sábado, 2 de mayo de 2026

Perseguido de Schwarzenegger VS Perseguido de Glen Powell.



¿Qué película es mejor? La realidad es que no hay mucho quórum en ninguno de los dos bandos aunque para un servidor está bastante claro. La base de estas dos versiones es el libro El Fugitivo de Stephen King que tuvo que firmar como Richard Bachman porque su editor veía que estaba saturando el mercado. Como decía King, Bachman era como su prostituta de lujo a la que recurría cuando necesitaba desahogarse en el mercado editorial.

La novela es sumamente seria y carente de humor. Un concepto que las dos versiones se pasan por el forro pero que se acentúa más en la adaptación de Edgar Wright que cae en un ridículo constante gracias a su particular estilo de humor.

Edgar Wright es un excelente director con obras como Scott Pilgrim contra el mundo o Última noche en el Soho pero también es el señor de Zombies Party y toda esa comedia visual y absurda lo refleja en su Perseguido y no pega con el tono de la obra. No se sabe si estamos ante una denuncia social, una comedia negra o una comedia de acción sin acción porque escasean. Definitivamente, la nueva adaptación de Perseguido no estaba destinada para Edgar Wright.

Un aspecto de lo que carece la versión de Schwarzenegger es la fidelidad con el libro. Se podría decir que sólo coinciden algunos nombres de los personajes. En cambio, para Wright, la novela es el guion y las escenas de la película son los párrafos del libro adaptadas por el director. Y resalto “adaptadas” porque la escena del personaje de Michael Cera, que representa a Elton Parrakis de la novela, es una interpretación libre que a la gente le hará mucha gracia pero a mi no. En esta escena, Elton Parrakis, comienza a cargarse a “los cazadores” cómicamente con unas trampas que ha instalado en su casa, como si fuera Kevin de Solo en Casa y empleando pistolas de agua y otras argucias. Un Elton Parrakis que en la novela es gordo y que fallece heroicamente entre borbotones de sangre sacrificándose por Richards. El tono difiere.

Wright no lleva bien el tema de trasladar los personajes de la novela al mundo moderno y cae constantemente en la comedia absurda. Por ejemplo, el personaje de Bradley que ayuda a Ben Richards a escapar, se plasma en la película como un Youtuber “influencer” que realiza vídeos para demostrar que el gobierno engaña y manipula. Estamos en lo mismo. Ver en la película a este personaje disfrazado de chamán, haciendo aspavientos, pues es bastante incomprensible si se recuerda la novela. 

No todo es negativo ya que Wright plasma muy bien aquellos otros concursos como el del “hámster humano”, donde vemos a un señor corriendo por una rueda que se acelera cada vez que falla una pregunta. Por cierto, un show llamado “Caminando hacia los billetes” según el libro. ¿Y por qué participan en el concurso? En la versión de Schwarzenegger, es un policía que acusan injustamente de asesinar a población indefensa llamándolo El Carnicero de Bakersfield y es condenado al concurso. En cambio, el personaje de Glen Powell necesita el dinero para costear la enfermedad de su hija ya que las desigualdades y el paro se ceban con los estratos más bajos de la sociedad, tal y como aparece en la novela.


Mientras en Perseguido de 1987, Ben Richards tenía tres horas para recorrer tres cuadrantes en un circuito cerrado; en la versión del 2025, se deja que el protagonista campe a sus anchas por toda la ciudad. Será vigilado por la población, bajo recompensa económica, y será perseguido por los denominados “Cazadores”. El jefe de los cazadores es Evan McCone interpretado por Lee Pace que es bastante pelele, tanto en la novela como en la nueva película, pero posee tiempo en la historia para ganarse un respeto e imponer su autoridad. Sin embargo, Edgar Wright vuelve a caer en la comedia para presentar a estos “cazadores” y se pierde la estima hacia a estos personajes. Comparar al personaje de Lee Pace y el resto de los cazadores con los míticos Subzero, Dynamo, Buzzsaw, Fireball y el Capitán Libertad, interpretado por el maravilloso Jesse Ventura, me parece una falta de respeto.


Está muy bien que se respete la novela pero hay situaciones que en pantalla no quedan tan bien. Por ejemplo, disfrazar a Glen Powell de cura para no ser reconocido no es buena idea y más en ese futuro distópico donde la religión tiene poca cabida. Por cierto, un futuro distópico que en la novela sucede en 2025. Ya nos hemos pasado y seguimos sin ver los coches volar.

Curiosamente, la versión de Wright refleja correctamente el organigrama de la directiva del concurso si la comparamos con la novela y es un aspecto que puede chocar si sólo se conoce la película de Schwarzenegger. En la nueva versión, Dan Killian es el director del programa interpretado por Josh Brolin y el presentador es Bobby Thompson interpretado por Colman Domingo. En la versión de “Chuache”, Dan Killian... perdón, aquí es Damon Killian, cumple las dos funciones y es el presentador y el director del programa.

Y llegamos al curioso casting. En la novela, el presentador Bobby Thompson lucía una mata de cabello rubio plateado pero en la película de Wright es de raza negra. En el libro, Dan Killian era de “piel muy negra” y tanto Josh Brolin como Richard Dawson son más blancos que un vampiro asustado. Nada que objetar pero sí curioso.

Sin embargo, tenemos la “wokada” de turno con otro de los fugitivos que acompaña a Ben Richards. En la novela, Laughlin es un hombre de raza negra y sorprendentemente coincide con la versión de Schwarzenegger. En la versión de Wright, Laughlin es mujer y es lesbiana. Un personaje que no aporta nada y es absolutamente cargante. Está ahí para sostener el relato de siempre y por como se comporta con otras congéneres, flaco favor le hace a la causa. No entiendo muy bien a donde se quiere llegar cuando hacen este tipo de cambios (o sí).

 


Si algo se coincide en las tres versiones (novela y dos películas) es que Ben Richards es un “armario empotrado” y un vacilón de cuidado. Se encara con los guardas, los cazadores y los organizadores del programa sin distinción. También se da en los tres formatos, la oferta de Killian a Ben Richards para que se convierta en un “cazador” ya que ven que nuestro protagonista está aguantando vivo demasiado tiempo. Es más, acaba teniendo el apoyo del público. Es inolvidable esa escena de Schwarzenegger, cuando el presentador le pregunta a una abuela que escoja a su próximo cazador y ella elige a Ben Richards causando el asombro de la organización del concurso.


Otro aspecto que me choca en la nueva versión es la banda sonora y la elección de las canciones. Como sí sucedía en Baby Driver de Wright, donde las canciones interpelaban emocionalmente en la historia, en Perseguido cuesta identificarlas con el ritmo de la película y me sacaban constantemente de la historia. Esos raps, ese género indie-pop (muy Wright), en según que escenas, no me daban el tono.

¿Y qué aspectos podemos valorar del Perseguido de Paul Michael Glaser del 1987? Sencillamente, encuentra un equilibrio entre la acción y el humor que la versión de Wright no ubica. Si se rasca, se pueden encontrar similitudes con la novela pero la película de Schwarzenegger podría haber tenido otro título sin ningún problema. Por ejemplo, hay una escena donde Ben tiene secuestrada a una mujer en un aeropuerto que encajaría en las dos películas y en la novela. En el libro y en la versión de Wright, el personaje es Amelia Williams interpretada por la actriz de la serie Task, Amelia Jones. Sin embargo, en la versión de Schwarzenegger, el personaje se llama Amber Méndez y es interpretada por la gran María Conchita Alonso donde tienen una de las mejores frases de la película.


Otro elemento no menos importante es su protagonista. Glen Powell es mejor actor que Schwarzenegger pero el austriaco posee algo que no tiene Powell: Carisma. Y ese elemento pesa como una losa para la nueva versión. Por cierto, fantástico homenaje le hacen al siete veces campeón del Mr. Olympia con ese billete con su rostro.


El final es uno de los puntos más controvertidos de la película de Wright. La versión de Schwarzenegger, que no tiene nada que ver con la novela, tiene un final Hollywoodiense que tira para atrás, con morreo final incluido. El Perseguido de Wright refleja en pantalla el final de la novela pero lo retuerce para no herir al espectador. Seamos sinceros, el final del libro de King es bastante duro y tiene un gore excesivo imposible de filmar. Wright coge ese final y lo edulcora con otra escena añadida que no voy a comentar para spoilear lo menos posible.

A todo esto ¿Qué versión es mejor para un servidor?
Pues obviamente, el Perseguido de Schwarzenegger de 1987. No tengo duda ninguna. Tener a Richard Dawson como el villano de la función era una aliciente ya que reflejaba a la perfección su experiencia como presentador y Schwarzenegger estaba en su prime, tal y como dicen los jóvenes actualmente.

"Aquí está Subzero, ahora menos que cero".

 

Un abrazo.

 

lunes, 6 de abril de 2026

Sobrevivir al Paraíso: Más allá de los Testigos de Jehová

Me produce fascinación aquellos experimentos sociales donde personas de toda condición, se reúnen en nombre de un sistema de creencias que a ciencia cierta no saben ni que existe. Seguramente, lo llaman fe.

No quita que esté a favor de cualquier reunión o asociación de individuos que se apoyen unos a otros si el objetivo es dar calma, tanto espiritualmente como psicológicamente. No tengo ningún problema que la gente vaya a la iglesia los domingos para hacer comunidad o que se interprete, muchas veces por necesidad, que hay algo más a parte de lo terrenal. Quién soy yo para juzgar, si el creer en “algo” del más allá va a provocar un alivio en la pérdida de un hijo o si esa señora que ha perdido a su marido tiene el consuelo a través de su Dios. Todo lo contrario. Lo apoyo y lo respeto. El problema reside cuando lo terrenal se aprovecha de lo divino para manipular y tergiversar desgracias ajenas. Y aquí "presuntamente" entra el documental 'Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová' presentado por HBO.

No dispongo de altos conocimientos sobre esta asociación pero sí que poseo algo maravilloso que es el sentido común. Como seguro que ha tenido usted, he tenido varios encuentros fortuitos con varios seguidores y captadores de tal congregación. Mi trato siempre ha sido exquisito porque no tengo problema en ahuyentarlos con educación y tengo que decir que siempre me han tratado con respeto. He vivido grandes momentos como el “vente con nosotros que jugamos a fútbol todos los días” o el clásico “¿pero no quieres saber a dónde vas después de morir?”.

Frases captadoras de esta índole, no han dilucidado quién decidió ese maravilloso outfit de camisa de manga corta y corbata. Otros datos curiosos es que su publicación Atalaya es la revista con mayor circulación del mundo y actualmente, existen más de 9 millones de testigos de Jehová. No es un tema sin importancia ya que imágenes del aforo completo en una de sus asambleas, donde llenaban el estadio Vicente Calderón (Aka Wanda Metropolitano), hacen reflexionar al menos creyente.

El documental es una miniserie de tres capítulos y está basado en un pódcast de ABC sobre los Testigos de Jehová. El documental es potente cuando aparecen las víctimas e impresionan sus fotografías hechas dentro de la congregación que no dejan ningún tipo de duda. El problema surge con el montaje que es pretencioso a más no poder. Esos zooms a cámara lenta en el rostro de las víctimas intercaladas con cromas con el cielo de fondo, le dan un toque ridículamente emotivo. Además, aparecen unas recreaciones con actores que visten unas máscaras diabólicas, al más puro estilo “Eyes Wide Shut”, que obligan al espectador a olvidar esas escenas para que los testimonios no pierdan credibilidad.

En el tercer capítulo veremos como los testigos de Jehová denuncian a la asociación de víctimas por vulnerar su honor y se transmite el juicio dejando en el aire si se prohíbe o no esta asociación. Lo dejan con el misterio. Sin embargo, antes de ofrecer la resolución del juicio, aparece el presidente de la asociación con el rótulo de su cargo que va del 2019 a la actualidad. A la actualidad. No tienes que esperar nada porque ya te han ofrecido la sentencia gracias a un spoiler involuntario. Sé que es hilar fino porque era evidente pero hay que controlar ciertos detalles.

El documental nos muestra el abandono y la expulsión de sus integrantes y el trauma que les genera perderlo todo. En muchas ocasiones, (en su mayoría) son los propios padres quién cortan lazos con sus hijos. Pierden a sus amigos, sus padres, su familia, su mundo y muchos expulsados intentan volver al redil por necesidad. También, me impresiona que no celebren la Navidad ni los cumpleaños. Muy loco todo.

 


Otra curiosidad es el control férreo de la cúpula de la congregación por parte de los denominados ancianos. Estos líderes perpetran juicios paralelos donde deciden el destino de sus feligreses. Como viene siendo habitual en este tipo de entornos, cualquier “denuncia” de tipo sexual o abuso era desestimada bajo la amenaza del Armageddon. Este término era clave para mantener a raya a sus integrantes ya que eran amenazados con no sobrevivir a la caída del meteorito. Usted, querido lector, si no es testigo de Jehová, siento decirle de que no se salvará, infiel mundano.

El problema del documental está en la variedad de las víctimas entrevistadas. El 90% de los testigos del documental son de condición homosexual o transexual y el spoiler está asegurado. ¿Qué religión o secta respeta esta condición? ¿El islam? ¿El cristianismo? Dejad que me ría. Existen casos donde tampoco hace falta que se comulgue en cualquier religión para que una familia no vea con buenos ojos a un familiar homosexual. Aunque cueste, aún existen individuos que hace poco salieron de las cavernas y no es un aspecto característico solamente de los Testigos de Jehová.


Sí que me parece más interesante cuando se ahonda en los abusos de todo tipo como en la depresión que genera la expulsión del rebaño de algún miembro. El documental muestra muy bien las cacerías y los chivatos que pululaban por la organización, al más puro estilo el tercer Reich, para alertar a los ancianos si alguien era infiel a su pareja o si procuraba dañar a la entidad.

Como he opinado al inicio del escrito, respeto cualquier tipo de asociación donde no se dañe al prójimo pero los testigos de Jehová tienen una cualidad que me indigna en lo más profundo de mi ser: Las transfusiones de sangre. Hecho prohibido al relacionarlo con el canibalismo que sacan de una frase escrita interpretada al gusto. No concibo la muerte de un hijo o un familiar por convicción religiosa. Me saca de mis casillas. Es más, el documental muestra que esta congregación en la portada de una de sus publicaciones pusieron el rostro de tres niños “fallecidos” para demostrar con orgullo como sus feligreses se sacrificaban en nombre de su fe. En fin, que me caliento.

En resumen, un documental interesante con varios testimonios y una hemeroteca muy buena pero con un montaje infantil. Un abrazo.





domingo, 8 de marzo de 2026

Las “chapas” del cine español actual.



Estas son algunas películas del cine patrio que hemos visto durante los últimos años. Expongo algunas sinopsis:

Sorda. Ángela, una mujer sorda, va a tener un bebé con Héctor, su pareja oyente. El embarazo hace aflorar sus miedos frente la maternidad y sobre cómo podrá comunicarse con su hija. 

Mamífera. Lola disfruta de una vida feliz con su pareja, Bruno, hasta que un embarazo inesperado revoluciona todos sus planes. Aunque Lola siempre ha tenido claro que lo de ser madre no va con ella, ahora se siente cuestionada por las expectativas sociales y se enfrenta a sus temores internos.

Maspalomas. Tras romper con su pareja, Vicente, un hombre homosexual de 76 años, lleva la vida que le gusta en Maspalomas: su día a día lo pasa tumbado al sol, de fiesta y buscando el placer. Un accidente inesperado le obliga a regresar a San Sebastián y tendrá que vivir en una residencia donde se verá empujado a volver al armario.

Romería. Marina viaja a Vigo para conocer a la familia de su padre biológico, que murió de sida, al igual que su madre. De esta forma, inventa un cuento, gracias al diario de su madre, que la libera del estigma que su familia.


O la sorprendente 9 Lunas. Ángel es un joven y atractivo entrenador personal al que le sonríe la vida. Tras un año sabático, acaba de ser contratado por el mejor gimnasio de la ciudad, y todo parece ir sobre ruedas pero su mundo da un vuelco cuando empieza a sentirse mal. Acude al hospital y recibe una noticia inesperada: está embarazado. Y es que, en realidad, Ángel es un hombre trans al que sólo le faltaba un último paso para completar su transición y ahora deberá enfrentarse a una decisión que pondrá a prueba su identidad, sus sueños y la forma en que entiende su propia masculinidad.


Schwarzenegger ya abrió ese melón con Junior en 1994. Quitando el cachondeo lógico, no juzgo la calidad de estas películas, es más, me gustó mucho Cinco Lobitos de Alauda Ruiz pero hay una sobresaturación de cine social que ahuyenta al espectador promedio. Da la sensación que son películas enfocadas en la moralina de turno para ganarse ovaciones en ciertos certámenes donde se premia la ideología, la política y la tontería. Y sobre todo se ofrece mucha chapa, tanto en el accesorio como en lo intangible. El cine español posee aspectos magníficos pero su imagen actual es muy negativa y debe desvincularse de la política por supervivencia.



Y en lo más profundo de mi ser, no les culpo. Para cumplir el "check list" de requisitos obligatorios para poder optar a una subvención, tienen que tocar el tema de lo social. En resumen, tienen que dar la chapa en según qué cuestión que esté de moda porque nuestro sistema de subvenciones es endogámico. Este funcionamiento propicia que la creatividad sea más rígida.

No dudo que el cine sea una buena herramienta para visibilizar problemáticas sociales pero la repetición de estas narrativas causan una fatiga en el espectador que evitará su acceso a la butaca. Un crítico comentaba que en un festival sólo proyectaban películas donde el protagonista iba a morir de enfermedad. A la décima película ya le entró la risa. Todo era: “¡Mira! un niño en un columpio”, sí, pero tiene cáncer y así todo el certamen.


Desgraciadamente no es un aspecto intrínseco del cine español sino coetáneo del cine europeo y tenemos que pasar página con premura. Hemos perdido aquel arranque maravilloso del siglo XXI con Isla Mínima, REC, Orfanato, Celda 211, 8 Apellidos Vascos, As Bestas y todos los thrillers de Oriol Paulo (Contratiempo, el Cuerpo, los Renglones torcidos de Dios..). Hasta la trilogía del Baztán me parece buena aún teniendo unos diálogos lamentables. Y no quiero dejarme al maestro Álex de la Iglesia con Perfectos Desconocidos o el Bar.

El cine español ha olvidado el thriller, el suspense, el terror o la investigación criminal. Ahora se centran en temáticas como la salud mental, la sensibilización social, la inclusión y las causas ideológicas de turno. Está demostrado que la comedia o el thriller obtienen mejores resultados en taquilla pero los recursos públicos van dirigidos a películas sociales. 

El señor Juanma Bajo Ulloa, el director de Airbag, decía que los artistas ya no muestran su alma sino que dan soflamas. Y es triste. También afirmaba lo siguiente gracias al grado de favor de la adjudicación de subvenciones al género femenino: “Antes no poníamos en duda a nuestras compañeras cineastas, ahora ya no importa el mérito sino la condición”.

La conexión del auge del cine social con el aumento de directoras no es una coincidencia y puede originar un peligroso discurso de falta de creatividad. Y no sería cierto.

Grandes directoras han triunfado por el mundo con sus obras y hay ejemplos a cascoporro. Mimi Leder (Deep Impact), Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin), Patty Jenkins (Wonder Woman), Mary Harron (American Psycho), Greta Herwig (Barbie) o mi favorita Kahtryn Bigelow. Ver la filmografía de esta señora es un escándalo (Días extraños, K19 Widowmaker, La noche más oscura o Le llaman Bodhi entre otras). Y esta calidad de cine dirigido por mujeres no es algo del pasado. Ahí está la señora Coralie Fargeat con la magnífica la Sustancia, que aunque el mensaje sea una crítica social sobre la imagen, está dirigida con tal originalidad que el tema social queda en un segundo plano.

En resumen, por favor, dejad de saturar el mercado con guiones sobre el amor de un campesine mientras se relaja aprovechando el barbecho o lo difícil que fue ser un therian durante la etapa del franquismo. Necesitamos un poco de evasión, cine de entretenimiento. Es sencillo y el cine español es muy capaz. Un abrazo.



sábado, 14 de febrero de 2026

Creep (2004)



Echaba de menos esas películas de terror de hora y veinte que no te dejan respirar y Creep aprieta y también ahoga. Una de esas reliquias que quedan escondidas en los catálogos streaming y que hace mucha ilusión encontrar. No confundir su título con la genial Creep del 2014, otra joya independiente que recomiendo encarecidamente. Se podría afirmar que después del año 2000, el cine de terror británico pegó unos buenos pelotazos con ejemplos como The Descent (2005), 28 días después (2002) o la susodicha Creep.

Creep trata de una joven que sale de una fiesta y decide desplazarse en metro. Se sienta en el andén porque aún quedan unos minutos para que venga el último tren pero Kate se queda dormida y lo pierde. La estación cierra sus puertas y ella queda atrapada y olvidada en el subsuelo. En ese mundo subterráneo, conocerá al personal habitual y pintoresco que habita pero hay algo más. Hay un asesino terrorífico en los túneles que la acecha. Kate, además de buscar una salida también tendrá que sobrevivir.



Creep es una película británica rodada en el metro de Londres que desde el inicio, proyecta una sensación de claustrofobia y de pánico bastante contundente. Un tren del horror donde sus pasajeros son la sangre, las deformidades y alguna escena pasada de rosca. Realmente sólo hay una y es cuando nuestro monstruo se cree cirujano. Un ser “creepy” que no se ve, sólo se escucha en la mitad del metraje.

La cinta se inicia con unos fotogramas de persecución y escuchamos gritos de dolor malrolleros que invitan al espectador a no coger ese mismo tren. Además de las angustiosas persecuciones subterráneas, aparece un perrete que a un servidor tuvo en tensión toda la cinta. Ya avanzo que si le hubiera pasado algo al can, no hubiera escrito nada sobre esta película. Es un spoiler necesario. También trabajaron con otro animal. Unas agradables ratas que llevaban en cubos y que soltaron por el set. La sangre de la película estaba hecha con azúcar lo que propició que fuera una fiesta para los roedores.



Las valoraciones de Creep son vergonzosamente bajas en las webs de turno, lo cual bajo mi punto de vista, es una película infravalorada. Realmente, no hizo mucho ruido en su estreno y no captó la atención del espectador gracias a diversos factores. Por ejemplo, estaba dirigida por un director novel, el bajo presupuesto y los tintes de serie B que refleja la cinta. Sin embargo, no la excluye de que tenga buen ritmo.

Era la primera película que dirigía Christopher Smith del cual sólo conozco de su filmografía Black Death de Sean Bean y Clarice Van Houten. Una película extraña situada en la edad media donde su sociedad estaba asolada por la peste y el personaje de Sean Bean muere desmembrado. Esto último era lo menos extraño de la película ya que es un clásico que perezca este señor en cualquier lado.



La acción de Creep recae sobre una actriz alemana que en aquellos tiempos fue la más taquillera del país teutón y es poseedora de un apellido muy sugerente. Su nombre es Franka Potente y acababa de rodar el caso Bourne. La actriz sufrió diversas desgracias en el rodaje. En una escena, una cámara bastante pesada que se desplazaba por unos raíles casi aplasta a nuestra protagonista. La actriz, al ver que podía ser arrollada por la cámara, se lanzó fuera de las vías para evitar que la chafara. También, tuvo que ser operada de apendicitis en mitad del rodaje ya que ese pequeño saco estaba a punto de reventar.



Sin embargo, el actor más relevante, y que no aparece en ningún extra, es Sean Harris. Este actor británico, lo hemos visto en Prometheus y como villano en la saga Misión Imposible. En Creep está irreconocible ya que le ataviaban con unas prótesis para reflejar un ente deforme. Es más, la protagonista nunca vio al actor de verdad y sólo lo conoció en la fiesta de despedida. Sean Harris evitaba coincidir con el resto del reparto para que su personaje fuera más convincente. El actor interpreta a una criatura absolutamente deshumanizada y se explica su origen de forma poco inspirada, la verdad. Te muestran cuatro fotografías colgadas donde se ve al deforme en un laboratorio. El resto de la historia se la inventa usted mismo.



Creep se rodó en una estación de metro abandonada y de las más profundas de Londres pero no evitó que su campaña publicitaria dentro de las estaciones fuera prohibida. Daba mala imagen insinuar que un ser extraño te iba a asesinar en el metro con nocturnidad y alevosía. No, gracias. El director aprovechó los kilométricos y oscuros túneles para realizar planos largos recordando (según él) a escenas de la película de John Landis, Un hombre lobo americano en Londres.



Además, subyace un mensaje muy interesante al final de la película. El personaje de Kate es insoportable y altivo y la vemos como le recrimina a un sintecho que para qué le pide monedas al lado de un cajero si sólo da billetes. Al final de la película y después de arrastrarse por las sucias alcantarillas toda la noche, Kate tiene una pinta lamentable y propiciará que le dejen limosna causando la risa floja de la protagonista. No menosprecies que la vida da muchas vueltas.


En conclusión, si te atrae el terror en cualquier forma, Creep vale la pena pero si no te gusta ese género, puedes obviarla y volver a disfrutar de Barbie que eso sí que da miedo.
Un abrazo.