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sábado, 2 de mayo de 2026

Perseguido de Schwarzenegger VS Perseguido de Glen Powell.



¿Qué película es mejor? La realidad es que no hay mucho quórum en ninguno de los dos bandos aunque para un servidor está bastante claro. La base de estas dos versiones es el libro El Fugitivo de Stephen King que tuvo que firmar como Richard Bachman porque su editor veía que estaba saturando el mercado. Como decía King, Bachman era como su prostituta de lujo a la que recurría cuando necesitaba desahogarse en el mercado editorial.

La novela es sumamente seria y carente de humor. Un concepto que las dos versiones se pasan por el forro pero que se acentúa más en la adaptación de Edgar Wright que cae en un ridículo constante gracias a su particular estilo de humor.

Edgar Wright es un excelente director con obras como Scott Pilgrim contra el mundo o Última noche en el Soho pero también es el señor de Zombies Party y toda esa comedia visual y absurda lo refleja en su Perseguido y no pega con el tono de la obra. No se sabe si estamos ante una denuncia social, una comedia negra o una comedia de acción sin acción porque escasean. Definitivamente, la nueva adaptación de Perseguido no estaba destinada para Edgar Wright.

Un aspecto de lo que carece la versión de Schwarzenegger es la fidelidad con el libro. Se podría decir que sólo coinciden algunos nombres de los personajes. En cambio, para Wright, la novela es el guion y las escenas de la película son los párrafos del libro adaptadas por el director. Y resalto “adaptadas” porque la escena del personaje de Michael Cera, que representa a Elton Parrakis de la novela, es una interpretación libre que a la gente le hará mucha gracia pero a mi no. En esta escena, Elton Parrakis, comienza a cargarse a “los cazadores” cómicamente con unas trampas que ha instalado en su casa, como si fuera Kevin de Solo en Casa y empleando pistolas de agua y otras argucias. Un Elton Parrakis que en la novela es gordo y que fallece heroicamente entre borbotones de sangre sacrificándose por Richards. El tono difiere.

Wright no lleva bien el tema de trasladar los personajes de la novela al mundo moderno y cae constantemente en la comedia absurda. Por ejemplo, el personaje de Bradley que ayuda a Ben Richards a escapar, se plasma en la película como un Youtuber “influencer” que realiza vídeos para demostrar que el gobierno engaña y manipula. Estamos en lo mismo. Ver en la película a este personaje disfrazado de chamán, haciendo aspavientos, pues es bastante incomprensible si se recuerda la novela. 

No todo es negativo ya que Wright plasma muy bien aquellos otros concursos como el del “hámster humano”, donde vemos a un señor corriendo por una rueda que se acelera cada vez que falla una pregunta. Por cierto, un show llamado “Caminando hacia los billetes” según el libro. ¿Y por qué participan en el concurso? En la versión de Schwarzenegger, es un policía que acusan injustamente de asesinar a población indefensa llamándolo El Carnicero de Bakersfield y es condenado al concurso. En cambio, el personaje de Glen Powell necesita el dinero para costear la enfermedad de su hija ya que las desigualdades y el paro se ceban con los estratos más bajos de la sociedad, tal y como aparece en la novela.


Mientras en Perseguido de 1987, Ben Richards tenía tres horas para recorrer tres cuadrantes en un circuito cerrado; en la versión del 2025, se deja que el protagonista campe a sus anchas por toda la ciudad. Será vigilado por la población, bajo recompensa económica, y será perseguido por los denominados “Cazadores”. El jefe de los cazadores es Evan McCone interpretado por Lee Pace que es bastante pelele, tanto en la novela como en la nueva película, pero posee tiempo en la historia para ganarse un respeto e imponer su autoridad. Sin embargo, Edgar Wright vuelve a caer en la comedia para presentar a estos “cazadores” y se pierde la estima hacia a estos personajes. Comparar al personaje de Lee Pace y el resto de los cazadores con los míticos Subzero, Dynamo, Buzzsaw, Fireball y el Capitán Libertad, interpretado por el maravilloso Jesse Ventura, me parece una falta de respeto.


Está muy bien que se respete la novela pero hay situaciones que en pantalla no quedan tan bien. Por ejemplo, disfrazar a Glen Powell de cura para no ser reconocido no es buena idea y más en ese futuro distópico donde la religión tiene poca cabida. Por cierto, un futuro distópico que en la novela sucede en 2025. Ya nos hemos pasado y seguimos sin ver los coches volar.

Curiosamente, la versión de Wright refleja correctamente el organigrama de la directiva del concurso si la comparamos con la novela y es un aspecto que puede chocar si sólo se conoce la película de Schwarzenegger. En la nueva versión, Dan Killian es el director del programa interpretado por Josh Brolin y el presentador es Bobby Thompson interpretado por Colman Domingo. En la versión de “Chuache”, Dan Killian... perdón, aquí es Damon Killian, cumple las dos funciones y es el presentador y el director del programa.

Y llegamos al curioso casting. En la novela, el presentador Bobby Thompson lucía una mata de cabello rubio plateado pero en la película de Wright es de raza negra. En el libro, Dan Killian era de “piel muy negra” y tanto Josh Brolin como Richard Dawson son más blancos que un vampiro asustado. Nada que objetar pero sí curioso.

Sin embargo, tenemos la “wokada” de turno con otro de los fugitivos que acompaña a Ben Richards. En la novela, Laughlin es un hombre de raza negra y sorprendentemente coincide con la versión de Schwarzenegger. En la versión de Wright, Laughlin es mujer y es lesbiana. Un personaje que no aporta nada y es absolutamente cargante. Está ahí para sostener el relato de siempre y por como se comporta con otras congéneres, flaco favor le hace a la causa. No entiendo muy bien a donde se quiere llegar cuando hacen este tipo de cambios (o sí).

 


Si algo se coincide en las tres versiones (novela y dos películas) es que Ben Richards es un “armario empotrado” y un vacilón de cuidado. Se encara con los guardas, los cazadores y los organizadores del programa sin distinción. También se da en los tres formatos, la oferta de Killian a Ben Richards para que se convierta en un “cazador” ya que ven que nuestro protagonista está aguantando vivo demasiado tiempo. Es más, acaba teniendo el apoyo del público. Es inolvidable esa escena de Schwarzenegger, cuando el presentador le pregunta a una abuela que escoja a su próximo cazador y ella elige a Ben Richards causando el asombro de la organización del concurso.


Otro aspecto que me choca en la nueva versión es la banda sonora y la elección de las canciones. Como sí sucedía en Baby Driver de Wright, donde las canciones interpelaban emocionalmente en la historia, en Perseguido cuesta identificarlas con el ritmo de la película y me sacaban constantemente de la historia. Esos raps, ese género indie-pop (muy Wright), en según que escenas, no me daban el tono.

¿Y qué aspectos podemos valorar del Perseguido de Paul Michael Glaser del 1987? Sencillamente, encuentra un equilibrio entre la acción y el humor que la versión de Wright no ubica. Si se rasca, se pueden encontrar similitudes con la novela pero la película de Schwarzenegger podría haber tenido otro título sin ningún problema. Por ejemplo, hay una escena donde Ben tiene secuestrada a una mujer en un aeropuerto que encajaría en las dos películas y en la novela. En el libro y en la versión de Wright, el personaje es Amelia Williams interpretada por la actriz de la serie Task, Amelia Jones. Sin embargo, en la versión de Schwarzenegger, el personaje se llama Amber Méndez y es interpretada por la gran María Conchita Alonso donde tienen una de las mejores frases de la película.


Otro elemento no menos importante es su protagonista. Glen Powell es mejor actor que Schwarzenegger pero el austriaco posee algo que no tiene Powell: Carisma. Y ese elemento pesa como una losa para la nueva versión. Por cierto, fantástico homenaje le hacen al siete veces campeón del Mr. Olympia con ese billete con su rostro.


El final es uno de los puntos más controvertidos de la película de Wright. La versión de Schwarzenegger, que no tiene nada que ver con la novela, tiene un final Hollywoodiense que tira para atrás, con morreo final incluido. El Perseguido de Wright refleja en pantalla el final de la novela pero lo retuerce para no herir al espectador. Seamos sinceros, el final del libro de King es bastante duro y tiene un gore excesivo imposible de filmar. Wright coge ese final y lo edulcora con otra escena añadida que no voy a comentar para spoilear lo menos posible.

A todo esto ¿Qué versión es mejor para un servidor?
Pues obviamente, el Perseguido de Schwarzenegger de 1987. No tengo duda ninguna. Tener a Richard Dawson como el villano de la función era una aliciente ya que reflejaba a la perfección su experiencia como presentador y Schwarzenegger estaba en su prime, tal y como dicen los jóvenes actualmente.

"Aquí está Subzero, ahora menos que cero".

 

Un abrazo.

 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Verano de corrupción (1998)


Existe una novela corta de Stephen King titulada Alumno Aventajado y llevada al cine por Bryan Singer con el horroroso nombre en español de Verano de Corrupción. Ni la historia se sitúa en verano ni los dos dos protagonistas se corrompen. Ya vienen estropeados “de casa”.

Verano de Corrupción se basa en la segunda novela que completa el primer volumen de las Cuatro Estaciones. La primera historia de este volumen es Rita Hayworth y la redención de Shawshank, en la que se basó Cadena Perpetua. Es más, en la novela de Alumno Aventajado, el banquero Dufresne de Cadena Perpetua aparece y ayuda a invertir a uno de sus protagonistas, en lo que podríamos definir como un cameo literario.

Por tanto, su segunda historia quedó más en el ostracismo aunque se escribiera antes que la Redención de Shawshank. Más concretamente, King la escribió después del Resplandor por allá en el lejano 1982.

Este título no es una historia de fantasmas ni de posesiones como nos suele acostumbrar Stephen King sino que es un relato de terror psicológico entre un joven que chantajea a un anciano creando una tétrica relación. Los eruditos lo llaman, “tour de force” entre dos actores.

Tanto el libro como la película son dos formatos que se pueden disfrutar. No voy a caer en la trampa de “a mi me gustó más el libro” porque entraríamos en una pedantería de la cual no pertenezco.

Un adolescente con cara de ángel, Todd Bowden, siente fascinación por el tercer Reich. Entre sus documentos, le llama la atención una foto de un antiguo oficial nazi que gobernaba el campo de concentración de Patin. Es su anciano vecino, Arthur Denker, o más bien llamado, Kurt Dussander, la fiera sanguinaria de Patin.

Todd visita a Denker y le comunica que sabe que su nombre real es Kurt Dussander y que conoce que tenía un trabajo poco ejemplar en el pasado. A cambio de su silencio, sólo le pide que le cuente los detalles más escabrosos cometidos en el campo de concentración. En ese instante, el anciano es rehén del niño hasta que cambian las tornas y acaban devorándose mutuamente.

El relato se centra en la facilidad de un chaval de sentir fascinación por lo macabro aunque su entorno familiar y escolar sea intachable. Por eso, lo del título Alumno Aventajado. A raíz de las historias del anciano, Todd sufre pesadillas y sus notas escolares bajan considerablemente. A su misma vez, Dussander despierta de su mente su pasado nazi que enterró por supervivencia tras la derrota en la guerra.

Una de las escenas más icónicas, que comparte la novela y la película, es cuando Todd le regala un uniforme de oficial nazi al anciano y le obliga a desfilar. En ese instante, el lector y espectador ya es consciente de que el chico de tan sólo catorce años es un manipulador sin escrúpulos.

En el libro, llegas a tener cierta empatía por Dussander hasta que en un giro sorprendente, el anciano introduce un gato en un horno, recordándonos que ese desvalido viejo enviaba a familias enteras a la cámara de gas. Sin embargo, el nazi no está solo. También Todd, mata un cuervo con una pelota de baloncesto (en el libro lo atropella siete veces), demostrando al espectador que los dos protagonistas poseen “problemas de azotea”. Son diferentes generaciones que se unen en una sensación de poder tóxica.

No es sorpresa que los actos de crueldad animal es una cualidad intrínseca de los asesinos en serie. No os preocupéis de como su director, Bryan Singer, plasma estas escenas en la película ya que quedan en un segundo plano y el gato parece que se escape del horno salvo por un detalle imperceptible. Un cartel de “Se busca”.

La novela es mucho más retorcida que la película ya que tiene más tiempo en regodearse en los detalles. Por ejemplo, el gas Zyklon-B y como afectaba a los judíos, los sueños húmedos de Todd con prisioneras o la mención de figuras nazis como la señora Ilse Koch. Curiosamente, esta última, apodada la Zorra de Buchenwald, aparece nombrada en la serie del asesino en serie (como redundo) Ed Gein y fue célebre por hacerse lámparas con piel humana. No era de extrañar, que al encender la bombilla se viera reflejado un tatuaje o hasta un pezón. Aclaro que la película nunca muestra imágenes perturbadoras ni fotografías crueles. Tampoco las necesita. Todos estos detalles subyacen de los diálogos entre Todd y Dussander.

La película acarrea problemas de ritmo y a veces, se atropella al intentar ir demasiado al grano. Por ejemplo, Todd ve una fotografía de su vecino nazi, se lo encuentra en un autobús, cartelito de “un mes después” y en la escena siguiente ya está en su casa coaccionándolo. Raro.

En el reparto, tenemos a Ian McKellen como oficial nazi, nuestro Gandalf, y se llevó todos los elogios en una película que no encontró su taquilla y tuvo una indiferente recepción crítica. Sin embargo, el actor Brad Renfro, como Todd está muy correcto y refleja perfectamente aquel “alumno aventajado” que se muestra en la novela. Un Brad Renfro que murió de sobredosis de heroína con sólo 25 años recordando su caso a otro juguete roto de Hollywood, como lo fue River Phoenix.

La película no estuvo exenta de polémica ya que el actor Brad Renfro contaba con tan sólo 14 años y tuvo que aparecer desnudo en una escena de ducha. También, lo vemos en una escena con una felación y para redondear, como se carga a un vagabundo con una pala. Para poner más guindas en el pastel, el director de Sospechosos Habituales, Bryan Singer, ya se le conocían tendencias sexuales poco éticas hasta que unos años más tarde fue denunciado por abuso de menores. El director lo niega rotundamente.

Justamente, por la escena de la ducha, tres extras menores de edad denunciaron al realizador por obligarles a desnudarse para la escena pero hubo un acuerdo económico y se desestimó el caso. Esto no evitó que se volviera a filmar la escena con más vapor y con planos más cerrados para que los cuerpos quedarán más difuminados.

Se podría decir que Verano de Corrupción fue un proyecto maldito y se intentó lanzar la película mucho antes, en la década de los 80. Por aquella época, para interpretar al viejo Dussander se barajó a James Mason pero murió de infarto. Después, se le ofreció el papel a Richard Burton pero también falleció. Y cuando ya tenían pactado un nuevo elenco y hasta minutos filmados, la productora entró en bancarrota y se anuló el proyecto. Cuando reflotó la cosa, el actor que interpretaba al niño Todd ya tenía la edad para casi interpretar al viejo Dussander y no pudieron empalmar el metraje que ya habían grabado. Un show.


¿Qué final es mejor? ¿Libro o novela? Spoiler.

En los dos formatos, los dos protagonistas alcanzan una relación abuelo-nieto y se unen para hacer desaparecer el cuerpo de un mendigo ya que Dussander no ha podido esconderlo a causa de un infarto en mitad del crimen. Por cierto, vagabundo interpretado por Elias Koteas. Algo que no aparece en la película y sí en el libro, es que el niño Todd se infla a matar vagabundos a cuchillazos y a martillazos compartiendo esa afición con Dussander pero ninguno de los dos sabe lo que el otro está haciendo. En la película, la maldad de Todd queda más difuminada ya que no se muestra este hobby asesino. En el libro, el niño es un mal bicho.

Tanto el final de la película como el del libro, el oficial nazi se suicida al verse acorralado por el Mosad y el FBI pero el destino de Todd Bowden es distinto.

Ante las autoridades, Todd se intenta desvincular de Dussander confesando que desconocía su pasado y que casi no tenían relación. Sin embargo, en un momento de la trama, el viejo alemán se hace pasar por su abuelo en una reunión escolar y se entrevista con Edward French (interpretado por nuestro actor Ross de Friends).

Cuando este Edward French ve la noticia de que Dussander era un asesino nazi y que el niño, afirma que tenían una relación casi testimonial, el profesor amenaza a Todd de contarlo todo a la policía para demostrar que tenían una relación más que cercana. Sin embargo, el chaval intimida al personaje de David Schwimmer con airear de que se le ha insinuado sexualmente en varias situaciones con detalles que se reflejan en la película y que a mi ver, son válidos. Todo finaliza que el manipulador Todd sigue feliz con su vida pero...

¿Cómo acaba Todd Bowden en el libro?

Pues en este caso, tiene en su poder un rifle Winchester y con eso ya lo digo todo. Ante el chantaje de su educador, no lo amenaza verbalmente como en la película sino que le dispara tres veces saltándole la sesera. No contento, Todd se va a disparar conductores en una autopista hasta que en cinco horas, “es desarmado”.

¿Curioso? Seguro que sí. Un abrazo.