Mostrando entradas con la etiqueta videos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta videos. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de febrero de 2015

Set pieces de acción Vol. II - Mejores escenas o secuencias

Muéstreme la nalga
Después de concatenar dos gripes seguidas, vaticiné que nunca volvería a escribir en mi teclado lleno de migas de pan y restos de galleta pero sigo aquí.

Es sorprendente la diferencia, en materia de resistencia, que existe entre sexos para superar enfermedades leves. Mientras una mujer con gripe le basta con tres o cuatro días para expulsar al belicoso virus, un servidor ha estado más de diez días sintiendo el umbral de la muerte. Es más, en mi agonizante constipado pedí papel y boli para rubricar mis últimas peticiones mientras recibía la mofa y burla del sector femenino.
En fin, es la paradoja de enlazar aquellas secuencias de acción de hombres y mujeres valientes que superan todo tipo de dificultades, mientras uno no se puede poner en pie con dos décimas de fiebre.

Ripley era una hater de la incubación 
Aparcando mi hombría a un lado, si ya nos lo pasamos bien con el anterior post (¿) donde se realizaba un estudio sobre la vida y gloria de las escenas de acción, ahora repetimos otro Top 5 sobre aquellas set pieces o secuencias de acción/aventuras que el cine (y nosotros) no debemos olvidar. Allá van:

5. Sherlock Holmes: Juego de Sombras (2011) por Guy Ritchie. Si algo poseen estas versiones del personaje de Conan Doyle para los amantes de la acción, es la sorpresa. Y más aún si alguien ha dejado pasar el tiempo y ha visto primeramente la versión de Garci titulada Holmes & Watson. Madrid Days (2012). El título acojona. Sinceramente mi capacidad de atención sobre el personaje, tanto en la pequeña como en la gran pantalla, ha sido nula (quitando la serie de dibujos animados de la que fui muy fan). Para variar me di con el canto en los premolares al observar las divertidas versiones dirigidas por el ex de Madonna, Guy Ritchie, como son Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: Juego de Sombras (2011).

Escena: Persecución en el bosque. Gran secuencia rodada en un bosque de Alemania donde se combina la acción a tiempo real con la acción a cámara lenta para ofrecer más sensación de detalle. Cinco días duró el rodaje de esta escena y Ritchie utilizó un dispositivo llamado “tren de alta velocidad” donde la cámara podía alcanzar velocidades de 80 km/h. Una maravilla.



4. Depredador (1987) de John McTiernan. Podría dedicar una lista de escenas sólo con esta película pero sólo me dejan escoger una (¿). Se rescata una de las muertes perpetradas por nuestro Predator y parte de la escena llegó a ser censurada en Alemania.

Escena: La muerte de Dillon. Sin duda una de las mejores muertes del celuloide cuando aún el cine de acción transmitía dolor; y que mejor para tal escena que tener en pantalla al simpático actor Carl Weathers. Toda una sucesión de acontecimientos dignos de enmarcar: la tensión en el encuentro entre Dillon y el Depredador, el brazo amputado, el intento de Dillon de disparar al alienígena, la vacilada del Depredador sacando las cuchillas y la banda sonora de Alan Silvestri (Dillon disarmed). En fin… aunque esté el vídeo en "carta de ajuste", si le dais al play, el vídeo tira.


Dillon from Soytutioargail on Vimeo.

3. El Hobbit: Un viaje inesperado (2012) de Peter Jackson. Arrancaba la trilogía del Hobbit y también nos arrancaba un grito de espanto al estar viendo en su inicio, una versión de West Side Story de la Comarca, pero gracias a Saruman la película da un vuelco y nos regala secuencias de entretenimiento sin igual.

Escena: Pelea de los gigantes de piedra. Bilbo y los trece enanos se encuentran por azar en medio de una lucha entre montañas antropomórficas. Un hecho que según afirman los expertos de la obra de Tolkien, el libro menciona muy de soslayo (de rasquis). Mi desinterés sobre la fidelidad entre la película y el libro me permitieron vivir una gran secuencia de aventuras de aquellas de las de antes. Indudablemente visionarla en pantalla grande gana mucho.



2. Braveheart (1995) de Mel Gibson. Es lo que tiene jugar en casa que cuelas alguna escena de tu película favorita en cualquier lado y esta es una buena ocasión.

Escena: Venganza. Una de las mejoras secuencias del cine, con un slow motion inicial con tensión, desmembramientos como panes, gritos de dolor y venganza pura y dura. Al enterarse de la ejecución de su esposa por parte del alguacil inglés de la zona, William Wallace vuelve para impartir su justicia ayudado por los moradores escoceses.

Como curiosidad histórica, el verdadero William Wallace ya estaba metido de lleno en la rebelión escocesa antes de que asesinaran a su señora (Marion Braidfute). Eso sí, también el verdadero Wallace cuando se percató del asesinato de su esposa (o amante) por parte del gobernador inglés (Sheefiff Hazelrig), atacó al pueblo sin piedad, y con nocturnidad, solamente dejando vivos a mujeres y religiosos. Y así creció su leyenda… 


BRAVEHEART [REVENGE scene] (720p HD) por GiuseppinaMatteson

1. Jungla de Cristal III: La venganza (1995) de John McTiernan. Un clásico del cine de acción de una saga inmejorable.

Escena: Mirad, llevo dos boletos. Sólo McTiernan puede rodar una fantástica escena de acción en un cubículo diminuto como un ascensor. 
En pequeños trazos, John McClane va a echar un ojo en la reserva federal para comprobar que todo está correcto. Sin embargo, los terroristas europeos se han apoderado del edificio y en ese instante se hacen pasar por agentes de seguridad del banco. Los terroristas tienen la orden de liquidar a nuestro policía de Nueva York e invitan a McClane a coger el ascensor con ellos. McClane se extraña cuando uno de estos supuestos guardas mide casi dos metros pero sólo confirma su sospecha cuando identifica el número de placa de uno de los terroristas que corresponde a otro detective.

Como curiosidad casposa, en la versión original de esta escena; uno de los terroristas europeos que se hace pasar por un agente de seguridad americano, se refiere al ascensor con el término inglés británico lift en vez de mencionar el término inglés americano, elevator. Si uno se pone quisquilloso sólo con esta pista, McClane debería haberse percatado de que los guardias de seguridad no eran quién decían ser.


Boleto from Soytutioargail on Vimeo.


Un abrazo y hasta la próxima.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Set pieces de acción Vol. 1 - Mejores escenas o secuencias.


Poseo un pecado confesable que es el denominado género de acción. Su magnetismo me perpetra un poder de atracción fuera de lógica y agradezco públicamente al canal Paramount Channel que dependiendo de su programación nocturna me obligue a cancelar cualquier tarea programada. Este hechizo me suele suceder con films tan laureados como por ejemplo Jungla de Cristal (1988) hasta alcanzar cotas más casposas como me acontece con Delta Force (1986). No tengo ningún criterio, es tollina o coche por los aires y llamar toda mi atención. Me llaman la atención. En casa. El mando desaparece de mis manos… y todo se vuelve rosa.

Sin embargo, no disertaré sobre el género de acción en su esencia sino que dedicaré este tiempo al enlace de escenas o secuencias de acción de cualquier tipo de género cinematográfico. Me explico con un ejemplo extremo, películas como Titanic (1997) que pertenece obviamente al género del romance y/o dramático, contiene escenas de acción en su trama como la espectacular secuencia del hundimiento; pero obviamente el film de James Cameron no formaría catálogo dentro del género de acción.



Con dicha información, doy pistoletazo de salida a una nueva sección de aquellas que después nunca continúo, donde primará más lo visual. Se mostrará una selección de set pieces (en su mayoría de acción) totalmente subjetiva, no nos engañemos, para que podamos disfrutar toda la familia y suegras inclusive.

Y para que nos regocijemos todos juntos, estaría bien concretar qué demonios es una set piece porque no cuesta nada ser pedagógico antes que pedante. Una set piece es una escena o secuencia de escenas donde se transmite al espectador un momento importante del argumento del film, ya sea de corte dramático o cómico. Normalmente este tipo de actos precisan de una planificación previamente trabajada y suelen costar un riñón (un pastizal) si la set piece lleva en su contenido una buena dosis de acción o de aventuras. Estas escenas o secuencias proporcionan una fuerte respuesta emocional al espectador y suelen resaltar puntos fuertes de la trama. Unos ejemplos clarividentes de set pieces podrían ser la persecución de la bola en Indiana Jones en busca del arca perdida (1981) o la escena del avión donde se libera a Bane en el Caballero Oscuro: La leyenda Renace (2012). También, cómo ya hemos señalado, sin que se tenga como requisito indispensable el aspecto económico, podríamos mostrar ejemplos como la clásica escena de la muerte en la ducha de Psicosis (1960) o el tiroteo en la escalera con el carrito del bebé bajando en Los Intocables de Eliot Ness (1987).



En la cúspide de la pirámide de Maslow de la set piece de acción podríamos encontrar a directores como Spielberg, Cameron o McTiernan que definiríamos como los auténticos maestros en esta doctrina. Si uno se fija en la secuencia antes descrita sobre Indiana Jones escapando de ser aplastado por una bola; no hay que ser muy hábil para intuir que Indiana Jones saldrá airoso de tal peligro. Sin embargo, el simple hecho de poder transmitir al espectador que verdaderamente el Sr. Jones puede ser comprimido por aquella esfera de roca, aún siendo conscientes de tal desenlace, es un logro que está al alcance de muy pocos.

Actualmente no vivimos malos tiempos en materia de escenas y secuencias de acción (o de aventuras). Este enunciado es gracias a directores como Snyder (Watchmen, 2009), Peter Jackson (El Hobbit, 2012), Bay (La Isla, 2005), Abrams (Star trek,2009), Tarantino (Kill Bill, 2003), Cuarón (Gravity, 2013), Nolan (Origen, 2010), Blonkamp (Elysium, 2013), Del Toro (Pacific Rim, 2013), Berg (Battleship, 2012), Singer (X-Man, 2014), Ritchie (Sherlock Holmes, 2009) y los doscientos que me dejo.



Otro cantar muy distinto y donde muchos de los citados deberían desaparecer con un uppercut es en el rodaje de escenas de combate o de pelea (la tollina viva). A día de hoy, es un arduo camino para el espectador, el poder visionar en pantalla como un golpe realiza todo su recorrido; o sea desde que se inicia el gesto hasta visionar el impacto del mismo. Un ejemplo empírico de errar en una escena de pelea cuerpo a cuerpo la podemos encontrar en aquella lucha en el interior de un tren entre Batman y Ra’s al Ghul’s en Batman Begins del amigo Nolan. Es curioso mencionar que esta cuestión en la década de los 80 y principio de los 90 ni existía. El espectador de antaño se deleitaba con el “hostión” in situ en todo su recorrido (desde lo alto del cielo hasta la base de la colleja) y actualmente esta cátedra ha sido vilipendiada y modificada por una aceleración de frames a toda castaña y unos cambios de plano en cero coma que producen al espectador esta sensación inequívoca.



No todos los directores son aptos para rodar este tipo de escenas. Por ejemplo uno se pregunta cómo a directores de filmografía más bien poco “blockbusteriana” se les encarga proyectos con escenas de ritmo trepidante como pueden ser los casos del archiconocido Joel Schumacher, ampliamente reconocido por sus versiones “trajepezones” de Batman o un caso más actual como el del cuestionado Marc Webb que venía de dirigir la película (500) días juntos (2009) y nos obsequió con sus “crepusculizados” Amazing Spiderman. Otra cuestión a perseguir serían los fichajes de directores poco "actioners" para proyectos donde la acción es el quid del film; cómo pueden ser Sam Mendes y su aburrida Skyfall (menos el principio) o casos más extremos como el del intocable Paul Greengrass, gran hacedor de historias, pero nefasto en materia de escenas de acción. El autor de este escrito cada vez que visiona algún combate o persecución de las dos películas que dirigió Greengrass de la saga Bourne, sufre de arritmias. Acercaros a Youtube y corroborar mi osadía.


No puedes mirarme a la cara.
La broma aquella de que alguien le deje un trípode para acoplar a la cámara y así ahorrarnos aquel molesto tembleque en las escenas de acción, cobra fuerza con Greengrass. Uno puede llegar a entender que en diversas ocasiones este tipo de escenas se ordenen a un director de segunda unidad o que al acabar quede dicha escena bajo la responsabilidad del montaje (o hasta de la script si me apuras). Sin embargo quién posee la última palabra y donde recae toda la responsabilidad, es en el director (o en el productor en según que casos). Más o menos como hizo Peter Jackson nombrando a Andy Serkis (Gollum) como director de segunda unidad en el Hobbit: La Desolación de Smaug (2013). Serkis nos regaló aquella divertida set piece de los enanos navegando río abajo dentro de unos barriles y contra todo pronóstico, y a sabiendas que Andy Serkis ya es perro viejo en estas lides, a Jackson le salió bien la jugada.

A veces, por otra parte, el arriesgar con lo desconocido también puede funcionar y actualmente disfrutamos de alegres sorpresas como son Matt Reeves con sus entretenidas Monstruoso (2008) o el Amanecer del planeta de los simios (2014); Brad Bird que venía de realizar Ratatouille y nos regaló la genial Misión Imposible: Protocolo Fantasma; James Gunn que pasó de filmar películas de serie Z a darnos la entretenida Guardianes de la Galaxia (2014) o los hermanos Russo, que llegaban de rodar Tú, yo y ahora Dupree (2006) para obsequiarnos con la excelente Capitán América: El soldado de Invierno (2014). También existe otro escondido por ahí llamado Gavin Hood que filmó aquella película que sólo me gusta a mí en todo el estado español que es X-Men orígenes: Lobezno y que para no auto humillarme prefiero recomendar como ejemplo la agradable sorpresa que fue el Juego de Ender (2013).



Como se puede observar, rodar una buena escena o secuencia de acción está al alcance de unos pocos, y debería ser un tema más notorio y más valorado dentro del cine, ya que donde el crítico especializado sólo ve clichés, el espectador estándar (yo) puede llegar a sentir el cine en toda su plenitud en este tipo de set pieces. Sin decir ninguna barbaridad, creaba un Óscar a mejor escena o secuencia y me cargaba una de estas dos categorías; mejor edición de sonido o mejor sonido, dos premios que nunca he sabido la diferencia entre sí y que se entregan por separado. Usaré Wikipedia en breve.

Si nos encontrásemos con algún purista del cine en la sala de este escrito, señalar que en los albores del séptimo arte, por allá en el 1898, se filmó la primera set piece de la historia. Obviamente no son los fotogramas más trascendentales de nuestra avanzada mente tecnológica ya qué dicha escena consistía en la persecución, alrededor de un árbol, entre un cabreado jardinero y un chico que lo había empapado con una manguera. Sin embargo, si uno sustituye al árbol por una jungla, al chico por el Mayor Dutch, a la manguera por "la impaciente" y al jardinero por un depredador tenemos en toda regla una escena de acción de la obra magna de McTiernan (Depredador,1987), por ejemplo.
Como curiosidad endiablada que no podía dejarme por nada de este mundo, es que la escena del jardinero y del chico pertenece al corto (o film en aquellos tiempos) A Practical Joke (1898) de G.A Smith que fue un remake de la obra El Regador Regado (1895) de Louis Lumière. ¿Qué significa esto? Que sí el cine nació a modo de espectáculo en el 1895 con películas como la citada por Lumière, no se tardó más de tres años en rodarse un remake, seguramente el primero de la historia. Con este suceso se demuestra que el remake ya brota desde los orígenes del cine y que no es un tema de comodidad creativa de nuestros tiempos. 



Y después de este repaso, haremos una primera selección de cinco set pieces de películas un poco olvidadas, denostadas o que no han obtenido la notoriedad que se merecían. Son escenas o secuencias relativamente actuales ya que no es plan de adjuntar escenas tipo la carrera de cuadrigas de Ben-Hur (1959). Son grandes obras de entretenimiento y ya sólo queda que subáis el volumen. Ahí van:

1. Operación Swordfish (2001) por Dominic Sena. Buen thriller con toques informáticos donde el espectador (masculino) seguramente centrará sus recuerdos en aquella escena donde surgían los pechos de Halle Berry al descubierto y en la escena que nos concierne. Actualmente, y ya hecha la revisión del film, se confirma su buen ritmo y es poseedora de uno de los inicios más curiosos que se hayan filmado. Todo esto perpetrado por los grandes Travolta, Jackman y Cheadle.
Escena: Esto es lo que pasa cuando hay varios cuerpos de seguridad gestionando un atraco o un secuestro y no se ponen de acuerdo.



2. 300: El origen de un imperio (2014) por Noam Murro. Genial secuela que logró una taquilla de 331 millones en todo el mundo y recibió una crítica mixta (ni “pa” ti ni “pa” mí). Después de la gran 300 (2008) y de aquella magna obra televisiva que fue la serie Spartacus que contenía el mismo formato visual; fui poseedor de un insigne hype (ganillas) sobre esta secuela. Normalmente, se conoce que cuando más anhelo tienes por algún producto audiovisual más monumental es la caída pero le doy gracias a Jerjes que en mi caso, no haya sido así.                                  
Escena: La secuencia se centra en la batalla de Maratón donde Temístocles (Sullivan Stapleton) realiza una brocheta con carne de persa totalmente espectacular. Imaginad el regocijo que recorrió mi ser cuando a los cinco minutos del film me plantan esto. Atención al momento caballo y al instante flecha.


Batalla de Maratón - Themistocles from Soytutioargail on Vimeo.

3. Sucker Punch (2011) por Zack Snyder. Película extraña donde las haya. El personaje de Emily Browning, antes de ser lobotomizado en un sanatorio, imagina su fuga junto con unas compañeras. Para tal épica debe robar cinco objetos, imaginando una realidad alternativa que será el camino para encontrarlos.
Escena: No es un film para tirar cohetes, sin embargo tiene un reparto femenino muy potente y esta genial escena muy al estilo Snyder (slow motion siguiendo cámara rápida). Observamos un plano secuencia que gracias al CGI no es tal pero nos engaña vilmente y sólo por eso ya vale la pena. Brutal la banda sonora y el momento cuando nuestra protagonista cercena a los robots.



4. Equilibrium (2002) por Kurt Wimmer. Excelente film situado en un mundo distópico donde el personaje interpretado por Christian Bale (John Preston) forma parte de un grupo de soldados de élite llamado Tetragrammaton. Este cuerpo de seguridad obedece a un gobierno dictatorial y se encarga de que la población tome una droga llamada “prozium” que les impide sentir emociones. Película maltratada a más no poder, donde sólo han tenido que pasar doce años para que la cinta fuera doblada al castellano y distribuida en este país.
Escena: La película contiene escenas de acción con más ritmo que la que se muestra a continuación pero es una excelente premisa para lo que nos vamos a encontrar en todo el metraje. Destacar la banda sonora final que se escucha cuando nuestro clérigo del Tetragrammaton acaba la faena. 



5. The Matrix Reloaded (2003) de los hermanos Wachowski. La trilogía de Matrix todos sabemos cómo funciona. La primera es una obra maestra que dio un vuelco radical al género de la ciencia ficción. Su secuela, Matrix Reloaded, se quedó en tierra de nadie con unos CGI un poco desmesurados y una escena para olvidar de cómo Sion (la última ciudad humana) se convierte en una especie de Rave sin alcohol de garrafón. Por último Matrix Revolutions que ahí está, quizá salvable aquella escena final a lo Dragon Ball entre Neo y el agente Smith.

Escena: Pero si algo puede hacer que olvidemos aquella secuencia de la discoteca de Sion, es la impresionante set piece filmada en la autopista. Son casi 14 minutos de pura acción y se emplearon 48 días sólo para rodar dicha escena. A parte si algo tenía Matrix, era pasta gansa y no tuvieron ningún problema en construir la autopista sólo para la película. Destacar aquel momento en que Trinity (Carrie Anne Moss, bueno su doble, Debbie Evans) conduce una Ducatti en contra dirección y sin casco.


Un abrazo.