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lunes, 6 de abril de 2026

Sobrevivir al Paraíso: Más allá de los Testigos de Jehová

Me produce fascinación aquellos experimentos sociales donde personas de toda condición, se reúnen en nombre de un sistema de creencias que a ciencia cierta no saben ni que existe. Seguramente, lo llaman fe.

No quita que esté a favor de cualquier reunión o asociación de individuos que se apoyen unos a otros si el objetivo es dar calma, tanto espiritualmente como psicológicamente. No tengo ningún problema que la gente vaya a la iglesia los domingos para hacer comunidad o que se interprete, muchas veces por necesidad, que hay algo más a parte de lo terrenal. Quién soy yo para juzgar, si el creer en “algo” del más allá va a provocar un alivio en la pérdida de un hijo o si esa señora que ha perdido a su marido tiene el consuelo a través de su Dios. Todo lo contrario. Lo apoyo y lo respeto. El problema reside cuando lo terrenal se aprovecha de lo divino para manipular y tergiversar desgracias ajenas. Y aquí "presuntamente" entra el documental 'Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová' presentado por HBO.

No dispongo de altos conocimientos sobre esta asociación pero sí que poseo algo maravilloso que es el sentido común. Como seguro que ha tenido usted, he tenido varios encuentros fortuitos con varios seguidores y captadores de tal congregación. Mi trato siempre ha sido exquisito porque no tengo problema en ahuyentarlos con educación y tengo que decir que siempre me han tratado con respeto. He vivido grandes momentos como el “vente con nosotros que jugamos a fútbol todos los días” o el clásico “¿pero no quieres saber a dónde vas después de morir?”.

Frases captadoras de esta índole, no han dilucidado quién decidió ese maravilloso outfit de camisa de manga corta y corbata. Otros datos curiosos es que su publicación Atalaya es la revista con mayor circulación del mundo y actualmente, existen más de 9 millones de testigos de Jehová. No es un tema sin importancia ya que imágenes del aforo completo en una de sus asambleas, donde llenaban el estadio Vicente Calderón (Aka Wanda Metropolitano), hacen reflexionar al menos creyente.

El documental es una miniserie de tres capítulos y está basado en un pódcast de ABC sobre los Testigos de Jehová. El documental es potente cuando aparecen las víctimas e impresionan sus fotografías hechas dentro de la congregación que no dejan ningún tipo de duda. El problema surge con el montaje que es pretencioso a más no poder. Esos zooms a cámara lenta en el rostro de las víctimas intercaladas con cromas con el cielo de fondo, le dan un toque ridículamente emotivo. Además, aparecen unas recreaciones con actores que visten unas máscaras diabólicas, al más puro estilo “Eyes Wide Shut”, que obligan al espectador a olvidar esas escenas para que los testimonios no pierdan credibilidad.

En el tercer capítulo veremos como los testigos de Jehová denuncian a la asociación de víctimas por vulnerar su honor y se transmite el juicio dejando en el aire si se prohíbe o no esta asociación. Lo dejan con el misterio. Sin embargo, antes de ofrecer la resolución del juicio, aparece el presidente de la asociación con el rótulo de su cargo que va del 2019 a la actualidad. A la actualidad. No tienes que esperar nada porque ya te han ofrecido la sentencia gracias a un spoiler involuntario. Sé que es hilar fino porque era evidente pero hay que controlar ciertos detalles.

El documental nos muestra el abandono y la expulsión de sus integrantes y el trauma que les genera perderlo todo. En muchas ocasiones, (en su mayoría) son los propios padres quién cortan lazos con sus hijos. Pierden a sus amigos, sus padres, su familia, su mundo y muchos expulsados intentan volver al redil por necesidad. También, me impresiona que no celebren la Navidad ni los cumpleaños. Muy loco todo.

 


Otra curiosidad es el control férreo de la cúpula de la congregación por parte de los denominados ancianos. Estos líderes perpetran juicios paralelos donde deciden el destino de sus feligreses. Como viene siendo habitual en este tipo de entornos, cualquier “denuncia” de tipo sexual o abuso era desestimada bajo la amenaza del Armageddon. Este término era clave para mantener a raya a sus integrantes ya que eran amenazados con no sobrevivir a la caída del meteorito. Usted, querido lector, si no es testigo de Jehová, siento decirle de que no se salvará, infiel mundano.

El problema del documental está en la variedad de las víctimas entrevistadas. El 90% de los testigos del documental son de condición homosexual o transexual y el spoiler está asegurado. ¿Qué religión o secta respeta esta condición? ¿El islam? ¿El cristianismo? Dejad que me ría. Existen casos donde tampoco hace falta que se comulgue en cualquier religión para que una familia no vea con buenos ojos a un familiar homosexual. Aunque cueste, aún existen individuos que hace poco salieron de las cavernas y no es un aspecto característico solamente de los Testigos de Jehová.


Sí que me parece más interesante cuando se ahonda en los abusos de todo tipo como en la depresión que genera la expulsión del rebaño de algún miembro. El documental muestra muy bien las cacerías y los chivatos que pululaban por la organización, al más puro estilo el tercer Reich, para alertar a los ancianos si alguien era infiel a su pareja o si procuraba dañar a la entidad.

Como he opinado al inicio del escrito, respeto cualquier tipo de asociación donde no se dañe al prójimo pero los testigos de Jehová tienen una cualidad que me indigna en lo más profundo de mi ser: Las transfusiones de sangre. Hecho prohibido al relacionarlo con el canibalismo que sacan de una frase escrita interpretada al gusto. No concibo la muerte de un hijo o un familiar por convicción religiosa. Me saca de mis casillas. Es más, el documental muestra que esta congregación en la portada de una de sus publicaciones pusieron el rostro de tres niños “fallecidos” para demostrar con orgullo como sus feligreses se sacrificaban en nombre de su fe. En fin, que me caliento.

En resumen, un documental interesante con varios testimonios y una hemeroteca muy buena pero con un montaje infantil. Un abrazo.





sábado, 14 de febrero de 2026

Creep (2004)



Echaba de menos esas películas de terror de hora y veinte que no te dejan respirar y Creep aprieta y también ahoga. Una de esas reliquias que quedan escondidas en los catálogos streaming y que hace mucha ilusión encontrar. No confundir su título con la genial Creep del 2014, otra joya independiente que recomiendo encarecidamente. Se podría afirmar que después del año 2000, el cine de terror británico pegó unos buenos pelotazos con ejemplos como The Descent (2005), 28 días después (2002) o la susodicha Creep.

Creep trata de una joven que sale de una fiesta y decide desplazarse en metro. Se sienta en el andén porque aún quedan unos minutos para que venga el último tren pero Kate se queda dormida y lo pierde. La estación cierra sus puertas y ella queda atrapada y olvidada en el subsuelo. En ese mundo subterráneo, conocerá al personal habitual y pintoresco que habita pero hay algo más. Hay un asesino terrorífico en los túneles que la acecha. Kate, además de buscar una salida también tendrá que sobrevivir.



Creep es una película británica rodada en el metro de Londres que desde el inicio, proyecta una sensación de claustrofobia y de pánico bastante contundente. Un tren del horror donde sus pasajeros son la sangre, las deformidades y alguna escena pasada de rosca. Realmente sólo hay una y es cuando nuestro monstruo se cree cirujano. Un ser “creepy” que no se ve, sólo se escucha en la mitad del metraje.

La cinta se inicia con unos fotogramas de persecución y escuchamos gritos de dolor malrolleros que invitan al espectador a no coger ese mismo tren. Además de las angustiosas persecuciones subterráneas, aparece un perrete que a un servidor tuvo en tensión toda la cinta. Ya avanzo que si le hubiera pasado algo al can, no hubiera escrito nada sobre esta película. Es un spoiler necesario. También trabajaron con otro animal. Unas agradables ratas que llevaban en cubos y que soltaron por el set. La sangre de la película estaba hecha con azúcar lo que propició que fuera una fiesta para los roedores.



Las valoraciones de Creep son vergonzosamente bajas en las webs de turno, lo cual bajo mi punto de vista, es una película infravalorada. Realmente, no hizo mucho ruido en su estreno y no captó la atención del espectador gracias a diversos factores. Por ejemplo, estaba dirigida por un director novel, el bajo presupuesto y los tintes de serie B que refleja la cinta. Sin embargo, no la excluye de que tenga buen ritmo.

Era la primera película que dirigía Christopher Smith del cual sólo conozco de su filmografía Black Death de Sean Bean y Clarice Van Houten. Una película extraña situada en la edad media donde su sociedad estaba asolada por la peste y el personaje de Sean Bean muere desmembrado. Esto último era lo menos extraño de la película ya que es un clásico que perezca este señor en cualquier lado.



La acción de Creep recae sobre una actriz alemana que en aquellos tiempos fue la más taquillera del país teutón y es poseedora de un apellido muy sugerente. Su nombre es Franka Potente y acababa de rodar el caso Bourne. La actriz sufrió diversas desgracias en el rodaje. En una escena, una cámara bastante pesada que se desplazaba por unos raíles casi aplasta a nuestra protagonista. La actriz, al ver que podía ser arrollada por la cámara, se lanzó fuera de las vías para evitar que la chafara. También, tuvo que ser operada de apendicitis en mitad del rodaje ya que ese pequeño saco estaba a punto de reventar.



Sin embargo, el actor más relevante, y que no aparece en ningún extra, es Sean Harris. Este actor británico, lo hemos visto en Prometheus y como villano en la saga Misión Imposible. En Creep está irreconocible ya que le ataviaban con unas prótesis para reflejar un ente deforme. Es más, la protagonista nunca vio al actor de verdad y sólo lo conoció en la fiesta de despedida. Sean Harris evitaba coincidir con el resto del reparto para que su personaje fuera más convincente. El actor interpreta a una criatura absolutamente deshumanizada y se explica su origen de forma poco inspirada, la verdad. Te muestran cuatro fotografías colgadas donde se ve al deforme en un laboratorio. El resto de la historia se la inventa usted mismo.



Creep se rodó en una estación de metro abandonada y de las más profundas de Londres pero no evitó que su campaña publicitaria dentro de las estaciones fuera prohibida. Daba mala imagen insinuar que un ser extraño te iba a asesinar en el metro con nocturnidad y alevosía. No, gracias. El director aprovechó los kilométricos y oscuros túneles para realizar planos largos recordando (según él) a escenas de la película de John Landis, Un hombre lobo americano en Londres.



Además, subyace un mensaje muy interesante al final de la película. El personaje de Kate es insoportable y altivo y la vemos como le recrimina a un sintecho que para qué le pide monedas al lado de un cajero si sólo da billetes. Al final de la película y después de arrastrarse por las sucias alcantarillas toda la noche, Kate tiene una pinta lamentable y propiciará que le dejen limosna causando la risa floja de la protagonista. No menosprecies que la vida da muchas vueltas.


En conclusión, si te atrae el terror en cualquier forma, Creep vale la pena pero si no te gusta ese género, puedes obviarla y volver a disfrutar de Barbie que eso sí que da miedo.
Un abrazo.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Verano de corrupción (1998)


Existe una novela corta de Stephen King titulada Alumno Aventajado y llevada al cine por Bryan Singer con el horroroso nombre en español de Verano de Corrupción. Ni la historia se sitúa en verano ni los dos dos protagonistas se corrompen. Ya vienen estropeados “de casa”.

Verano de Corrupción se basa en la segunda novela que completa el primer volumen de las Cuatro Estaciones. La primera historia de este volumen es Rita Hayworth y la redención de Shawshank, en la que se basó Cadena Perpetua. Es más, en la novela de Alumno Aventajado, el banquero Dufresne de Cadena Perpetua aparece y ayuda a invertir a uno de sus protagonistas, en lo que podríamos definir como un cameo literario.

Por tanto, su segunda historia quedó más en el ostracismo aunque se escribiera antes que la Redención de Shawshank. Más concretamente, King la escribió después del Resplandor por allá en el lejano 1982.

Este título no es una historia de fantasmas ni de posesiones como nos suele acostumbrar Stephen King sino que es un relato de terror psicológico entre un joven que chantajea a un anciano creando una tétrica relación. Los eruditos lo llaman, “tour de force” entre dos actores.

Tanto el libro como la película son dos formatos que se pueden disfrutar. No voy a caer en la trampa de “a mi me gustó más el libro” porque entraríamos en una pedantería de la cual no pertenezco.

Un adolescente con cara de ángel, Todd Bowden, siente fascinación por el tercer Reich. Entre sus documentos, le llama la atención una foto de un antiguo oficial nazi que gobernaba el campo de concentración de Patin. Es su anciano vecino, Arthur Denker, o más bien llamado, Kurt Dussander, la fiera sanguinaria de Patin.

Todd visita a Denker y le comunica que sabe que su nombre real es Kurt Dussander y que conoce que tenía un trabajo poco ejemplar en el pasado. A cambio de su silencio, sólo le pide que le cuente los detalles más escabrosos cometidos en el campo de concentración. En ese instante, el anciano es rehén del niño hasta que cambian las tornas y acaban devorándose mutuamente.

El relato se centra en la facilidad de un chaval de sentir fascinación por lo macabro aunque su entorno familiar y escolar sea intachable. Por eso, lo del título Alumno Aventajado. A raíz de las historias del anciano, Todd sufre pesadillas y sus notas escolares bajan considerablemente. A su misma vez, Dussander despierta de su mente su pasado nazi que enterró por supervivencia tras la derrota en la guerra.

Una de las escenas más icónicas, que comparte la novela y la película, es cuando Todd le regala un uniforme de oficial nazi al anciano y le obliga a desfilar. En ese instante, el lector y espectador ya es consciente de que el chico de tan sólo catorce años es un manipulador sin escrúpulos.

En el libro, llegas a tener cierta empatía por Dussander hasta que en un giro sorprendente, el anciano introduce un gato en un horno, recordándonos que ese desvalido viejo enviaba a familias enteras a la cámara de gas. Sin embargo, el nazi no está solo. También Todd, mata un cuervo con una pelota de baloncesto (en el libro lo atropella siete veces), demostrando al espectador que los dos protagonistas poseen “problemas de azotea”. Son diferentes generaciones que se unen en una sensación de poder tóxica.

No es sorpresa que los actos de crueldad animal es una cualidad intrínseca de los asesinos en serie. No os preocupéis de como su director, Bryan Singer, plasma estas escenas en la película ya que quedan en un segundo plano y el gato parece que se escape del horno salvo por un detalle imperceptible. Un cartel de “Se busca”.

La novela es mucho más retorcida que la película ya que tiene más tiempo en regodearse en los detalles. Por ejemplo, el gas Zyklon-B y como afectaba a los judíos, los sueños húmedos de Todd con prisioneras o la mención de figuras nazis como la señora Ilse Koch. Curiosamente, esta última, apodada la Zorra de Buchenwald, aparece nombrada en la serie del asesino en serie (como redundo) Ed Gein y fue célebre por hacerse lámparas con piel humana. No era de extrañar, que al encender la bombilla se viera reflejado un tatuaje o hasta un pezón. Aclaro que la película nunca muestra imágenes perturbadoras ni fotografías crueles. Tampoco las necesita. Todos estos detalles subyacen de los diálogos entre Todd y Dussander.

La película acarrea problemas de ritmo y a veces, se atropella al intentar ir demasiado al grano. Por ejemplo, Todd ve una fotografía de su vecino nazi, se lo encuentra en un autobús, cartelito de “un mes después” y en la escena siguiente ya está en su casa coaccionándolo. Raro.

En el reparto, tenemos a Ian McKellen como oficial nazi, nuestro Gandalf, y se llevó todos los elogios en una película que no encontró su taquilla y tuvo una indiferente recepción crítica. Sin embargo, el actor Brad Renfro, como Todd está muy correcto y refleja perfectamente aquel “alumno aventajado” que se muestra en la novela. Un Brad Renfro que murió de sobredosis de heroína con sólo 25 años recordando su caso a otro juguete roto de Hollywood, como lo fue River Phoenix.

La película no estuvo exenta de polémica ya que el actor Brad Renfro contaba con tan sólo 14 años y tuvo que aparecer desnudo en una escena de ducha. También, lo vemos en una escena con una felación y para redondear, como se carga a un vagabundo con una pala. Para poner más guindas en el pastel, el director de Sospechosos Habituales, Bryan Singer, ya se le conocían tendencias sexuales poco éticas hasta que unos años más tarde fue denunciado por abuso de menores. El director lo niega rotundamente.

Justamente, por la escena de la ducha, tres extras menores de edad denunciaron al realizador por obligarles a desnudarse para la escena pero hubo un acuerdo económico y se desestimó el caso. Esto no evitó que se volviera a filmar la escena con más vapor y con planos más cerrados para que los cuerpos quedarán más difuminados.

Se podría decir que Verano de Corrupción fue un proyecto maldito y se intentó lanzar la película mucho antes, en la década de los 80. Por aquella época, para interpretar al viejo Dussander se barajó a James Mason pero murió de infarto. Después, se le ofreció el papel a Richard Burton pero también falleció. Y cuando ya tenían pactado un nuevo elenco y hasta minutos filmados, la productora entró en bancarrota y se anuló el proyecto. Cuando reflotó la cosa, el actor que interpretaba al niño Todd ya tenía la edad para casi interpretar al viejo Dussander y no pudieron empalmar el metraje que ya habían grabado. Un show.


¿Qué final es mejor? ¿Libro o novela? Spoiler.

En los dos formatos, los dos protagonistas alcanzan una relación abuelo-nieto y se unen para hacer desaparecer el cuerpo de un mendigo ya que Dussander no ha podido esconderlo a causa de un infarto en mitad del crimen. Por cierto, vagabundo interpretado por Elias Koteas. Algo que no aparece en la película y sí en el libro, es que el niño Todd se infla a matar vagabundos a cuchillazos y a martillazos compartiendo esa afición con Dussander pero ninguno de los dos sabe lo que el otro está haciendo. En la película, la maldad de Todd queda más difuminada ya que no se muestra este hobby asesino. En el libro, el niño es un mal bicho.

Tanto el final de la película como el del libro, el oficial nazi se suicida al verse acorralado por el Mosad y el FBI pero el destino de Todd Bowden es distinto.

Ante las autoridades, Todd se intenta desvincular de Dussander confesando que desconocía su pasado y que casi no tenían relación. Sin embargo, en un momento de la trama, el viejo alemán se hace pasar por su abuelo en una reunión escolar y se entrevista con Edward French (interpretado por nuestro actor Ross de Friends).

Cuando este Edward French ve la noticia de que Dussander era un asesino nazi y que el niño, afirma que tenían una relación casi testimonial, el profesor amenaza a Todd de contarlo todo a la policía para demostrar que tenían una relación más que cercana. Sin embargo, el chaval intimida al personaje de David Schwimmer con airear de que se le ha insinuado sexualmente en varias situaciones con detalles que se reflejan en la película y que a mi ver, son válidos. Todo finaliza que el manipulador Todd sigue feliz con su vida pero...

¿Cómo acaba Todd Bowden en el libro?

Pues en este caso, tiene en su poder un rifle Winchester y con eso ya lo digo todo. Ante el chantaje de su educador, no lo amenaza verbalmente como en la película sino que le dispara tres veces saltándole la sesera. No contento, Todd se va a disparar conductores en una autopista hasta que en cinco horas, “es desarmado”.

¿Curioso? Seguro que sí. Un abrazo.

 

 

sábado, 7 de diciembre de 2024

Terrifier I,II y III (y adláteres)


¿Por qué la saga Terrifier se ha vuelto viral? ¿Por qué una película gore ha arrasado en los cines y se ha comido a las películas más comerciales?

Es curioso como la temática del payaso asesino ha tenido sus altos y sus bajos durante su historia. Desde aquella divertida paranoia de Los payasos asesinos del espacio exterior del 1988 hasta nuestro querido Pennywise de IT como personaje más célebre. Con mención especial a Twisty de la serie de American Horror Story que causó una queja del gremio de payasos para que no se estigmatizara su oficio.

Quizá la saga Terrifier no es para todos los gustos pero Art el payaso ha causado un fenómeno de masas que ha favorecido que el cine gore o splatter se colara en el cine comercial. Me imagino la cantidad de espectadores que habrán ido a ver Terrifier III pensando que iban a visionar una especie de IT III. Este auge de la saga que iba destinada a ser terror marginal ha sido aupada por titulares en los medios como: “los espectadores han tenido que huir del cine” o “ha provocado vómitos”. Sinceramente, los 10 primeros minutos de “Up” me han causado más terror que todos los “gores” del universo.


El actor que interpreta a este suicida clown, es David Howard Thornton que posee una delgada figura de casi 1,90 y la característica principal de su personaje es que no emite palabra alguna. Esta disyuntiva es interesante ya que su profesión “oficial” es poner voz a personajes de animación donde ha trabajado en más de 200 voces y en diferentes dialectos. Cabe destacar que el primero que se enfundó el traje de nuestro amigo Art fue un tal Mike Giannelli que sólo interpretó los cortos y el primer mediometraje. Sin embargo, las tres horas de maquillaje no fueron de su gusto y dimitió.


Esta saga está creada por Damien Leone que comenzó con cortos de terror y con una película primeriza bastante chusca. También, a lo largo de sus películas veremos una evolución del payaso asesino que cambiará de humano a ente paranormal (y por ahora, inmortal). Personalmente, me hace mucha gracia ver que a mayor reconocimiento del público más caras conocidas se apuntan al carro y lo iremos viendo sobre todo en Terrifier III. ¿Es Art el payaso el nuevo Jason Voorhees o el nuevo Michael Myers del siglo 21? Lo dudo. Nunca pondría a mis padres ninguna película de Terrifier ni tampoco la Vida de Adèle pero sí que les invitaría a ver Halloween o Viernes 13.

Valoración de las pelis y comienzan los “spoileres”.

All hallows eve o la Víspera de Halloween (2013).

Primer y experimental largometraje donde se estrena Art el payaso con muy poco presupuesto pero con muy mala gaita. Su inicio es prometedor. La niñera y dos críos reciben una cinta VHS junto con los caramelos de Halloween y en dicha cesta, descubren una maravillosa película snuff. El niño queda realmente absorto con las imágenes pero el resto de espectadoras quedan horrorizadas. Por cierto, el actor de doblaje del niño seguramente debe calzar unos 50 años. Una voz un poco grave para un niño de 12 años.


En esta primera intención, Art el payaso no es el protagonista ya que la película está dividida en tres segmentos y el payaso sólo aparece al principio y al final. Es más, esta película se nutre de dos cortos anteriores del director como lo son “El noveno círculo” (2008) y Terrifier (2011), valga la redundancia ya que ese nombre seguirá en la saga.

Sin duda, es la más floja de todas con una historia de un extraterrestre absolutamente lamentable pero consta de escenas bastantes brutotas. Por ejemplo, en el inicio veremos una “fuerte discusión” entre una señora embarazada y los miembros de una “presunta” secta (un copia y pega del corto “El noveno círculo”).

Mi nota es de 5/10.

Terrifier I (2016). 

La saga ya estaba encarrilada. En esta primera Terrifier, hay un cambio de actor y ya entra en escena David Howard Thornton como asesino circense. Art el payaso es el máximo protagonista de la cinta y ya se empiezan a ver connotaciones de resurrección.

Una presentadora entrevista a una superviviente de Art el payaso que ha sufrido “unos leves cortes en la cara” pero la víctima descubre en el backstage que la presentadora se está mofando de sus deformidades. En un acto maravilloso, la invitada ataca a la presentadora y le arranca los ojos. Esta superviviente (Victoria) se mantendrá en toda la saga y evolucionará de víctima a asesina. En esta primera cinta, Vicky (o Victoria) es la hermana de una de las víctimas de Art el payaso y que intentará ayudar sin éxito.

El relato trata de dos amigas que salen de una fiesta de Halloween y se ven increpadas por el payaso con mutilado resultado. Una de ellas acaba serrada por la mitad (en vertical que duele más) y esa víctima es interpretada por la guapa Catherine Corcoran que recuperarían para el videoclip musical de Ice Nine Kills: A Work of Art de Terrifier III. Le va la marcha a esta actriz.


La virtud de esta primera incursión slasher es que sus víctimas son realmente odiosas, por tanto, la empatía con el payaso asesino es total. La gesta taquillera de Art el payaso ya comenzaba a asomar y la película que costó 35.000 dólares; logró recaudar en taquilla más de 400.000 dólares a nivel mundial.

Mi nota es de 6/10.

Terrifier II (2022). 


En 2022 se estrenó Terrifier 2, con un presupuesto de 250.000 dólares y generó más de 15 millones de recaudación. Si algo se le atribuye a esta secuela es por tener la escena más bestia de toda la saga. Hablo de la célebre escena del dormitorio y del ensañamiento desmedido con la amiga de la protagonista, Allie, causando una polémica también desproporcionada. Todo este marketing favorecía un boca-oreja que alimentaba la curiosidad del público.


Esta segunda parte posee más empaque, más profundidad en los personajes y ya se empiezan a ver pequeños chispazos del origen y vicisitudes de este ser demente y amoral. En esta secuela aparece por primera vez Sienna que simbolizará la lucha del bien contra el mal. Una final girl de nivel, interpretada por Lauren LaVera, que además de actriz es una fiera en artes marciales y en el uso de armas.


No quiero dejarme en el tintero la aparición de una niña desagradable que forma parte de una alucinación de Art the Clown. El primer encuentro entre el payaso y la niña en una lavandería es formidable. Me ahorraré los detalles escatológicos. Más tarde, descubriremos que esta niña fue una víctima de este asesino. La verdad que es una lástima que este personaje desaparezca en la posterior secuela y por ahora, no tenga más desarrollo.



En esta segunda parte (bueno… oficialmente la tercera) se refleja la inmortalidad del payaso y ya podemos definirlo como un ente maligno sobrenatural. En la escena final, Sienna le corta la cabeza a Art The clown pero esta cabeza acaba en las entrañas de la superviviente de Terrifier I. ¿Os acordáis de Victoria de Terrifier I? Pues esa desgraciada mujer tiene que parir una cabeza diabólica que permitirá la resurrección de Art el payaso originando una bonita excusa para disfrutar de otra secuela.


Mi nota es de 7,5/10.

Terrifier III (2024). 

Afirmaba el director que si usted resiste los primeros cinco minutos de la película podrá soportar el resto. Estos primeros cinco minutos fueron un escollo para que la película no tuviera una financiación digna a pesar del éxito. No hay un cambio de patrón en la “casquería” pero como novedad veremos como el payaso se lía a hachazos con un niño. Sin embargo, esta atrocidad está en offscreen (fuera de pantalla) y sólo veremos los trocitos al final de la macabra escena. El problema (si se le puede llamar problema) es el sonido del golpe del hacha con la carne ya que la mente rellena las partes de la escena que no se ven. Sin embargo, en la primera peli, la llamada All hallows eve o la Víspera de Halloween (2013), también vemos dos cabezas de niño cercenadas y en su momento no supuso tanto revuelo. Obviamente, esto se debe al poco altavoz que tenía la saga en sus inicios.


Además, su director dijo en una entrevista que asesinar a un niño en pantalla era simplemente repugnante. En mi opinión, me parece más dura la escena de la ducha donde nuestro clown hace sus delicias con una pareja de tortolitos blandiendo una sierra mecánica por zonas corporales bastante comprometidas. Sobre gustos…

Francia ya ha prohibido ver esta película a menores de 18 años. Se contó con un presupuesto ocho veces mayor que Terrifier 2 y contrataron a un equipo de efectos especiales. Esto evitó que su director tuviera que parar para realizar algún maquillaje. Todos estos avances y el aumento de presupuesto provocaron que una oleada de actores, ya con cierto bagaje, se apuntaran a la moda del payaso blanquinegro.

Podemos ver a Daniel Roebuck vestido de Papa Noel que aparecía en el Fugitivo y US Marshals, Jon Abrahams de Scary Movie, Clint Howard, hermano de Ron Howard y a Jason Patric que me he enterado que aparece gracias a los créditos porque “el antes y el después” del actor es realmente estremecedor.

En esta tercera secuela, Art el payaso se alía con Victoria, la chica desfigurada, donde ya no deja duda que son seres poseídos por entes demoníacos. Como curiosidad, en la escena final de esta película, vemos como una pasajera lee un libro titulado el 9º Círculo. Este título es el mismo que el primer corto que rodó el director de Terrifier y se intuye que tendrá una vital relevancia en el origen y la muerte de nuestro payaso del inframundo. Recordemos como detalle que en Terrifier II aparece un dibujo hecho por el padre de Sienna con una guerrera cortando la cabeza a un demonio igual que el ser diabólico que aparece en ese corto. Ahí lo dejo ya que el final está tan abierto como las tripas de las víctimas de la saga.

Mi nota es de 7/10.


En conclusión, soy consciente que la saga tiene sus detractores pero es un fenómeno interesante que se ha originado de la nada y gracias al boca a boca se ha convertido en todo un acontecimiento, tal y como sucedió con Saw. Esperemos que no lo estiren mucho y no caiga en la secuela insustancial. Por ahora, tiene mi approved.

viernes, 13 de octubre de 2023

Las mejores 6,66 historias de Creepshow (1982-2021). Del 6 al 4.

Creepshow nació conmigo en 1982 como homenaje a los cómics de terror de los años 50, publicados por EC Comics. Dentro de la colección de estos cómics, hallamos las archiconocidas Historias de la Cripta pero todo se torció gracias a un descerebrado psicólogo, Frederick Wertham, que culpabilizó del aumento de la delincuencia juvenil a estos tebeos, derivando a su cancelación. Se vivían tiempos en que las historias de Superman eran fascistas y cualquier cómic que mostrase la guerra en su cruda realidad, era igual a minar la moral de los soldados americanos. Por tanto, eran identificados como relatos comunistas y consecuentemente, censurados. Es más, en la “entradilla” de Creepshow I, cuando el padre quita el cómic a su hijo, le espeta que lee tonterías en una alegoría de aquellos tiempos.

Eliminaremos de este ranking personal, el volumen 3 de Creepshow, simplemente por salud y porque ya no estaban involucrados ni Romero ni King. El listado es absolutamente personal y juego mucho con lo que me impactó hace ya más de 20 años. Divido en dos maravillosas partes este homenaje porque me enrollo como una persiana. Empecemos:

6. Twitter desde el circo de los muertos (Creepshow IV).


Una familia que se dirigía a disfrutar de sus vacaciones, se ve obligada a desviarse en la carretera y seguir por un misterioso camino. De repente, hallan un circo perdido en el desierto donde un hedor nauseabundo se extiende por toda la carpa. Humanos y zombies participan en la obra pero a cada función el público se va reduciendo.

Historia con crítica tecnológica y familiar narrada por una adolescente mediante tuits. La joven publica lo mucho que odia a su madre y lo aburrido que es pasar un verano con su familia. Sin embargo, el circo se vuelve hostil y el miedo provocará que valore más a su familia.


Relato corto escrito por el segundo hijo de Stephen King, Joe Hill, donde vemos influencias de Abierto hasta el Amanecer o Guerra mundial Z (salvando las lógicas distancias). Dirigida por Greg Nicotero, que de muertos vivientes sabe bastante, nos ofrece este relato que podría haber sido la semilla para un buen largometraje. Un relato confeccionado a modo de animación muy potente.


5. El niño de las maquetas (Creepshow IV).


Un niño enamorado del terror pierde a su madre y queda a cargo de su malvado tío (Kevin Dillon). El niño sufre bullying al ser considerado un bicho raro por su afición a los monstruos. Sin embargo, en un momento de venganza, el chico invoca a sus monstruos para mostrar a su tío el respeto que debe de tener hacia los iconos del terror.

Sin duda, uno de los capítulos con el inicio más aterrador de todos los Creepshows y precisamente, no me refiero al miedo, sino a la pérdida. Bien rodado y a pesar de la limitación de minutaje de los episodios, se crea un vínculo madre-hijo muy potente con referencias al amor por las películas. Un acierto fuera de la temática habitual de estos episodios que podemos observar también en el final del capítulo de Halloween.


Varios homenajes existen en este capítulo como a Indiana Jones, los monstruos de la Universal, Abbot & Costello… En concreto, la última película que ven madre e hijo es Abbott y Costello conocen a Frankenstein. Además, la idea del vudú para dañar a un familiar me retrotrae a la intrahistoria que enlazaba los relatos de Creepshow I donde un niño se vengaba de su padre a través un muñeco comprado a través de la sección de televenta de la revista Creepshow.

En resumen, capítulo muy emotivo con cierto amor al cine de terror y con un protagonismo esencial de Drácula, La cosa del Pantano, la Momia y “Kevin Dillon”.

4. El viejo jefe cabeza de madera (Creepshow II)

Una pareja de ancianos es propietaria de una tienda en un pueblo donde cada vez hay menos población y prosperidad. La bondad de su dueño se hace patente gracias a que presta muchos de sus productos a cambio de nada. Además, mima con esmero una estatua de un indio que custodia la entrada de su establecimiento. De repente, entran tres maleantes y asesinan a la pareja. Piensan que no hay testigos pero el viejo jefe cabeza de madera lo ha visto todo.

Una historia de venganza con encanto que ha sido la idea principal de la mayoría de los episodios de Creesphow. Protagonizado por George Kennedy, ganador de un Óscar por el Rey Pescador y recordado por la trilogía Agárralo como Puedas.


Lo más curioso de este relato es su reparto. Uno de los matones es el actor David Halbrook, hijo del actor Hal Holbrook que participó en el primer Creepshow, en el episodio de la caja. El líder de la pandilla que desea ir a Hollywood gracias a su cabellera, es el actor de la corta serie Mindhunters, Holt McCallany. El tercero es Don Harvey, uno de los malotes de Jungla de Cristal II pero quizá más recordado por Corazones de Hierro de Brian de Palma.

Capítulo duro que se me quedó grabado por la crueldad del crimen. Me parece muy reseñable (ya que a priori no tiene ninguna intención) que en la casa del “niño bien”, encima de la tv haya colocada una balanza, como símbolo de justicia. Esa justicia que aplica la estatua contra los criminales. ¿Quién huevos tiene una balanza encima de la TV? Nos vemos con el pódium. Un abrazo.