se hospedaba el señor King? Hotel Stanley ¿Kubrick? No. Nada que ver pero la casualidad es de traca.

King se hospedó en la misma habitación que se muestra en la novela: Habitación 217. Aspecto que el mismo hotel no esconde en su web con el objetivo de atraer visitantes. Es más, el mismo hotel tiene un fantástico catálogo donde aconsejan a los “ghost hunters” hospedarse en otras habitaciones como la 401, 407 o la 428 donde los poltergeist comparten lecho con el invitado. El escritor pernoctó en el hotel fuera de temporada y no había huéspedes y este concepto también se refleja en los dos formatos de la ficción: el aislamiento.

Supuesto fantasma en el Hotel Stanley
Supuesto fantasma en el Hotel Stanley

Varias vivencias en ese hotel inocularon en King los pasajes del Resplandor. Por ejemplo, el aislamiento que le produjo la estancia, su visita al bar tras recorrer largos corredores o un hilo musical constante que le recordaba a esos clásicos bailes de máscaras. Además, en un macabro homenaje, el escritor llamó al asesino del Hotel Overlook de la novela igual que al barman que le atendió en el Hotel Stanley: El señor Grady. También se comenta que en el salón de baile del Hotel Stanley, aun estando vacío, se puede escuchar un piano tocado por el fantasma de la mujer de Freelan Stanley, propietario del hotel. Un hotel con “encanto”.

Realmente, a Kubrick le encantó la novela y le vio potencial pero la mutiló y modificó hasta alcanzar su versión. En un inicio, Kubrick y King estuvieron trabajando en sinergia pero al director se le empezó a ir la cabeza y llamaba a King a altas horas de la madrugada para preguntarle si creía en dios. El escritor define muy acertadamente en una frase como fueron las conversaciones de King y Kubrick sobre la escritura del guión: “Cuando hablabas con él, realmente nunca estaba ahí”. Finalmente, Kubrick terminó la película sin la ayuda de King. La película se fue versionando y recortando según el continente donde se estrenara y según la escena donde atacara la crítica. Cuenta la leyenda que Kubrick contrataba a personal para que se dirigieran a los cines en bicicleta y recortaran los fotogramas exactos que no quería emitir. Muy loco todo.

Stephen King inició su proceso hater y definió la película como una tragedia doméstica con leves matices sobrenaturales y la acusó de ser poco literal a su novela. El escritor tiene varios ejemplos de película “poco literal” a su novela. Por ejemplo, me viene a la memoria el Fugitivo de Richard Bachman (pseudónimo de King) interpretada en el celuloide por mi amado Arnold Schwarzenegger. La obra cinematográfica Perseguido, dirigida por el “Starsky” Paul Michael Glaser, se parecen como un huevo a una castaña si se visiona con ojitos novelísticos. Sin embargo, las dos versiones me parecen muy interesantes y no me estremezco al afirmar que la película de Schwarzenegger es mucho más divertida y emblemática que la novela. En la conclusión del libro, a King se le va la pinza con intestinos y vísceras enganchados en los paneles de control de un avión, etc. Muy loco todo again.

“No cualquiera puede ser escritor. No cualquiera puede ser guionista”.

En un libro, el escritor es dios pero en una película, el escritor (o guionista) incordia y es prescindible tanto para el productor como para el director. Y King quiso romper esa regla no escrita y no pudo ser. Y menos con Kubrick que te va respondiendo que sí mientras te va cerrando la puerta lentamente en los morros.

En mi cursillo CCC de verano de guionista me enseñaron que una página de guión equivale a un minuto de película. El libro del Resplandor contiene 560 páginas aproximadamente. Reducir un libro con un gran número de páginas a una duración estándar de una película (no duración Scorsese) y que te quede bonito, es una tarea hercúlea. King afirmaba que para explicar sus obras en pantalla prefería que se realizaran en formato serie. Claro y yo. Por esta razón, al escritor le chifla la miniserie del Resplandor (1997) de Mick Garris. Claro. Dicha serie tiene una duración de 270 minutos y además, es un copy-paste de la novela.

 

Por regla general, un guionista cuando relata su historia desconoce por completo los medios técnicos de una película (tiempos, limitaciones técnicas, productores tocapelotas, dinero…). Kubrick era guionista, jefe de decoradores, operador de cámara y director. Se le podría llamar que Kubrick era un hombre orquesta. Y King quiso intervenir en lides que desconocía. En 1986, King rodó su única experiencia detrás de las cámaras con La Rebelión de las máquinas y le salió rana. En ese instante, King aprendió que trasladar una historia al cine no era lo mismo que plasmarla en un papel. Para cualquier duda se lo puede preguntar a Frank Miller cuando filmó aquella aberración titulada The Spirit.  

Me parece un detalle muy cómico que en la película, el coche de la familia Torrance fuera de color amarillo y en la novela se lea que es de color rojo; ya que al final de la película, el personaje Dick Hallorann conduce hasta el hotel y se encuentra con un coche rojo aplastado por un camión. ¿Creéis que hay un mensaje intencionado de Kubrick a King que simboliza un “mira que hago con tu novela y con tu opinión aplastando tu cochecito rojo”? Me encantaría. Tengo que añadir que en la novela, ese pasaje existe pero no se dan detalles sobre el accidente.

Además, en 2013, otro grande como David Cronenberg criticó a Kubrick por el Resplandor, afirmando que el director no entendía el género de terror. También aseveró que el problema de Kubrick era su obsesión de obtener éxitos comerciales en sus películas. No estoy de acuerdo con la opinión del maestro Cronenberg. ¿Qué tipo de director busca un éxito de taquilla con películas como la Naranja Mecánica o Lolita? Haciendo ese tipo de películas lo único que se logra son limitaciones en su estreno por el tema de edades y una bonita censura según el país.

En aquella época, King estaba crecido ya que otra adaptación suya, Carrie (1976) de Brian De Palma, lo había petado. Sin embargo, a Kubrick con fama de hombre hermético, se la sudó bastante y rechazó leer el tratamiento de King para la película. Después de enterrar a King definitivamente, el director contrató a Diane Johnson, finalista del premio Pulitzer (ese galardón que ahora regalan) para escribir el guión junto a él. A Diane Johnson le debemos la frase de la máquina de escribir: “Sólo trabajo y nada de juego, hacen de Jack un chico aburrido”.

Como curiosidad, Kubrick quería que Diane se quedara en su casa familiar para trabajar juntos pero alertaron a la escritora del control enfermizo del director y se negó. A Diane también le debemos las críticas más feroces y sutiles a la novela de King. En unas declaraciones afirmaba que era interesante ver como un libro bastante malo y pretencioso resultaba eficaz. Pum! In your face.

Y para calmar las aguas, Kubrick decía que el final de la novela era poco interesante ya que Halloran salvaba al niño y a la madre. En la película, Kubrick no tiene reparos y se carga a Halloran con un buen golpe de hacha. Según el director, este giro propicia al espectador una sensación de que ya no hay escapatoria.

La realidad es que haciendo un análisis objetivo, King tenía razón de su disgusto ya que Kubrick interpretó la novela a su imagen y semejanza. Y por su parte, King quiso ser una mosca cojonera que los galones de Kubrick no permitieron. Pero donde King se sintió más traicionado es, sin duda, en la evolución de los personajes.

Continuará…