Qué doblaje ¿eh? Maravilloso ¿eh? En fin. Tenía curiosidad
por comprender esa herida abierta que sufre Stephen King desde que se
estrenó el Resplandor de Stanley Kubrick (1980). No me explicaba que la calidad de la película
desencadenara una inquina latente en nuestro escritor respecto a su novela
publicada en 1977. La lucha de egos de estos dos estrambóticos artistas no me
ha dejado indiferente y he dividido este estudio en tres rounds para observar que artista queda tirado en la lona.
Se ha dicho todo (hasta demasiado) de la película, por esta
razón intentaré que mi ensayo ahonde en lo humano y en la disyuntiva Kubrick-King. Por cierto, expongo spoilers
de la novela y de la película. Sé que han pasado más de 30 años de las obras
pero también entiendo que a veces la vida no da para más y es menester avisar
de la “espoleirización” de mis
escritos.
"El libro es caliente y la
película es fría. El libro acaba en fuego y la película en hielo”
El origen del Resplandor de Stephen King aconteció mientras el escritor se hospedaba en un
hotel de una “pedanía” del estado de Colorado. En este estado se sitúa, tanto
en la novela como en la película, el célebre Hotel Overlook donde acarrearán todos los sucesos paranormales y
por ende, normales. Una noche King
soñó como su hijo de tres años era perseguido por una manguera de incendios por
los pasillos del hotel y la idea le brotó. Esa pesadilla de King fue plasmada en la novela y el
personaje de Danny también es acosado
por dicha manguera. ¿Saben cómo se llamaba el hotel donde se hospedaba el señor
King? Hotel Stanley ¿Kubrick? No.
Nada que ver pero la casualidad es de traca.
King se hospedó en
la misma habitación que se muestra en la novela: Habitación 217. Aspecto que el mismo hotel no esconde en su web con
el objetivo de atraer visitantes. Es más, el mismo hotel tiene un fantástico
catálogo donde aconsejan a los “ghost
hunters” hospedarse en otras habitaciones como la 401, 407 o la 428 donde
los poltergeist comparten lecho con
el invitado. El escritor pernoctó en el hotel fuera de temporada y no había huéspedes
y este concepto también se refleja en los dos formatos de la ficción: el aislamiento.
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| Supuesto fantasma en el Hotel Stanley |
Varias vivencias en ese hotel inocularon en King los pasajes del Resplandor. Por ejemplo, el
aislamiento que le produjo la estancia, su visita al bar tras recorrer largos
corredores o un hilo musical constante que le recordaba a esos clásicos bailes
de máscaras. Además, en un macabro homenaje, el escritor llamó al asesino del Hotel Overlook de la novela igual que al
barman que le atendió en el Hotel Stanley:
El señor Grady. También se comenta que en el
salón de baile del Hotel Stanley, aun
estando vacío, se puede escuchar un piano tocado por el fantasma de la mujer de
Freelan Stanley, propietario del
hotel. Un hotel con “encanto”.

Realmente, a Kubrick
le encantó la novela y le vio potencial pero la mutiló y modificó hasta
alcanzar su versión. En un inicio, Kubrick
y King estuvieron trabajando en
sinergia pero al director se le empezó a ir la cabeza y llamaba a King a altas horas de la madrugada para
preguntarle si creía en dios. El escritor define muy acertadamente en una frase
como fueron las conversaciones de King
y Kubrick sobre la escritura del
guión: “Cuando hablabas con él, realmente
nunca estaba ahí”. Finalmente, Kubrick
terminó la película sin la ayuda de King.
La película se fue versionando y recortando según el continente donde se
estrenara y según la escena donde atacara la crítica. Cuenta la leyenda que Kubrick contrataba a personal para que
se dirigieran a los cines en bicicleta y recortaran los fotogramas exactos que
no quería emitir. Muy loco todo.
Stephen King inició
su proceso hater y definió la película
como una tragedia doméstica con leves matices sobrenaturales y la acusó de ser
poco literal a su novela. El escritor tiene varios ejemplos de película “poco
literal” a su novela. Por ejemplo, me viene a la memoria el Fugitivo de Richard Bachman
(pseudónimo de King) interpretada en el celuloide por mi amado Arnold Schwarzenegger. La obra
cinematográfica Perseguido, dirigida por el “Starsky” Paul Michael Glaser, se parecen como un huevo a una castaña si se visiona con
ojitos novelísticos. Sin embargo, las dos versiones me parecen muy interesantes
y no me estremezco al afirmar que la película de Schwarzenegger es mucho más divertida y emblemática que la novela.
En la conclusión del libro, a King
se le va la pinza con intestinos y vísceras enganchados en los paneles de
control de un avión, etc. Muy loco todo again.
“No cualquiera puede
ser escritor. No cualquiera puede ser guionista”.
En un libro, el escritor es dios pero en una película, el escritor
(o guionista) incordia y es prescindible tanto para el productor como para el
director. Y King quiso romper esa
regla no escrita y no pudo ser. Y menos con Kubrick
que te va respondiendo que sí mientras te va cerrando la puerta lentamente en
los morros.
En mi cursillo CCC de verano de guionista me enseñaron que
una página de guión equivale a un minuto de película. El libro del Resplandor
contiene 560 páginas aproximadamente. Reducir un libro con un gran número de
páginas a una duración estándar de una película (no duración Scorsese) y que te quede bonito, es una tarea hercúlea.
King afirmaba que para explicar sus
obras en pantalla prefería que se realizaran
en formato serie. Claro y yo. Por esta razón, al escritor le chifla la
miniserie del Resplandor (1997) de Mick
Garris. Claro. Dicha serie tiene una duración de 270 minutos y además, es
un copy-paste de la novela.

Por regla general, un guionista cuando relata su historia
desconoce por completo los medios técnicos de una película (tiempos,
limitaciones técnicas, productores tocapelotas, dinero…). Kubrick era guionista, jefe de decoradores, operador de cámara y director.
Se le podría llamar que Kubrick era
un hombre orquesta. Y King quiso
intervenir en lides que desconocía. En 1986, King rodó su única experiencia detrás de las cámaras con La Rebelión de las máquinas y le salió
rana. En ese instante, King aprendió que
trasladar una historia al cine no era lo mismo que plasmarla en un papel. Para cualquier duda se
lo puede preguntar a Frank Miller cuando
filmó aquella aberración titulada The
Spirit.

Me parece un detalle muy cómico que en la película, el coche
de la familia Torrance fuera de color
amarillo y en la novela se lea que es de color rojo; ya que al final de la
película, el personaje Dick Hallorann conduce hasta el hotel y se
encuentra con un coche rojo aplastado por un camión. ¿Creéis que hay un mensaje
intencionado de Kubrick a King que simboliza un “mira que hago con tu novela y con tu
opinión aplastando tu cochecito rojo”?
Me encantaría. Tengo que añadir
que en la novela, ese pasaje existe pero no se dan detalles sobre el accidente.
Además, en 2013, otro grande como David Cronenberg criticó a Kubrick
por el Resplandor, afirmando que el
director no entendía el género de terror. También aseveró que el problema de Kubrick era su obsesión de obtener éxitos
comerciales en sus películas. No estoy de acuerdo con la opinión del maestro Cronenberg.
¿Qué tipo de director busca un éxito de taquilla con películas como la Naranja Mecánica o Lolita? Haciendo ese
tipo de películas lo único que se logra son limitaciones en su estreno por el tema
de edades y una bonita censura según el país.
En aquella época, King
estaba crecido ya que otra adaptación suya, Carrie (1976) de Brian De
Palma, lo había petado. Sin embargo, a Kubrick
con fama de hombre hermético, se la sudó bastante y rechazó leer el tratamiento
de King para la película. Después de
enterrar a King definitivamente, el
director contrató a Diane Johnson,
finalista del premio Pulitzer (ese galardón
que ahora regalan) para escribir el guión junto a él. A Diane Johnson le debemos la frase de la máquina de escribir: “Sólo trabajo y nada de juego, hacen
de Jack un chico aburrido”.
Como curiosidad, Kubrick quería que Diane se quedara en su casa familiar para trabajar juntos pero
alertaron a la escritora del control enfermizo del director y se negó. A Diane también le debemos las críticas
más feroces y sutiles a la novela de King.
En unas declaraciones afirmaba que era interesante ver como un libro bastante
malo y pretencioso resultaba eficaz. Pum! In
your face.
Y para calmar las aguas, Kubrick
decía que el final de la novela era poco interesante ya que Halloran salvaba al niño y a la madre. En
la película, Kubrick no tiene reparos
y se carga a Halloran con un buen
golpe de hacha. Según el director, este giro propicia al espectador una sensación de que ya no hay escapatoria.
La realidad es que haciendo un análisis objetivo, King tenía razón de su disgusto ya que Kubrick interpretó la novela a su imagen
y semejanza. Y por su parte, King quiso ser una mosca cojonera que los galones de Kubrick no permitieron. Pero donde King se sintió más traicionado es, sin duda, en la evolución de los
personajes.
Continuará…