miércoles, 4 de noviembre de 2015

Set pieces de acción Vol. IV – Mejores escenas o secuencias.


Vuelvo con una cuarta entrega de escenas o secuencias de acción de aquellas que no se pueden olvidar. Ya sabemos que si algo caracteriza a este tipo de secuencias es la cantidad de dinero invertida y la laboriosa planificación logística para tal menester. Sin embargo, se pueden conseguir grandes dosis de acción o escenas entrañables sin desdeñar cantidades excesivas de pasta, como por ejemplo la escena del ascensor y del boleto de Jungla de Cristal III: La Venganza (1995) o la escena del suero de la verdad de Mentiras Arriesgadas (1994) enlazada en el anterior volumen.


Todo se basa en la capacidad y la idea (y las ganas) que tenga su director para transmitir una escena de acción, aunque también se agradece que en medio de la tollina salten tres edificios por los aires. ¿Por qué no? Y por mucho que le pese a Iñárritu nos esperan unos años buenos de set pieces gracias al auge del cine de Superhéroes (Batman vs Superman, Deadpool o Civil War) y futuras magnánimas secuelas (Star Wars: Episodio VII, Jungla de Cristal VI o Indiana Jones V, a ser posible sin Ovnis). No hay ningún inconveniente que después de disfrutar películas como Moulin Rouge uno pueda concatenar su tarde cine con Depredador. En la acción también hay amor.



5. San Andrés (2015) de Brad Peyton. Si tengo una debilidad o un guilty pleasure son las cintas de catástrofes naturales o apocalípticas. No puedo. Y en esa disciplina Roland Emmerich es dios. La crítica siempre da la espalda a este tipo de productos: que si los mismos clichés, que si se abusa del CGI…  Personalmente, me da lo mismo que terremotos, meteoritos, volcanes, glaciaciones, tornados o tornados con tiburones antropófagos. Quiero destrucción, ver como muere gente y que se salven los buenos y San Andrés no tendría mejor sinopsis. Dwayne Johnson, Carla Gugino y Alexandra Daddario se unen al equipo de fotografía que trabajó en Looper (2012), al diseñador de producción que curró en El día de Mañana (2004), al productor de efectos visuales que estuvo en el Ojo de la tormenta (2014) y por último al supervisor de efectos visuales, Colin Strause, que pululó en la peli 2012 (2009). Debe tener una FP esto de especializarse en cine de catástrofes.

Escena: Inicio del terremoto. Sorprendido me hallo al observar un plano secuencia. Destrucción a tope, CGI por un tubo y… ¡Kylie Minogue¡




4. El Mundo Perdido. Jurassic Park (1997) de Steven Spielberg. A priori, el Mundo Perdido era un suicidio cinematográfico después de la obra de culto Parque Jurásico (1993) pero recaudó un pastizal; de 73 millones de presupuesto consiguió una taquilla de 618 millonejos. Fue tal el éxito de la primera película que obligaron a Michael Crichton a escribir otra novela de dinosaurios para usar como referencia en esta secuela. El Mundo Perdido posee sus altibajos (aquella insoportable niña) pero en conclusión es una buena película de aventuras y actualmente, la valoro con más ímpetu después de ver Jurassic World (2015).

Escena: Caravana en el precipicio. Gran secuencia de aventuras, muy al estilo Spielberg donde la acción se va complicando más y más. Evitar el Making of de esta escena ya que sus protagonistas están a metro y medio del suelo y están protegidos por una colchoneta. Así no perdemos la gracia. Dos Tiranosaurios Rex empujan la caravana de nuestros protagonistas hacia un acantilado y el resto es historia…



3. Aliens: El Regreso (1986) de James Cameron. Otra secuela. Para un servidor la mejor de las cuatro que componen la saga (por ahora). Conserva la misma atmósfera claustrofóbica que la anterior y se le añade el complemento acción dándole un halo mucho más vistoso.

Escena: El juego del cuchillo. Hudson (Bill Paxton) le pide a Bishop (Lance Henriksen) que realice su truco del cuchillo pero lo que Hudson no sabe es que su mano también participa. Menos mal que Bishop está diseñado para no hacer daño al ser humano.


2. Misión Imposible: Protocolo fantasma (2011) de Brad Bird. Curiosa saga de acción que le empecé a coger el gusto a raíz de su infravalorada tercera parte rodada por JJ Abrams. Misión Imposible IV es la mejor en base a críticas de toda la saga antes de estrenarse Misión Imposible: Nación Secreta (2015). Además cuenta con un Tom Cruise pletórico que por mucho “jiji jaja” es el único actor de la vieja escuela que perpetra taquillazos.

Escena: Edificio Burj Khalifa de Dubai. Rodada en formato IMAX. Tom Cruise filmó está escena sin dobles en el edificio más alto del mundo. La realidad es que el amigo Tom estaba colgado por numerosos cables que fueron borrados digitalmente por la famosa Industrial Light and Magic. Brutal.





1. Mad Max: Furia en la carretera (2015) de George Miller. Que un hombre de 70 años filme e innove secuencias de acción superando a una gran horda de directores jóvenes puede que sea preocupante. Aún así creo que en la raza humana. No hay mejor definición de la película como la que espetó su propio director: “Quiero una película con una persecución continua, poco diálogo y que se entienda en Japón sin el uso de subtítulos”. Así es.

Escena: En captura de Furiosa. Podría enlazar las dos horas de película pero no sería legal. La acción se sitúa casi al principio de la persecución para capturar a Furiosa (Charlize Theron). En un instante, uno de los War Boys queda malherido y se transforma en un kamikaze con el deseo de viajar al paraíso sobrenatural de Valhalla. Espectacular toda la escena. Un abrazo.

Nota (23/01/2016): Acabo de ver que el usuario de youtube del que enlazaba este vídeo, ha sido borrado por copyright. Suele pasar. Para no dejar la entrada coja, enlazo la escena de la tormenta de arena también de calidad incalculable.



miércoles, 14 de octubre de 2015

¿El tema principal de los Cazafantasmas fue un plagio en si mayor?


Buscando información de los Cazafantasmas me quedé perplejo al hallar una noticia de plagio sobre el tema principal de Ray Parker Jr,- Ghostbusters. No creo que haya canción más sagrada, más pegadiza y más tatareada que el “Who ya gonna call? Ghostbusters!.

La cuestión es que tal suceso no puede obviarse, ya que la década de los 80 debe estar en los altares de lo fantástico en todos los sentidos y para explicar este intrincado tema se necesitan más de un par de orejas.

En 1984, Columbia Pictures, la productora de los Cazafantasmas, anhelaba un temazo central para la película pero primeramente no contactaron con el afroamericano Ray Parker Jr sino con el grupo Huey Lewis and the News. Este grupo californiano, cinematográficamente hablando, cogió notoriedad por el tema central The Power of Love que se incluyó en la BSO de Regreso al Futuro (1985). The Power of Love llegó a estar nominada para los Óscars como mejor canción original tal y como sucedió un año antes con el tema de Ghostbusters de Ray Parker Jr. Esta casualidad fue cachonda pero más sorprendente y genial es el video de The Power of Love. 

Huey Lewis and the News - The Power of Love 1985 [HD Official Video] from Rock 80's on Vimeo.

Volviendo al tema en ciernes, Columbia contacta con el grupo Huey Lewis and the News para que componga el tema principal de los Cazafantasmas (1984) y a la productora le fascina un tema de éstos llamado “I want a new drug”. Columbia desea otro tema parecido para la cinta. Sin embargo, Huey Lewis and the News se echa para atrás y el grupo abandona la banda sonora de la película.

Entonces Columbia se ve en pelotas y rápidamente contrata a Ray Parker Jr, un cantante amante del soul y del R&B. Le muestran al cantante el montaje provisional de la película y le enseñan la canción “I want a new drug” de Huey Lewis and the News a modo de inspiración, de ejemplo a seguir para el cantante. Según cuenta Ray Parker, la inspiración para el nuevo hit era nula gracias al corto plazo de entrega y a la misma película, ya que dado su argumento dificultaba la composición de alguna letra adecuada para el tema principal. Sin embargo, pasadas unas horas el cantante vio un anuncio del televenta por televisión y recordó que la película contenía una escena similar. Y de este científico hecho surgió el pegadizo Who ya gonna call? a modo de spot publicitario.



El resto es historia. Columbia quedó fascinada con la canción y consiguió ser la número uno del top 100 durante tres semanas. También recibió una nominación al Óscar pero finalmente recayó sobre la genial canción de Stevie Wonder, I just called to say i love you de la peli La Mujer de Rojo (1984). Y lo más importante, la canción de Ray Parker Jr - Ghostbusters engrosó las arcas de la película recaudando unos 20 millones de dólares más.

Pasado un tiempo, el grupo Huey Lewis and the News al escuchar el gran éxito de Ghostbusters quedó un poco extrañado, algo les sonaba sospechoso. Al volverla a escuchar descubrieron que la canción de Ghostbusters tenía ciertas similitudes con el riff central y el bajo de su canción “I want a new drug”. Efectivamente, aquella canción que Columbia mostró a Ray Parker a modo de ejemplo. No tardó el grupo Huey Lewis and the News en demandar a Columbia y a Ray Parker Jr por plagio.

Todo se resolvió sin llegar a los tribunales y de forma amistosa. En 1995, (diez años más tarde), los cantantes deciden oficializar un acuerdo pacífico a través de un comunicado de prensa donde se pacta no revelar ningún detalle de la resolución sin el consenso de las dos partes. ¿Qué os parece? ¿Hay plagio?


Soy consciente que hay que afinar bastante el oído para intuir el plagio ya que hay instrumentos con más fuerza que solapan la base de la canción de “I want a new drug” que es la culpable de todo el follón. Se podría discernir que la base del tema “I want a new drug” es el riff principal de la canción de Ray Parker Jr y este detalle se percibe con más claridad en el minuto 3:00 donde la mayoría de instrumentos callan y sólo escuchamos la polémica base. Aparte de esta base, obviamente el ritmo de las canciones son similares aunque personalmente no vea un indicio de plagio tan exagerado como para alcanzar efectos punibles. Pero esto es mi opinión. Mi saturado oído.  

También supongo que no debe ser idóneo para un cantante el hecho de someterle a una exagerada celeridad para sacar una canción adelante y peor aún, añadiéndole temas de referencia para su inspiración, porque con la suma de estos requisitos el inconsciente puede jugar malas pasadas. ¿Quién ha podido recordar una canción escuchando otra al mismo tiempo? Tarea hercúlea.

Por una parte justifico a Ray Parker Jr, pero por otra no puedo entender como un cantante de su nivel haya podido emplear notas similares de la canción de Huey Lewis and the News cuando dos años antes realizó un tema titulado “The other woman” también con un riff pegadizo y además muy “Ghostbusteriano”. Si uno escucha este tema la verdad que Ray Parker Jr era ideal para el trabajo y quizá con el tiempo suficiente otro gallo hubiera cantado.



Más follón

En el 2001 (seis años después de hacer público el acuerdo), Huey Lewis se saltó a la torera el acuerdo de confidencialidad y en el programa Behind the music del canal por cable VH1 comentó que no culpaba a Ray Parker Jr por el plagio sino a la industria que demostró que si quieren algo sin estar a la venta, lo comprarán igualmente. Huey Lewis se quejó de que la productora empleara métodos poco ortodoxos para llevar a cabo su compra ya que Huey Lewis desveló que se alcanzó el acuerdo amistoso gracias a la compra forzosa de la canción, obviamente ya plagiada de antemano. También afirmó que aceptó realizar el tema central de la película Regreso al Futuro por el miedo a padecer la misma situación que con los Cazafantasmas. Cualquiera se iba a negar ahora a no vender su canción a la poderosa industria cinematográfica.

Ray Parker Jr escuchó estas declaraciones y perdió el oremus. Afirmaba que los comentarios vertidos por Huey Lewis eran denigrantes y que le habían ocasionado una angustia emocional. Cuidado con el término angustia emocional. Al día siguiente Ray Parker Jr interpuso una demanda a Huey Lewis por haber violado el acuerdo de confidencialidad de una canción de una película estrenada ¡hace 17 años¡. ¿Y no prescriben estos temas? Obviamente el resultado de esta última demanda parece no haber salido a la luz ya que viendo los antecedentes…  a ver quién tiene “huevamenes” de hablar primero sobre el asunto.

Para más inri, en el 2013 Ray Parker Jr demandó a EMI y Sony/ATV Music porque hacía más de una década que no cobraba los derechos de autor de la canción (Royalties). En su momento se pactó que el afroamericano obtendría el 75 % de los ingresos brutos producidos por la canción y el cantante reclama a las compañías más de 100.000 dólares acumulados. Que es poco.

Como podéis observar, el tema principal de la fantástica Cazafantasmas (1984) no sólo quedó en una maravillosa canción sino en una lucha de intereses y de plagios que parece durar lo mismo que una película de Cecil B. DeMille (Los diez Mandamientos). Sin duda, como espectador este embrollo queda resumido a simple curiosidad y es expuesto a modo de ejercicio auditivo ya que todas las canciones adjuntadas tienen un rollo ochentero muy majo.

Por último escuchad este remix donde se han incluido el tema de Ray Parker Jr y el tema de Huey Lewis and the News “I want a new drug”  uno encima del otro. Sorprendente. Un abrazo.



miércoles, 23 de septiembre de 2015

Braveheart: La Batalla del Puente de Stirling.



Mi blog es indigno de perpetrar una crítica o reseña de aquella obra magna titulada Braveheart (1995) pero sí que sería un acierto escudriñar algún pasaje del film, como por ejemplo la gloriosa Batalla del Puente de Stirling. Para que nos pongamos en situación, es la batalla donde Wallace suelta su famoso discurso, la de las lanzas, la de la mayor exposición de traseros al aire en pantalla según los Récords Guinness.

La secuencia de la batalla de Stirling es una de las más imponentes y más emblemáticas del celuloide. También ya sé que hay un par de frames cachondos en el que se ve un coche en escena pero es imperceptible para el ser humano medio como un servidor.


A ver si lo véis
Mi amigo Mel Gibson tardó seis semanas en rodar esta secuencia utilizando nueve cámaras y empleando 2.000 extras. La mayoría de estos extras eran reservistas del ejército irlandés que se cambiaban de bando según la escena. Además se rodaron 90 horas de metraje sólo para esta secuencia, pero obviamente fue montada, cortada y editada para nuestra salud.


Y es que la verdadera Batalla del Puente de Stirling sucedió realmente y tuvo su jarana o al menos a un servidor, le hizo mucha gracia como se desarrolló la estrategia de la batalla. Según como se mire puede resultar hasta cómica.

Todo el mundo sabe que en Braveheart, y como suele suceder en el 90% de las películas épicas, hay un alto porcentaje de ficción, de leyenda; ya sea por vestuario, por falta de información o porque la realidad de los hechos podría aburrir a las cabras al transmitirse fidedignamente en pantalla. 

Lo curioso del tema es que de la figura de William Wallace poco se sabe. En el siglo XVII, un barco que viajaba de Londres a Edimburgo y que contenía los relatos de la vida de William Wallace naufragó sospechosamente. ¿Algún sabotaje? ¿Algún cañonazo inglés sin querer? No se sabe. El documento más conocido de su existencia es un poema largo (escrito 172 años después de la muerte de William Wallace), titulado The Wallace y fue escrito por un juglar llamado Harry el ciego. Este juglar perjuraba que su trabajo provenía de un libro escrito por el capellán personal de Wallace, un tal John Blair. Sin embargo, muchos pasajes de su obra no han sucedido en la historia y el hecho de que fuera un juglar (se dedicaban a entretener a la corona) no daba muchas garantías de verosimilitud. Aparte el apodo “el ciego” personalmente no me añade más confianza.



William Wallace empezó la revuelta contra los ingleses por el sur de Escocia, pero por el norte también se inició otra. Sí, existió otra especie de Wallace norteño (Highlander) llamado Andrew de Moray y que la peli ignoró vilmente. Si pusiéramos a volar nuestra imaginación, aspecto muy recomendable, podríamos situar a este héroe en el personaje que interpreta Brendan Gleeson, (Harmish Campbell). La historia relata que Wallace y Moray se hicieron muy colegas pero que desgraciadamente Moray falleció por las heridas que sufrió en la gran victoria de Stirling. En la película Harmish Campbell sobrevive a la muerte de Wallace.


Brendan Gleeson, (Harmish Campbell)


Personalmente, pienso que si se hubieran unido por la causa Wallace, Moray y Robert the Bruce hubieran echado a los ingleses con más celeridad; pero según cuentan Wallace y Robert The Bruce, aun siendo coetáneos, nunca se conocieron. En la peli sí que se conocen y el personaje de Robert The Bruce no transmite una imagen muy digna, aspecto que la realidad difiere ya que The Bruce fue un gran guerrero, un magnífico estratega y rey de Escocia.


Robert The Bruce (Angus Macfadyen)
La Batalla:


Después de cuatro meses de revueltas en Escocia, agitadas por Moray y Wallace; el teniente del rey inglés, John de Warenne “Guardián del reino”, decidió que debía rechazar esta rebelión y junto su asesor, Hugh de Cressingham “tesorero inglés”, reunió un considerable ejército para dar caza a los dos forajidos. Éstos se dirigieron hacia el centro de Escocia tan campantes y bastante sobraos con todo su arsenal formado por caballería e infantería. En la película podríamos situar estos personajes en los actores de la imagen.


Hugh de Cressingham (arriba) y John de Warenne (abajo).
Moray y Wallace, a sabiendas de la posición inglesa, llegan antes a la zona y acampan en la Abadía Craig, al norte de Stirling. Desde lo alto de una cima observan al ejército inglés y reconocen a galeses y a ¡Nobles escoceses¡ formando filas por la causa inglesa. Wallace empieza su estrategia y deja una pequeña parte de su ejército escondida bajo la sombra del castillo de Stirling, al norte del río Forth que es la zona donde se ubicará el ejército inglés en la batalla. La película refleja bien este hecho cuando ya al final de todo el jaleo entra la caballería escocesa al ataque para mermar la retirada inglesa.



La zona de la batalla era pantanosa y la clave de la victoria recaía sobre un puente situado sobre el río Forth que separaba el norte y el sur de Escocia. Era un punto estratégico clave si se quería dominar el país. Este puente construido por los romanos en el año de la castaña estaba formado por arcos de madera y en aquella época aquel material era caro y escaso. Por tal razón se edificó muy estrecho y sólo podían cruzar dos jinetes a la vez.



Ahí está el puente.
Llega el momento de la batalla, El 11 de septiembre de 1297, John de Warenne está tranquilo porque piensa que tanto por negociación como “a leches” conseguirá la victoria sobre los escoceses. Gracias a su experiencia militar, Warenne está convencido que el envío de poca caballería puede dispersar a cientos de soldados de infantería. Además el ejército inglés cuenta con 10.000 hombres mientras los escoceses, que no eran más que un conjunto de clanes, sumaban apenas 2.300 hombres.



Separados por un frágil puente de madera se ven las caras Warenne y Cressingham por un extremo y Wallace y Moray por el otro. Al principio de la batalla no hubo un discurso como el de Mel Gibson ni tampoco pintura azul en sus rostros pero se cuenta que cuando aún sin comenzar el combate y con la derrota clara a simple vista, William Wallace surgió de la oscuridad para liderar la batalla. Y es que Wallace medía 1,95 cm por eso se cachondean en la película cuando a Mel Gibson le dicen que Wallace mide más de 2 metros. Gibson hace 1,77 cm.



Al principio de la batalla, y tal como sucede en la película correctamente, los ingleses van de sobrados y negocian con los escoceses para proclamar su rendición. En la batalla real se envían a dos frailes dominicos a negociar con el ejército escocés pero Wallace les espeta:

“Díganle a su gente que no vinimos en son de paz. Pelearemos para vengarnos y liberar nuestro país. Que vengan cuando quieran y se lo demostraremos”


Ante tal vacilada, los ingleses se cabrean y empiezan a mover ficha. Pensaban que los escoceses seguirían el código de caballería inglés y dejarían cruzar por el puente a todos los guerreros ingleses y así comenzar la batalla. Craso error. William Wallace se debió partir el boniato desde la otra orilla.
Uno de los traidores nobles escoceses, Richard Lundie, que se vio el percal, sugirió a los líderes ingleses que si iban al puente, iban a morir y que mejor situara a la caballería más arriba del río por si acaso. Sin embargo, Cressingham impaciente, exclama que ya se ha gastado mucha pasta del rey en su guarnición y convence a Warenne para que envíe toda la caballería para aplastar al ejército escocés.

Wallace deja pasar por el puente a la caballería (100 hombres) y 2.000 soldados por una vía donde sólo caben dos jinetes en fila. ¿La táctica de Wallace? Esperar. Dicen que tuvo que calmar a sus guerreros sedientos de sangre para que esperaran y seguir la estrategia, tal y como sucede en el film en el momento que alzan las largas lanzas. Cuando Wallace observó que había cruzado más de la mitad del ejército inglés, bocinaron los cuernos escoceses y pequeños grupos con lanzas de picas de hierro llamados schiltroms bloquearon el extremo del puente enjaulando a los ingleses.



Los soldados ingleses, atrapados en terreno escocés, debían decidir cómo morir: o ser insertados por las lanzas, descuartizados por la infantería escocesa o intentar cruzar el río a nado con 60 kg de armadura. Muchos murieron ahogados por sus pesados trajes, como sucedió en la 2ª Guerra Mundial cuando muchos soldados aliados se ahogaron por llevar pesados equipos en el día D.



La batalla fue brutal y Warenne y Cressingham vivían impotentes la masacre desde el otro extremo del puente. Era la primera vez que unos lanceros derrotaban a jinetes y arqueros ingleses. Ante tal humillación Warenne se puso nervioso y muy inteligentemente envió refuerzos al puente haciendo que éste cediera enviando al resto de su tropa a morir en las gélidas aguas del río Forth.


John de Warenne perdió unos 100 caballeros y 5.000 soldados, y Hugh de Cressingham que cruzó el puente, también muy inteligentemente, fue mutilado y desollado a lo bestia, en vivo. Se dice que Wallace llevaba un trozo de su piel como adorno en su espada. Este suceso recuerda mucho a la película cuando Wallace decapita a uno los dirigentes ingleses.



Finalmente John de Warenne escapa mientras Wallace y sus acólitos aniquilan al ejército rival abandonado a su suerte. En una hora llegan a matar más de la mitad del ejército inglés y aunque unas webs confirman y otras no muestran nada, al retirarse los soldados ingleses la mayoría fueron aniquilados por aquella pequeña horda de caballería escocesa escondida en la parte inglesa. Esa caballería que se ocultaba debajo del castillo de Stirling antes de empezar.

En mi búsqueda de información, se afirma que aquella batalla fue una carnicería donde los cercenamientos y desmembramientos eran la tónica del conflicto. Sin embargo la mayoría de muertos se daban a posteriori. Una herida infectada o mal curada era mortal tal y cómo sucedió con el amigo de Wallace, Andrew de Moray. También se afirma que al llevar armaduras pesadas y el uso de espadas tipo “claymore” como la de Wallace que medía más de 1,65 m, dos soldados no podían estar en combate más de un minuto sin descansar. ¿Os imagináis? “Espera un minuto tío, que me siento un rato”.

Se podían tomar unas gordas mientras tanto en el pub William Wallace
Después de esta clase de historia, como podéis observar el puente ha sido eliminado del film para mostrarnos una batalla mucho más atractiva y “comercial”, aspecto que a los amantes del mainstream agradecemos. Personalmente, cada vez que veo la escena se me ponen los pelos como escarpias y espero que a vosotros/as también. Hasta la próxima.

domingo, 19 de julio de 2015

Álbum "la Mansión del Terror" de Aston


No puede haber sensación más melancólica que aquella en la que uno se encuentra en frente de su habitación de adolescente. Aquel cuarto de ca la mama en la que uno ha vivido momentos de alegría y de pesadumbre, de enamoramientos y de calabazas. Sólo el inocente hecho de mirar al suelo ya me retorna a momentos nostálgicos como el que viví en aquella descomunal cogorza donde nada más entrar en mi habitáculo eché lo bebido hacia el adoquinado. A la mañana siguiente me percaté que aquella zona que había recibido el impacto de mi bilis se había borrado el color de las baldosas como si el día anterior hubiera emanado sangre de Alien por mis fauces. Pero no hemos venido a hablar de mi libro sino de mi álbum. Un álbum curioso encontrado en las entrañas de mis cajones muy al estilo del sótano de los Goonies pero sin mapa de Willy el Tuerto.


La década de los 80 y 90 fueron de cromos, del intercambio, de la permuta, del “tengui”, “falti”. Ahora este canje es llamado piratería o vulnerabilidad de la propiedad intelectual a terceros. En aquella época quién tenía el monopolio en esta índole era la marca Panini y la realidad es que partían la pana. A día de hoy siguen firmando derechos exclusivos con la FIFA para sus álbumes como por ejemplo el de la copa mundial femenina (2015), toda una novedad. From behind the Panini, llegaban con fuerza los álbumes de Aston Ediciones, Cuscó y quizás Merlin Collections; y cuando la moda se instauró gracias a los monederos de nuestros progenitores, el mercado aprovechó el tirón y hasta Danone, Matutano entre otras marcas sacaron álbumes de todo tipo. Todo esto según mi cajón, seguro que me dejo algún dato.


El primer documento que ha surgido de mi sabio cajón ha sido el álbum de la Mansión del Terror, muy bien conservado pero incompleto, seguramente apartado de mi interés de crío por la crudeza de sus adhesivos y porque se hacían la picha un lío con los géneros que contenía dicho álbum.
El álbum fue editado por la empresa catalana Aston de Ediciones, SA en el año 1990, a lo que yo me hallaba con sólo 8 años. Según las webs de 2ª mano, el álbum vacío tiene un precio que oscila entre los 4,75 € y 20 €. Y el álbum completo se tasaba en 36 €, pero el único visto ya está vendido, y en vista de su posible extinción se empiezan a vender los incompletos a 40 €. O sea que por el mío recibiría 40 “europeos” pero no se moverá de mis fauces.


Aston ofertaba que pudieras pedir hasta 8 cromos del álbum a un módico precio de 10 pesetas cada uno. Eso sí, 50 pesetas los gastos de envío. Seguramente la frase “es que me cuestan más los portes que el artículo” surgiera de estos chanchullos de antaño. Según mis datos, la empresa Aston con sede en Esplugues del Llobregat ya ha desaparecido o como reza la fuente entre paréntesis, está “extinguida”.  

Ahí está Elvira, en la puntita, superior derecha.
La Mansión del Terror es el segundo álbum (la secuela) de otro anterior llamado Efectos Especiales que también obra en mi poder pero que por cuestiones de orden, comenzaré por esta segunda parte.


Obviamente un álbum nacido en 1990 contiene un repertorio de imágenes de películas procedentes de mi adorada década de los 80, lo que hace que esta encuadernación sea un digno documento de lo más cojonudo. Se muestran imágenes que no se basan estrictamente en el género del terror sino que vemos cromos de pelis como el Laberinto (1986), Mi amigo Mac (1988), Masters del Universo (1987), Bitelchús (1988) y hasta Cyborg (1989) del maestro Van Damme. Lo que implica el hacerse la picha un lío en cuestión de géneros ya que toca la ciencia ficción, fantasía, acción y algunos más que no dan buen pie al título del álbum.

El malote de Cyborg, Saurod de Masters del Universo y la cabeza de Baldwin en Bitelchús.

Virtudes y defectos:

Lo mejor del álbum son las imágenes de los cromos, explícitas, terroríficas y sugerentes. Varios adhesivos daban auténtico terror: malformaciones, cabezas cercenadas o heridas con muy mala pinta. Seguro que os acordáis de este primero. Qué “grimaldi” daba… 

Robocop, el primer cromo

Y también el álbum tenía la original idea de poder seguir una historia mientras lo ojeabas. Dependiendo de los cromos que tenías enganchados en cada hoja ibas saltando de una página a otra siguiendo el cuento. A parte cada plana tenía su título: el desván de las máscaras, biblioteca satánica, sala de torturas, etc. Y el juego consistía por ejemplo... 


Sin embargo, el pobre álbum contaba con notables defectos empezando por su colorida portada. Se le ve poco esmero en un boceto con buena idea (ya que se trata de una mansión) pero con un coloreado muy saturado, colores demasiado vivos, que cantan como una almeja, vamos…


Otro fallo es que se echa de menos un listado de las películas que se reflejan en el álbum ya que debajo de cada cromo vemos en tono de humor negro chascarrillos como “Lengualarga”, “Cabeza colgante del guardajamones”, “Pelucón butifarrero” o “No empujen que ya cabemos”, éste concretamente es en referencia a un cromo donde se ve una alimaña lamiendo la cara de una pobre mujer. 


Para colmo el álbum contiene un cromo donde aparece Van Damme y debajo cita: Arnold el cortajamón. No se sabe si es una frase hecha o que han confundido al belga con Schwarzenegger.


También se repiten imágenes de diferentes escenas de la misma película como por ejemplo de Bitelchús. De esta cinta existen 6 adhesivos en diferentes páginas y en una ocasión hasta se repite la misma imagen.


Pero sin duda si hay un adhesivo que me ha esbozado una sonrisa, éste ha sido uno visto en la sección llamada “Un Pasadizo Secreto lleno de asesinos”. En dicha página se observa con el título de “musculoso rojo” a Van Damme en la película Kick Boxer. El belga es catalogado como asesino y no sé sabe si dicha película podría ser catalogada como terror. Si hubiera sido un servidor hubiera escogido en su lugar al antagonista de Kick Boxer, Tong Po, que ese sí que daba miedo.


En conclusión, la confección del álbum se ha hecho con prisas y con un poco de ignorancia supina. Da la sensación que el primer álbum “Efectos especiales” obtuvo tal éxito que se mandó hacer deprisa y corriendo este “álbum secuela” como si estuviéramos hablando de lo que sucede en el cine de nuestra época. Y no me extrañaría que se hubieran ahorrado el identificar cada cromo con su película por la misma razón. 


Sin embargo, quitando la variedad de géneros, las imágenes de los adhesivos están bien seleccionadas y se reflejan en los cromos las mejores escenas de sus respectivas pelis. La verdad que me tiene un poco loco saber qué criterios se han escogido para la elaboración del álbum pero aquí está formando parte de nuestra infancia.



Están vivos! el segundo cromo de la derecha.
 


Hasta la peli Brazil, el tercer cromo de la derecha,
 


Las fotos del álbum son de ca la mama pero sí tenéis interés en verlo completo en este blog lo encontraréis. No he querido robar fotos, que es feo… 


Me piro a la playa.
Un abrazo.