Poseo un pecado confesable que es el denominado género de acción. Su magnetismo me perpetra un poder de atracción fuera de lógica y agradezco públicamente al canal Paramount Channel que dependiendo de su programación nocturna me obligue a cancelar cualquier tarea programada. Este hechizo me suele suceder con films tan laureados como por ejemplo Jungla de Cristal (1988) hasta alcanzar cotas más casposas como me acontece con Delta Force (1986). No tengo ningún criterio, es tollina o coche por los aires y llamar toda mi atención. Me llaman la atención. En casa. El mando desaparece de mis manos… y todo se vuelve rosa.
Sin embargo, no disertaré sobre el género de acción en su
esencia sino que dedicaré este tiempo al enlace de escenas o secuencias de
acción de cualquier tipo de género cinematográfico. Me explico con un ejemplo
extremo, películas como Titanic (1997) que pertenece obviamente al
género del romance y/o dramático, contiene escenas de acción en su trama como
la espectacular secuencia del hundimiento; pero obviamente el film de James
Cameron no formaría catálogo dentro del género de acción.
Con dicha información, doy pistoletazo de salida a una
nueva sección de aquellas que después nunca continúo, donde primará más lo
visual. Se mostrará una selección de set pieces (en su mayoría de acción) totalmente subjetiva, no nos engañemos, para que podamos disfrutar toda la
familia y suegras inclusive.
Y para que nos regocijemos todos juntos, estaría bien concretar
qué demonios es una set piece porque
no cuesta nada ser pedagógico antes que pedante. Una set piece es una
escena o secuencia de escenas donde se transmite al espectador un momento
importante del argumento del film, ya sea de corte dramático o cómico.
Normalmente este tipo de actos precisan de una planificación previamente trabajada
y suelen costar un riñón (un pastizal) si la set piece lleva en su contenido una buena dosis de acción o de
aventuras. Estas escenas o secuencias proporcionan una fuerte respuesta
emocional al espectador y suelen resaltar puntos fuertes de la trama. Unos
ejemplos clarividentes de set pieces
podrían ser la persecución de la bola en Indiana Jones en busca del arca
perdida (1981) o la escena del avión donde se libera a Bane en el Caballero
Oscuro: La leyenda Renace (2012). También, cómo ya hemos señalado, sin que se tenga como requisito indispensable el aspecto económico, podríamos mostrar
ejemplos como la clásica escena de la muerte en la ducha de Psicosis (1960) o
el tiroteo en la escalera con el carrito del bebé bajando en Los Intocables de
Eliot Ness (1987).
En la cúspide de la pirámide de Maslow de la set piece de acción podríamos encontrar a
directores como Spielberg, Cameron o McTiernan que definiríamos como los auténticos maestros en esta doctrina. Si uno se fija en la secuencia antes descrita sobre
Indiana Jones escapando de ser aplastado por una bola; no hay que ser muy hábil
para intuir que Indiana Jones saldrá airoso de tal peligro. Sin embargo, el simple hecho de poder transmitir al espectador que
verdaderamente el Sr. Jones puede ser comprimido por aquella esfera de roca, aún siendo conscientes de tal desenlace, es
un logro que está al alcance de muy pocos.
Actualmente no vivimos malos tiempos en materia de escenas y
secuencias de acción (o de aventuras). Este enunciado es gracias a directores como Snyder (Watchmen, 2009), Peter Jackson (El Hobbit,
2012), Bay (La Isla, 2005), Abrams (Star trek,2009), Tarantino (Kill Bill, 2003),
Cuarón (Gravity, 2013), Nolan (Origen, 2010), Blonkamp (Elysium, 2013), Del Toro
(Pacific Rim, 2013), Berg (Battleship, 2012), Singer (X-Man, 2014),
Ritchie (Sherlock Holmes, 2009) y los doscientos que me dejo.
Otro cantar muy distinto y donde muchos de los citados deberían desaparecer con un uppercut es en el rodaje de escenas de combate o de pelea (la tollina viva). A día de hoy, es un arduo camino para el espectador, el poder visionar en pantalla como un golpe realiza todo su recorrido; o sea desde que se inicia el gesto hasta visionar el impacto del mismo. Un ejemplo empírico de errar en una escena de pelea cuerpo a cuerpo la podemos encontrar en aquella lucha en el interior de un tren entre Batman y Ra’s al Ghul’s en Batman Begins del amigo Nolan. Es curioso mencionar que esta cuestión en la década de los 80 y principio de los 90 ni existía. El espectador de antaño se deleitaba con el “hostión” in situ en todo su recorrido (desde lo alto del cielo hasta la base de la colleja) y actualmente esta cátedra ha sido vilipendiada y modificada por una aceleración de frames a toda castaña y unos cambios de plano en cero coma que producen al espectador esta sensación inequívoca.
Otro cantar muy distinto y donde muchos de los citados deberían desaparecer con un uppercut es en el rodaje de escenas de combate o de pelea (la tollina viva). A día de hoy, es un arduo camino para el espectador, el poder visionar en pantalla como un golpe realiza todo su recorrido; o sea desde que se inicia el gesto hasta visionar el impacto del mismo. Un ejemplo empírico de errar en una escena de pelea cuerpo a cuerpo la podemos encontrar en aquella lucha en el interior de un tren entre Batman y Ra’s al Ghul’s en Batman Begins del amigo Nolan. Es curioso mencionar que esta cuestión en la década de los 80 y principio de los 90 ni existía. El espectador de antaño se deleitaba con el “hostión” in situ en todo su recorrido (desde lo alto del cielo hasta la base de la colleja) y actualmente esta cátedra ha sido vilipendiada y modificada por una aceleración de frames a toda castaña y unos cambios de plano en cero coma que producen al espectador esta sensación inequívoca.
No todos los directores son aptos para rodar
este tipo de escenas. Por ejemplo uno se pregunta cómo a directores de
filmografía más bien poco “blockbusteriana” se les encarga proyectos con
escenas de ritmo trepidante como pueden ser los casos del archiconocido Joel
Schumacher, ampliamente reconocido por sus versiones “trajepezones” de Batman o
un caso más actual como el del cuestionado Marc Webb que venía de dirigir la película
(500) días juntos (2009) y nos obsequió con sus “crepusculizados” Amazing Spiderman. Otra
cuestión a perseguir serían los fichajes de directores poco "actioners" para proyectos donde la acción es el quid del film; cómo pueden ser Sam
Mendes y su aburrida Skyfall (menos el principio) o casos más extremos como el del intocable Paul Greengrass, gran hacedor de historias, pero nefasto en materia
de escenas de acción. El autor de este escrito cada vez que visiona algún
combate o persecución de las dos películas que dirigió Greengrass de la saga
Bourne, sufre de arritmias. Acercaros a Youtube y corroborar mi osadía.
La broma aquella de que alguien le deje un trípode para
acoplar a la cámara y así ahorrarnos aquel molesto tembleque en las escenas de
acción, cobra fuerza con Greengrass. Uno puede llegar a entender que en
diversas ocasiones este tipo de escenas se ordenen a un director de segunda
unidad o que al acabar quede dicha escena bajo la responsabilidad del montaje (o hasta de la script si me apuras). Sin embargo quién posee la última palabra y donde recae toda la responsabilidad, es en el director (o en el productor en según que casos). Más o menos como hizo
Peter Jackson nombrando a Andy Serkis (Gollum) como director de segunda unidad en el Hobbit: La Desolación de Smaug (2013). Serkis nos regaló aquella divertida set piece
de los enanos navegando río abajo dentro de unos barriles y contra todo pronóstico, y a sabiendas que Andy Serkis ya es perro viejo en estas lides, a Jackson le salió bien la jugada.
![]() |
| No puedes mirarme a la cara. |
A veces, por otra parte, el arriesgar con lo desconocido también
puede funcionar y actualmente disfrutamos de alegres sorpresas como son Matt
Reeves con sus entretenidas Monstruoso (2008) o el Amanecer del planeta de los
simios (2014); Brad Bird que venía de realizar Ratatouille y nos regaló la
genial Misión Imposible: Protocolo Fantasma; James Gunn que pasó de filmar
películas de serie Z a darnos la entretenida Guardianes de la Galaxia (2014) o
los hermanos Russo, que llegaban de rodar Tú, yo y ahora Dupree (2006) para obsequiarnos
con la excelente Capitán América: El soldado de Invierno (2014). También existe
otro escondido por ahí llamado Gavin Hood que filmó aquella película que sólo
me gusta a mí en todo el estado español que es X-Men orígenes: Lobezno y que para no auto humillarme prefiero recomendar como ejemplo la agradable sorpresa que fue el Juego de
Ender (2013).
Como se puede observar, rodar una buena escena o secuencia
de acción está al alcance de unos pocos, y debería ser un tema más notorio y
más valorado dentro del cine, ya que donde el crítico especializado sólo ve
clichés, el espectador estándar (yo) puede llegar a sentir el cine en toda su
plenitud en este tipo de set pieces. Sin
decir ninguna barbaridad, creaba un Óscar a mejor escena o secuencia y me cargaba una de estas dos categorías; mejor edición de sonido o mejor sonido, dos premios que nunca he sabido la diferencia entre sí y que se entregan por separado. Usaré Wikipedia en breve.
Si nos encontrásemos con algún purista del cine en la sala de este escrito, señalar que en los albores del séptimo arte, por allá en el 1898, se filmó la primera set piece de la historia. Obviamente no son los fotogramas más trascendentales de nuestra avanzada mente tecnológica ya qué dicha escena consistía en la persecución, alrededor de un árbol, entre un cabreado jardinero y un chico que lo había empapado con una manguera. Sin embargo, si uno sustituye al árbol por una jungla, al chico por el Mayor Dutch, a la manguera por "la impaciente" y al jardinero por un depredador tenemos en toda regla una escena de acción de la obra magna de McTiernan (Depredador,1987), por ejemplo.
Como curiosidad endiablada que no podía dejarme por nada de este mundo, es que la escena del jardinero y del chico pertenece al corto (o film en aquellos tiempos) A Practical Joke (1898) de G.A Smith que fue un remake de la obra El Regador Regado (1895) de Louis Lumière. ¿Qué significa esto? Que sí el cine nació a modo de espectáculo en el 1895 con películas como la citada por Lumière, no se tardó más de tres años en rodarse un remake, seguramente el primero de la historia. Con este suceso se demuestra que el remake ya brota desde los orígenes del cine y que no es un tema de comodidad creativa de nuestros tiempos.
Y después de este repaso, haremos una primera selección de cinco set pieces de películas un poco olvidadas, denostadas o que no han obtenido la notoriedad que se merecían. Son escenas o secuencias relativamente actuales ya que no es plan de adjuntar escenas tipo la carrera de cuadrigas de Ben-Hur (1959). Son grandes obras de entretenimiento y ya sólo queda que subáis el volumen. Ahí van:
Si nos encontrásemos con algún purista del cine en la sala de este escrito, señalar que en los albores del séptimo arte, por allá en el 1898, se filmó la primera set piece de la historia. Obviamente no son los fotogramas más trascendentales de nuestra avanzada mente tecnológica ya qué dicha escena consistía en la persecución, alrededor de un árbol, entre un cabreado jardinero y un chico que lo había empapado con una manguera. Sin embargo, si uno sustituye al árbol por una jungla, al chico por el Mayor Dutch, a la manguera por "la impaciente" y al jardinero por un depredador tenemos en toda regla una escena de acción de la obra magna de McTiernan (Depredador,1987), por ejemplo.
Como curiosidad endiablada que no podía dejarme por nada de este mundo, es que la escena del jardinero y del chico pertenece al corto (o film en aquellos tiempos) A Practical Joke (1898) de G.A Smith que fue un remake de la obra El Regador Regado (1895) de Louis Lumière. ¿Qué significa esto? Que sí el cine nació a modo de espectáculo en el 1895 con películas como la citada por Lumière, no se tardó más de tres años en rodarse un remake, seguramente el primero de la historia. Con este suceso se demuestra que el remake ya brota desde los orígenes del cine y que no es un tema de comodidad creativa de nuestros tiempos.
Y después de este repaso, haremos una primera selección de cinco set pieces de películas un poco olvidadas, denostadas o que no han obtenido la notoriedad que se merecían. Son escenas o secuencias relativamente actuales ya que no es plan de adjuntar escenas tipo la carrera de cuadrigas de Ben-Hur (1959). Son grandes obras de entretenimiento y ya sólo queda que subáis el volumen. Ahí van:
1. Operación Swordfish (2001) por Dominic Sena. Buen
thriller con toques informáticos donde el espectador (masculino) seguramente centrará
sus recuerdos en aquella escena donde surgían los pechos de Halle Berry al
descubierto y en la escena que nos concierne. Actualmente, y ya hecha la
revisión del film, se confirma su buen ritmo y es poseedora de uno de los
inicios más curiosos que se hayan filmado. Todo esto perpetrado por los grandes
Travolta, Jackman y Cheadle.
Escena: Esto es lo que pasa cuando hay varios cuerpos de
seguridad gestionando un atraco o un secuestro y no se ponen de acuerdo.
2. 300: El origen de un imperio (2014) por Noam Murro. Genial
secuela que logró una taquilla de 331 millones en todo el mundo y recibió una crítica
mixta (ni “pa” ti ni “pa” mí). Después de la gran 300 (2008) y de aquella magna obra televisiva
que fue la serie Spartacus que contenía el mismo formato visual; fui poseedor
de un insigne hype (ganillas) sobre
esta secuela. Normalmente, se conoce que cuando más anhelo tienes por algún
producto audiovisual más monumental es la caída pero le doy gracias a Jerjes que
en mi caso, no haya sido así.
Escena: La secuencia se centra en la batalla de Maratón
donde Temístocles (Sullivan Stapleton) realiza una brocheta con carne de persa
totalmente espectacular. Imaginad el regocijo que recorrió mi ser cuando a los
cinco minutos del film me plantan esto. Atención al momento caballo y al
instante flecha.
Batalla de Maratón - Themistocles from Soytutioargail on Vimeo.
3. Sucker Punch (2011) por Zack Snyder. Película extraña
donde las haya. El personaje de Emily Browning, antes de ser lobotomizado en un
sanatorio, imagina su fuga junto con unas compañeras. Para tal épica debe robar
cinco objetos, imaginando una realidad alternativa que será el camino para
encontrarlos.
Escena: No es un film para tirar cohetes, sin embargo tiene
un reparto femenino muy potente y esta genial escena muy al estilo Snyder (slow motion siguiendo cámara rápida).
Observamos un plano secuencia que gracias al CGI no es tal pero nos engaña
vilmente y sólo por eso ya vale la pena. Brutal la banda sonora y el momento cuando
nuestra protagonista cercena a los robots.
4. Equilibrium (2002) por Kurt Wimmer. Excelente film
situado en un mundo distópico donde el personaje interpretado por Christian
Bale (John Preston) forma parte de un grupo de soldados de élite llamado Tetragrammaton. Este cuerpo de
seguridad obedece a un gobierno dictatorial y se encarga de que la población
tome una droga llamada “prozium” que les impide sentir emociones. Película
maltratada a más no poder, donde sólo han tenido que pasar doce años para que
la cinta fuera doblada al castellano y distribuida en este país.
Escena: La película contiene escenas de acción con más ritmo
que la que se muestra a continuación pero es una excelente premisa para lo que
nos vamos a encontrar en todo el metraje. Destacar la banda sonora final que
se escucha cuando nuestro clérigo del Tetragrammaton acaba la faena.
5. The Matrix Reloaded (2003) de los hermanos Wachowski. La
trilogía de Matrix todos sabemos cómo funciona. La primera es una obra maestra
que dio un vuelco radical al género de la ciencia ficción. Su secuela, Matrix
Reloaded, se quedó en tierra de nadie con unos CGI un poco desmesurados y una
escena para olvidar de cómo Sion (la última ciudad humana) se convierte en una
especie de Rave sin alcohol de garrafón. Por último Matrix Revolutions que ahí
está, quizá salvable aquella escena final a lo Dragon Ball entre Neo y el
agente Smith.
Escena: Pero si algo puede hacer que olvidemos aquella
secuencia de la discoteca de Sion, es la impresionante set piece filmada en la autopista. Son casi 14 minutos de pura
acción y se emplearon 48 días sólo para rodar dicha escena. A parte si algo tenía
Matrix, era pasta gansa y no tuvieron ningún problema en construir la autopista sólo
para la película. Destacar aquel momento en que Trinity (Carrie Anne Moss,
bueno su doble, Debbie Evans) conduce una Ducatti en contra dirección y sin casco.
Un abrazo.







