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domingo, 15 de septiembre de 2024

Razas de noche (1990) de Clive Barker.

Quién no recuerda aquella carátula en el videoclub donde unas criaturas del averno nos observaban y pedían que la alquiláramos. Estaba molona la portada.

Razas de noche fue dirigida por el británico Clive Barker inspirada en su propia novela titulada Cabal. Su estreno fue una castaña tanto en crítica como en taquilla pero una horda de adeptos elevaron la cinta a niveles de Baphomet (creador de la ciudad de Midian donde viven los monstruos) y entró en el selecto club de película de culto.

¿Por qué esa baja taquilla?

Razas de noche se estrelló porque las productoras Fox y Morgan Creek, no entendieron la visión del director de Hellraiser que era muy similar a su novela. Barker siempre ha defendido que su película trataba de una historia de amor gótico pero la productora no estaba por el asunto y solicitó rodar nuevas escenas para convertirla en un slasher aprovechando el tirón de David Cronenberg (Dr. Decker) que interpretaba al villano (o a uno de los villanos).

Se filmaron escenas de relleno para dar más sentido al slasher y así potenciar el personaje del psiquiatra Cara de botón. Por esta razón, vemos en la cinta un asesinato de un pobre empleado de una gasolinera y una matanza del personal de un hotel sin mucho sentido.

También Barker pretendía que las razas de noche conectaran emocionalmente con el espectador y no con los seres humanos que sólo buscaban la destrucción de Midian y la extinción de las criaturas.

Eigerman, los verdaderos villanos.

La productora no podía tolerar que los monstruos fueran los buenos ya que era un suicidio financiero y la película que se emitió en cines expuso esta visión sin ningún éxito. Y digo sin éxito porque yo personalmente percibí en esa versión “mutilada” que las razas de noche eran los verdaderos héroes de la cinta.

Según cuenta el creador de Hellraiser, hubo un cambio en el personal de la productora cuando se empezó a rodar la película y ahí se torció el proyecto. Nadie consiguió su objetivo. La productora montó una película de Razas de Noche que el espectador no comprendió y los fans de Barker tampoco.


Decker (David Cronenberg)

Razas de noche es una película de fantasía con muy poco terror y ponía muy difícil su campaña de marketing al considerarse como inclasificable. Barker no suele desempeñar en sus obras un trabajo lógico y racional y la productora erró en editarla para que fuera más comercial.

Se llegó al punto de contratar a actores de doblaje de hacendado para modificar los diálogos y doblar encima de lo ya grabado. Por ejemplo, al actor Doug Bradley (Pinhead en Hellraiser y Lylesberg en Razas de Noche) le suprimieron la voz a su personaje y le pusieron un doblaje encima con cierto acento alemán. Cuando Clive Barker vio eso, se le rompió el corazón al ver como maltrataban a su amigo Doug Bradley que conocía desde los 15 años.


Aaron Boone en plena transformación.

Se cuenta que Tim Burton y Clive Barker hablaron sobre este suceso y el director de Eduardo Manostijeras le explicó que tuvo los mismos problemas con Bitelchús pero que luchó hasta el final para que se estrenara su versión y triunfó.

¿Se ha editado un director’s cut?

Pues sí. Llevábamos más de 15 años con la turra de la edición dels Director’s cut y no llegaba nunca. Es importante saber que Razas de noche tiene tres versiones: La versión del cine, la versión del director que se ha editado hace relativamente poco y la versión de un señor muy motivado que juntó todo el metraje encontrado en almacenes y montó una cinta con una duración de más de tres horas, titulada Cabal’s Cut.

La bibliografía del amigo Argail.

Algo muy significativo de las tres visiones de Razas de Noche es que la versión de cine consta de 100 minutos y la versión del director dura 120 minutos. Sin embargo, en la contraportada del Bluray afirma que hay más de 40 minutos inéditos en el director’s Cut. ¿Dónde están esos 20 minutos restantes? ¿Nos han mentido? ¡Nain! Porque se han sustituido unos 20 minutos de la versión original y así completan los 40 minutos del material inédito prometido.

Me interesa mucho los cambios significativos entre las tres versiones y sobre todo en el aspecto visual de los monstruos. Por tanto, a partir de aquí el spoiler va a ser constante.


Como anécdota, la banda sonora la compuso Danny Elfman, componiendo una de las mejores músicas de su vida. El coro que aparece en la melodía inicial tuvo que cantar de espaldas a las imágenes ya que la voz del coro se grababa directamente viendo la película y no era apta para menores.

Dos detalles curiosos es que tanto en la versión del director como en la versión de cine no se hace hincapié o no ven relevante, la dualidad entre Decker y su máscara. En realidad, la máscara le domina y le incita a perpetrar los asesinatos y tanto en la novela como en la versión Cabal’s Cut se ven grandes conversaciones entre la máscara y el personaje de David Cronenberg.

Otra curiosidad es que vemos como el detective Joyce es asesinado por Decker en la versión cinematográfica pero en las siguientes versiones sólo recibe un rasguño y se alía con las razas de noche.

Joyce se pira en el Director's Cut.


Joyce fallece en Razas de noche (1990)

Lori & Boone

Las diferencias más relevantes entre el Director’s Cut y la versión de cine es el aumento de escenas que comparten la pareja protagonista, Boone y Lori. En la versión de cine editada no se percibe un amor sempiterno entre los tortolitos y ver a Lori persiguiendo a Boone en toda la película transmite que hay algo en su cabeza que no va bien. Algo tóxico. Sin embargo, en la versión del director, sí que se permite ver el vínculo romántico que existe entre la pareja. Y finalmente en el Cabal’s Cut, ya van de menos a más, y vemos a Boone y a Lori como se dan el filete con fruición y como se despojan de su ropa interior.

Lori. Su personaje es más protagonista en la novela que en la película.

Una escena curiosa que sólo se ve en las versiones “extendidas” y que su director alaba, es cuando Lori canta en un escenario con mucho público mientras Boone la contempla y decide irse a Midian con lágrimas en los ojos. Si no es para contemplar la hermosa voz de la actriz, la conclusión es que se pierden dos minutos tontamente.

Las razas de noche. “Lo que está abajo, permanece abajo”.


Crear las razas de noche es uno los aspectos en los que Barker supera a su propia novela Cabal. En el libro se citan criaturas con cara de perro, seres ardiendo y como algunos huían transformándose en bandadas de pájaros. No es suficiente. Una imagen vale más que mil palabras y el director de Hellraiser puso toda la chicha en el asador. Por cierto, este personaje con cara de perro sólo aparece testimonialmente en la versión extendida y en el Cabal’s Cut. Su participación estelar es coger a Babette (una niña “monster”) y alejarla del conflicto final.


La incorporación de más seres prodigiosos en comparación a la novela convierte a la película en un extraordinario catálogo de monstruos. Para este cometido ayudó un tal Mark Coulier que fue ganador de un Óscar por la Dama de Hierro de Meryl Streep. También el uso del stopmotion en un par de escenas y que aparecen en las versiones extendidas fueron bastante lamentables.

 


Además de la imagen anterior, la versión extendida nos ofrece una escena en stopmotion donde un aborto de cangrejo volador neutraliza a un humano. No hacía falta. Cómo decía aquel “Llegaron demasiado tarde para el stopmotion y demasiado temprano para el CGI”. 

Para la película se crearon los Berserkers que son una especie de alimañas sin cerebro que Midian libera para la batalla final contra los “naturales”. Estas criaturas no aparecen en la novela y podríamos definir que son las armas de destrucción masiva de las Razas de Noche.


Otro ser curioso es Ohnaka que tiene tres líneas en la novela pero en la película aparece hasta en la sopa acompañado de su mascota. Tanto en la novela como en la película, se comparte un triste final para esta criatura en una de las escenas más duras de la cinta.


También tenemos a Kinski (llamado Jackie en la novela) con su cabeza de media de luna y por supuesto, a Peloquín que es una criatura vital, tanto en la novela como en la película, ya que en el primer encuentro muerde a Boone y su mordedura le transformará en Raza de Noche. Un poco rollo Drácula.

Peloquín y Kinski.

También vemos a Lylesburg, el guía de Midian, interpretado por Doug Bradley, el actor que interpreta a Pinhead en Hellraiser. Un personaje que podría haber dado más de sí.


No puedo dejarme al primer monstruo que conoce Boone y que lo conduce hasta la ciudad de Midian. El entrañable Narcisse. Este personaje en la versión de cine permanece vivo y al final de la cinta se abraza con nuestro protagonista amenazándolo de que lo va a necesitar para un futuro. Sin embargo, ese futuro, tanto en la versión extendida como en la novela, se lo pasan por el forro. En la versión del director, Narcisse es decapitado “en horizontal” por Decker y en la novela, su cabeza es partida en vertical por el mismo asesino “Cara de botón”.

Sin duda mis razas favoritas son las femeninas. Encontramos a Rachel y a Babette (madre e hija) y tienen un notable peso argumental tanto en la novela como en las pelis. Son los primeros monstruos que ve Lori al entrar en Midian. En ese lugar, se encuentra a Babette agonizando y transformada en una criatura abyecta pero al salvarla del sol se convierte en una adorable niña.



Además, Babette tiene el poder de mostrar el pasado o enseñar otro lugar en el presente sólo realizando una imposición de manos a otra persona. En la novela, teletransporta mentalmente a Lori a diversos lugares y en la película, Babette le muestra a Lori como las Razas de Noche estuvieron a punto de desaparecer a causa de un genocidio perpetrado por los humanos.

Y también vemos a Raquel, con un gran protagonismo en todos los formatos y que nos regala un topless para atontar a sus enemigos y darles matarile.


He aquí mi favorita alimaña que no pertenece a la novela y está estrictamente diseñada para la ocasión. Es el personaje de Shuna Sassi, mezcla de erizo y gata que hace sus delicias contra los humanos en la batalla final. Su erotismo es palpable y su lanzamiento de púas tóxicas la convierte en una raza de noche letal.

Por ejemplo, también vemos a un tal Leroy Gomm que es un ser al que le brotan unos tentáculos de su estómago y a Vasty Moses, que es quizá la criatura más grimosa de toda la película.


Hay un universo extenso de razas de noche con información ampliada en una serie de cómics que sintiéndolo mucho, no me interesa.

Varios finales.

El final de la película es donde personalmente valoro más esta edición del montaje del director.

En la versión cinematográfica, un sacerdote (padre Ashbery) se echa por encima “un caldero mágico” del mismísimo creador de Midian, Baphomet y parece que obtiene algún tipo de poder en el acto. Más tarde, se encuentra el cadáver de Decker que ha sido derrotado por Boone y sin pensarlo, Ashbery introduce su mano dentro de las entrañas de Decker y lo resucita. Esta escena me recuerda mucho a la película Videodrome de David Cronenberg y que justamente interpreta al malogrado Decker. Este final originaba que la historia forzara secuelas pero no causó ese entusiasmo y su director no pudo completar su intención de hacer una trilogía.

En la versión extendida del Cabal’s Cut y del director’s Cut (y en la novela), Decker no resucita y el final se centra en la pareja protagonista. Lori y Boone están destinados a separar sus caminos ya que pertenecen a mundos distintos. Muy Crepúsculo. Pero ella se niega a perderle y se clava un cuchillo en el estómago obligando a Boone a que la muerda y la transmute en Raza de Noche. “Lori cruzó el infierno para encontrarle y permanecerán juntos toda su existencia”.

Como veis, Razas de noche tiene mucha miga y varias versiones pero desde un primer momento supe que tendría un sitio privilegiado en mi estantería. Un abrazo.

 


 

 

sábado, 30 de julio de 2022

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round Three! - Personajes secundarios (diferencias, similitudes y viceversa)

 

Hay ciertos personajes secundarios, como las gemelas, que presentan diferencias si comparamos la novela con la película.

En la novela (y en la miniserie), Stuart Ullman, el director del hotel, es un tipo desagradable que se ha visto forzado a contratar a Jack Torrance como bedel por órdenes de su superior. Conoce los problemas de alcohol de Jack y no duda en recordárselos. Físicamente, es bajito, calvo y gordo. El Stuart Ullman de Kubrick es amable, alegre, alto y con pelazo. Dan ganas de amarlo. Lástima que se descartara aquella escena donde Ullman le devuelve la famosa pelota a Danny reflejando que es conocedor de los sucesos fantasmales de su hotel.

Por suerte, el personaje de Dick Halloran, el cocinero del hotel, en las dos versiones es negro, muy amable y es apaleado por Jack Torrance por igual. Sin embargo, la suerte final de este personaje difiere de la novela y de la película. Halloran “esplende” igual que Danny y va a socorrer al niño en el tramo final pero en un formato es un héroe y en el otro acaba como un bonito cadáver. La escena inicial de Halloran comunicándose telepáticamente con Danny es sensacional. El lector ávido de King sabrá que este personaje aparece en otra novela “desconocida” como It (Eso).

En la película sólo Danny y Halloran poseen dicho “resplandor” pero en la novela aparecen testimonialmente dos “esplendedores” más que se encuentran con Halloran en la historia. Se trata de una pasajera de un avión y de un señor quitanieves.

Lloyd, el camarero. Fantasma que todos querríamos tener en cualquier momento. Parodiado y utilizado hasta en películas de ciencia ficción como Passengers (2016) interpretado por Michael Sheen. Lloyd simboliza el pasado alcohólico de Jack Torrance y el hotel sabe qué del trío familiar, Jack es el más débil. La secuencia mítica del bar en la película es un diálogo calcado al del libro (me alegro que me lo preguntes porque casualmente tengo dos billetes…). En el libro queda claro que Jack realiza tragos imaginarios pero en la peli no tanto. En la novela, Jack bebe Martinis pero en la película bebe Bourbon.

El hotel actúa como un ente espectral. El hotel Overlook es un personaje más que manipula a sus huéspedes mediante alucinaciones y posesiones. El hotel quiere disponer de Danny por su inconmensurable poder telequinético pero no puede y Wendy es demasiado fuerte gracias a su condición de madre y a su indiscutible protección hacia Danny. Es más, en la novela, el “hotel” intenta poseer a Dick Halloran como un último intento de matar a Danny pero no lo consigue. Sólo puede escoger a Jack Torrance porque es el más débil.

En la novela, queda más clara la posesión sobre Jack Torrance por parte del hotel ya que hay un instante en que Jack se deshace de su posesión momentáneamente y puede despedirse de su hijo. Y le pide que huya de él. Jack es consciente de su debilidad pero no puede hacer nada. Brutal. En la película de Kubrick no queda clara la posesión ya que el personaje viene perturbado de casa.

A sabiendas de la versión libérrima de Kubrick; hay personajes que en sus apariciones se complementan en los dos formatos. Por ejemplo, la señora decrépita que surge de la bañera y besa a Jack en la peli. En la novela, se explica que la señora se llama Massey y tiene 60 años. Se beneficia a un chico que no tenía más de 17 años, hasta que el joven huye y la mujer se traga más de 30 pastillas para dormir pero no despierta. La entierran. Unas semanas más tarde, una camarera de pisos encuentra su cuerpo dentro de una bañera. Es un fantasma.

En el libro, no existe ningún contacto con Jack pero Kubrick influido por la longevidad de la mujer, la bañera y que se beneficiaba jovencitos, nos regala aquella maravillosa escena del beso putrefacto.

Otra escena emblemática es el paseo en triciclo de Danny y su formidable encuentro con las gemelas. Siento decir que la escena icónica no aparece en la novela. Esas gemelas que representan las hijas asesinadas por su padre Grady, en la novela tienen seis y ocho años y no quieren jugar con Danny, tal y como sí sucede en la película. La diferencia de edad de las niñas refleja que obviamente no son gemelas. Aquella escena es un acierto de Kubrick que ha quedado para la posteridad y estaríamos delante de un brillante elemento que supera la película al libro. Nos vemos en el siguiente capítulo.




domingo, 3 de octubre de 2021

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round Two!

 

Segundo round entre estos dos pesos pesados de la industria del entretenimiento. En esta entrada, ahondaremos en el aspecto que más cabreó a King: el tratamiento de los personajes. El proceso hater de King hacia Kubrick alcanzó su cénit. Comencemos:

Wendy

En el libro, Wendy es una amalgama de mujer luchadora, fuerte y con cierto grado de sensibilidad. En la película, es un personaje pusilánime y débil. Según King, Kubrick le aplica cierto grado de misoginia y “está ahí para gritar y hacer el idiota”. Sin embargo, Kubrick afirmaba que no veía coherente que una mujer con las características de la novela pudiera aguantar tanto tiempo a un hombre como Jack Torrance. En mitad de esta algarabía, la actriz Shelley Duvall aportó su granito de arena y criticó la novela afirmando que Kubrick cogió una novela de segunda para realizar una película de primera. Esta inquina por parte de Duvall se origina al ver que King, en una de las visitas al set, no parecía muy impresionado por la elección de la actriz.

Shelley Duvall explicaba que en el momento del rodaje sufrió ciertos problemas personales que le acarrearon más de un disgusto. Sufría cierta ansiedad por estar lejos de casa y además había padecido recientemente una ruptura sentimental. Como curiosidad, esa relación rota fue con el artista Paul Simon, el de Simon & Garfunkel.

En el making of, la actriz muestra mechones de cabello que se le desprenden por el estrés. Es más, en una escena tienen que tumbar a la actriz por un ataque de ansiedad. De cara a la galería, ella lo arreglaba con un clásico “Kubrick era muy exigente pero sacó lo mejor de mí” pero la realidad es que el trato del director dejó mucho que desear. A partir de la 35ª toma, Kubrick empezaba a ver “bien” la escena y eso hizo mella en el reparto. En la escena de la escalera, la actriz sufrió un estado de deshidratación y heridas en las manos por aguantar el bate tanto tiempo. Para más inri, Kubrick ordenó al resto del equipo que ignorara a la actriz. Todo este suplicio se supone que era para que la actriz “viviera” su personaje. Personalmente, no soy muy partidario del método Stanislavski radical. Sino echarle un ojo al documental de Jim Carrey en Man of the Moon y veréis el significado de la palabra “insoportable”. Para más inri, Shelley Duvall y Kubrick fueron nominados a los Razzies y a la actriz se le acusó de sobreactuar. La realidad es que Kubrick se pasó “tres Maines” con la actriz.

En la novela, Wendy era rubia y de un físico imponente. Estas características coincidieron en la  miniserie donde la actriz elegida fue la estupenda Rebecca de Mornay. Shelley Duvall era todo lo contrario al pensamiento de King. Hubo cierto baile de candidatas en la elección de la actriz para el personaje de Wendy. Por ejemplo, Jack Nicholson quería a Jessica Lange que coincidió con ella más tarde en el Cartero siempre llama dos veces (1981). Aún así, Jack Nicholson reconoció que pocas veces había visto a un actor asumir un papel tan difícil como el que interpretó Shelley Duvall en el Resplandor. Además, en mi cursillo CCC de otoño de guionista me enseñaron que era perder el tiempo describir la apariencia de los personajes en tu historia ya que a las altas esferas les importa bien poco. Para tu guión puedes pensar en Christian Bale pero tranquilamente verás a Danny DeVito si lo decide el director o productor.

Actualmente, es una pena ver los problemas mentales que padece la actriz. Cogí mucho cariño a su personaje de Olivia en la película Popeye estrenada el mismo año que el Resplandor. Me encantaba de niño. Y enlazo esta película porque la actriz en una última entrevista afirmaba que Robin Williams estaba vivo y que cambiaba de forma continuamente.

La hija de Kubrick, Vivian Kubrick, que fue la persona que filmó el making of del Resplandor, mostró su indignación por la denigrante entrevista que mostró a una Shelley Duvall no muy equilibrada. Se inició una recolecta para la actriz pero no llegó a buen puerto.

Jack Torrance


King acusa a Kubrick de no entender el personaje reflejado en la novela y en parte, el escritor tiene razón. Kubrick muestra a un Jack Torrance totalmente ido desde la escena de inicio. Nada más comenzar la peli, el padre le cuenta a su hijo de cinco años una agradable historia de canibalismo y Wendy se lo recrimina. En la novela, es Wendy quién piensa sobre el tema de la expedición Donner que recurrió al canibalismo para sobrevivir. Pero sólo la imagina al ver que podía quedarse atrapada en el hotel por la nieve.


En el libro, sí que el padre explica a su hijo el cuento de Barbazul y Wendy se mosquea. El cuento de Barbazul trataba de un hombre que asesinaba a sus esposas en una habitación y a su mujer “actual” le pedía que no mirara en aquella estancia. Hasta que mira. Danny recuerda esa historia cuando se posa delante de la habitación 217.

King quería a Jon Voight o a Michael Moriarty para Jack Torrance. El estudio deseaba a Harrison Ford, Robert de Niro o Robin Williams. Kubrick no propuso sino que impuso a Jack Nicholson y así se quedó.


Nicholson aceptó su papel en el Resplandor sin muchos obstáculos ya que arrastraba el follón de Polanski con una menor en la casa del susodicho y en este papel, vio una oportunidad de aislarse del juicio mediático en Inglaterra.

Más detalles de la divergencia entre el Jack novelesco y el fílmico. Por ejemplo, en la peli Jack nada más entrar en el hotel Overlook, repasa visualmente a unas jovencitas demostrando que es el padre del año. En la novela, Jack Torrance es un padre comprometido y familiar totalmente rehabilitado de sus problemas con el alcohol. La locura de Jack Torrance en la novela es progresiva y transmite cierto ademán de combatirla pero en la película ya viene desequilibrado de casa.  

En los dos formatos, se comparte el accidente de Jack con su hijo y el inicio de la desconfianza de Wendy. En un altercado, Jack recoge con tanta fuerza a Danny que le fractura el brazo. Cuando Danny es agredido por la señora podrida de la bañera dejándole heridas visibles; sin meditarlo, Wendy culpabiliza a Jack dado su historial violento. Un historial de violencia que en la novela se amplía cuando Jack pierde su trabajo de profesor por atizar a uno de sus alumnos.

El Jack Torrance de King se transforma en un monstruo porque es poseído por los fantasmas del Hotel Overlook. El Jack Torrance de Kubrick libera toda su ira homicida retenida gracias al despertar que le causan las alucinaciones del Hotel Overlook. Resulta apasionante la disyuntiva que propone Kubrick al espectador con las visiones espectrales de Jack. ¿Son delirios de Jack o existen de verdad? No se sabe aunque la liberación de Jack de la despensa por parte del fantasmal Grady parece decantar la balanza hacia un lado.

Este abismo hacia la locura se acentúa con las apariciones de Lloyd (el barman), la visión de la fiesta de máscaras y la charla con el fantasma del antiguo conserje, Grady (el que se cargó a sus hijas). Grady incita a Jack a dar a su familia un severo correctivo en la famosa escena del lavabo rojo. Un baño rojo que refleja el clásico Redrum (habitación roja) y el célebre Murder. En la novela no hay baño rojo pero sí la conversación. Además, en la novela se reincide en el mensaje ya que hay un párrafo donde Jack escucha la voz de su padre a través de una radio que le incita a que acabe con su familia. En la película, con el mensaje de Grady ya va servido para asesinar.

 

No extenderé mis alabanzas sobre la interpretación de Jack Nicholson porque simplemente es su personaje. Pocos actores disponen de un aspecto ideal de cabrón para poder interpretarlo. Quizá un Christopher Walken o un Brad Dourif que fue un candidato muy válido para el Joker de Nicholson. Curioso.

Danny Torrance:


Danny, el hijo adorable de la familia, posee un poder excelso telepático y dispone de habilidades precognitivas. A Danny le acompaña su amigo imaginario, Tony, que en la película lo conocemos gracias a su célebre movimiento de dedo índice. Gesto que según dicen, improvisó el propio actor ya que a Kubrick le importaba un pimiento el tema del amigo imaginario. En la novela, Tony es un ente psíquico crucial en la trama, ya que salva a la familia dirigiendo a Danny a la caldera del hotel. Es su ángel de la guarda. Según el libro, Tony, sería como una proyección de Danny con diez años más.

También, tanto en la novela como en la película, Danny parece que tenga una inteligencia superior por ciencia infusa (o por esplender) a pesar de rondar los cinco años. El hecho de eliminar sus pisadas en el laberinto de nieve o de intuir que su padre no activó la caldera en la novela, me abruma (y me chirría) en las dos versiones. Danny fue interpretado por el actor David Lloyd que por lo que se ve fue su única intervención en el cine. ¿No es otra fantástica curiosidad que el apellido del actor sea el nombre del camarero fantasmal del Overlook?

Nos vemos en un tercer round. Sed buenos.


viernes, 6 de agosto de 2021

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round One!

 

Qué doblaje ¿eh? Maravilloso ¿eh? En fin. Tenía curiosidad por comprender esa herida abierta que sufre Stephen King desde que se estrenó el Resplandor de Stanley Kubrick (1980). No me explicaba que la calidad de la película desencadenara una inquina latente en nuestro escritor respecto a su novela publicada en 1977. La lucha de egos de estos dos estrambóticos artistas no me ha dejado indiferente y he dividido este estudio en tres rounds para observar que artista queda tirado en la lona.

Se ha dicho todo (hasta demasiado) de la película, por esta razón intentaré que mi ensayo ahonde en lo humano y en la disyuntiva Kubrick-King. Por cierto, expongo spoilers de la novela y de la película. Sé que han pasado más de 30 años de las obras pero también entiendo que a veces la vida no da para más y es menester avisar de la “espoleirización” de mis escritos.


"El libro es caliente y la película es fría. El libro acaba en fuego y la película en hielo”

El origen del Resplandor de Stephen King aconteció mientras el escritor se hospedaba en un hotel de una “pedanía” del estado de Colorado. En este estado se sitúa, tanto en la novela como en la película, el célebre Hotel Overlook donde acarrearán todos los sucesos paranormales y por ende, normales. Una noche King soñó como su hijo de tres años era perseguido por una manguera de incendios por los pasillos del hotel y la idea le brotó. Esa pesadilla de King fue plasmada en la novela y el personaje de Danny también es acosado por dicha manguera. ¿Saben cómo se llamaba el hotel donde se hospedaba el señor King? Hotel Stanley ¿Kubrick? No. Nada que ver pero la casualidad es de traca.

King se hospedó en la misma habitación que se muestra en la novela: Habitación 217. Aspecto que el mismo hotel no esconde en su web con el objetivo de atraer visitantes. Es más, el mismo hotel tiene un fantástico catálogo donde aconsejan a los “ghost hunters” hospedarse en otras habitaciones como la 401, 407 o la 428 donde los poltergeist comparten lecho con el invitado. El escritor pernoctó en el hotel fuera de temporada y no había huéspedes y este concepto también se refleja en los dos formatos de la ficción: el aislamiento.

Supuesto fantasma en el Hotel Stanley
Supuesto fantasma en el Hotel Stanley

Varias vivencias en ese hotel inocularon en King los pasajes del Resplandor. Por ejemplo, el aislamiento que le produjo la estancia, su visita al bar tras recorrer largos corredores o un hilo musical constante que le recordaba a esos clásicos bailes de máscaras. Además, en un macabro homenaje, el escritor llamó al asesino del Hotel Overlook de la novela igual que al barman que le atendió en el Hotel Stanley: El señor Grady. También se comenta que en el salón de baile del Hotel Stanley, aun estando vacío, se puede escuchar un piano tocado por el fantasma de la mujer de Freelan Stanley, propietario del hotel. Un hotel con “encanto”.

Realmente, a Kubrick le encantó la novela y le vio potencial pero la mutiló y modificó hasta alcanzar su versión. En un inicio, Kubrick y King estuvieron trabajando en sinergia pero al director se le empezó a ir la cabeza y llamaba a King a altas horas de la madrugada para preguntarle si creía en dios. El escritor define muy acertadamente en una frase como fueron las conversaciones de King y Kubrick sobre la escritura del guión: “Cuando hablabas con él, realmente nunca estaba ahí”. Finalmente, Kubrick terminó la película sin la ayuda de King. La película se fue versionando y recortando según el continente donde se estrenara y según la escena donde atacara la crítica. Cuenta la leyenda que Kubrick contrataba a personal para que se dirigieran a los cines en bicicleta y recortaran los fotogramas exactos que no quería emitir. Muy loco todo.

Stephen King inició su proceso hater y definió la película como una tragedia doméstica con leves matices sobrenaturales y la acusó de ser poco literal a su novela. El escritor tiene varios ejemplos de película “poco literal” a su novela. Por ejemplo, me viene a la memoria el Fugitivo de Richard Bachman (pseudónimo de King) interpretada en el celuloide por mi amado Arnold Schwarzenegger. La obra cinematográfica Perseguido, dirigida por el “Starsky” Paul Michael Glaser, se parecen como un huevo a una castaña si se visiona con ojitos novelísticos. Sin embargo, las dos versiones me parecen muy interesantes y no me estremezco al afirmar que la película de Schwarzenegger es mucho más divertida y emblemática que la novela. En la conclusión del libro, a King se le va la pinza con intestinos y vísceras enganchados en los paneles de control de un avión, etc. Muy loco todo again.

“No cualquiera puede ser escritor. No cualquiera puede ser guionista”.

En un libro, el escritor es dios pero en una película, el escritor (o guionista) incordia y es prescindible tanto para el productor como para el director. Y King quiso romper esa regla no escrita y no pudo ser. Y menos con Kubrick que te va respondiendo que sí mientras te va cerrando la puerta lentamente en los morros.

En mi cursillo CCC de verano de guionista me enseñaron que una página de guión equivale a un minuto de película. El libro del Resplandor contiene 560 páginas aproximadamente. Reducir un libro con un gran número de páginas a una duración estándar de una película (no duración Scorsese) y que te quede bonito, es una tarea hercúlea. King afirmaba que para explicar sus obras en pantalla prefería que se realizaran en formato serie. Claro y yo. Por esta razón, al escritor le chifla la miniserie del Resplandor (1997) de Mick Garris. Claro. Dicha serie tiene una duración de 270 minutos y además, es un copy-paste de la novela.

 

Por regla general, un guionista cuando relata su historia desconoce por completo los medios técnicos de una película (tiempos, limitaciones técnicas, productores tocapelotas, dinero…). Kubrick era guionista, jefe de decoradores, operador de cámara y director. Se le podría llamar que Kubrick era un hombre orquesta. Y King quiso intervenir en lides que desconocía. En 1986, King rodó su única experiencia detrás de las cámaras con La Rebelión de las máquinas y le salió rana. En ese instante, King aprendió que trasladar una historia al cine no era lo mismo que plasmarla en un papel. Para cualquier duda se lo puede preguntar a Frank Miller cuando filmó aquella aberración titulada The Spirit.  

Me parece un detalle muy cómico que en la película, el coche de la familia Torrance fuera de color amarillo y en la novela se lea que es de color rojo; ya que al final de la película, el personaje Dick Hallorann conduce hasta el hotel y se encuentra con un coche rojo aplastado por un camión. ¿Creéis que hay un mensaje intencionado de Kubrick a King que simboliza un “mira que hago con tu novela y con tu opinión aplastando tu cochecito rojo”? Me encantaría. Tengo que añadir que en la novela, ese pasaje existe pero no se dan detalles sobre el accidente.

Además, en 2013, otro grande como David Cronenberg criticó a Kubrick por el Resplandor, afirmando que el director no entendía el género de terror. También aseveró que el problema de Kubrick era su obsesión de obtener éxitos comerciales en sus películas. No estoy de acuerdo con la opinión del maestro Cronenberg. ¿Qué tipo de director busca un éxito de taquilla con películas como la Naranja Mecánica o Lolita? Haciendo ese tipo de películas lo único que se logra son limitaciones en su estreno por el tema de edades y una bonita censura según el país.

En aquella época, King estaba crecido ya que otra adaptación suya, Carrie (1976) de Brian De Palma, lo había petado. Sin embargo, a Kubrick con fama de hombre hermético, se la sudó bastante y rechazó leer el tratamiento de King para la película. Después de enterrar a King definitivamente, el director contrató a Diane Johnson, finalista del premio Pulitzer (ese galardón que ahora regalan) para escribir el guión junto a él. A Diane Johnson le debemos la frase de la máquina de escribir: “Sólo trabajo y nada de juego, hacen de Jack un chico aburrido”.

Como curiosidad, Kubrick quería que Diane se quedara en su casa familiar para trabajar juntos pero alertaron a la escritora del control enfermizo del director y se negó. A Diane también le debemos las críticas más feroces y sutiles a la novela de King. En unas declaraciones afirmaba que era interesante ver como un libro bastante malo y pretencioso resultaba eficaz. Pum! In your face.

Y para calmar las aguas, Kubrick decía que el final de la novela era poco interesante ya que Halloran salvaba al niño y a la madre. En la película, Kubrick no tiene reparos y se carga a Halloran con un buen golpe de hacha. Según el director, este giro propicia al espectador una sensación de que ya no hay escapatoria.

La realidad es que haciendo un análisis objetivo, King tenía razón de su disgusto ya que Kubrick interpretó la novela a su imagen y semejanza. Y por su parte, King quiso ser una mosca cojonera que los galones de Kubrick no permitieron. Pero donde King se sintió más traicionado es, sin duda, en la evolución de los personajes.

Continuará…