miércoles, 13 de mayo de 2015

Set pieces de acción Vol. III - Mejores escenas o secuencias



Pululemos again y por tercera vez (I, II) por aquellas escenas de sangre, sudor y pólvora (y bueno… y CGI y croma por un tubo) que más hondo han calado en nuestro subconsciente insano.
Mayoritariamente hablamos de secuencias de acción odiadas por el crítico profesional pero adoradas por un público general que es, sin duda, el que paga entrada; y el cliente siempre tiene la razón.



Como es habitual, se intenta perpetrar una selección que se pasee entre las épocas doradas de la acción (los 80 y 90) y sobretodo lo coetáneo ya que no podemos vivir siempre del pasado aunque en nuestro corazoncito pensemos que cualquier tiempo pasado fue mejor.


Aquí empieza otro Top 5.


5. Capitán América: Soldado de invierno (2014) de Anthony Russo y Joe Russo. Vivimos una época dorada en materia de superhero movies; por mucho que al hipster de Alejandro González Iñárritu le pese y le duela. Iñárritu podría aprender de opiniones de directores como Paul Thomas Anderson pero esto es otro tema.
Capitán América: Soldado de Invierno dio un vuelco a la normalita El Capitán América: El Primer Vengador (2011) y se ha convertido por méritos propios en una de las mejores películas de superhéroes del celuloide. Esa mezcla entre acción y película de espías (y Robert Redford), hacen de este film algo grande. Lo anecdótico del asunto es que encargar un proyecto de esta temática a los hermanos Russo originaba un prejuicio entendible a la hora de valorar esta secuela. ¿Por qué? Porque los hermanos Russo procedían del mundo de las series y de rodar cosas como la película Tú, yo y ahora… Dupree (2006). Sin embargo el resultado ha sido muy agradable tal y como no sucedió con Marc Webb y sus crepusculizadas Spiderman.

Escena: Combate en autopista. Nuestro Capitán América (Chris Evans) y la Viuda Negra (Scarlett Johansson) se encuentran con el Soldado de invierno (Sebastian Stan) en plena AP-7 y a partir de ese instante sólo vivimos explosiones, disparos, tensión y tortas. No hay nada que me ponga más que los combates cuerpo a cuerpo en este tipo de películas ya que si es menester te cuelan un rayo láser por aquí o un superpoder por allá y ya nos podemos despedir. El uso de la cámara en mano (shaky camera) para esta escena aumenta la intensidad de la acción pero el montaje la divide en excesivos cortes, acarreando en mi ser una ira homicida. Este tipo de cortes es conocido vulgarmente como hacer un Paul Greengrass (te meto 60 cortes de escena por minuto para que no te enteres de nada y eches espuma por la boca). En este caso, la ventaja de los Russo es que las coreografías son tan espectaculares que aplaca muy bien este frenético montaje, además el sonido y la percusión del soundtrack juegan a favor de la escena. A parte Chris Evans se lo curra utilizando “ná” y menos su doble para los momentos de combate. Es un buen Capitán América. Disfrutemos.




4. 300 (2007) de Zack Snyder. Otro clásico del cine testosterónico que recrea la batalla de las Termópilas entre persas y espartanos. Adaptación calcada del cómic de Frank Miller que más o menos se convierte en un Storyboard improvisado del film. Amasó un verdadero pastizal con más de 455 millones de dólares de recaudación por los 65 millones de producción. Por cierto, primera película de Michael Fassbender.

Escena: Primera batalla con los persas. El Rey Leonidas de Esparta con su pequeño ejército bloquea la única vía que tiene el descomunal ejército persa para entrar en Grecia. No deja de ser curioso que la película se rodara sólo en tres decorados interiores empleando a lo bruto el denominado croma. La secuencia es brutal con momentos gloriosos como la resolución de la negociación entre los persas y espartanos, el envite del ejército persa, ese silencio que da pie al turno de ataque de los espartanos, los sonidos de las lanzas adentrándose en la carne y los planos secuencia, muy Snyder, con esa alternancia entre slow motion y cámara rápida marca de la casa.



3. El Libro de Eli (2010) de Albert Hughes y Allen Hughes. Los hermanos Hughes llevaban nueve años sin dirigir desde que nos ofrecieron la entretenida From Hell (2001). El Libro de Eli se sitúa en futuro postapocalítpico donde el personaje de Denzel Washington protege con fiereza un libro misterioso. La verdad es que si la película la hubiera financiado el opus dei no me hubiera sorprendido nada, aún así se deja ver.

Escena: Asalto. Buena escena de acción que ofrece un falso plano secuencia muy logrado con el sistema ya mencionado de cámara en mano. Personalmente la mejor escena del film, detalles como la cámara entrando y saliendo por la ventana de la casa o el seguimiento, por parte de la cámara, de un cohete lanzado por un RPG (bazuca), merecen bastante la pena.


  

2. Mentiras Arriesgadas (1994) de James Cameron. Una de las mejores películas de acción de todos los tiempos protagonizada por el dios Arnold Schwarzenegger. Además acompañado por un reparto potente con Jamie Lee Curtis, Tia Carrere, Bill Paxton y un sorprendente Tom Arnold. Lástima que al doble de Schwarzenegger se le vea en demasiadas ocasiones y tampoco se esfuercen demasiado en disimularlo.

Escena: Interrogatorio. Se podría haber enlazado cualquier escena de este film pero ésta en concreto me producía un cierto regocijo. Al personaje de Arnold lo retienen junto a su esposa y le suministran un suero de la verdad antes de torturarle. El resto es historia…

Suero de la verdad - True Lies from Soytutioargail on Vimeo.



1. La Jungla 4.0 (2007) de Len Wiseman. Gran secuela del de siempre, John McClane. A cada visionado de La Jungla 4 tengo la sensación que gana un poco más de calidad. Imprescindible.

Escena: McClane VS Helicóptero. Sólo McClane podría quedarse sin balas y lanzar un coche contra un helicóptero. Según mis fuentes de Hollywood…(?) se lanzó un coche de verdad contra un helicóptero de verdad aunque el helicóptero estaba sujeto con cables y sin el rotor en marcha. También el especialista que salta del helicóptero lo realizó en otra toma porque era un poco heavy. Para todo lo demás CGI. Un abrazo.


Yippikayei 4 from Soytutioargail on Vimeo.


jueves, 23 de abril de 2015

Señales (2002)



En ocasiones veo OVNIS:

Mezclar extraterrestres y suspense en el cine es un sendero peligroso donde el artífice de tal obra puede darse una torta de proporciones bíblicas. Por tal razón, el cine (o los productores) suelen escoger ramas de lo paranormal más atractivas para el público como pueden ser las posesiones (Líbranos del Mal, 2014), los poltergeists (Expediente Warren, 2013), los fantasmas (The Babadook, 2014), etc. Y todo esto en detrimento del clásico extraterrestre cabezón, con ojos grandes y de largas extremidades superiores que a la primera de cambio necesita abducir para sodomizarte con su material quirúrgico. Antiguamente este subgénero, sobretodo en la década de los 50, vivió un auge masivo gracias a la propaganda política que se insinuaba en este tipo de películas. ¿OVNIS y política? Sí, amigos/as. La figura OVNI era un eufemismo de una hipotética invasión soviética. Vamos… que los comunistas eran extraterrestres hostiles que querían destruir el capitalismo. Actualmente, con todo este tema más calmado, la clásica salida para este tipo de subgénero es armar a los ET’s con bazocas de Napalm y enviarlos a matar marines.


Aún así como fan de este tipo de temática deseo recomendar unas joyitas contemporáneas y que la multitud suele apartar, (no podemos vivir siempre de Encuentros en la tercera fase, 1977). La primera sugerencia sería Los Elegidos (2013), otra recomendación sería el relato corto sobre extraterrestres de la formidable V/H/S 2 (2013) y por último el fantástico bulo de La Cuarta Fase (2009). Eso sí, hay que tener cierto aprecio por la temática, no ser muy escéptico y poseer una imaginación envidiable sino el “Qué es esta mierda” puede planear con suma facilidad. A mí me encantaron.


Película:

Señales (2002) no es pirotecnia, no hay rayos ni ciudades arrasadas sino que trata de una invasión alienígena hiperrealista y minimalista que se pasea entre la intriga, el humor y la ciencia ficción. Toda esta mezcla es orquestada magistralmente por uno de los directores con uno de los casos más insólitos de amor/odio del celuloide, M. Night Shyamalan. Siento decir que la M. es de Manoj, no de Michael como el del Coche Fantástico.

Señales fue la quinta película del director indio (para nosotros la tercera después del Sexto Sentido y El Protegido) y la segunda más taquillera del director con una recaudación de más de 400 millones detrás del Sexto Sentido (672 millones). Señales no lo tenía fácil para remontar una pobre taquilla conseguida por El Protegido (250 millones) pero Disney alegró la cara del director del Sexto Sentido cuando le obsequió con 5 millones de dólares sólo por el guión de Señales, convirtiéndose en aquel momento en el guionista mejor pagado de Hollywood. Por cierto, un guión escrito en cinco meses. En total Señales le reportó a Shyamalan unos 12,5 millones de dólares que es lo equivalente a lo que tengo yo en casa debajo de una baldosa. Antes de aceptar el cheque, Shyamalan se dio el lujo de rechazar la escritura de Indiana Jones IV y de dirigir la tercera de las tropecientas de la saga Harry Potter por no sentirse preparado.


Quizá el problema de la taquilla de El Protegido fue que el público no la entendió como una película de súper héroes y la percibió demasiado oscura y fría; aspecto que cambiaría drásticamente con Señales muchísimo más comercial. Aún así Señales podría haber sido la sentencia de muerte de su director y ser marginado por Hollywood al selecto grupo de “directores de una sola película” pero con Señales todos salieron contentos.
Si algo domina con ahínco Shyamalan es la creación de atmósferas absorbentes y transformar la fantasía en terrenal y ciertamente la trama de Señales es realmente simple pero el director de El Protegido sabe trasladar la capacidad de empatía del personaje de ficción en el espectador. Shyamalan sabe inocularte en el cerebelo la pregunta de “qué harías tú si vinieran a tu casa unos alienígenas” y si debes actuar de la misma forma como cuando te encuentras a unos testigos de Jehová en el rellano de tu casa para obsequiarte con un folleto de personas tullidas. Esta casuística puede ser atrevida pero la sensación alienígena es similar.


Shyamalan juega mucho con esa emoción, no mostrándonos lo evidente (el extraterrestre) (el testigo de Jehová en el rellano) pero sí nos revela con pequeños detalles de que están más cerca de lo que pensamos, como con un simple movimiento de un columpio o una sombra detrás de una puerta.

Obviamente el título de Señales proviene de los círculos hechos por los ET’s en los cultivos, sin embargo este título también representa la búsqueda de señales por parte del personaje de Mel Gibson, el padre Graham, ya que pierde su fe cuando su mujer fallece de la manera más cruel posible en un atropello. Como curiosidad, el primer día de rodaje del film fue programado para dos días después del 11S, con la casualidad que la primera escena a rodar era aquella en la que el padre Graham mantiene una última conversación con su mujer que permanece aún con un hálito de vida. Una última conversación que se podría asemejar a la situación vivida por aquellas víctimas del 11S que les dio tiempo a despedirse de sus familiares antes de fallecer. Ese día el ambiente en el rodaje estaba muy cargado y las lágrimas de Gibson y del resto del reparto no fueron las únicas del lugar. Antes de empezar a rodar el equipo realizó una vigilia alzando velas al cielo en homenaje a los fallecidos.


Shyamalan es un tipo que sabe rodar, largos planos para mostrar suspense, entornos opresores y siempre prima lo visual y se confirma el término “visual” ya que antes de empezar el film se pasa tres meses dibujando cada plano con el resto del equipo (storyboards). Técnica que no realizan muchos directores y que molesta a los productores porque dilata mucho los plazos. Además, Shyamalan suele rodar en orden del guión para no subir costes aunque justamente en Señales, la escena final en la que el personaje de Gibson inyecta la medicación a su hijo, la tuvieron que filmar a mitad del film. Más que nada porque si llevas todos los exteriores del film filmados a pleno sol y el final lo ruedas con una nieve apocalíptica, canta como una almeja. Además se supone que la historia transcurre en dos o tres días. Este aspecto hay directores que se lo pasan por el forro, es divertido.


Según su director, Señales sostiene influencias de tres películas tan eclécticas como los Pájaros (1963) de A. Hitchcock y La noche de los Muertos Vivientes (1968) donde coinciden en las ideas de una historia sobrenatural inexplicable y de una trama centrada dentro de una casa. Y también toma prestado las dosis de suspense de la viejuna Invasión de los ladrones de cuerpos (1956).

Señales posee escenas memorables que tocan diversos géneros como por ejemplo el humor; como cuando el abuelo de la tienda de libros no se cree la historia de los círculos porque aparecen demasiados anuncios de refrescos al dar la noticia. O el tema del papel de plata en la cabeza para evitar que los ET’s lean el pensamiento. También toca el drama; como la secuencia de la muerte de la mujer del padre Graham o el suspense; como cuando sólo se le ve la pierna al extraterrestre en el maizal. También destacar la espectacular escena del vídeo doméstico donde aparece un extraterrestre en un cumpleaños y que muchas webs de misterio intentaron colar como real (ja).



(Spoiler hard) Señales ofrece detalles interesantes en términos de guión, como por ejemplo cuando vemos que durante toda la película el personaje de la hija pequeña (Abigail Breslin) va dejando vasos de agua por toda la casa porque afirma que está contaminada y no la puede beber. Su comportamiento saca de quicio a la familia y da al espectador una sensación de que la niña está un poco perturbada a raíz de la muerte de su madre. Más tarde se descubre que los círculos en los cultivos están hechos lejos del agua, lo que enlaza la sospecha de que los extraterrestres puedan tener aversión a este elemento. Al final gracias a los vasos de agua olvidados por la niña permitirá a Merryl “batear fuerte” sobre los vasos y matar al extraterrestre invasor. El comportamiento del personaje de Abigail Breslin sobre el agua como su frase inicial en la película: “Hay un monstruo en la ventana de mi habitación. Me das un vaso de agua” nos ofrece pistas subliminales para solventar la escena final. Un detalle que recuerda, ahora que la tengo fresca, a la magnífica (pese a quién le pese) Interstellar (2014) donde la hija (Murph) del personaje de McConaughey la tachan de loca porque dice que ve un fantasma al inicio del film y no cuento más. En términos de guión, hilar detalles iniciales con la conclusión del film con cierta gracia, tiene su aquel.


Crop Circles

Shyamalan parte de una historia real sobre aquel controvertido tema que fraude o no, existe; y no son más que aquellos famosos círculos perpetrados en latifundios agrarios que dada su gran extensión sólo pueden ser vistos desde el cielo. El director indio pidió expresamente para la película que realizaran estos dibujos de 300 o 400 metros en campos de maíz y no quiso CGI (efectos especiales). Es más, el maíz de la peli se plantó a propósito y se hizo regar con un pionero sistema de regadío que sorprendió hasta a la universidad agrícola de la zona, Delaware Valley College. Todo este hito fue gracias al diseñador de producción Larry Fulton que también le tocó hacer las circunferencias en los maizales usando el mismo sistema que unos jubilados ingleses que timaron a medio mundo con este tema.


Aún así según la cultura no escéptica y rasgo que utiliza como idea principal nuestro amado Shyamalan; estos dibujos en los cultivos representan balizas o señales para futuros aterrizajes extraterrestres. Todo este fenómeno empezó a mediados de los 70 en Inglaterra con unos sencillos círculos de 10 metros. Más tarde se empezaron a crear figuras más complejas y de más longitud, dando una alegría al pobre campesino que por la gamberrada ya no podría conrear más en esa zona. Aún así, al no saberse quién es el responsable de los miles de círculos que hay ejecutados por el mundo, ya que muchos de ellos son inexplicables, podríamos estar hablando de aburrimiento de granjeros, hongos, la misma meteorología o de hasta de una respuesta extraterrestre a un experimento de Carl Sagan en el 1974. La verdad que si tuviéramos que sentir pavor deberíamos tenerlo con las líneas de Nazca del Perú ya que fueron hechas por una cultura de 700 años a. c y ya dibujaban astronautas. Eso sí que da respeto.  



Ficha técnica:



Para el papel de Mel Gibson (Graham) se barajó un actor más mayor como Paul Newman o Clint Eastwood pero ambos pasaron del tema. Entonces Shyamalan pensó en Johnny Depp con quien tuvo contacto pero no llegaron a un acuerdo y entonces el papel recayó en el protagonista de Mad Max.
El papel de Merril, interpretado por Joaquin Phoenix iba destinado para el actor de Hulk, Mark Ruffalo pero una otitis hizo que abandonara el proyecto. A partir de Señales Joaquin Phoenix se hizo muy amigo de Shyamalan y lo veríamos también el Bosque (2004). Para el rol de hijo mayor de la familia recayó en el hermano de Macaulay Culkin, Rory Culkin pero el papelón más destacable fue para la actriz Abigail Breslin, donde Señales fue su debut y es vista en Pequeña Miss Sunshine (2006) y en la tremenda La Última Llamada (2013).
También fue curioso que aparte del trauma del 11S por aquellas fechas se fraguaba una huelga de actores, lo que hizo que Shyamalan contara, ya que no tenían más compromisos, con el mismo equipo técnico que trabajó para el Sexto Sentido. Menos en el montaje que cambiaba de montador por tercera vez y el montaje de Señales recayó en una tal Barbara Tulliver.



Declaraba Phoenix que reinaba muy buen ambiente, llegando a formarse una verdadera familia. Se ve que Rory Culkin imitaba muy bien a James Brown partiéndose el personal y la chiquitina Abigail Breslin jugaba con Phoenix a pulsos de dedos. Para Mel Gibson fue una lección de interpretación y un ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas. 
Por último, la música de James Newton Howard, habitual del director indio y que gracias a los intensos storyboards del director del Incidente, pudo componer la BSO de la película sin necesidad de que se empezara a filmar. Una banda sonora potente que con sólo tres notas compone una melodía muy “alienígena”.



Curiosidades:

Mel Gibson no sabía que el actor que interpretaría al culpable de la muerte de su mujer sería interpretado por Shyamalan. Por eso fue una sorpresa cuando se lo encontró en la escena del coche.


El extraterrestre fue diseñado por Industrial Light and Magic, la compañía fundada por el señor George Lucas. Lo gracioso es que en los extras, esta empresa afirmaba que los movimientos del extraterrestre final los crearon como si se tratara de un yonki que entra en tu casa (¿).

Para diseñar al ET usaron modelos femeninas pero descartaron la idea al ser sus movimientos poco amenazantes.

Los dibujos animados que ve la niña por la TV pertenecen a la serie El Laboratorio de Dexter.


Shyamalan no quería que en la portada sólo apareciera Mel Gibson ya que consideraba que el protagonismo era coral. Tampoco quiso que se promocionara el film como “del director del Sexto Sentido” porque consideraba que la película perdía valor.

Una de las habilidades de los ET’s era el camuflaje y en la escena final cuando la niña grita se puede observar como su rostro se graba en la espalda del alienígena por pocos segundos.



En la escena mítica de la grabación casera del extraterrestre, se supone que la secuencia proviene de Brasil. En la versión original el personaje de Joaquin Phoenix espeta un move children “vámonos” cuando se supone que la lengua oficial es el portugués; pero para más inri en la versión doblada al castellano el personaje suelta un “andiamo”. Hasta la próxima.