miércoles, 14 de octubre de 2015

¿El tema principal de los Cazafantasmas fue un plagio en si mayor?


Buscando información de los Cazafantasmas me quedé perplejo al hallar una noticia de plagio sobre el tema principal de Ray Parker Jr,- Ghostbusters. No creo que haya canción más sagrada, más pegadiza y más tatareada que el “Who ya gonna call? Ghostbusters!.

La cuestión es que tal suceso no puede obviarse, ya que la década de los 80 debe estar en los altares de lo fantástico en todos los sentidos y para explicar este intrincado tema se necesitan más de un par de orejas.

En 1984, Columbia Pictures, la productora de los Cazafantasmas, anhelaba un temazo central para la película pero primeramente no contactaron con el afroamericano Ray Parker Jr sino con el grupo Huey Lewis and the News. Este grupo californiano, cinematográficamente hablando, cogió notoriedad por el tema central The Power of Love que se incluyó en la BSO de Regreso al Futuro (1985). The Power of Love llegó a estar nominada para los Óscars como mejor canción original tal y como sucedió un año antes con el tema de Ghostbusters de Ray Parker Jr

Volviendo al tema en ciernes, Columbia contacta con el grupo Huey Lewis and the News para que componga el tema principal de los Cazafantasmas (1984) y a la productora le fascina un tema de éstos llamado “I want a new drug”. Columbia desea otro tema parecido para la cinta. Sin embargo, Huey Lewis and the News se echa para atrás y el grupo abandona la banda sonora de la película.

Entonces Columbia se ve en pelotas y rápidamente contrata a Ray Parker Jr, un cantante amante del soul y del R&B. Le muestran al cantante el montaje provisional de la película y le enseñan la canción “I want a new drug” de Huey Lewis and the News a modo de inspiración, de ejemplo a seguir para el cantante. Según cuenta Ray Parker, la inspiración para el nuevo hit era nula gracias al corto plazo de entrega y a la misma película, ya que dado su argumento dificultaba la composición de alguna letra adecuada para el tema principal. Sin embargo, pasadas unas horas el cantante vio un anuncio del televenta por televisión y recordó que la película contenía una escena similar. Y de este científico hecho surgió el pegadizo Who ya gonna call? a modo de spot publicitario.



El resto es historia. Columbia quedó fascinada con la canción y consiguió ser la número uno del top 100 durante tres semanas. También recibió una nominación al Óscar pero finalmente recayó sobre la genial canción de Stevie Wonder, I just called to say i love you de la peli La Mujer de Rojo (1984). Y lo más importante, la canción de Ray Parker Jr - Ghostbusters engrosó las arcas de la película recaudando unos 20 millones de dólares más.

Pasado un tiempo, el grupo Huey Lewis and the News al escuchar el gran éxito de Ghostbusters quedó un poco extrañado, algo les sonaba sospechoso. Al volverla a escuchar descubrieron que la canción de Ghostbusters tenía ciertas similitudes con el riff central y el bajo de su canción “I want a new drug”. Efectivamente, aquella canción que Columbia mostró a Ray Parker a modo de ejemplo. No tardó el grupo Huey Lewis and the News en demandar a Columbia y a Ray Parker Jr por plagio.

Todo se resolvió sin llegar a los tribunales y de forma amistosa. En 1995, (diez años más tarde), los cantantes deciden oficializar un acuerdo pacífico a través de un comunicado de prensa donde se pacta no revelar ningún detalle de la resolución sin el consenso de las dos partes. ¿Qué os parece? ¿Hay plagio?


Soy consciente que hay que afinar bastante el oído para intuir el plagio ya que hay instrumentos con más fuerza que solapan la base de la canción de “I want a new drug” que es la culpable de todo el follón. Se podría discernir que la base del tema “I want a new drug” es el riff principal de la canción de Ray Parker Jr y este detalle se percibe con más claridad en el minuto 3:00 donde la mayoría de instrumentos callan y sólo escuchamos la polémica base. Aparte de esta base, obviamente el ritmo de las canciones son similares aunque personalmente no vea un indicio de plagio tan exagerado como para alcanzar efectos punibles. Pero esto es mi opinión. Mi saturado oído.  

También supongo que no debe ser idóneo para un cantante el hecho de someterle a una exagerada celeridad para sacar una canción adelante y peor aún, añadiéndole temas de referencia para su inspiración, porque con la suma de estos requisitos el inconsciente puede jugar malas pasadas. ¿Quién ha podido recordar una canción escuchando otra al mismo tiempo? Tarea hercúlea.

Por una parte justifico a Ray Parker Jr, pero por otra no puedo entender como un cantante de su nivel haya podido emplear notas similares de la canción de Huey Lewis and the News cuando dos años antes realizó un tema titulado “The other woman” también con un riff pegadizo y además muy “Ghostbusteriano”. Si uno escucha este tema la verdad que Ray Parker Jr era ideal para el trabajo y quizá con el tiempo suficiente otro gallo hubiera cantado.



Más follón

En el 2001 (seis años después de hacer público el acuerdo), Huey Lewis se saltó a la torera el acuerdo de confidencialidad y en el programa Behind the music del canal por cable VH1 comentó que no culpaba a Ray Parker Jr por el plagio sino a la industria que demostró que si quieren algo sin estar a la venta, lo comprarán igualmente. Huey Lewis se quejó de que la productora empleara métodos poco ortodoxos para llevar a cabo su compra ya que Huey Lewis desveló que se alcanzó el acuerdo amistoso gracias a la compra forzosa de la canción, obviamente ya plagiada de antemano. También afirmó que aceptó realizar el tema central de la película Regreso al Futuro por el miedo a padecer la misma situación que con los Cazafantasmas. Cualquiera se iba a negar ahora a no vender su canción a la poderosa industria cinematográfica.

Ray Parker Jr escuchó estas declaraciones y perdió el oremus. Afirmaba que los comentarios vertidos por Huey Lewis eran denigrantes y que le habían ocasionado una angustia emocional. Cuidado con el término angustia emocional. Al día siguiente Ray Parker Jr interpuso una demanda a Huey Lewis por haber violado el acuerdo de confidencialidad de una canción de una película estrenada ¡hace 17 años¡. ¿Y no prescriben estos temas? Obviamente el resultado de esta última demanda parece no haber salido a la luz ya que viendo los antecedentes…  a ver quién tiene “huevamenes” de hablar primero sobre el asunto.

Para más inri, en el 2013 Ray Parker Jr demandó a EMI y Sony/ATV Music porque hacía más de una década que no cobraba los derechos de autor de la canción (Royalties). En su momento se pactó que el afroamericano obtendría el 75 % de los ingresos brutos producidos por la canción y el cantante reclama a las compañías más de 100.000 dólares acumulados. Que es poco.

Como podéis observar, el tema principal de la fantástica Cazafantasmas (1984) no sólo quedó en una maravillosa canción sino en una lucha de intereses y de plagios que parece durar lo mismo que una película de Cecil B. DeMille (Los diez Mandamientos). Sin duda, como espectador este embrollo queda resumido a simple curiosidad y es expuesto a modo de ejercicio auditivo ya que todas las canciones adjuntadas tienen un rollo ochentero muy majo.

Por último escuchad este remix donde se han incluido el tema de Ray Parker Jr y el tema de Huey Lewis and the News “I want a new drug”  uno encima del otro. Sorprendente. Un abrazo.



miércoles, 23 de septiembre de 2015

Braveheart: La Batalla del Puente de Stirling.



Mi blog es indigno de perpetrar una crítica o reseña de aquella obra magna titulada Braveheart (1995) pero sí que sería un acierto escudriñar algún pasaje del film, como por ejemplo la gloriosa Batalla del Puente de Stirling. Para que nos pongamos en situación, es la batalla donde Wallace suelta su famoso discurso, la de las lanzas, la de la mayor exposición de traseros al aire en pantalla según los Récords Guinness.

La secuencia de la batalla de Stirling es una de las más imponentes y más emblemáticas del celuloide. También ya sé que hay un par de frames cachondos en el que se ve un coche en escena pero es imperceptible para el ser humano medio como un servidor.


A ver si lo véis
Mi amigo Mel Gibson tardó seis semanas en rodar esta secuencia utilizando nueve cámaras y empleando 2.000 extras. La mayoría de estos extras eran reservistas del ejército irlandés que se cambiaban de bando según la escena. Además se rodaron 90 horas de metraje sólo para esta secuencia, pero obviamente fue montada, cortada y editada para nuestra salud.


Y es que la verdadera Batalla del Puente de Stirling sucedió realmente y tuvo su jarana o al menos a un servidor, le hizo mucha gracia como se desarrolló la estrategia de la batalla. Según como se mire puede resultar hasta cómica.

Todo el mundo sabe que en Braveheart, y como suele suceder en el 90% de las películas épicas, hay un alto porcentaje de ficción, de leyenda; ya sea por vestuario, por falta de información o porque la realidad de los hechos podría aburrir a las cabras al transmitirse fidedignamente en pantalla. 

Lo curioso del tema es que de la figura de William Wallace poco se sabe. En el siglo XVII, un barco que viajaba de Londres a Edimburgo y que contenía los relatos de la vida de William Wallace naufragó sospechosamente. ¿Algún sabotaje? ¿Algún cañonazo inglés sin querer? No se sabe. El documento más conocido de su existencia es un poema largo (escrito 172 años después de la muerte de William Wallace), titulado The Wallace y fue escrito por un juglar llamado Harry el ciego. Este juglar perjuraba que su trabajo provenía de un libro escrito por el capellán personal de Wallace, un tal John Blair. Sin embargo, muchos pasajes de su obra no han sucedido en la historia y el hecho de que fuera un juglar (se dedicaban a entretener a la corona) no daba muchas garantías de verosimilitud. Aparte el apodo “el ciego” personalmente no me añade más confianza.



William Wallace empezó la revuelta contra los ingleses por el sur de Escocia, pero por el norte también se inició otra. Sí, existió otra especie de Wallace norteño (Highlander) llamado Andrew de Moray y que la peli ignoró vilmente. Si pusiéramos a volar nuestra imaginación, aspecto muy recomendable, podríamos situar a este héroe en el personaje que interpreta Brendan Gleeson, (Harmish Campbell). La historia relata que Wallace y Moray se hicieron muy colegas pero que desgraciadamente Moray falleció por las heridas que sufrió en la gran victoria de Stirling. En la película Harmish Campbell sobrevive a la muerte de Wallace.


Brendan Gleeson, (Harmish Campbell)


Personalmente, pienso que si se hubieran unido por la causa Wallace, Moray y Robert the Bruce hubieran echado a los ingleses con más celeridad; pero según cuentan Wallace y Robert The Bruce, aun siendo coetáneos, nunca se conocieron. En la peli sí que se conocen y el personaje de Robert The Bruce no transmite una imagen muy digna, aspecto que la realidad difiere ya que The Bruce fue un gran guerrero, un magnífico estratega y rey de Escocia.


Robert The Bruce (Angus Macfadyen)
La Batalla:


Después de cuatro meses de revueltas en Escocia, agitadas por Moray y Wallace; el teniente del rey inglés, John de Warenne “Guardián del reino”, decidió que debía rechazar esta rebelión y junto su asesor, Hugh de Cressingham “tesorero inglés”, reunió un considerable ejército para dar caza a los dos forajidos. Éstos se dirigieron hacia el centro de Escocia tan campantes y bastante sobraos con todo su arsenal formado por caballería e infantería. En la película podríamos situar estos personajes en los actores de la imagen.


Hugh de Cressingham (arriba) y John de Warenne (abajo).
Moray y Wallace, a sabiendas de la posición inglesa, llegan antes a la zona y acampan en la Abadía Craig, al norte de Stirling. Desde lo alto de una cima observan al ejército inglés y reconocen a galeses y a ¡Nobles escoceses¡ formando filas por la causa inglesa. Wallace empieza su estrategia y deja una pequeña parte de su ejército escondida bajo la sombra del castillo de Stirling, al norte del río Forth que es la zona donde se ubicará el ejército inglés en la batalla. La película refleja bien este hecho cuando ya al final de todo el jaleo entra la caballería escocesa al ataque para mermar la retirada inglesa.



La zona de la batalla era pantanosa y la clave de la victoria recaía sobre un puente situado sobre el río Forth que separaba el norte y el sur de Escocia. Era un punto estratégico clave si se quería dominar el país. Este puente construido por los romanos en el año de la castaña estaba formado por arcos de madera y en aquella época aquel material era caro y escaso. Por tal razón se edificó muy estrecho y sólo podían cruzar dos jinetes a la vez.



Ahí está el puente.
Llega el momento de la batalla, El 11 de septiembre de 1297, John de Warenne está tranquilo porque piensa que tanto por negociación como “a leches” conseguirá la victoria sobre los escoceses. Gracias a su experiencia militar, Warenne está convencido que el envío de poca caballería puede dispersar a cientos de soldados de infantería. Además el ejército inglés cuenta con 10.000 hombres mientras los escoceses, que no eran más que un conjunto de clanes, sumaban apenas 2.300 hombres.



Separados por un frágil puente de madera se ven las caras Warenne y Cressingham por un extremo y Wallace y Moray por el otro. Al principio de la batalla no hubo un discurso como el de Mel Gibson ni tampoco pintura azul en sus rostros pero se cuenta que cuando aún sin comenzar el combate y con la derrota clara a simple vista, William Wallace surgió de la oscuridad para liderar la batalla. Y es que Wallace medía 1,95 cm por eso se cachondean en la película cuando a Mel Gibson le dicen que Wallace mide más de 2 metros. Gibson hace 1,77 cm.



Al principio de la batalla, y tal como sucede en la película correctamente, los ingleses van de sobrados y negocian con los escoceses para proclamar su rendición. En la batalla real se envían a dos frailes dominicos a negociar con el ejército escocés pero Wallace les espeta:

“Díganle a su gente que no vinimos en son de paz. Pelearemos para vengarnos y liberar nuestro país. Que vengan cuando quieran y se lo demostraremos”


Ante tal vacilada, los ingleses se cabrean y empiezan a mover ficha. Pensaban que los escoceses seguirían el código de caballería inglés y dejarían cruzar por el puente a todos los guerreros ingleses y así comenzar la batalla. Craso error. William Wallace se debió partir el boniato desde la otra orilla.
Uno de los traidores nobles escoceses, Richard Lundie, que se vio el percal, sugirió a los líderes ingleses que si iban al puente, iban a morir y que mejor situara a la caballería más arriba del río por si acaso. Sin embargo, Cressingham impaciente, exclama que ya se ha gastado mucha pasta del rey en su guarnición y convence a Warenne para que envíe toda la caballería para aplastar al ejército escocés.

Wallace deja pasar por el puente a la caballería (100 hombres) y 2.000 soldados por una vía donde sólo caben dos jinetes en fila. ¿La táctica de Wallace? Esperar. Dicen que tuvo que calmar a sus guerreros sedientos de sangre para que esperaran y seguir la estrategia, tal y como sucede en el film en el momento que alzan las largas lanzas. Cuando Wallace observó que había cruzado más de la mitad del ejército inglés, bocinaron los cuernos escoceses y pequeños grupos con lanzas de picas de hierro llamados schiltroms bloquearon el extremo del puente enjaulando a los ingleses.



Los soldados ingleses, atrapados en terreno escocés, debían decidir cómo morir: o ser insertados por las lanzas, descuartizados por la infantería escocesa o intentar cruzar el río a nado con 60 kg de armadura. Muchos murieron ahogados por sus pesados trajes, como sucedió en la 2ª Guerra Mundial cuando muchos soldados aliados se ahogaron por llevar pesados equipos en el día D.



La batalla fue brutal y Warenne y Cressingham vivían impotentes la masacre desde el otro extremo del puente. Era la primera vez que unos lanceros derrotaban a jinetes y arqueros ingleses. Ante tal humillación Warenne se puso nervioso y muy inteligentemente envió refuerzos al puente haciendo que éste cediera enviando al resto de su tropa a morir en las gélidas aguas del río Forth.


John de Warenne perdió unos 100 caballeros y 5.000 soldados, y Hugh de Cressingham que cruzó el puente, también muy inteligentemente, fue mutilado y desollado a lo bestia, en vivo. Se dice que Wallace llevaba un trozo de su piel como adorno en su espada. Este suceso recuerda mucho a la película cuando Wallace decapita a uno los dirigentes ingleses.



Finalmente John de Warenne escapa mientras Wallace y sus acólitos aniquilan al ejército rival abandonado a su suerte. En una hora llegan a matar más de la mitad del ejército inglés y aunque unas webs confirman y otras no muestran nada, al retirarse los soldados ingleses la mayoría fueron aniquilados por aquella pequeña horda de caballería escocesa escondida en la parte inglesa. Esa caballería que se ocultaba debajo del castillo de Stirling antes de empezar.

En mi búsqueda de información, se afirma que aquella batalla fue una carnicería donde los cercenamientos y desmembramientos eran la tónica del conflicto. Sin embargo la mayoría de muertos se daban a posteriori. Una herida infectada o mal curada era mortal tal y cómo sucedió con el amigo de Wallace, Andrew de Moray. También se afirma que al llevar armaduras pesadas y el uso de espadas tipo “claymore” como la de Wallace que medía más de 1,65 m, dos soldados no podían estar en combate más de un minuto sin descansar. ¿Os imagináis? “Espera un minuto tío, que me siento un rato”.

Se podían tomar unas gordas mientras tanto en el pub William Wallace
Después de esta clase de historia, como podéis observar el puente ha sido eliminado del film para mostrarnos una batalla mucho más atractiva y “comercial”, aspecto que a los amantes del mainstream agradecemos. Personalmente, cada vez que veo la escena se me ponen los pelos como escarpias y espero que a vosotros/as también. Hasta la próxima.