martes, 19 de mayo de 2020

Círculo (2015)

Medio centenar de personas despierta en una cámara circular sin recordar cómo llegaron allí.  El grupo rodea una cúpula central que emite una descarga mortal y ejecuta un reo al azar cada dos minutos. Sin embargo, los condenados averiguan que mediante una votación pueden dirigir esa descarga y sentenciar a muerte a cualquiera de sus compañeros. Sólo puede quedar uno.

Argumento:

En materia de ciencia ficción, Netflix dispone de una cantidad ingente de morralla (véase IO de Margaret Qualley) pero si uno tala los árboles podrá ver el bosque y ese bosque, se llama Círculo. Soy un espectador especial, enamorado de obras como The Cube (1997) o el Hoyo (2019) y reconozco que con pelis tipo Escape Room (2019) me lo paso pipa. Por esta razón, no era de extrañar que Círculo entrara dentro de mi catálogo fetiche.

La película está dirigida por Aaron Hann y Mario Miscione y está tan escondida en el surtido de Netflix que no está ni doblada al castellano. Han doblado películas como Ghoulies IV pero Círculo no merece dicho honor.

La cinta nos muestra como la supervivencia humana reside en apelar a prejuicios, miedos y emociones para convencer al resto de quién debe morir o no, y así salvar uno su propio culo, al menos durante dos minutos más.

El grupo está formado por miembros de diferentes razas, procedencias, edades, religiones, profesiones y condición sexual. Este conjunto tan heterogéneo provoca que se rompa aquella delgada línea entre el prejuicio y la discriminación bajo la tutela de la supervivencia. Con las minorías hemos topado Johnny.

Las condenas a muerte se dictaminan mediante el asesino y verdugo voto democrático del personal que habita en el círculo. Si no se votara, la cúpula central envía una descarga mortal al azar. Y la suerte no es menester cuando tu pellejo está en peligro. Por tanto, el parlamento circular necesita reducir aforo y debe formular su primer acuerdo. Y no tarda en llegar a la conclusión de que el sector de la tercera edad  ya ha vivido suficiente y debe ser erradicado del tablero. Muy de pandemia esta decisión.

Más tarde, el grupo sigue con su método socrático y va eliminando miembros de alguna minoría o personas que ejerzan profesiones poco valoradas. Sin embargo, los participantes tienen que  tener sumo cuidado en tocar a las minorías ya que prejuzgar sin argumentos sólidos puede girar el voto en su contra. Sé un asesino pero con indulgencia.

No obstante, el punto de inflexión recae en dos fichas del tablero que no habían despertado interés en el comienzo del juego. Entre los reos, se encuentra una mujer embarazada y una niña de apenas diez años. Estos elementos divide la sala en dos grupos: Los que por humanidad, desean que queden las últimas en el círculo y los que desean cargárselas lo antes posible para obtener más posibilidades de sobrevivir.

Película:

Círculo es un thriller psicológico del subgénero survivor inspirada, según sus autores, en la obra de culto, 12 hombres sin piedad (1957) de Sidney Lumet, donde la persuasión es su eje central. En la película de Sidney Lumet, Henry Fonda es el único miembro del jurado que apoya la inocencia del preso y su trabajo consiste en convencer al resto del jurado de que la culpabilidad no está tan clara como se había votado de inicio.

El chico condenado pertenece a un estrato social bajo y como consecuencia se prejuzga sin vara de medir. Este aspecto se refleja en Círculo para sentenciar a muerte a los participantes. ¿Qué puede aportar un inmigrante ilegal? ¿Y una pornostar a nuestros hijos? ¿O porqué tiene que quedar como superviviente un hombre de raza negra sólo por pertenecer a una minoría?. Para un servidor, la película tiene muchos matices a explorar que quizá han quedado eclipsados porque es una obra de ciencia ficción. El cerebro tiende a agrupar a la gente según sus temores e incluso los sectores más progresistas y más conservadores se dan la mano en materia de ideas discriminatorias. Lo explicaba Sidney Lumet en 1957 y se expone en Círculo en 2015. Se ve que prejuzgar es humano.

Obviamente, la película tiene detalles mejorables. El más reseñable sería la cantidad de personajes que empiezan en el círculo. 50 personas van falleciendo cada dos minutos y además la mayoría son en off screen. Este hecho convierte la película en una especie de body count a granel con poca gracia. Una buena reducción de individuos (20 personas por ejemplo) hubiera elevado el grado de empatía del espectador con los personajes ya que se puede dedicar más tiempo a desarrollarlos. En la primera edición, la película tenía una duración de 110 minutos y se redujo a 85 minutos. Quizá estos 110 minutos de la primera versión permitían más desarrollo de los personajes. 

Círculo se nutre de actores y actrices bastante desconocidos. La más célebre es Julie Benz conocida por ser la señora de Dexter y por ser una buena persona en Rambo IV. El historial de sus directores es bastante raquítico. Lo único reseñable es una miniserie bastante paranoica, titulada The Vault y lanzada directamente a Youtube. The Vault trata de unos universitarios que despiertan en diversas habitaciones acompañados de un objeto (una bici estática, un buzón con cartas…). Es una especie de reality show que sale mal. Esta miniserie fue la semilla para que uno de los directores tuviera la genial idea de encerrar a 50 personas en una habitación y que mediante votación pudieran huir. Así nació Círculo.

La película se rodó en 10 días ya que hacer coincidir aquella cantidad de actores en un mismo set era algo complejo. También pudieron filmar las escenas en el mismo orden que vemos en la película.

La película se estrenó el 28 de mayo en el Festival Internacional de Cine de Seattle con un aforo lleno. Ni una butaca vacía. Pasada la mitad de la película, se estropeó el audio y los diálogos no coincidían con la boca de los actores. Era como ver un torrent de los malos. Aún así las críticas fueron positivas y después de estrenarse, Netflix fue como un ave de rapiña a por la película con la consecuente alegría de sus directores. No obstante, cuentan que después de interesarse Netflix por la película, las compañías que la habían rechazado previamente por no tener un reparto potente, se comportaron como buitres de carroña para poder adquirirla pero ya era tarde.

Curiosidades:

La película se filmó en un almacén de los Ángeles.

El actor Zack Rukavina realmente tiene un brazo amputado por un cáncer. No hay CGI en la película.


Los directores instalaron unos grandes altavoces en el set para que sonara un ruido infernal con cada muerte y así “motivar” a los actores y actrices.

La cúpula asesina fue obsequiada al actor o actriz que quedó último en el Círculo. És más, comenta orgulloso/a que la ha depositado en su garaje particular.


Final (spoiler):

Uno ya sabe cómo funcionan los finales audiovisuales para la plebe. El nivel de exigencia es elevado y la catarsis que el espectador espera, está en muchas ocasiones rozando lo paranormal. O se enseña poco o se enseña mucho. No hay término medio.

Para un servidor, el final es más que interesante. La argucia creada por el único superviviente del Círculo es sensacional. Un cabrón de manual muy respetable. La explicación del engaño del “final human” la dejo para que la disfrute el espectador, así no spoileo en demasía.

He analizado la foto finish del resto de personas que se supone que han sobrevivido en otros círculos. La conclusión es que han resistido por igual cinco mujeres y cinco hombres de diferentes razas. Dos de estas mujeres están en cinta y también han sobrevivido dos niños y dos niñas. Como se puede observar, los extraterrestres ya creían en la política de cuotas. Y afirmo el término extraterrestres porque no existe ninguna duda de que estamos ante un secuestro alienígena.

Otra curiosidad “espoilable” que el espectador puede preguntarse, es que hubiera sucedido si queda la mujer embarazada como la última superviviente y la última votación se resuelve entre la madre y el feto. Los que habéis echado un ojo a la película, sabéis que el feto cuenta como uno más pero al final de la cinta se observa como otras mujeres embarazadas que han salido airosas de sus respectivos círculos. La conclusión es que la mujer y el feto forman un individuo conjunto en esa situación final. Sino imagine lo gore de la escena si la madre tiene que decidir en su última votación entre ella y su hijo no nacido. Círculo no es una película de terror al uso pero estamos delante de una cinta con muchas virtudes y poca audiencia.

Un abrazo amigos. Y ánimo.

 

jueves, 16 de abril de 2020

Hellraiser IV: Bloodline (1996)


Hellraiser es un mundo apasionante, intrincado y poseedor de una mitología que hará las delicias de cualquier fan de la ciencia ficción y del terror. Esta obra fue creada por el británico maestro del horror y de la fantasía, Clive Barker, que curiosamente sólo dirigió la primera entrega y ejerció en el resto de la saga como productor o como productor ejecutivo (o sea de nada). La saga consta de nueve secuelas (por ahora) y sólo las cuatro primeras se estrenaron en pantalla grande aunque en Spain esta cuarta entrega sólo llegó en DVD, VHS y Betamax (bueno, en Betamax lo dudo).

Clive Barker y Pinhead con sotana.
Personalmente, la llamada del cenobita y de Pinhead llegó tarde a mi ser ya que el ver como unos demonios despedazaban a sus víctimas mediante ganchos me resultaba de lo más espantoso. Sin embargo, nunca es tarde para desollarse y puedo asegurar que las dos primeras entregas de la saga son obras culmen del terror más oscuro y del gore más romántico.


¿De qué va Hellraiser? Muy breve. Trata sobre la existencia de una caja mágica, que desvelado su puzle, abre las puertas de un infierno donde residen los cenobitas. Éstos se apoderan del alma del emisor para torturarla “sadomásticamente” y proporcionarle un placer extremo mediante el dolor. 
Entre los cenobitas se halla Pinhead, líder de la manada y poseedor de unas agujas que atraviesan su piel hasta el cráneo. Las pelis de Hellraiser provienen de la novela de Clive Barker llamada The Hellbound Heart y en principio las pelis se iban a llamar “los sadomasoquistas de ultratumba” ya que el cuero se hace patente.


Sin duda, otra característica fundamental de la saga es el actor Doug Bradley que encarna a Pinhead en ocho películas, igualando a Robert Englund en interpretar a un personaje de terror por octava vez consecutiva.

Sin embargo, este post se centra por diversos motivos en su cuarta cinta titulada Hellraiser IV: Bloodline (1996). Primero porque sorpresivamente uno de los actos del film se sitúa en el año 2127 y en una nave espacial. Segundo porque nos muestra el origen del cubo y nos presentan a su creador. Tercero porque está dirigida por el gran Alan Smithee lo que es sinónimo de “hostias” y de diferencias creativas. Recordamos que Alan Smithee (anagrama de The Alias Men) se cita cuando los realizadores de dicha obra repudian el resultado final y no desean aparecer en los créditos. Y por último, porque la poseo en DVD gracias a una cagada épica ya que consideraba que se trataba de la primigenia de la saga. Mucho blog de cine pero después no sé ir a comprar.


Sinopsis:

En 2127, unos soldados entran en la estación espacial Minos y encuentran a Paul Merchant (Bruce Ramsay). Paul Merchant explica a una soldado que en la Francia del S. XVIII su familiar directo Phillip Lemarchand fue un reputado juguetero que creó una especie de caja para el duque de L’isle, entusiasta de la nigromancia.



(Flashback al 1796) Lemarchand entrega la caja al duque de L’isle y se marcha. Sin embargo se esconde detrás de un ventanal para espiar al duque y observa cómo éste sacrifica a una prostituta. De repente el duque usa el cubo del juguetero para llamar a un demonio nombrado Angelique (Valentina Vargas) y ésta ocupa el cuerpo de la meretriz asesinada. Lemarchand sale de su escondite para intentar detener al duque pero fallece. Aun así sigue su linaje, su mujer está embarazada.

La encantadora Angelique.
(Otro flashback al canto pero ahora en 1996). El demonio Angelique manipula la caja para llamar a Pinhead y así que le eche un cable. Necesitan encontrar al descendiente directo de la familia Lemarchand, un tal John Merchant (Bruce Ramsay otra vez), para que construya una nueva puerta hacia el infierno que se abra sin precisar el cubo/caja. Sin embargo, John Merchant en sus ratos libres estaba construyendo todo lo contrario y había elaborado un artefacto llamado Elysium que permitiría destruir esa entrada al inframundo. No obstante, el invento de John Merchant sale rana y como regalía es decapitado por Pinhead. Aun así, sigue su linaje ya que su mujer y su hijo logran escapar.

John Merchant y Angelique descargando Torrents.
Volvemos al 2127 y a la estación Minos. Paul Merchant le sigue dando la chapa a la soldado de que ha logrado el perfecto proyecto Elysium. Sin embargo, antes de la charla Merchant había despertado a Pinhead y a sus cenobitas para poder hacerlos estallar dentro de la estación espacial. A partir de este punto comienza una batalla slasher entre cenobitas y soldados. ¿Logrará Paul Merchant, derrotar a Pinhead a sabiendas que su linaje ha sido un fracaso absoluto desde el S. XVIII?


Película y director:

Hellraiser IV: El final de la dinastía sangrienta contaba con una idea principal muy atractiva como era el origen del llamado cubo, caja o configuración del lamento. También nos mostraba el árbol genealógico de su creador (Lemarchand family) y como su linaje intentaba sin éxito destruir el cubo y al magnánimo Pinhead. Su guionista Peter Atkins, usando la idea de Clive Barker de situar la historia en tres épocas diferentes, escribía el mejor guión de la saga pero gracias a elementos ajenos al libreto, tenemos ante nosotros un posible mojón dependiendo por donde se mire. Esta cuarta parte no tenía difícil superar su anterior secuela donde pudimos ver a cenobitas con CD’s incrustados en sus respectivas testas o incluso uno de ellos portaba empotrada una cámara digital en un ojo. Demencial pero divertida. Pero Hellraiser IV no fue así (o asín según valida la RAE).


Hellraiser IV desprende un aire chusco demencial, con unos CGI muy baratos acentuados por la exigencia de situar la acción en un futuro tecnológicamente superior. Tenían el mismo presupuesto que Hellraiser III pero era obvio que este proyecto era más ambicioso y nadie lo supo ver. Nada más empezar el metraje, uno ya masca la tragedia cuando aparece una especie de Terminator que debe con sus manos resolver el puzle del cubo. El robot está fantástico aunque sólo agite la cabeza pero al enfocar sus manos para ver como manipula la caja, se refleja un CGI de ordenador Atari de los 80. Aun así, supieron controlar dicho presupuesto de 4 millones mediante un par de flashbacks de una hora donde la acción se ciñe en la Tierra del siglo XVIII y en la Tierra de los 90. Esto siempre abarata costes sino que se lo pregunten a Masters del Universo de la Cannon que tuvieron que abandonar el planeta imaginario de Eternia para situar la acción en la Tierra.


Con el paso del tiempo, como espectador, uno se va cerciorando que cuando se han sufrido diferencias creativas entre realizador y estudio, por ejemplo en pelis como Los Cuatro Fantásticos (2015); las chapuzas en el proceso de montaje son épicas. Y así sucede en el montaje de Hellraiser IV, ya que el prescindir de su director inicial, eliminar escenas ya filmadas y sudar de casi todo el guión original percibimos cortes bruscos, sobre todo en las muertes, escenas de cinco segundos y fundidos a negro a toda castaña.



Otro aspecto atroz es su protagonista principal, Bruce Ramsay, que protagoniza al Lemarchand de turno en las tres épocas de la película. En una de sus muertes sólo le hubiera faltado sacar la lengua hacia un lado y cerrar un ojo. Sin embargo, no todo es negativo, como era de esperar Doug Bradley como Pinhead está sensacional gracias a esa voz potente y a que espeta las mejores frases del guión. También como sorpresa agradable vemos a la actriz chilena Valentina Vargas que está fantástica interpretando a la princesa de los cenobitas, Angelique. A Valentina Vargas la recordamos como aquella salvaje que desvirgó a nuestro Adso de Melk (Christian Slater) en el Nombre de la Rosa (1986). Sin duda, los personajes de Angelique y el siempre perfecto, Pinhead, lo mejor de Hellraiser IV.


Mejor muerto.
Si alguien se pasea por Youtube encontrará la mayoría de las escenas eliminadas que la productora Miramax, en un acto “demasiado” comercial, cercenó. Y es una lástima porque aunque fuera ya su cuarta parte, había mucho potencial en su guión pero como dijo su guionista en una entrevista: la película fue un aborto. Aun así, no es la peor de la saga y muchos fans acérrimos tienen el corazón dividido con Bloodline.

La secuela más conflictiva:



La película la empezó a dirigir con toda su ilusión, Kevin Yagher, un crack de los efectos especiales y de los maquillajes. Por sus manos pasaron la caracterización de Freddy en las secuelas de Pesadilla en Elm Street y el diseño de Chucky. También contaba con el apoyo incondicional de Clive Barker que veía en esta cuarta entrega una recuperación de la saga. La película seguía un guión de Peter Atkins, guionista de Hellraiser II: Hellbound y Hellraiser III: El infierno en la Tierra y culpable de los diálogos más memorables de Pinhead

Todo era fantástico hasta que llegó Dimension Films y Miramax con las tijeras tras el primer visionado. ¿El problema? Pinhead, alma mater de la saga, aparecía demasiado tarde y no lo suficiente. En la versión comercial, Pinhead aparece alrededor de la media hora. Para apresurar su presencia la productora cercenó varias escenas que podrían haber funcionado muy bien y que evitaron que la peli tuviera una cierta coherencia. Atkins, que escribió seis borradores del guión, defendió al director Kevin Yagher porque el hecho de que Pinhead apareciera tarde era simplemente porque así lo decía el guión.



Kevin Yagher acabó hasta las pelotas y tuvo que decidir si tirarse un año más rodando Hellraiser por las exigencias de Miramax o seguir con su vida profesional. Finalmente, se fue del set de rodaje con 110 minutos filmados. La versión final quedó en 85 minutos. Recalcaba Kevin Yagher que sobre todo la parte final no representaba su visión de la película y por eso se abstuvo de aparecer en los créditos. El mismo Doug Bradley declaró que los primeros 20 minutos de esta cinta eran quizá los más potentes de la saga a sabiendas que ni su personaje aparecía. Entonces se fichó a Joe Chappelle para la silla del director, que venía de dirigir Halloween 6 (1995) con horrendo éxito y al guionista de Candyman 2, Rand Ravich. Menuda dupla. 



Su función fue rodar y escribir nuevas escenas para potenciar el personaje de Pinhead en pantalla. Doug Bradley dijo que no se sorprendió cuando tuvo que volver al set para rodar nuevas escenas con el nuevo director. Afirmó que fue un rodaje caótico y que aparte del limitado presupuesto y del escueto tiempo de rodaje, se añadieron incendios, inundaciones, huelgas y cuatro directores diferentes de fotografía. Hasta el único niño que aparece en la peli cogió varicela alargando más la producción.
Finalmente Chappelle acabó también harto y renunció a la película pactando con el estudio que no apareciera en los créditos. La película empezó a filmarse en agosto del 1994 para estrenarse en enero del 1995 y al final lo hizo en marzo del 1996.


Con ese rostro el niño podría haber seguido el linaje del terror.
Cenobitas:

Son aquellos humanos captados por Pinhead (que también fue humano) con la función de proteger el reino del averno y ofrecer placeres prohibidos a quiénes usan la caja mágica. Estos individuos llegan a cenobitas mediante mutilaciones y heridas abiertas y su aspecto hace referencia a algún recuerdo terrenal. Como decía Barker, los cenobitas desprenden un glamour repulsivo.



Es curioso porque esta secuela nos invita a la reflexión de que el famoso Pinhead no fue el primer cenobita sino Angelique, a la que se menciona como la princesa del infierno. Y las fechas cuadran ya que Angelique fue llamada en el siglo XVIII y el antes Pinhead, el capitán Elliot Spenser, manipula el cubo en el 1921. Además según la mitología Hellraiser, Angelique es la hija de Leviatán creador de ese infierno donde habitan los cenobitas.



Si no erro estrepitosamente, Leviatán se deja ver en la segunda Hellraiser: Hellbound (1988) y se nos muestra en forma de rombo. Este singular linaje deja a Pinhead como un mero empleado aunque su carisma es innegable y en esta cuarta entrega nos muestra como es el favorito de Leviatán en detrimento de Angelique.



Para un servidor, en Hellraiser IV: Bloodline encuentro a dos de mis tres cenobitas favoritos de toda la saga. El primero por su espectacularidad, mejor os lo muestro.



Y el otro cenobita ideal, es la mismísima Angelique tanto por su peso narrativo en la cinta como en la espectacularidad de su maquillaje y sus prótesis.  Por cierto, un maquillaje supervisado por Stephen Norrington, director de Blade (1998). El autor de la confección del maquillaje de Angelique, un tal Gary Tunnicliffe, dice que se inspiró en el diseño viendo a Whoopi Goldberg en Sister Act. ¡Ja¡



Además de Angelique y los gemelos, a nuestro líder Pinhead le acompaña una especie de cánido como novedad, donde su diseño y su castañeo está conseguido pero su desplazamiento por los escenarios está limitado a un sprint a pie del camarógrafo dando a entender que el hacer correr a un animatronic podría haber sido la ruina de la productora.


¿Muerde?
El origen de la caja:

Según el guión original de Peter Atkins (y la peli), la caja fue un encargo para el juguetero Phillip Lemarchand en pleno año 1784. Es más, entre los muchos nombres que posee la caja, hallamos el de “La configuración de Lemarchand”. Lemarchand inventa la caja de tal forma que de manera autómata reproduce los mismos movimientos que vemos en la saga Hellraiser. Pero esta vez al manipularla no hay ganchos, ni muertes ni cenobitas sino que podría haber colado como un indefenso juguete de Fisher Price. Según Lemarchand el cubo supera las leyes de la geometría física y todo esto lo afirma mientras su mujer se ríe de él porque el cubo no hace nada más.



¿Por quién fue encargada la caja? Fue encargada por el aristócrata y nigromante Duque de l’Isle a orden de la primer cenobita Angelique. Según el guión y no la peli, antes del encargo, Angelique fue invocada por el duque mediante un rito de magia negra a través de un pentáculo. Entonces Angelique pide al Duque de l’Isle que encargue esta caja para hechizarla con el fin de prescindir del pentáculo y así obtener una autonomía de entrada y salida de los infiernos. (En la película Angelique es invocada ya con la ayuda de la caja y no a través del pentáculo).


El famoso pentáculo.
Aquí nos hallamos en la tesitura de que existían dos tipos de entrada al mundo de Pinhead: El cubo y la magia negra del Duque de l’Isle. Sólo el duque y su mayordomo, un tal Jacques (Adam Scott en el film), conocen como llamar a los infiernos pero mueren dejando la caja como un único sistema de llamada o apertura a los infiernos.


Duque de L'Isle y Jacques.
Libre interpretación del guión:

La película iba a seguir un orden cronológico sin el uso de flashbacks (pasado, presente y futuro) pero el guión de Atkins fue bailado por las productoras de manera que muchas escenas fueron eliminadas antes de la huida de su director. Sobre todo cuando la acción se situaba en el origen del cubo, en la Francia del siglo XVIII.



Por ejemplo en una de las escenas eliminadas, Angelique incita a ocho invitados a que jueguen con el cubo de manera que si consiguen algún movimiento, ella les recompensará despojándose de una pieza de ropa. Cuando a Angelique se va a quitar el (último) corsé, se transforma en un demonio, se cae un candelabro transformándose en una especie de arácnido y con sus patas se ventila a los ocho invitados transformándolos en cenobitas. Más tarde en otra escena eliminada, en una celebración, estos cenobitas invitados acaban asesinando al juguetero Lemarchand cuando le dice a Angelique que ha creado una “anticaja” (Elysium). Es más, en las fotos promocionales del film aparecen momentos de esta escena que ni siquiera aparecieron en la versión comercial.




También se cargaron otra escena que podía haber sido muy emblemática. La secuencia trata sobre la aparición de unos cenobitas acróbatas (arlequines y payasos), estilo circense, que secuestran al amigo cirujano de Lemarchand, un tal August y lo arrojan al estómago del infierno. En la película, este August aparece menos de un minuto y medio y es quién aconseja a Lemarchand que elabore un “anticubo” o “anticaja”.


August, el amiguete.
Pero sin duda donde se marca más la diferencia entre productora y guión es en la conclusión del film, donde la secuencia se sitúa en el espacio. En la peli, el descendiente de Lemarchant, Paul Merchant, hace estallar la estación Minos y se salva junto a la chica gracias a la huida por una especie de vaina espacial. En el guión, Pinhead y Merchant tienen un combate épico y Merchant hace detonar la estación espacial con Pinhead, Angelique, el perro cenobita y él mismo dentro. Como podéis observar el guión nos daba un final heroico y finalizaba el ciclo. Además el último descendiente del linaje juguetero nos regalaba un “Bienvenidos al olvido” antes de morir.


Curiosidades:

Un Guillermo del Toro primerizo casi cae en las redes de rodar esta secuela. También estuvo a punto de hacerla Stuart Gordon (Re-Animator).

La actriz Christine Harnos y Bruce Ramsay son marido y mujer en la realidad. También aparece el actor Adam Scott en uno de sus primeros papeles para el cine y donde actualmente lo vemos afincado en películas como La vida secreta de Walter Mitty, Lío embarazoso o Krampus (2015).



Los gemelos guardias de seguridad son interpretados por Jimmy y David Schuelke pero cuando son transformados en cenobitas, son los gemelos Michael y Mark Polish quién ocupan ese personaje.



La actriz Kim Myers que interpreta a la mujer de Lemarchant en la época del 1996, la vimos también en otra saga de terror como es Pesadilla en Elm Street II (1985).



En el 1996, el actor Doug Bradley (Pinhead) se alzó con el premio al mejor actor en el festival italiano Fantafestival por esta peli, Hellraiser IV: Bloodline.



Un abrazo!