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domingo, 23 de agosto de 2026

Retroceder nunca, rendirse jamás (1986)

 

Dentro del ámbito de las pelis de las artes marciales, Retroceder nunca, rendirse jamás fue un clásico de los 80 muy querido y motivó a muchos jóvenes a no quedarse en casa comiendo Tigretones y a salir a hacer deporte. Eran tiempos donde la meritocracia estaba bien vista y esta cinta fue un ejemplo de que si perseverabas en tu empeño, podías partirle la cara a los abusones y podías derrotar a un soviético sin escrúpulos.

Es una película no apta para todos los públicos por su acabado pero tiene un valor nostálgico incalculable y un olor a videoclub que rezuma lágrima. La cinta es una mezcla entre Karate Kid y Rocky IV y estas claras referencias no evitaron que en muchos países se titulara Karate Tiger por su parecido con la película de Daniel San. La crítica fue bastante feroz pero como suele suceder en estos casos, el tiempo la ha catapultado al rango “de culto”. Lo más llamativo de Retroceder nunca, rendirse jamás es la participación de un novato Juan Claudio Van Damme, que dejando de banda sus interpretaciones de karateca gay y de bailarín ridículo en Breakdance de 1984, podríamos considerar que ésta es su primera película. Retroceder nunca, rendirse jamás generó secuelas sin ningún actor de la original pero con el mismo director. Este hecho también se repitió en sagas clásicas de hostias como Kickboxer, Guerrero americano o Campeón de Campeones con continuaciones bastante humildes por ser amable.

 


Sorprendentemente, dispongo de su versión física absolutamente maravillosa. Se editó en formato Blu-ray con caja metalizada y en la portada y contraportada están dibujados sus personajes en un curioso relieve. Al abrir la caja encontraremos unas buenas postales con imágenes de la película, reflejando el cariño y el mimo con el que han hecho su formato físico para una película que la conocían dos vecinos.


El blu-ray contiene una restauración de imagen y de sonido excelente pero no llevo bien su “redoblaje”. Ni en esta película ni en ninguna otra. Por suerte, incluye la versión de cine con aquellas manchas antiguas del celuloide y con su doblaje original que es con el que te quedas cuando eres chaval.

Entre la versión restaurada y la versión cinematográfica hay diferencias sorprendentes porque no tienen ningún sentido. Sobre todo en la nueva versión, donde se cargan todo el inicio del protagonista con su novia y cuando se encuentran en mitad de la película, te preguntas cuando este señor tenía pareja. Ya sabéis... falta aquel montaje clásico “videoclipero” con música ochentera mientras la pareja ríe en un parque de atracciones, comen algodón de azúcar y se suben a una noria como sí aparecía en su versión original.

También el nuevo doblaje ha propiciado que se haya eliminado toda la jerga de karate que aparecía en la versión primeriza y han modificado todo su argot. Han cambiado términos como ¡Shita Tsuki! por expresiones vacuas como ¡puñetazo lateral! o ¡golpe central! y me pierde empaque. O por ejemplo, aquel aparato de madera clásico de las artes marciales llamado Muk Yan Jong, en la nueva versión lo llaman muñeco de madera y a pastar. Increíblemente, en su versión restaurada sí que añaden alguna nueva escena insustancial como cuando el padre está en el hospital con la pierna rota. O la inclusión de flashbacks en cada golpe que da el protagonista en el combate final. Se ve que en su momento se prepararon dos versiones con una diferencia de 14 minutos y nosotros sólo vimos la película capada.

Sin embargo, Retroceder nunca, rendirse jamás tiene un detalle especial que marca la diferencia. Recuerdo la película Ninja III: La dominación donde su protagonista era poseída por el espíritu maligno de un ninja que residía en una antigua katana. En Retroceder nunca, rendirse jamás van más lejos y resucitan al espíritu de Bruce Lee para que enseñe artes marciales al protagonista. Con una entrada similar a un cenobita, el artista marcial hongkonés se aparece en forma de espectro ayudando a nuestro protagonista a dar hostias como panes y hallar la venganza que tanto desea. Un Bruce Lee que parece un chino con peluca pero que no  desentona nada si uno se fija en otros secundarios. Por ejemplo, en el presunto campeón de EEUU (Ron Pohnel) que es un cuadro verlo en pantalla.


Sin embargo, ese “chino con peluca” del cual nos mofamos, es en realidad el actor Kim Tai-chung que también fue elegido para ser el doble de Bruce Lee en la película Juego con la Muerte de 1978 ya que el artista marcial falleció durante el rodaje. No me digáis que no es casualidad que el señor Kim Tai-Chung suplante a Bruce Lee en dos ocasiones. Para más inri, este actor coreano no tenía ni papa de inglés y tuvieron que doblarlo para la película.


También me parece curioso que en la película se escuche cinco veces la frase motivante de “Ni retirada, ni rendición” cuando la película es Retroceder nunca, rendirse jamás. ¿En qué quedamos? En la versión original, sí que se pregona el título original.

Sinceramente, los personajes son bastante lamentables pero son agradables a la vista. Es maravilloso cuando el compi de raza negra del protagonista se pone a bailar breakdance y es sustituido por un doble con peluca a lo afro y que encima era de raza blanca. Quitando estos detalles simpáticos, valoro profundamente las coreografías de los combates ya que son resultonas y potentes y a día de hoy, no han perdido fuelle. Y puedo prometer y prometo que los combates que vemos en esta cinta son mucho mejores que los de Karate Kid.

El mérito, en ese aspecto, se lo agradecemos a Jean Claude Van Damme. Hay momentos icónicos como cuando el belga atrapa con las cuerdas del ring a su oponente o cuando utiliza a otro luchador como trampolín para atizar al profesor del gimnasio o su mítica apertura de piernas en el cuadrilátero. Estas escenas ensalzan mucho la película.


Van Damme sólo aparece al principio y al final de la cinta pero desprende carisma por todos sus poros. Un villano de nacionalidad rusa (perdón, soviética) que tiene tres frases en toda la película y para nada me recuerda a Iván Drago. Para nada. A Van Damme, también lo vimos de villano en la fallida Águila Negra de 1988 de la cuál no guardo un gran recuerdo.

Para conseguir el papel, el belga realizó una audición delante de tres chinos como jurado donde tuvo que propinar una serie de golpes al aire. Sin embargo, cuenta Van Damme que uno de los aspirantes al personaje comenzó a propinar puñetazos a dos dedos de distancia de la cara del resto de candidatos demostrando una terrible arrogancia. La justicia divina hizo que los tres chinos del casting pidieran a Van Damme que hiciera sparring con el candidato abusón. Van Damme lo “durmió”, consiguió el papel y le pagaron 250 dólares por su participación.

Otro dato curioso es que el personaje de Van Damme se llama Ivan Krasinski pero en los créditos su nombre aparece como Karl Brezdin. Un nombre que nunca se escucha en ninguna de las versiones y parece más un error de un becario elaborando los créditos finales del film.


Van Damme se metió en un buen lío en esta película que le pasó factura en el futuro. Se contaba que el belga en los ensayos controlaba los golpes hacia sus compañeros de escena. Pero cuando el director gritaba ¡acción!, se le fundían los plomos y golpeaba con violencia. Uno de los afectados fue Timothy Baker, experto en karate y que interpretaba al padre del protagonista. Sufrió tal patada del belga en la ingle que estuvo cinco minutos sin poder levantarse del suelo. El director le pidió a Van Damme que controlara sus golpes pero no hubo manera. En otra escena, una de las patadas que tenía que impactar en el pecho del pobre Timothy Baker, le golpeó en la cara originando un sangrado bucal bastante escandaloso. Este hecho afectó a la película ya que Timothy Baker no quiso rodar más con el belga por desconfianza. También le arreó una buena patada en el rostro al campeón Pete 'Sugarfoot' Cunningham en una escena.


Años más tarde, Van Damme se metió en otro follón con Jackson “Rock” Pinckney rodando la película Cyborg. Jackson “Rock” Pinckney perdió un ojo por un accidente con un cuchillo de goma en una escena con Van Damme. Jackson denunció al belga y Timothy Baker fue a declarar en contra del actor de Timecop por su conducta excesivamente peligrosa en las escenas de contacto. Al final, Van Damme fue condenado a una fuerte multa.

El director de este embrollo es Corey Yuen, un tipo que trabajó con Bruce Lee, Jackie Chan o Jet Li. Aunque como director dude de su profesionalidad viendo como corta cabezas en sus encuadres, como coreógrafo de acción fue uno de los más grandes. Ahí están sus trabajos en Transporter, Arma Letal IV, Romeo debe morir, X-Men y los Mercenarios. El que desapareció del mapa fue su protagonista Kurt McKinney que tenía muchos números para convertirse en una estrella de acción. Sin embargo, salvo su participación en un capítulo de Alf, no me llama la atención el resto de su filmografía. Además me he llevado un pequeño chasco ya que en una de las escenas se ve al protagonista haciendo flexiones con dos dedos y me cautivó en su momento. Pues era falsa. El actor estaba sujeto con un cable que tiraban tres chinos fuera de cámara para que pudiera elevarse. Otra vez los malditos tres chinos.

 


Vosotros sois muy jóvenes pero en la década de los 80 no queríamos ser futbolistas ni astronautas, queríamos ser ninjas. Y los videoclubs eran copados por películas de artes marciales que se alquilaban con desparpajo. Retroceder nunca, rendirse jamás es una película complicada de ver pero estaba dirigida a un público de nicho con ciertas inquietudes que han originado en una versión blu-ray aceptable. La verdad es que le tengo mucho cariño y soy incapaz de suspenderla. Perdonadme.



domingo, 29 de septiembre de 2013

Street Fighter: La última batalla (1994)




Sinopsis:


En la población de Shadaloo, el malvado Mr. Bison (Raul Julia) y sus esbirros Zangief y Dee Jay, retienen como rehenes a 63 trabajadores de las Naciones Aliadas. Mr. Bison amenaza con asesinarlos si el gobierno no le paga un dineral.
Entre el personal secuestrado se encuentra el científico Dhalsim, que en contra de su voluntad, está experimentando con un militar llamado Charlie Blanka para transformarlo en un súper soldado.

Podéis ver a Dalshim con más cabello que el propio Blanka.
Sin embargo, el coronel William F. Guile (Jean Claude Van Damme) de las Naciones Aliadas no atenderá a las demandas del malvado Bison, y junto sus aliados Cammy (Kylie Minogue), T-Hawk y Sawada intentará rescatar vivos a todos los rehenes.
Mientras tanto los reporteros Chun-li, Balrog y Honda retransmiten el conflicto por TV pero sus intenciones van más allá de lo periodístico y pronto se unirán a la causa de Van Damme, no, de Guile, y así derrotar al villano Bison.

En medio del altercado aparecen los estafadores Ryu y Ken que intentan cerrar un trato fraudulento de venta de armas con los criminales Sagat (Wes Studi) y Vega, proveedores oficiales de Bison. Sin embargo el intercambio se tuerce y se origina una batalla campal que obligará a Ryu y a Ken a dar su apoyo al bando de Van Damme...de Guile.



Película:

En el 2009 pusieron a caldo la última versión cinematográfica del videojuego de Capcom, Street Fighter. Su título era Street Fighter: la Leyenda (de Chun-Li) y el simple hecho de que nuestro patrio personaje, el taurino y “catalán” Vega (según la wikipedia), fuera interpretado por uno de los componentes de los Black Eyed Peas de nombre Taboo, no me inspiraba mucha confianza. Por este motivo y muchos más, Street Fighter: La última batalla me cae bien.


Vega (Taboo), con su garra hace pa amb tomaquet
Como era de esperar la película fue masacrada por críticos, fans y espectadores que pagaron la entrada pero por esta razón se convirtió en un gran éxito de taquilla dado que costó hacerla 35 millones de dólares y triplicaron los beneficios recaudando aproximadamente 99 millones en todo el mundo.
Esta gran taquilla se originó gracias a los adolescentes que acudieron en masa al estreno de la película alucinados por el videojuego original. La productora a sabiendas de qué público es el que da más dinero, forzó al director a realizar la película para mayores de 13 años con la consecuente limitación de violencia que tanto gustaba en la década de los 90; y el resultado fue un film con un aire infantil que tiraba para atrás. En una breve encuesta, los menores de 18 años amaban el film por su acción continua y los mayores de 25 años la veían como una comedia de acción pero la edad comprendida entre los 18 y los 25 años escupieron literalmente contra el proyector de la sala.

El desastre se veía a leguas con la elección de un director novato como Steven E. de Souza. Para más inri la productora le pidió que en menos de un día tuviera escrito el guión porque los “japos” de Capcom (creadora del videojuego) venían a comer al día siguiente. Como también era de esperar entre karaokes y prostit… a los japoneses les pareció de Óscar el libreto entregado por el guionista de Jungla de Cristal, de Souza.

De Souza, Chun-li y Cammy

Ante la aceleración del proyecto, el equipo de rodaje tuvo sus problemas. El director tuvo que lidiar con las mismísimas Naciones Unidas, ya que dicha organización se negó a que se usara su nombre en el filme. El firmante de Street Fighter tuvo que cambiar todas las iniciales “U” por “A” de todos los decorados de las localizaciones, originando que Van Damme fuera el jefe de las Naciones Aliadas y no de las Unidas como estaba previsto. También se vieron obligados a modificar la escena final donde las Naciones Aliadas se dirigen con helicópteros militares hacia la fortaleza de Bison. Esta secuencia se rodaba en Tailandia y justamente ese país se encontraba en conflicto con el país vecino, Birmania. Si los birmanos hubieran visto todos esos helicópteros de combate volando a ras de río se podría haber formado un buen berenjenal. Finalmente, los helicópteros fueron sustituidos por lanchas y todo quedó más discreto.


No obstante, hay que valorar el inestimable sentido del humor del director Steven E. de Souza porque hay secuencias dignas a reseñar. Por ejemplo, aquel momento en el que Bison intenta seducir a Chun-li ataviándose con un batín a lo Hugh Hefner para posteriormente preparar unos cócteles, es inolvidable. O aquella escena en la que Zangief y sus amigos observan impotentes desde un monitor cómo se va a estrellar un camión con explosivos hacia su base. Zangief, muy astuto, para evitar dicha colisión, pide que cambien el canal del monitor. Supongo que en estos instantes formaría parte del grupo mayor de 25 años que ve esta película como una comedia de acción. 


Mr Bison en modo "seduction".
Puedo afirmar que Street Fighter: La última batalla tras el paso de los años ha ganado simpatía pese a su innegable mediocridad; y este encanto la ha transformado en una película que para bien o para mal permanecerá en nuestra gloriosa infancia. Infancia “freak”.

Ficha técnica:



El culpable de este divertido despropósito fue el alabado Steven E De Souza; guionista de obras maestras del género de acción como Jungla de Cristal (1988), Comando (1985), Perseguido (1987), Superdetective en Hollywood III (1994), Límite: 48 horas (1982) o Juez Dredd (1995); (sí, me gusta Juez Dredd). 

Tampoco hay duda que estamos ante una de las peores películas protagonizadas por Van Damme pero tampoco hay duda que se llevó una pasta por participar en ella (7 millones de dólares). Es más se rumorea que Van Damme rechazó el papel protagonista del gran clásico de acción, Speed, del realizador Jan de Bont para poder participar en Street Fighter. No hace falta decir que Keanu Reeves consiguió un éxito atroz como actor gracias a esta película.



Mr. Bison fue interpretado por el puertoriqueño Raul Julia (el "padre” de la Familia Addams) y falleció en el octubre del 1994. Murió dos meses antes de que se estrenara el film por un infarto de miocardio provocado por un cáncer de estómago, aunque se rumorea que pudo fallecer de Sida. Raul Julia aceptó participar en esta película para estar más cerca de sus hijos ya que ellos eran fans del videojuego y le ayudaron a meterse en el papel. Fue nominado a los premios Saturn Award como mejor actor secundario y se dedicó la película al intérprete con un sentido “Para Raúl. Vaya con Dios” en los créditos finales. En el film se aprecia su extrema delgadez y palidez, motivo de peso para pensar que quizás no era la mejor alternativa para dar brincos y tollinas contra el portentoso Van Damme.



La diferencia curiosa entre la eminencia y la discutida calidad de la película reside en su dirección de arte. Participó en Street Fighter un tal William J. Creber que fue nominado a los óscars en diversas ocasiones. Este artista había trabajado en grandes obras de la era del pleistoceno, como el Planeta de los simios (1968), la aventura de Poseidón (1972) o el Coloso en llamas (1974). Al rodarse la película entre Tailandia y Australia su trabajo consistía en disimular el contraste visual que podía reflejar los cambios de cultura en los escenarios del filme.

Por último destacar la presencia de la hermosa cantante Kylie Minogue, en el rol de Cammy, que le ofrecieron el papel cuando el director Steven E De Souza ojeaba una revista titulada Who y se percató que Kylie estaba entre las 30 personas más atractivas del mundo. Y no dejarme la aparición de la actriz Ming-Na Wen como Chun-li, famosa actualmente por la serie de Marvel que está arrasando en los EEUU llamada los Agentes de Shield (2013).



Diferencias y “guiños”:

Personalmente, Street Fighter visionándola con otros ojos es una película entrañable, simpática e “infantiloide” pero no es apta para aquellos que tienen un refinado gusto cinematográfico y menos para los seguidores acérrimos del videojuego (o de Van Damme), ya que la mayoría de las historias de los personajes están escritas con resaca. También influyó bastante que el director decidiera no incluir elementos sobrenaturales en los golpes de los personajes y con ese detalle provocara que la película perdiera esencia respecto al videojuego. El vivo ejemplo se halla en una de las escenas en que Ryu perpetra un ¡Haduken! (Kameame) a dos dedos de distancia de Vega y lo único que se destella es un fundido a blanco hecho con Movie Maker.

Sin duda, las diferencias y similitudes entre el videojuego y el film son abundantes, citaré unos ejemplos:

En el videojuego, Chun-li es una gran agente de la Interpol pero en el filme es solamente una reportera karateka. En la película, el personaje de Dhalsim es un reputado científico pero en el juego era un analfabeto guerrero indio y por supuesto; no esperéis que en la película alargue alguna de sus extremidades. Ryu y Ken son unos estafadores de poca monta en la película pero en el juego son unos disciplinados alumnos de artes marciales.

Honda se parece más a un juerguista “hawaiano” con destino Las Vegas que a un venerable luchador de sumo. Balrog el boxeador, aparte de ser periodista en la película, es de los buenos; cuando en el videojuego (si no erro) era el primero de los cuatro enemigos o “jefes” finales.


Callejeros "Fighters"
En el videojuego, Guile lucha en el torneo para vengar la muerte de su amigo Charlie, fallecido por una explosión en la fortaleza de Bison. Y siguiendo en el juego, el personaje de Blanka mutó a ese color verde tras tener un accidente de avión en una selva infestada de clorofila y anguilas eléctricas (más o menos). ¿Qué nos sacamos de la manga para la peli? Que Blanka es Charlie mutado, y para que quede más brasileño, lo llamamos Carlos Blanka. Como se puede observar si Zangief se hubiera dedicado a la taxidermia hubiera entrado dentro de la lógica.

Aún así, el director coló algunos guiños del videojuego en el film. Por ejemplo, se puede ver como el panel de control de la plataforma flotante con la que se desplaza Mr. Bison es el mismo panel que se utiliza en la máquina recreativa del juego. También cuando acaba de usar la máquina espeta un “Game Over”.



Chun-Li, Balrog y Honda realizan una función de magia en el complejo de Mr. Bison. El truco comienza escondiendo a Chun-li dentro de un barril y en dicho bidón se puede leer la palabra “Capcom”, la empresa creadora del videojuego.
En la batalla final entre Guile y Mr Bison se espetan frases como “¿Eres lo suficientemente hombre para pelear conmigo?” o “cualquiera que se oponga será destruido”. Estas coletillas son las que gritan estos personajes después de ganar en el videojuego.



En el salón de negocios de Sagat se puede observar la estatua de una mujer “buda” tumbada en homenaje al escenario de este personaje en el videojuego. En la batalla final, Guile golpea a Bison contra una campana en referencia a que también aparece esta campana en el escenario de Mr. Bison en el videojuego.


Muchos de los golpes característicos del videojuego aparecen en la película como la mítica patada de Guile, el tornado eléctrico de Bison, el “ridículo” Shoryuken de Ken, la patada giratoria en el aire de Ryu, la voltereta más el golpe bajo de garra de Vega o el múltiple golpe con la palma de la mano perpetrado por Honda.



Videojuego:

Después del “flamante” estreno del film se lanzó al mercado el videojuego de la película para máquina recreativa, las del clásico Insert Coin, que se titulaba Street Fighter II: The Movie. Este videojuego es el primero de la historia que se creó a raíz de una película y usaba el mismo sistema de combates que el clásico Street Fighter II pero con los personajes digitalizados de la película, muy al estilo Mortal Kombat. No deja de ser curioso el poder luchar con un Van Damme real en un videojuego.


Y por supuesto, se añaden dos personajes nuevos que aparecen en la película. El primero es el compañero militar de Guile (Van Damme), llamado Sawada, y el segundo personaje es un soldado de Mr. Bison que en realidad se divide en cuatro personajes según el color de su atuendo (Arkhane, Blade, F7 y Khyber).

Como curiosidad este Sawada se creó para ser el reemplazo del personaje del videojuego, Fei Long, el cual se desestimó su aparición en la película por el parecido de sus movimientos a Bruce Lee.



A parte de la versión para recreativa, Capcom no tardó en sacar el mismo videojuego para los módulos Playstation 1 (sí, la primera) y para la Sega Saturn (sí la primera y la última) con algunas diferencias con la versión hermana de las insert coin. Por ejemplo, se añadieron los personajes Blanka y Dee Jay y se eliminó el soldado de Mr. Bison como nuevo personaje; ya que tanto su vestimenta como sus movimientos se asemejaban una barbaridad a personajes del videojuego Mortal Kombat y estos no estaban para plagios.


El videojuego está clasificado en la séptima posición del ranking "peor juego basado en una película". Se sitúa en la lista entre los videojuegos “mierders” de Regreso al Futuro y del 5º elemento. Como curiosidad lidera el ranking el juego de la película los Ángeles de Charlie (2000).

Muñecos y bso:

No era de extrañar que se pusiera a la venta la banda sonora de la película para sacar cuartos de donde se podía. El CD reunía a célebres estrellas del hip hop como Ice Cube (Fantasmas de Marte, 2001) o Ll Cool J (Cazadores de mentes, 2003) que casualmente son actores. La banda sonora también contaba con los Public Enemy y el gran Mc Hammer completando un CD bastante potente. Destaca el tema The pharcyde – Pandemonium con imágenes del videojuego en su videoclip o la buenísima canción ochentera/noventera de superación (que siempre cae) interpretada por el grupo japonés Chage and Aska – Something There” donde aparecen Van Damme (Guile) y la actriz Ming-Na (Chun-li) en tono muy sugerente. Pero donde la banda sonora cuesta lo que vale o vale lo que cuesta es en el videoclip de la canción Straight to my feet – Mc Hammer/ Sanders, donde aparte de retransmitir un aroma festivo digno de las mejores bacanales, ver bailar juntos a Mc Hammer y a Van Damme, por cierto este dándolo todo, es realmente impagable.

Aprovechando el éxito de la película entre los más jóvenes, la empresa de juguetes Hasbro sacó al mercado una tirada de muñecos y vehículos de la película, hechos con los moldes de los muñecos Gijoe.



Secuelas (y metralla) de la película:

Nadie duda que una secuela de esta película hubiera sido una broma que años más tarde nos hubiéramos reído a lo bestia; pero en el 2003 el gran Dolph Lundgren puso el miedo en el cuerpo cuando dijo que estaba rodando la segunda parte de Street Fighter con el “belga de oro” Van Damme. Y se rumoreó que la cantante/actriz Holly Valance iba a sustituir a Kylie Minogue en el papel de Cammy, pero todo quedó en agua de borrajas. Más tarde se le ofreció una pasta a Van Damme para que participara en Street Fighter la Leyenda (2009) pero comentó que ya había ganado mucho dinero y que no quería hacer ese tipo de películas para volver triste a casa.


Holly Valance
Pero no estaba todo perdido ya que del año 1995 al 1997 se creó una serie de dibujos animados siguiendo la “increíble” trama abierta que nos dejó el film. No me puedo ir sin comentar un par de curiosidades de la serie como por ejemplo que el personaje Vega fuera bastante torpe con su garra ya que eso evitaba unas sangrías y unos cercenamientos muy indecorosos para unos dibujos animados. Y la otra simpática curiosidad es que en varios capítulos de la serie se montan un “crossover” (fusión) con los personajes del videojuego Final Fight, también de la empresa Capcom.


Cody, Ryu, Ken y Guy
Curiosidades:

Uno de los productores de la película fue Edward Pressman, que tiene un cameo en la película como cocinero abandonado y que justamente ese mismo año también produjo El Cuervo de Alex Proyas. No se puede dudar del mal fario de este buen hombre ya que en las dos películas que produjo fallecieron los actores Raul Julia y Brandon Lee antes del estreno de sus respectivos filmes.

Street Fighter, independientemente de su calidad, es la segunda película con más recaudación de la filmografía de Van Damme, sólo superada por Timecop (1994).

La película se estrenó el 23 de diciembre del 1994 y según datos fiables, el 23 de diciembre es el aniversario del personaje de Guile. Si en el 1994, cumplió 34 años, estamos hablando que actualmente Guile tendría 53 años.

Street Fighter fue seleccionada entre las siete películas para los premios Saturn como mejor film de ciencia ficción y fantasía pero se llevó dicho galardón la magnífica Stargate (1994).

La infame foto final donde todos los personajes ejecutan una “pose” a la vez, son las mismas celebraciones que sus homólogos realizan cuando vencen el combate en el videojuego Street Fighter II.


El Esperanto es un lenguaje universal creado en el siglo XIX con la finalidad de poder comunicarnos entre todos los ciudadanos del mundo independientemente de la lengua autóctona. Siendo la primera vez que escucho tal cosa, en el film se utiliza en varias ocasiones este lenguaje. Por ejemplo, durante la pelea entre Ryu y Honda, hay un texto en la pared en Esperanto : " Atenti incinerato - Esti Zorga " , que significa : " incinerador Precaución - Tenga cuidado ". También en el laboratorio de Dhalsim, el soldado que vigila el recinto está leyendo una revista llamada “Amaristo” que en inglés significa Playboy.


En la película se escucha por un altavoz !Good Morning Shadaloo¡ en el mismo tono que el !Good Morning Vietnam¡ que voceaba Robin Williams en la película Good Morning Vietnam de 1987.

El hombre que tortura con un látigo a Honda es el boxeador (y actor) Joe Bugner, importante púgil que peleó y perdió contra los grandes Muhammad Ali y Joe Frazier.

En la habitación de Mr Bison hay un cuadro donde aparece dibujado su autoretrato como disfrazado de payaso y con un trazo muy característico. En realidad ese dibujo y ese trazo pertenecen a un sanguinario asesino en serie llamado John Wayne Gacy que trabajaba de payaso llamándose “Pogo the clown”.

Van Damme confesó en una entrevista de la película “Los Mercenarios 2” que tuvo una aventura con Kylie Minogue cuando coincidieron en Street Fighter. Pero lo bueno es que Van Damme tenía pareja en aquel momento, Darcy Lapier, ¡y participó en la película! Se puede ver el cameo en la escena que el personaje Guile pone un vídeo doméstico para recordar lo bien que se lo pasaba con su amigo Charlie (Aka Carlos Blanca).


El personaje Guile es un miembro de las fuerzas armadas norteamericanas; y por eso no cuadraba el inglés medio francés de Bélgica de Van Damme en la VO de la película.

En la escena de batalla entre Honda VS Zangief se observa como destrozan la ciudad en miniatura del diseño de Bison. En el auge del combate se pueden escuchar sonidos de Godzilla como homenaje al país nipón que formaba parte de la co-producción de la película.

Si te esperas a que finalicen los créditos finales, verás como se alza un puño entre las ruinas dando a entender que Mr Bison tiene cuerda para rato. Esta escena fue exclusiva para el cine europeo.



GAME OVER.