domingo, 8 de enero de 2017

Maestros del doblaje: Mi top ten masculino.



Feliz año amigos y amigas. Decir que uno está a favor del doblaje en ambientes cinematográficos es como llevar en pleno Harlem un cartel que diga: “Yo odio a los negros. Favoreces el linchamiento social y eres atacado por un esnobismo feroz. Hasta me ha aparecido el personaje de Franco en muchos foros. Navegando en modo random por internete, he observado que el 99% de los usuarios prefieren la VO (aunque esté en esperanto) y que la otra parte, la plebe, no da su opinión. Sin embargo, no he notado una hostilidad exacerbada y esto demuestra que parece ser que entendemos que el menú del DVD nos ofrece la posibilidad de ver su contenido de la forma que más nos plazca. Para nada este tema es similar a los horrorosos debates, por llamarlos de alguna manera, del español latino y del español europeo (o castellano) que inundan youtube, iniciado y provocado en la mayoría de ocasiones por la parte latina. Sí, es así.

Daniel García, la voz de Brad Pitt.
Personalmente, el 95 % de contenido audiovisual que me he tragado en toda mi vida ha sido a través de actores y actrices de doblaje y creo que a nivel estatal no nos podemos quejar en términos de calidad. Es un gremio bastante apaleado donde sorprendentemente los actores y las actrices pueden vivir sólo del doblaje. A parte, en mi ignorancia, he visto que este tema es un mundo, casi situado en la deep web, donde la gente debate quién o no debería doblar a que actor o a que actriz. También como consumidor de doblaje sería útil el anonimato del actor y de la actriz de doblaje en cuestión, porque personalmente personajes como Santiago Segura me rompen mucho las películas donde ofrece su voz. Por ejemplo, en el Drácula de la película Hotel Transilvania me da la sensación que en algún momento escucharé, “nos hacemos unas pajillas” y no es cachondeo.


Como todo en la vida hay extremos. En todos los foros se hace mención a ejemplos como Dani Martín en Escuela de Rock, la serie The Wire y la más polémica y no sin razón, el doblaje del Resplandor. Sin embargo, hay otros casos muy mencionados, como el conseguido doblaje de Bruce Willis o los doblajes que ayudan a aquellos pseudoactores, como por ejemplo Michael Jordan en Space Jam, que escuchándolo en castellano parece que el jugador haya cursado diez años de interpretación. El tema ofrece mucho pero no es el objetivo del post sino de ofrecer un personal homenaje a un gremio necesario e infravalorado por espectadores que comprenden perfectamente lenguas como el mandarín o el iraní. Es un ranking personal y soy consciente de que me dejo un montón y de los buenos; como Constantino Romero, Joaquín Díaz, Miguel Ángel Jenner, Juan Antonio Bernal, Pepe Mediavilla (Morgan Freeman), Claudio Rodríguez, Pedro Molina (Denzel Washington), Juan Carlos Gustems o Jordi Pons haciendo de Michael J. Fox… uf! hasta Carlos Revilla haciendo de Homer pero si los añado a todos, no hay ranking ni hay “ná”. Empecemos:

10. Juan Fernández. Personalmente me parece un actor de doblaje fantástico y es el menos expuesto a la opinión pública. Invisible en cualquier vídeo o reportaje sobre el tema en Yutiub. Es más, su nombre favorece a la confusión con otro actor. Muy valorado en el mundillo por poner la voz a Eddie Murphy, que precisamente no es un actor fácil de doblar ya que suele hablar a toda castaña. Siempre en papeles muy secundarios, lo hemos escuchado en Rick Moranis (Los Picapiedra y Cariño, he agrandado los niños), Dan Aykroyd (Mi novia es un extraterrestre), Hank Azaria (Una jaula de grillos) entre otras. Me ha venido aquella risa “monga” de Eddie Murphy.



9. Ernesto Aura (1939-2008). Apuesta personal y para un servidor, el que mejor doblaba a Arnold Schwarzenegger (Depredador, Mentiras Arriesgadas). Con una voz potente y muy grave, lo hemos escuchado encarnando a Laurence Fishburne (Matrix), Tommy Lee Jones (Batman Forever), Patrick Stewart (Star Trek VII: La próxima generación)… y haciendo la voz en off en los cassettes de la saga “Máquina Total”. Esto es el “Máquina Total”.



8. Luis Posada (1963). Otro genio del doblaje que inconscientemente hemos crecido con él. ¿Os suena Jack Sparrow? Sí, es el que ofrece su voz a Johnny Depp para que nosotros, la plebe, podamos comprender aquellas historias en pantalla. También es la voz habitual de Jim Carrey a la que define como la más difícil gracias al histrionismo permanente del actor. También le hemos escuchado en boca de Owen Wilson (Zoolander), Leonardo Di Caprio (Titanic), Adrien Brody (El pianista) entre otros.



7. Rogelio Hernández (1930-2011). Quizá el más clásico de la lista que actuaba en nombre de Michael Caine, Paul Newman y Marlon Brando pero si está aquí es por su doblaje del Joker de Tim Burton. Esa voz me impactó de una manera desorbitada y ha ayudado mucho a que este Joker sea actualmente mi predilecto. También ha doblado a James Caan, John Cleese (Un pez llamado Wanda), James Cromwell (La Milla verde), Tony Curtis (Con faldas y a lo loco)…


6. Ramón Langa (1959). Inconfundible. Con él no hay duda. Debería modificar el nombre de Ramón Langa por John McClaneLanga es la voz habitual del glorioso Bruce Willis y además ha doblado a Kevin Costner, en JFK, Bailando con Lobos y en la célebre el Guardaespaldas. También le tengo mucho cariño de que doblara al emblema de la Cannon, Steve James, ya sabéis, aquel hombre de raza negra que repartía tollinas junto a Michael Dudikoff.


5. Camilo García (1947). Adalid del doblaje patrio y célebre por sus ”Clarice ¿Han dejado de chillar los corderos?”. Camilo García es la voz habitual de Anthony Hopkins y llegó a la gran pantalla gracias al personaje de Han Solo. También fue la voz de Christopher Lee como Saruman pero donde le tengo mucho aprecio es como Leslie Nielsen. Me partía el chorizo con Frank Drebin. Por estos lares, lo hemos escuchado como Danny Glover (Arma Letal), Tommy Lee Jones (Men in Black), Gerard Depardieu (Cyrano de Bergerac), o su preferido, Gene Hackman (Sin perdón) y un porrón más.


4. Ricardo Solans (1939). El más veterano y amo del mítico ¡Abogado! ¿Abogado? de Robert de Niro en el Cabo del Miedo. También recordado por ese desgarrador ¡Adriaaan! de Sylvester Stallone en Rocky. Un monstruo del doblaje que aparte de ser la voz habitual de los antes citados tiene en su currículum a Al Pacino (Scarface), Bill Murray (Los Cazafantasmas), Dustin Hoffman (Hook), Richard Gere (Pretty Woman) y un porrón more. 


3. Jordi Boixaderas (1959). Inconfundible y para mí, uno de los mejores en activo. Suele dejarse ver en series catalanas pero quién no se acuerda del “¡Esto es Esparta!” de Gerard Butler o el “Mi nombre es gladiador” de Russell Crowe. También da voz a Daniel Craig (James Bond), el siempre fallecido, Sean Bean (El señor de los Anillos), Ron Perlman (Hellboy) y sí… a Optimus Prime entre otros.


2. Jordi Brau (1958). Otro crack que sin quererlo forma parte de nuestra infancia. Con una voz peculiar, bastante aguda, le hemos escuchado como Tom Hanks (Forrest Gump) ¡Teniente Dan!, Robin Williams (Jumanji), Nicholas Cage (Con Air), Steven Seagal (Alerta Máxima), Daniel Day Lewis (El último Mohicano), Sean Penn (Mystic River), Tom Cruise (Misión (es) Imposible(s)… Y ¡Buenos días princesa¡ en el Roberto Benigni de La Vida es Bella.


1. Salvador Vidal (1953). Si he dudado en el resto de la lista, en la primera posición no tengo indecisión alguna. Actualmente me parece la mejor voz masculina en activo (y en pasivo también). Con una voz grave y característica, la hemos escuchado en actores como Mel Gibson (Arma Letal), Harrison Ford (Indiana Jones y la última Cruzada), Michael Douglas (Instinto Básico), Liam Neeson (La lista de Schindler), Ed Harris (La Roca), Kurt Russell (Sargate), John Travolta (Grease), George Clooney… Un grande. Un abrazo!




viernes, 16 de diciembre de 2016

Mis canciones favoritas de dudosa heterosexualidad.





Desde siempre he llevado un reproductor de música adherido a mi persona. Empecé con el Walkman, que iba sujeto a mi tejano con aquella pinza tan útil. Pero aquel aparato voluminoso suponía un bulto sospechoso debajo de la camiseta y además, su peso excesivo era incompatible con el pantalón de chándal-pijama tan aclamado en aquella época. Después me adapté al Discman (o sandwichera) pero el mío no llevaba pinza y lo sujetaba aprisionando el aparato (el discman) contra la goma del calzoncillo y mi ingle. Un show. Más tarde, adquirí el glorioso Mp3 para pasar en un abrir y cerrar de ojos, al Mp4. Sin embargo, mi avaricia quería más y más y para poder saciar mi apetito pedí a los reyes de Oriente un Ipod. No un Ipad, un Ipod, y Touch.



Los Ipod’s no tienen precios muy populares pero su forma ergonómica y su pantalla enorme y táctil, hacen del aparato (el ipod), un reproductor muy atractivo. Por ahora bien. Hasta que uno instala un horroroso software llamado Itunes. Porque para Apple, el copiar y pegar de toda la vida, no es moderno, no es hipster y es un sistema anticuado destinado para la plebe. Es demasiado intuitivo. Por no hablar de la posibilidad de que haya dos Ipods en una casa usando el mismo Itunes, entonces “las sincronisadas” de las canciones con el aparato son de lo más divertido. Una mañana, puedes despertarte que tu Nothing else matters de Metallica ha sido sustituido por el Somos novios de Armando Manzanero porque tu madre ha conectado su Ipod en el Itunes de tu PC. ¿Y la radio? Por favor... que el flamante Ipod lleve algo tan arraigado como la vieja radio es de fósiles tecnológicos. Para más inri, el cacharrito tiene el hardware necesario para recibir (o emitir) señal de radio pero a los señores de Apple no les sale de las pelotas si no es con Wifi.


En fin… el otro día paseaba con mi Ipod y caí en la curiosidad de que quizá adoraba canciones de dudosa heterosexualidad pero que satisfacían mis necesidades musicales. Realizando un sesudo estudio sobre qué música se catalogaba como “canciones gay’s”, o en su defecto, de tinte muy femenino, he podido extraer cinco melodías que llevo conmigo y que despiertan en mi ser, el Kevin Kline que todos llevamos dentro pero que no dejamos aflorar.



Nadie de mi generación se ha librado de bailar el Will Survive de Gloria Gay-nor y su baile en la discoteca ya apuntaba maneras. Recuerdo como todos los machos alpha de la sala nos cogíamos en corro y realizábamos movimientos pélvicos a lo “paquito el chocolatero”. EH! Eh!. Otro movimiento improvisado, al ver que la canción no terminaba, era el de dar patadas al aire como si fuéramos vedettes del Moulin Rouge, todos cogidos. Lo estoy pasando mal escribiendo esto. Tampoco mi estirpe se ha escapado de danzar con los fabulosos Village People, con coreografía incluida en el YMCA, con Britney Spears, Loco Mía, Lady Gaga, Mika, Cher, Mónica Naranjo…etc’s.



Pero no es momento de esconderse y quiero compartir mi top 5 de canciones catalogadas como gay’s, o como excesivamente blandas, y que escucho con orgullo. En mi caso, con orgullo a secas.

5. Cindy Lauper – Girls just want to have fun (1983)

“Algunos chicos cogen una chica bonita y la esconden del resto del mundo. Yo quiero ser la que camina al sol” y su pegadizo estribillo “Las chicas solo quieren divertirse”.

Poco más a desarrollar. White and in bottle, milk. Es una canción que me causa buen rollo y en su videoclip toda la familia y cualquier individuo que se tercie acaba bailando la melodía pegadiza de Cindy Lauper. Además tengo asociada la voz de Cindy Lauper a los Goonies, motivo por el cual hace que aún me produzca más simpatía. La cantante tiene una hermana lesbiana y ha escrito canciones destinadas al colectivo homosexual. Muy icónica.



4. Madonna – Open your heart (1986)

“Abre tu corazón a mí, nene. Yo sostengo la cerradura y tú sostienes la llave. Abre tu corazón… que te daré amor si tú traes la llave”.

Con el horroroso “políticamente correcto” que recorre nuestra era, estoy seguro de que este videoclip hubiera sido censurado y vapuleado en Twitter, pero a mí, personalmente, me despertaba un rollo enamoradizo bastante singular. El videoclip nos mostraba a un niño que se colaba en un Peep Show donde Madonna bailaba sensualmente en el centro. Al final del vídeo, Madonna le planta un beso en los morros al niño y se fugan los dos bailando el tema. Obviamente, el vídeo alcanzó una polémica desorbitada por parte de feministas y por parte de castrados conservadores. Fue un "ni pa tí ni pa mí".

Si hay iconos gay’s en potencia, Madonna rompe moldes. Como Cindy Lauper, Madonna tiene un hermano homosexual y criticó ferozmente la homofobia de la industria musical en el 1990, ya dando muestras de su lucha a favor del colectivo.



3. Whitney Houston - I Wanna Dance With Somebody (Who Loves Me) (1987)

“Necesito a un hombre que aproveche la oportunidad de un amor que arda lo suficiente para durar”

Como macho heterosexual esa frase es idónea. I Wanna Dance With Somebody es una canción alegre, de despertador, de pegar un salto de la cama con una felicidad extrema y empezar con ilusión un nuevo día. Lástima que la canción sólo duré cinco minutos y que el resto del día sea más como el tema de Crash Test Dummies – Mmmm.
Me caía bien Whitney Houston. Elementos como la película “El Guardaespaldas”, el gorgorito de I will always love you o el temazo buenrollista, típico de anuncio de cereales, How I will now, lo avalan. Nunca imaginé que muriera con tan solo 48 años y que llevara una vida tan de mierda. Un pena. Participó en conciertos benéficos para la lucha contra el sida y hace poco ha salido a la palestra una relación lésbica que mantuvo con su mejor amiga y asistente, Robyn Crawford.



2. Backstreet Boys – I want it that way (1999)

Yo soy tu fuego? Tu único deseo, si, sé que es muy tarde pero lo quiero de esa manera.

Si eras un tío y te gustaba una boy band, era igual a estar muerto en el instituto y/o a ser una nenaza. Es más, en mi defensa, en aquellos tiempos no me atraía el tema para nada. Sin embargo, que escuche con agrado I want it that way, tiene su explicación coetánea y su vivencia nostálgica. 

Este tema era el elegido por los Dj’s de mis lugares habituales de ocio como “canción lenta”. Y ese instante significaba el trampolín de valentía necesario para conocer bellas damas en un baile agarrado. Y era gracioso; porque cuando sonaban los primeros acordes del tema, se mascaba la tragedia, la tensión se cortaba con navaja de Albacete y uno era capaz de prever su propia humillación si se producía el rechazo de la fémina a la petición del rito danzante.

Lo más anecdótico es que, a día de hoy, te puedo tatarear sin pestañear casi 10 canciones de los Backstreet Boys. Te queremos Nick!



1. Paradisio – Bailando (1996).

“Sí señor, efectos especiales yé yé yé. Sí señor, una tentación, yé yé y yé”. Profundidad narrativa.

El nivel de incomprensión del sentido de la letra de esta canción es equiparable al valor nostálgico que me provoca. O sea, incalculable. Si uno analiza las lyrics, sin la melodía encima, dan ganas de lanzarse por un balcón. Pero si se dispone de la música, esas notas tan pegadizas, como alga de mar en glúteo, son imposibles de olvidar. Además, la canción lleva intrínseca una alegría y un jolgorio que alcanza niveles gaylord bastante elevados. Pero no tengo miedo a reconocer que he pasado mis mejores noches con esta canción, en aquellas peñas típicas de pueblo celebrando sus fiestas patronales. Y es que lo daba todo aunque sonara la canción del telecupón.

La canción fue compuesta por el grupo belga eurodance llamado Paradisio y unos años más tarde fue versionada por la atractiva Loona.



Aquí este post musical. Si queréis abriros al mundo con alguna canción imposible de declarar en público, seréis bienvenidos y bienvenidas y se guardará el anonimato y la anonimata. Un abrazo y felices polvorones.