sábado, 14 de febrero de 2026

Creep (2004)



Echaba de menos esas películas de terror de hora y veinte que no te dejan respirar y Creep aprieta y también ahoga. Una de esas reliquias que quedan escondidas en los catálogos streaming y que hace mucha ilusión encontrar. No confundir su título con la genial Creep del 2014, otra joya independiente que recomiendo encarecidamente. Se podría afirmar que después del año 2000, el cine de terror británico pegó unos buenos pelotazos con ejemplos como The Descent (2005), 28 días después (2002) o la susodicha Creep.

Creep trata de una joven que sale de una fiesta y decide desplazarse en metro. Se sienta en el andén porque aún quedan unos minutos para que venga el último tren pero Kate se queda dormida y lo pierde. La estación cierra sus puertas y ella queda atrapada y olvidada en el subsuelo. En ese mundo subterráneo, conocerá al personal habitual y pintoresco que habita pero hay algo más. Hay un asesino terrorífico en los túneles que la acecha. Kate, además de buscar una salida también tendrá que sobrevivir.



Creep es una película británica rodada en el metro de Londres que desde el inicio, proyecta una sensación de claustrofobia y de pánico bastante contundente. Un tren del horror donde sus pasajeros son la sangre, las deformidades y alguna escena pasada de rosca. Realmente sólo hay una y es cuando nuestro monstruo se cree cirujano. Un ser “creepy” que no se ve, sólo se escucha en la mitad del metraje.

La cinta se inicia con unos fotogramas de persecución y escuchamos gritos de dolor malrolleros que invitan al espectador a no coger ese mismo tren. Además de las angustiosas persecuciones subterráneas, aparece un perrete que a un servidor tuvo en tensión toda la cinta. Ya avanzo que si le hubiera pasado algo al can, no hubiera escrito nada sobre esta película. Es un spoiler necesario. También trabajaron con otro animal. Unas agradables ratas que llevaban en cubos y que soltaron por el set. La sangre de la película estaba hecha con azúcar lo que propició que fuera una fiesta para los roedores.



Las valoraciones de Creep son vergonzosamente bajas en las webs de turno, lo cual bajo mi punto de vista, es una película infravalorada. Realmente, no hizo mucho ruido en su estreno y no captó la atención del espectador gracias a diversos factores. Por ejemplo, estaba dirigida por un director novel, el bajo presupuesto y los tintes de serie B que refleja la cinta. Sin embargo, no la excluye de que tenga buen ritmo.

Era la primera película que dirigía Christopher Smith del cual sólo conozco de su filmografía Black Death de Sean Bean y Clarice Van Houten. Una película extraña situada en la edad media donde su sociedad estaba asolada por la peste y el personaje de Sean Bean muere desmembrado. Esto último era lo menos extraño de la película ya que es un clásico que perezca este señor en cualquier lado.



La acción de Creep recae sobre una actriz alemana que en aquellos tiempos fue la más taquillera del país teutón y es poseedora de un apellido muy sugerente. Su nombre es Franka Potente y acababa de rodar el caso Bourne. La actriz sufrió diversas desgracias en el rodaje. En una escena, una cámara bastante pesada que se desplazaba por unos raíles casi aplasta a nuestra protagonista. La actriz, al ver que podía ser arrollada por la cámara, se lanzó fuera de las vías para evitar que la chafara. También, tuvo que ser operada de apendicitis en mitad del rodaje ya que ese pequeño saco estaba a punto de reventar.



Sin embargo, el actor más relevante, y que no aparece en ningún extra, es Sean Harris. Este actor británico, lo hemos visto en Prometheus y como villano en la saga Misión Imposible. En Creep está irreconocible ya que le ataviaban con unas prótesis para reflejar un ente deforme. Es más, la protagonista nunca vio al actor de verdad y sólo lo conoció en la fiesta de despedida. Sean Harris evitaba coincidir con el resto del reparto para que su personaje fuera más convincente. El actor interpreta a una criatura absolutamente deshumanizada y se explica su origen de forma poco inspirada, la verdad. Te muestran cuatro fotografías colgadas donde se ve al deforme en un laboratorio. El resto de la historia se la inventa usted mismo.



Creep se rodó en una estación de metro abandonada y de las más profundas de Londres pero no evitó que su campaña publicitaria dentro de las estaciones fuera prohibida. Daba mala imagen insinuar que un ser extraño te iba a asesinar en el metro con nocturnidad y alevosía. No, gracias. El director aprovechó los kilométricos y oscuros túneles para realizar planos largos recordando (según él) a escenas de la película de John Landis, Un hombre lobo americano en Londres.



Además, subyace un mensaje muy interesante al final de la película. El personaje de Kate es insoportable y altivo y la vemos como le recrimina a un sintecho que para qué le pide monedas al lado de un cajero si sólo da billetes. Al final de la película y después de arrastrarse por las sucias alcantarillas toda la noche, Kate tiene una pinta lamentable y propiciará que le dejen limosna causando la risa floja de la protagonista. No menosprecies que la vida da muchas vueltas.


En conclusión, si te atrae el terror en cualquier forma, Creep vale la pena pero si no te gusta ese género, puedes obviarla y volver a disfrutar de Barbie que eso sí que da miedo.
Un abrazo.

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