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sábado, 9 de diciembre de 2023

FAHRENHEIT 451 de RAY BRADBURY (1955) VS. FAHRENHEIT 451 de TRUFFAUT (1966).

Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel y también un clásico de la literatura.

Este tipo de historias distópicas crean en mi ser un debate interno donde se me plantea la duda de si realmente la ignorancia puede ser una herramienta para alcanzar la felicidad. En la ficción de Fahrenheit 451 están prohibidos los libros y ese hecho, provoca que sus ciudadanos vivan en una feliz ignorancia hasta que despiertan pero ¿ese despertar es positivo? Mi duda es si sería mejor si viviéramos sin redes sociales y sin ese constante bombardeo de información. La historia de Fahrenheit 451 se centra en la prohibición de los libros porque esos textos facilitan el pensamiento y el análisis, provocando la discordia y el sufrimiento en el ser humano. El villano de la obra, Beatty, explica que el aumento de la población ha originado la aparición de más minorías susceptibles a ofenderse por algunos textos y por esta razón, convierten los libros en ceniza. Esta frase de un personaje de ficción escrita en 1955, me da absoluto vértigo ya se puede extrapolar a nuestros días.

La versión de la película de Fahrenheit 451 del 2018 nos traía ejemplos como la quema de la obra de Hemingway por la presión feminista o el volumen de la obra Hijo Nativo, que ardió para no ofender a la comunidad negra. Actualmente, el título “Diez negritos”, novela de Agatha Christie, ha sido modificado por “Eran diez” con el fin de no ofender.

Personalmente, reconozco que soy más feliz sin redes ni televisión pero me asfixia la idea de no estar informado. Encontrar el equilibrio entre vivir informado y la felicidad, es un estado difícil de conseguir.

La historia de la obra se basa en el personaje de Montag, un bombero que se dedica a quemar libros porque el gobierno estima que la literatura es el principal enemigo. Sin embargo, Montag sufre varios sucesos que originarán un cambio de rumbo en su manera de ver el mundo y se verá obligado a tomar el control de su vida. 

Nuestro protagonista es un conformista y está orgulloso de formar parte del cuerpo ejecutor del gobierno. Sin embargo, conoce a Clarisse, un espíritu libre que le cuestiona si es verdaderamente feliz y en ese instante, todos sus cimientos se tambalean. Su relación con su mujer, Mildred, se verá afectada por esa duda ya que ella está profundamente asentada en ese estilo de vida. Montag buscará la ayuda de un profesor, Faber, para aclarar su dilema pero el jefe de bomberos, Beatty, empieza a sospechar de las intenciones de Montag.

Influencias, parecidos y guiños en el cine:

Un mundo feliz o 1984 forman parte de esta literatura distópica y el cine y la televisión han explorado mucho sobre estas sociedades sin empatía ni conciencia como V de Vendetta o Hijos de los Hombres. Sin embargo, veo mucha influencia en Equilibrium (2002) aunque hablemos de una peli de acción y seguramente, no sea tan conocida. En Equilibrium, el bombero es sustituido por un clérigo policial y los libros son prohibidos con pena de muerte si se poseen. La escena entre los clérigos interpretados por Christian Bale y Sean Bean es significativa ya que uno de ellos roba un libro en uno de sus registros, tal y como realiza Montag en la obra escrita. Se plantea la duda en los ejecutores de la ley.

En el momento en que Montag roba un libro en uno de sus registros, pasa de ser perseguidor a ser “perseguido”. En plena persecución, el gobierno realiza un vídeo matando a nuestro protagonista en TV con un burdo montaje de IA para tranquilizar a la población, tal y como sucedía en la película de Schwarzenegger (Perseguido, 1987) de la cual soy muy fan.

Otro dato curioso, es que el protagonista de la novela se llama Guy Montag, muy parecido a Guy Fawkes, que fue aquel señor que intentó volar el parlamento británico en 1605 y que tan bien fue homenajeado en V de Vendetta con su eterna máscara.

En el libro, la esposa de Montag, Mildred, se le percibe cierta locura por su reclusión y aceptación dentro del tiránico gobierno. Permanece siempre drogada e inmóvil y con cierto grado de resignación que me recuerda mucho a la película de Los Sustitutos de Jonathan Mostow donde el personaje de Rosamund Pike vivía “escondida” a través de un avatar. En el libro, también se hace referencia a una intervención médica a distancia (extracción de sangre envenenada y su reposición) llamada el Ojo, donde el enfermero se vestía con un casco óptico para atisbar el alma. “Montag veía, aunque sin ver, lo que el Ojo estaba viendo.” Me recuerda mucho a los vigilantes del gobierno absolutista de Gilead de la serie (y novela) el Cuento de la Criada que eran denominados Los Ojos.


FAHRENHEIT 451 de TRUFFAUT (1966).

Mis conocimientos sobre el cineasta Truffaut son bastante pobres. Soy consciente que es un referente. Por tanto, no comprendo muy bien el sentido filosófico que existe en dos escenas rodadas a la inversa. Me producen tal comicidad como en la escena de la biblioteca de Top Secret (1984). Por ejemplo, en la escena de la quema de libros, nuestro protagonista se uniforma “al revés” o cuando los bomberos suben por el tubo de sus instalaciones, también se refleja un burdo rebobinado. Ésta última escena me retrotrae a la serie Batman que justamente pertenecen a la misma década. 

Además, la obra de Trufaut se nutre de escenas surrealistas. En una secuencia, se observa a un señor haciendo que se besa a él mismo en plena redada policial. En otra escena, uno de los bomberos vestido de mujer, vigila a Montag, transmitiéndome la duda si tengo que tomarme en serio la cinta. En otra secuencia curiosa, Beatty, el capitán de los bomberos muestra los últimos detenidos a Montag a través de un álbum. En esas fotos, aparece Montag con "detalles" para no ser reconocido y con un símbolo de no capturado.

Soy consciente de que la película de Truffaut es una película de culto pero el hecho de visionarla en nuestros tiempos y leer el libro previamente, no ayuda mucho. La novela posee cierta poesía y la película alcanza cotas de comedia que me sacan de la cinta. Otro detalle surrealista, es la actriz femenina que interpreta a dos personajes en la misma película: Mildred, la esposa que vende a Montag a las autoridades y a Clarisse, la mujer que hace "despertar" a Montag. Se le cambia el peinado y andando. Al mismo Ray Bradbury no le fascinó mucho la idea aunque la versión romántica del director era mostrar las dos caras de la misma moneda. Además, hay un cambio de nombre de Mildred a Linda de un formato al otro por temas de qué Mildred no es un nombre muy común.

No quiero entrar en materia de relevancia de personajes en los dos formatos porque es aburridísimo pero en lo que sí se coincide es que Clarisse es un personaje desaprovechado en el libro y aséptico en la película. También valoro positivamente la aparición del Quijote de Cervantes y el libro La derrota de la armada española por Garrett Mattingly. Qué trasciendan los mares, elementos imprescindibles de nuestro país siempre es de agrado.


Me quedo con una escena extraña (pero muy interesante) de la versión de Truffaut. En un vagón de tren, Montag se fija como los pasajeros se tocan y se acarician a sí mismas (sin ser soez). Mi percepción es que la pérdida de estímulo y de emoción provoca esa reacción carnal y humana para comprobar si uno realmente está vivo. 

En la obra literaria, aparece un perro mecánico del cuerpo de bomberos que actúa como rastreador de herejes y delincuentes. Entiendo que en 1966, el CGI o los animatronics no estuvieran al alcande de Truffaut. Sin embargo, se dejan al (ex)profesor Faber, que es parte primordial del “despertar” de nuestro protagonista, Montag. Para más inri, no aparece ni en la película del 2018 que se supone que disponen de más medios. El personaje de Faber sería el Michael Caine de Los hijos de los Hombres, el Stephen Fry de V de Vendetta o el John Cleese de Últimatum a la Tierra (2008), que cuelo sin pestañear por el asunto apocalíptico.

La función de Faber es aconsejar mediante a un auricular a Montag para que no se deje embaucar por el villano de la película. Es más, este personaje insta al protagonista a que encuentre a un colectivo de “mendigos” intelectuales que se dedican a memorizar libros enteros con el fin de preservar la literatura. Sin duda, es un personaje reseñable que en las dos películas ignoran de manera supina. 

Reflexión final:

Me quedo con dos aspectos de la novela de Bradbury sumamente interesantes y que tocan nuestros días. Como ya he comentado, es curioso como dos generaciones tan alejadas acaben tocándose como si fueran extremos ideológicos.

En la novela y película, los intelectuales son perseguidos y alejados de la grandes ciudades. Bradbury transmite en su obra, la pasividad de estos grupúsculos intelectuales que nunca emprendieron ninguna lucha aún a sabiendas de la deriva de la sociedad. "Se dejaron solos unos a otros hasta que fue demasiado tarde". Faber: “Mr. Montag está usted viendo un cobarde”. Viendo nuestra clase política actual, en una sociedad donde prima la emoción en detrimento a la razón, somos carne de un populismo barato que nos lleva a una deriva difícil de corregir.

Además, Bradbury se adelanta con un tema tan de actualidad como el abuso del teléfono móvil, las redes sociales (y la IA en general). El autor advierte que un exceso de tecnología nos deshumaniza y el consumo desmesurado de la radio y de la televisión son un impedimento para la interacción social. Este axioma se puede extrapolar al uso de los  teléfonos móviles. Estos detalles acarrean un fuerte individualismo y como colofón, una deshumanización del prójimo. En el libro podemos ver como ciudadanos dejan cartas en un buzón “público” para alertar a las autoridades de posibles infractores aunque su condena sea la muerte.

Para finalizar, poco hay que comentar de la versión de Farhrenheit 451 del 2018, que a priori tiene mala fama pero se compone de un reparto bastante potente con Michael Shannon, Sofia Boutella y Michael B. Jordan. Es una vuelta de tuerca más pero nos encontramos con otra oportunidad desaprovechada. Los bomberos están en “streaming” con la población y los libros son depositados en animales a modo de almacenaje. Juzguen ustedes.

sábado, 30 de julio de 2022

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round Three! - Personajes secundarios (diferencias, similitudes y viceversa)

 

Hay ciertos personajes secundarios, como las gemelas, que presentan diferencias si comparamos la novela con la película.

En la novela (y en la miniserie), Stuart Ullman, el director del hotel, es un tipo desagradable que se ha visto forzado a contratar a Jack Torrance como bedel por órdenes de su superior. Conoce los problemas de alcohol de Jack y no duda en recordárselos. Físicamente, es bajito, calvo y gordo. El Stuart Ullman de Kubrick es amable, alegre, alto y con pelazo. Dan ganas de amarlo. Lástima que se descartara aquella escena donde Ullman le devuelve la famosa pelota a Danny reflejando que es conocedor de los sucesos fantasmales de su hotel.

Por suerte, el personaje de Dick Halloran, el cocinero del hotel, en las dos versiones es negro, muy amable y es apaleado por Jack Torrance por igual. Sin embargo, la suerte final de este personaje difiere de la novela y de la película. Halloran “esplende” igual que Danny y va a socorrer al niño en el tramo final pero en un formato es un héroe y en el otro acaba como un bonito cadáver. La escena inicial de Halloran comunicándose telepáticamente con Danny es sensacional. El lector ávido de King sabrá que este personaje aparece en otra novela “desconocida” como It (Eso).

En la película sólo Danny y Halloran poseen dicho “resplandor” pero en la novela aparecen testimonialmente dos “esplendedores” más que se encuentran con Halloran en la historia. Se trata de una pasajera de un avión y de un señor quitanieves.

Lloyd, el camarero. Fantasma que todos querríamos tener en cualquier momento. Parodiado y utilizado hasta en películas de ciencia ficción como Passengers (2016) interpretado por Michael Sheen. Lloyd simboliza el pasado alcohólico de Jack Torrance y el hotel sabe qué del trío familiar, Jack es el más débil. La secuencia mítica del bar en la película es un diálogo calcado al del libro (me alegro que me lo preguntes porque casualmente tengo dos billetes…). En el libro queda claro que Jack realiza tragos imaginarios pero en la peli no tanto. En la novela, Jack bebe Martinis pero en la película bebe Bourbon.

El hotel actúa como un ente espectral. El hotel Overlook es un personaje más que manipula a sus huéspedes mediante alucinaciones y posesiones. El hotel quiere disponer de Danny por su inconmensurable poder telequinético pero no puede y Wendy es demasiado fuerte gracias a su condición de madre y a su indiscutible protección hacia Danny. Es más, en la novela, el “hotel” intenta poseer a Dick Halloran como un último intento de matar a Danny pero no lo consigue. Sólo puede escoger a Jack Torrance porque es el más débil.

En la novela, queda más clara la posesión sobre Jack Torrance por parte del hotel ya que hay un instante en que Jack se deshace de su posesión momentáneamente y puede despedirse de su hijo. Y le pide que huya de él. Jack es consciente de su debilidad pero no puede hacer nada. Brutal. En la película de Kubrick no queda clara la posesión ya que el personaje viene perturbado de casa.

A sabiendas de la versión libérrima de Kubrick; hay personajes que en sus apariciones se complementan en los dos formatos. Por ejemplo, la señora decrépita que surge de la bañera y besa a Jack en la peli. En la novela, se explica que la señora se llama Massey y tiene 60 años. Se beneficia a un chico que no tenía más de 17 años, hasta que el joven huye y la mujer se traga más de 30 pastillas para dormir pero no despierta. La entierran. Unas semanas más tarde, una camarera de pisos encuentra su cuerpo dentro de una bañera. Es un fantasma.

En el libro, no existe ningún contacto con Jack pero Kubrick influido por la longevidad de la mujer, la bañera y que se beneficiaba jovencitos, nos regala aquella maravillosa escena del beso putrefacto.

Otra escena emblemática es el paseo en triciclo de Danny y su formidable encuentro con las gemelas. Siento decir que la escena icónica no aparece en la novela. Esas gemelas que representan las hijas asesinadas por su padre Grady, en la novela tienen seis y ocho años y no quieren jugar con Danny, tal y como sí sucede en la película. La diferencia de edad de las niñas refleja que obviamente no son gemelas. Aquella escena es un acierto de Kubrick que ha quedado para la posteridad y estaríamos delante de un brillante elemento que supera la película al libro. Nos vemos en el siguiente capítulo.




viernes, 6 de agosto de 2021

El resplandor (1980) VS El resplandor (1977) – ¡Round One!

 

Qué doblaje ¿eh? Maravilloso ¿eh? En fin. Tenía curiosidad por comprender esa herida abierta que sufre Stephen King desde que se estrenó el Resplandor de Stanley Kubrick (1980). No me explicaba que la calidad de la película desencadenara una inquina latente en nuestro escritor respecto a su novela publicada en 1977. La lucha de egos de estos dos estrambóticos artistas no me ha dejado indiferente y he dividido este estudio en tres rounds para observar que artista queda tirado en la lona.

Se ha dicho todo (hasta demasiado) de la película, por esta razón intentaré que mi ensayo ahonde en lo humano y en la disyuntiva Kubrick-King. Por cierto, expongo spoilers de la novela y de la película. Sé que han pasado más de 30 años de las obras pero también entiendo que a veces la vida no da para más y es menester avisar de la “espoleirización” de mis escritos.


"El libro es caliente y la película es fría. El libro acaba en fuego y la película en hielo”

El origen del Resplandor de Stephen King aconteció mientras el escritor se hospedaba en un hotel de una “pedanía” del estado de Colorado. En este estado se sitúa, tanto en la novela como en la película, el célebre Hotel Overlook donde acarrearán todos los sucesos paranormales y por ende, normales. Una noche King soñó como su hijo de tres años era perseguido por una manguera de incendios por los pasillos del hotel y la idea le brotó. Esa pesadilla de King fue plasmada en la novela y el personaje de Danny también es acosado por dicha manguera. ¿Saben cómo se llamaba el hotel donde se hospedaba el señor King? Hotel Stanley ¿Kubrick? No. Nada que ver pero la casualidad es de traca.

King se hospedó en la misma habitación que se muestra en la novela: Habitación 217. Aspecto que el mismo hotel no esconde en su web con el objetivo de atraer visitantes. Es más, el mismo hotel tiene un fantástico catálogo donde aconsejan a los “ghost hunters” hospedarse en otras habitaciones como la 401, 407 o la 428 donde los poltergeist comparten lecho con el invitado. El escritor pernoctó en el hotel fuera de temporada y no había huéspedes y este concepto también se refleja en los dos formatos de la ficción: el aislamiento.

Supuesto fantasma en el Hotel Stanley
Supuesto fantasma en el Hotel Stanley

Varias vivencias en ese hotel inocularon en King los pasajes del Resplandor. Por ejemplo, el aislamiento que le produjo la estancia, su visita al bar tras recorrer largos corredores o un hilo musical constante que le recordaba a esos clásicos bailes de máscaras. Además, en un macabro homenaje, el escritor llamó al asesino del Hotel Overlook de la novela igual que al barman que le atendió en el Hotel Stanley: El señor Grady. También se comenta que en el salón de baile del Hotel Stanley, aun estando vacío, se puede escuchar un piano tocado por el fantasma de la mujer de Freelan Stanley, propietario del hotel. Un hotel con “encanto”.

Realmente, a Kubrick le encantó la novela y le vio potencial pero la mutiló y modificó hasta alcanzar su versión. En un inicio, Kubrick y King estuvieron trabajando en sinergia pero al director se le empezó a ir la cabeza y llamaba a King a altas horas de la madrugada para preguntarle si creía en dios. El escritor define muy acertadamente en una frase como fueron las conversaciones de King y Kubrick sobre la escritura del guión: “Cuando hablabas con él, realmente nunca estaba ahí”. Finalmente, Kubrick terminó la película sin la ayuda de King. La película se fue versionando y recortando según el continente donde se estrenara y según la escena donde atacara la crítica. Cuenta la leyenda que Kubrick contrataba a personal para que se dirigieran a los cines en bicicleta y recortaran los fotogramas exactos que no quería emitir. Muy loco todo.

Stephen King inició su proceso hater y definió la película como una tragedia doméstica con leves matices sobrenaturales y la acusó de ser poco literal a su novela. El escritor tiene varios ejemplos de película “poco literal” a su novela. Por ejemplo, me viene a la memoria el Fugitivo de Richard Bachman (pseudónimo de King) interpretada en el celuloide por mi amado Arnold Schwarzenegger. La obra cinematográfica Perseguido, dirigida por el “Starsky” Paul Michael Glaser, se parecen como un huevo a una castaña si se visiona con ojitos novelísticos. Sin embargo, las dos versiones me parecen muy interesantes y no me estremezco al afirmar que la película de Schwarzenegger es mucho más divertida y emblemática que la novela. En la conclusión del libro, a King se le va la pinza con intestinos y vísceras enganchados en los paneles de control de un avión, etc. Muy loco todo again.

“No cualquiera puede ser escritor. No cualquiera puede ser guionista”.

En un libro, el escritor es dios pero en una película, el escritor (o guionista) incordia y es prescindible tanto para el productor como para el director. Y King quiso romper esa regla no escrita y no pudo ser. Y menos con Kubrick que te va respondiendo que sí mientras te va cerrando la puerta lentamente en los morros.

En mi cursillo CCC de verano de guionista me enseñaron que una página de guión equivale a un minuto de película. El libro del Resplandor contiene 560 páginas aproximadamente. Reducir un libro con un gran número de páginas a una duración estándar de una película (no duración Scorsese) y que te quede bonito, es una tarea hercúlea. King afirmaba que para explicar sus obras en pantalla prefería que se realizaran en formato serie. Claro y yo. Por esta razón, al escritor le chifla la miniserie del Resplandor (1997) de Mick Garris. Claro. Dicha serie tiene una duración de 270 minutos y además, es un copy-paste de la novela.

 

Por regla general, un guionista cuando relata su historia desconoce por completo los medios técnicos de una película (tiempos, limitaciones técnicas, productores tocapelotas, dinero…). Kubrick era guionista, jefe de decoradores, operador de cámara y director. Se le podría llamar que Kubrick era un hombre orquesta. Y King quiso intervenir en lides que desconocía. En 1986, King rodó su única experiencia detrás de las cámaras con La Rebelión de las máquinas y le salió rana. En ese instante, King aprendió que trasladar una historia al cine no era lo mismo que plasmarla en un papel. Para cualquier duda se lo puede preguntar a Frank Miller cuando filmó aquella aberración titulada The Spirit.  

Me parece un detalle muy cómico que en la película, el coche de la familia Torrance fuera de color amarillo y en la novela se lea que es de color rojo; ya que al final de la película, el personaje Dick Hallorann conduce hasta el hotel y se encuentra con un coche rojo aplastado por un camión. ¿Creéis que hay un mensaje intencionado de Kubrick a King que simboliza un “mira que hago con tu novela y con tu opinión aplastando tu cochecito rojo”? Me encantaría. Tengo que añadir que en la novela, ese pasaje existe pero no se dan detalles sobre el accidente.

Además, en 2013, otro grande como David Cronenberg criticó a Kubrick por el Resplandor, afirmando que el director no entendía el género de terror. También aseveró que el problema de Kubrick era su obsesión de obtener éxitos comerciales en sus películas. No estoy de acuerdo con la opinión del maestro Cronenberg. ¿Qué tipo de director busca un éxito de taquilla con películas como la Naranja Mecánica o Lolita? Haciendo ese tipo de películas lo único que se logra son limitaciones en su estreno por el tema de edades y una bonita censura según el país.

En aquella época, King estaba crecido ya que otra adaptación suya, Carrie (1976) de Brian De Palma, lo había petado. Sin embargo, a Kubrick con fama de hombre hermético, se la sudó bastante y rechazó leer el tratamiento de King para la película. Después de enterrar a King definitivamente, el director contrató a Diane Johnson, finalista del premio Pulitzer (ese galardón que ahora regalan) para escribir el guión junto a él. A Diane Johnson le debemos la frase de la máquina de escribir: “Sólo trabajo y nada de juego, hacen de Jack un chico aburrido”.

Como curiosidad, Kubrick quería que Diane se quedara en su casa familiar para trabajar juntos pero alertaron a la escritora del control enfermizo del director y se negó. A Diane también le debemos las críticas más feroces y sutiles a la novela de King. En unas declaraciones afirmaba que era interesante ver como un libro bastante malo y pretencioso resultaba eficaz. Pum! In your face.

Y para calmar las aguas, Kubrick decía que el final de la novela era poco interesante ya que Halloran salvaba al niño y a la madre. En la película, Kubrick no tiene reparos y se carga a Halloran con un buen golpe de hacha. Según el director, este giro propicia al espectador una sensación de que ya no hay escapatoria.

La realidad es que haciendo un análisis objetivo, King tenía razón de su disgusto ya que Kubrick interpretó la novela a su imagen y semejanza. Y por su parte, King quiso ser una mosca cojonera que los galones de Kubrick no permitieron. Pero donde King se sintió más traicionado es, sin duda, en la evolución de los personajes.

Continuará…