sábado, 18 de octubre de 2014

It - Eso (Stephen King) (1990)


Sinopsis:

En Derry (1958), seis niños y una niña de doce años forjarán una gran amistad para conseguir vencer los problemas de su cruda realidad. Ellos son Bill, el tartamudo; Ben, un chico obeso; Eddie, que es más pequeño que el resto de los niños de su edad y que vive apegado a su inhalador; Richie, el gracioso del grupo pero con gafas de culo de botella; también Mike, discriminado por ser negro y Stan, el ornitólogo, causa de burla por ser judío. Por último, Beverly, marginada por ser de clase baja y por tener un padre alcohólico y autoritario. Unidos forman “el club de los fracasados” (según el doblaje en español de la película que irá a misa).

Ben, Beverly, Bill y Eddie

Mike, Richie, Stan y Pennywise
Sin embargo, lo que no saben estos muchachos es que aparte de sus problemas sociales, sufrirán la amenaza de un ente paranormal (IT) responsable de catástrofes y de diversos asesinatos de niños en la población de Derry. Entre sus víctimas se encuentra Georgie, el hermano pequeño de Bill “el tartaja”. Sólo la fuerza de este grupo podrá derrotar a esa criatura y lo lograrán pero treinta años más tarde, una niña es asesinada en Derry por este ser. Mike, que es el único que ha permanecido en el pueblo, se verá obligado a congregar de nuevo el club de los Fracasados para destruir este ser adimensional.

Película:



No hará mucho tiempo, en uno de mis paseos de octogenario hacia ninguna parte adquirí el DVD de este clásico del terror y de la nostalgia más incrustada en nuestro cerebelo. Al abrir la caja, el DVD no tenía “label” (carátula en el disco) y tal fue mi sorpresa que el disco estaba en formato dos caras (cada hora y media había que girar el DVD). Los 180 minutos de duración de It (Eso), que en mi juventud se me habían pasado por alto, confirmaron que nos encontramos ante un telefilm de dos partes estrenado para la televisión. Concretamente un 18 y un 20 de noviembre de 1990 por la cadena norteamericana ABC. Y como en los 90 aún no estaba muy bien visto el rodar películas de más de tres horas sin miedo a las productoras (véase Peter Jackson o Scorsese en estos tiempos); detallaré por encima que es un telefilm. Son aquellas películas de siesta donde el hilo argumental se basa en algunos de estos elementos: la existencia de un personaje adoptado, infidelidad, algún cáncer, un hijo secreto pero quizá el rasgo más identificativo es sin duda la aparición de Shannen Doherty. No puede haber un buen telefilm sin el surgir estelar de Brenda de Sensación de Vivir.



It (Eso) fue aquel crossover entre Los Goonies (1985) y Pesadilla en Elm Street (1984) que tanto dio que hablar en nuestra virginal infancia o adolescencia. No sería capaz de concretar el nivel de pánico que me profirió aquel payaso diabólico del film pero sí que os puedo asegurar que ver a Miliki en televisión, recitando unas inocentes tablas de multiplicar, para este escritor fue un trauma y una seria amenaza. Y es que aquel bufón, llamado en la VO, Pennywise y en nuestra versión patria “payaso tacaño” o "payaso bailarín" (eing), mataba a niños con frases como “Todos flotan, y cuando tú estés conmigo, flotarás también”.



It (Eso) (o Stephen King It) es un thriller de terror dividido en dos líneas temporales que narra los períodos de niñez y de madurez de unos muchachos que se ven forzados a enfrentarse a un ente demoníaco; visto en la mayoría del metraje en forma de payaso. It se basa ligeramente en una novela publicada en 1986 perpetrada por aquel señor de rostro extraño (de susto), llamado Stephen King. Dicha novela contiene 1.500 páginas aprox., cosa que fuerza al telefilm a no llegar al nivel de exactitud que el tocho obliga. Pero no cabe duda que es una gran adaptación para la pantalla poseedora de un encanto innegable y sazonada con una ambientación musical tremenda que propinó al telefilm una buena acogida en su estreno para la TV. Es más, gracias a ItStephen King vio tirón en llevar más obras suyas a la TV.


Uno se puede encontrar en la nevera una mandarina mohosa o la cabeza de Richard Masur
Obviamente nuestros miedos han cambiado y darle un visionado a día de hoy, nos mostraría que It no ha envejecido bien y además comprobaríamos que muchas de las situaciones de la película nos lastran un poco al ridículo supino. Y como me sacan de quicio aquellas lecturas "megalomanianas" del cine en general donde se critican agujeros de guión, malas interpretaciones, etc sin concretar el dónde, el cuándo y el por qué, introduzco un ejemplo. En la escena final, ya adultos, la acción se sitúa en las alcantarillas. El grupo se dirige a las puertas de su última batalla contra Eso (It) pero de repente el personaje del inhalador (Eddie) ordena que se detenga todo el grupo en pleno clímax. Eddie, entre llantos, confirma a sus amigos que es virgen mientras éstos permanecen con cara de congrio en escena. Adelanto que el telefilm no es de humor, por si se duda. Esta necedad ni en el libro sucede sino todo lo contrario, Eddie tiene churri.
Muchas escenas lacrimógenas son demasiado forzadas muy al estilo culebrón venezolano (ej: ¿Al menos tú te has enamorado? Y lloro al canto de todo el grupo); y además ciertas situaciones están sobreactuadas a lo bruto dando un aroma de poca credibilidad al asunto. El espectador observa impávido como los exagerados aspavientos de sufrimiento de algunos de los componentes del reparto adulto (menos de John Ritter) se transforman en felicidad en "cero coma" perdiendo aquella interactividad de tristeza entre actor y espectador que nos quieren vender.
Y es que ser virgen con 42 años como Eddie no es motivo de risa, ese sufrimiento no se puede difuminar al instante. Esto es cachondeo.



Estos aspectos comentados, en la historia contada por los niños tiene un pase, pero en la historia vivida por los adultos cada momento de los citados me hace menos gracia. Por esta razón hay que ver el telefilm con aquel chip nostálgico que no se adquiere por ebay y saber trasladarse en aquellos tiempos donde estos conceptos a uno se le pasaba por alto.
Pero si algo tiene It, es una interpretación tremenda de Tim Curry como el payaso Pennywise, un buen uso de los flashbacks entre las dos etapas (niño y adulto) y una entretenida historia de superación perpetrada por aquellos niños que sufrían maltrato tanto por sus padres como por la sociedad. Y es que a un servidor esas escenas tipo “nos cogemos todos de las manos y prometemos que si vuelve el monstruo, iremos a por él”, me llegan a lo más profundo de mi ser y me contraen el esfínter hasta límites insospechados. 
También está muy bien representada la distante relación paterno filial de los personajes que se ven obligados a valerse por sí mismos en un mundo hostil. Y dado que a Stephen King lo abandonó su padre con dos años, no puedo dudar de que exista una implicación personal del escritor en estas lides. 



Los efectos especiales fueron a cargo de la empresa Gene Warren Jr. Fantasy II, que dos años más tarde ganarían el Oscar por Terminator II pero fueron criticados por el trabajo realizado en IT, ya que se empleó en exceso la técnica del Stop Motion como si fuera aquello Jason y los argonautas del 1963. Esta técnica se puede ver en la secuencia de la tarántula final y en aquella escena en la que el payaso aparece por el sumidero de la ducha espantando a nuestro pequeño protagonista del inhalador. En la trama, quizá la elección del arácnido como forma física final no fue la más acertada. Es más, tanto el actor John Ritter como el director Tommy Lee Wallace comentaron que el combate final debía haber sido contra el payaso personificado por Tim Curry y no contra una marioneta arácnida. Sin embargo se ha de valorar el hecho de que se construyera una marioneta de esa misma tarántula con un aspecto realmente conseguido y que muchos de los efectos visuales del film fueran tangibles como por ejemplo el esqueleto que surge del estanque para asustar a Ben (niño gordito). Ya se sabe lo caro que es ver un robot o un animatronic en el cine actual o en cualquier telefilm. Aun así en It se dejaron 12 millones de dólares, bastante dinero para un proyecto de estas características. 



No podría irme ¿a dónde? sin destacar la formidable secuencia del restaurante chino cuando las galletitas de la suerte empiezan a mutar. Esta escena se rodó en tres días y se hizo posible gracias a la ayuda de unos titiriteros. También recordar aquella escena de las alcantarillas donde uno de los pandilleros es absorbido por una tubería o la muerte de Georgi, el hermano de Bill “el tartaja”, bien hilada con el detalle del barco de papel.


Yo me he llevado a la boca cosas peores (Bear Grylls).
La productora New Line Cinema ha adquirido los derechos de la peli y sí, habrá remake, que en buenas manos se podría filmar una obra de buena calidad. Y en principio parece que apunta bien ya que su director podría ser Cary Fukunaga, director de True Detective, y además podría tener la clasificación R, o sea que el gore no descrito en el telefilm pero sí en el libro, lo podríamos ver reflejado en pantalla grande con la crudeza que tanto nos atrae. En principio serían dos películas previstas con fecha para el 2016 (a determinar).



Anécdotas de la comparativa entre libro y película:

Realmente uno tiene que pensar en los cánones de un telefilm de los 90; y si quieres cierto público y hacerla familiar; no es posible seguir al pie de la letra una obra escrita por Stephen King, que lo conocemos. Hablamos de la eliminación para el film de ciertos pasajes del libro con cierto corte “gore” y sexual, que obviamente su director Tommy Lee Wallace, amiguete y escritor de John Carpenter, prescindió para su obra. It fue criticada por este motivo (como siempre sucede) y el ávido lector podrá ver las diferencias entre el libro y la película en la wikipedia pero como aquí nos gusta el morbo más inmundo destacaré las más potentes.


En el film, en la época de teenagers, después de destruir a Pennywise (It) pactan con un abrazo muy sentimental que si renace el monstruo volverán a reunirse para destruirlo. Al reencontrarse como “adultos”, la pandilla recuerda ese instante y Beverly afirma que en ese momento se enamoró de todos ellos. A un servidor se le escapó una sonrisita ya que en el libro la escena es más alegre. En el papel, al matar a It, los niños se pierden por las alcantarillas y Beverly piensa que ha sucedido tal agravio por culpa de la desunión que existe en el grupo. Beverly para poner remedio a tal cuestión decide entregar su virginidad, a pelo, al resto de los chicos. Sólo recordar que los niños tenían entre 11 y 12 años.



En el film hay un grupo de “malotes” liderados por un tal Henry Bowers que hacen la vida imposible a nuestros protagonistas. En una secuencia, It absorbe a uno de ellos por una tubería y al tal Henry Bowers, del terror lo deja en shock transformando su pelo en un color blanco digno de Steve Martin. Sin embargo en el libro, It coge la forma física de Frankenstein y los ejecuta como animales de matadero finalizando con un cercenamiento de cabeza.
También en el film, cuando It mata al adorable hermano de Bill sólo se ve al niño gritar seguido de un acertado fundido a negro. En el libro, It le arranca el brazo como quién arranca la cabeza a una gamba. En la versión literaria hay homofobia, masturbación, maltrato animal, gore, violencia de género y muchas atrocidades más que obviamente en una película de sobremesa no se pueden llegar a emitir.



Origen y vida de Pennywise:

Coulrofobia, así se llama el miedo a los payasos, pero no es preocupante porque Johnny Depp padece tal fobia y es un tío apuesto, por lo tanto nosotros no tenemos porque torturarnos. Dicen que Stephen King para crear la apariencia del payaso diabólico que adoptaba It se inspiró en el asesino en serie John Wayne Gacy. Este amigo John violó y mató a 33 jóvenes machos sin embargo en sus ratos libres era el afable Pogo el Payaso, persona VIP en desfiles y fiestas para niños. Un encanto que fue ejecutado ya que en el país yanqui no se andan con mierdas.



Según el libro, el ente It reside en una especie de realidad llamada “Macrocosmos” y en esta dimensión existían dos fuerzas enfrentadas entre sí. Estas dos fuerzas son creadas por una especie de Dios llamado “el otro”. Una de estas fuerzas era It, la demoníaca y la otra fuerza se llamaba Tortuga, que era la bonachona. Se ve que en un día de mala digestión, la Tortuga echó la papilla con tal virulencia que de una arcada creó nuestro universo y de otra se llevó por delante a su archienemigo It, enterrándolo en el pueblecito de Derry. Tortuga fallece (creo) y entonces It, cada 30 años, surge del subsuelo de Derry para alimentarse de niños y también liarla parda con catástrofes varias. Un estilo Jeepers Creepers (2001).



Este origen no es explicado en la película y el personaje de Tortuga, clave en el libro, ni aparece pero sí que se demuestra cómo It, desde el principio de los tiempos y más concretamente en el siglo XVIII, ya campaba a sus anchas por nuestro planeta perpetrando tropelías. Y este rasgo es reflejado en aquella genial escena donde los niños contemplan el álbum de Mike; y en una de las páginas observan como el payaso,realizando acrobacias, se les acerca. Este origen literario de Pennywise me evoca a la estructura de la serie Lost donde It correspondería al "humo negro" y Tortuga a Jacob pero esta teoría no es el caso. Por lucubrar que no quede pero si un día declaran tal referencia Cuse, Lindelof o el mismísimo Abrams me llevaré un gallifante.



Los lectores más radicales (The readers hooligans) se quejaron de que no apareciera el personaje de Tortuga en el film, ya que los niños gracias a este ser, y a modo telepático, podían evitar que It se apoderará de ellos a través de sus miedos. 
También en el libro, el payaso aparte de ser nombrado Pennywise, además le apodan Bob Gray; un nombre que recuerda a un servidor al mítico Bob de Twin Peaks y que comparte similitudes fantasmales como que son entidades demoníacas, sin forma y vistos por muy pocos.



Y efectivamente It no posee una forma física concreta. En el film lo vemos adoptando diversas apariencias: Payaso, hombre lobo, familiares difuntos,… por tal razón se le denomina Eso; un ser indeterminado que se cree que como imagen real es una araña gigante. Y es que It se manifiesta en público según los miedos de la persona que lo ve. Esto explica aquella escena de la biblioteca llena de visitantes donde explotan globos de sangre y el único que ve tal descalabro es uno de los personajes (Mike) o por ejemplo cuando la niña (Beverly) observa como empiezan a brotar chorros de sangre por el lavabo y su padre no es capaz de ver ni una gota. Según el libro, la verdadera imagen de It reside en un lugar lejano del Universo llamado “Fuegos Fatuos” pero se sigue sin determinar su figura exacta o sea que el lector se lo puede imaginar como una tostadora por poner un ejemplo muy inteligente y meditado.



Curiosidades:

El reparto ni se acercaba a Tim Curry maquillado de payaso debido al pánico que les producía el personaje.

Hay cameo realizado por una jovencísima Laura Harris que los más freaks recordamos por su papel de rubia mala en la entretenida The Faculty (1998).



Su gran banda sonora compuesta por Richard Bellis ganó un premio Emmy en 1991 y el actor Brandon Crane (el gordito Ben) estuvo nominado a mejor actor en TV Movie en los Young Artist Awards.

La ciudad donde ocurren los sucesos Derry (Maine) es ficticia. Es más, el señor King suele utilizar esta ubicación en varias de sus obras, siendo la primera vez en 1981 en la obra “The bird and the álbum”.



En el momento en que la pobre Beverly empieza a ver como chorrea sangre del lavabo; ella intenta disuadir a su padre comentándole que ha visto una araña muy grande. Lo que Beverly no sabe es que justamente ha intuido que It en el en el combate final será un arácnido gigante.



En la peli, la maldición de It sobre la pandilla fue que no podían tener hijos pero It no contaba que en la vida real y en el 2003 el actor John Ritter (apartamento para tres) muriera inesperadamente. También ese mismo año y más trágico si cabe, se ahorcó Jonathan Brandis con 27 años. El actor interpretaba a Bill en la parte de los niños de It (Eso).




Perdonad esta foto, no podía resistirme.
El personaje de Jonathan Brandis (Bill) cuando monta en su bicicleta siempre espeta un ¡Adelante Silver¡. Esto es un homenaje al llanero solitario que gritaba la misma frase cuando galopaba con su corcel llamado Silver.

En el cine los niños están viendo “I Was a teenage Werewolf”. Ese film es real y trataba de un joven hombre lobo protagonizada por el mítico Michael Landon, recordado de la serie Autopista hacia el cielo.



Cuando Stan “el ornitólogo” (Richard Masur) ya de mayor, recibe la llamada fatídica, él y su mujer están viendo un capítulo de Primos lejanos.


Curiosidad Freak: Aparece pocos segundos el actor William B. Davis en el rol de director de instituto y nos es conocido por interpretar al fumador de Expediente X. Pero en esa escena aparece también el joven Seth Green que interpretaría puntualmente a otro personaje en Expediente X.



En la escena de la pequeña Beverly en el cuarto de baño, desde el desagüe del lavabo le habla una persona que le dice que es Vicky Burrows. Ese nombre pertenece  a la encargada del casting del telefilm. Esta Vicky sigue en activo, haciendo castings para películas como la trilogía del Hobbit.

El actor que interpretaba al líder de la pandilla rival, Henry Bowers, se sentía mal por proferir insultos de corte racista al personaje de Mike. Al acabar cada escena, éste le pedía disculpas.
















El  personaje de Bill en la película es un gran escritor y se observa como su último libro se titula The Glowing (brillante), como en homenaje a The Shining (El Resplandor), escrito por King.



Para maquillar a Tim Curry de payaso se empleaban tres horas aunque tal como decía el actor, aquello era “jauja” comparado con las seis horas que pasaba en el maquillaje de su personaje en la película Legend (1985).


Dicen que George A. Romero (La noche de los muertos vivientes) fue uno de los primeros candidatos para dirigir It pero lo descartaron por miedo a que reflejara demasiada crudeza y sangre en el film.

Y ya está, un abrazo majos/as.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Grandes juegos de tablero y restos lúdicos (Vol. 1)


Los que venimos de la época del pleistoceno, supimos alternar la tecnología con divertidos juegos de mesa que estimularon nuestra capacidad intelectual a cotas insospechadas, y además nos socializaron con todo tipo de “jarna”. Y es que existía demasiado tiempo muerto en aquellas quedadas con los compis, donde el alucinógeno Tang de color rojo y los “Fresquitos” saturaban nuestras endebles arterias. Justo en aquel momento de locura diabética había un privilegiado en el grupo que se sentía superior al resto por poseer el videojuego de turno que sabía que lo iba a petar aquella tarde. Sin embargo, lo que no tenía previsto aquel alegre infante es que al introducir el videojuego en su Spectrum, Amstrad o Commodore Amiga; la máquina le iba a dar la espalda regalándole una especie de “bullyng” tecnológico aún no reconocido en el BOE. Uno ya intuía por el tiempo de carga (o el sonido) del ordenador que la catástrofe estaba asegurada; el videojuego no chutaba. Pero no todo estaba perdido; porque aquel niño iba a jugarse la vida escalando un armario polvoriento para alcanzar algo que ellos sabían que nunca les iba a fallar, un divertido juego de tablero. Yo siempre sacaba la ouija para amenizar.


La alfarería, diversión sin límites.
Después de este improvisado anuncio de Mattelochentero” sin razón aparente, me veo forzado a dedicar un homenaje subjetivo a aquellos juegos que me acompañaron durante mi tierna niñez antes de la llegada de las consolas, el online y el juego del calimocho. Espero coincidir con vosotros y que ensanchéis esta lista hasta los topes.

Dedico esta entrada a mi progenitora que cada año con nocturnidad y alevosía lanza al contenedor parte de mis juguetes de infancia con el clásico “aquí no hay suficiente espacio” o “el si tanto te gusta llévatelo a tu casa”. Ahí van:

Chincheando:



Juego: Creado en el 1985 por MB, filial de Hasbro (Gi Joe) por aquella época. Requería de dos pilas de las gordas y el juego contenía unas cuatro pinzas de colores, 48 insectos de plástico y una especie de cama motorizada que vibraba a lo bruto. El jugador que consiguiera cazar todos los chinches de su color ganaba el match.


Valoración: Chincheando fue un juego comúnmente llamado el “jodesiestas” gracias al atroz y estridente ruido de su motor que seguramente en estos días estaría penado por la ley. Además dada la violencia de la vibración muchos de los chinches salían despedidos como proyectiles acabando la partida en el acto o en su defecto dejando a alguien tuerto por el impacto del chinche. Personalmente acabé colocando He-man’s y Gi Joes encima de la cama vibratoria por aquello de la curiosidad.


En su país de origen el juego se titulaba “Bed Bugs” y la creación de Chincheando nació gracias a una plaga de chinches que asoló Nueva York por aquella década llegando a cerrar cines, tiendas de ropa y hasta un Victoria Secret. La realidad es que fue un juego exasperante dado que si no eras muy ducho usando palillos chinos podías despedirte de cualquier halo de victoria.

Fotos: Todocolección

El Cetro de Yarek:


Juego: Desarrollado por la marca Le…Cefa. El tablero estaba formado por una construcción en forma de barco y los movimientos del jugador dependían del giro azaroso de una ruleta, situada en la proa del barco de cartón. Los jugadores encarnaban a un mago como ficha para lograr su objetivo, conseguir el Cetro de Yarek (inimaginable), derrotando en su camino a zombies y otras alimañas.


Valoración: El Cetro de Yarek impuso su autoridad en el mercado gracias a su tablero en 3D y a la espectacularidad de su barco. Lo que uno no se podía imaginar es que cuando uno era niño y empezaba a montar el tablero al finalizarlo ya había cumplido los 42 años. Su laborioso montaje y su monótono modo de juego no fueron sus fuertes.
En resumen y en argot “videojueguil” era un juego de grandes gráficos pero su baja jugabilidad hizo que formara parte de aquella montaña de juegos de tablero que acababan olvidados en la clásica casa del pueblo. Aún así es un juego a recordar.

Fotos: Todocolección
  
Auto cross turbo:



Juego: Fabricado a principios de los 80 por la empresa Mattel. Anteriormente se construyó el Auto cross a secas, sin el turbo, de idéntico circuito pero sin ser visualmente tan atractivo. El juego consistía en la conducción de un bólido (tipo Scalextricpor los diferentes carriles que ofrecía el circuito mediante un volante y cinco marchas de velocidad.


Valoración: Era el Fast & Furious de los 80. Aunque su conducción pareciera monótona, el alternar diferentes carriles, aumentando y reduciendo la velocidad, provocaba que el grado de excitación del niño fuera máximo. Como resultado era inevitable la caída del “foigras” de la merienda por todo el salpicadero. Deduzco que el cochecito conectaba con el circuito a través de un potente imán. Personalmente lo ponía a toda castaña para pegar el clásico trompo al filo de la curva. El resultado era que el coche quedaba en la cuneta totalmente inmóvil. Juegazo.

Fotos: Todocolección

La isla de fuego:



Juego: Creado por MB por el año 1988 aprox. El jugador debía conseguir como primer objetivo la joya del juego para a posteriori salir por patas hacia la casilla del embarcadero. El resto de jugadores podía chorizarte la joya si sobrepasaban la casilla donde se alojaba tu ficha. En el transcurso de la partida, según la casilla donde caía el jugador o la carta que éste robara, podía lanzar una bola de fuego a un oponente para que retrocediera unas casillas.


Valoración: Otro juego con tablero en 3D, inspirado en las aventuras de Indiana Jones, donde aparte de ganar la partida, la gracia consistía en lanzar una bola y ver como tu rival era arrastrado, mientras tú te partías el chorizo. La destreza era notoria cuando debías escoger una de las diferentes bolas repartidas por el tablero y calcular cuál de ellas llevaría a tu adversario más atrás en el casillero. También había que calcular que dicha bola no alcanzara la ficha de tu jugador ya que si sucedía tal imprevisto tu ficha retrocedía también. La Isla de Fuego fue un juego muy entretenido y espectacularmente diseñado que despertaba en el jugador un aire aventurero.

Fotos: Todocolección
http://www.fotolog.com/elpopicaido/9356745/

Hero Quest:



Juego: Creado en el 1989 por Games Workshop. Hero Quest es un juego de espada y brujería vigente a día de hoy gracias a su reconocimiento global y a sus expansiones creadas por sus fans. A principios de los 90 fue distribuido en España por MB, y en el juego participaban hasta cuatro jugadores de campo más uno restante que hacía de Máster o de “amo del calabozo”. La función del Máster consistía en crear la historia, guiar a los enemigos e ir desvelando los entresijos que se encontraban en las diferentes mazmorras. Se aconsejaba jugar con el tablero en blanco e ir montando la partida conforme el jugador avanzaba para darle un sentido de “exploración” al juego.


Valoración: Juego de culto freak por excelencia que justamente en 2014 cumple 25 años. Sus seguidores acérrimos han creado un “crowfunding” para recoger fondos y así realizar una nueva versión del juego aprovechando la efeméride. En ebay he llegado a ver la versión del Hero Quest que poseo por unos importes que oscilan entre los 120 € a 150 € y en la web todocolección lo he encontrado por 180 €. A veces uno no se da cuenta de lo que tiene en casa pero ahí se va a quedar, mi nostalgia no se compra con dinero y además me sobra la pasta (no te lo crees ni tú).
Hero Quest sin duda fue el origen y la entrada del rol simplificado para el ciudadano común y apto para cualquier público; por esta razón tengo mis dudas si llegué a jugarlo como debía. Como curiosidad, se tradujo mal el juego y como podéis observar el elfo es llamado Troll


Fotos: Casa la mama Argail

Risk:


Juego: Juego de tablero creado por Parker en la década de los 50 y llegando la versión española en 1994 (creo, al menos era el que yo tenía). Risk era un juego de estrategia basado en las guerras napoleónicas donde a cada jugador se le adjudicaba una carta de objetivo con diferentes zonas a conquistar. Con el uso de dados de ataque (rojos) y de defensa (azules) se libraban las terribles batallas para conseguir territorios. Aparte de batallar para conseguir la zona en cuestión, se daba la opción de negociar, lo que hacía la partida más atractiva.


Valoración: Uno de mis juegos preferidos por excelencia que desapareció de mis fauces como aquellos calcetines que se escabullen por la lavadora hacia otra dimensión. Uno de los hechos más inexplicables del Risk era que el jugador acumulara una cantidad excesiva de tropas en Oceanía sin ser su objetivo ni proporcionarle conexiones de importancia para conseguir su meta. Supongo que el hecho de ser el continente con menos territorios a invadir y su facilidad de conquista, daba un ego inexplicable al jugador para el resto de la partida. El Risk, aparte de su estrategia, el azar formaba el 70 % restante del juego. Uno podía ser muy hábil en la estrategia pero si aquel día la suerte le era esquiva en materia de lanzar dados, lo llevaba crudo. Crueles escabechinas han habido por tener el día gafe.

Fotos: Todoleccion

El tesoro del pirata:


Juego: Creado por Feberjuegos a mediados de la década de los 80. Cada jugador escoge una ficha en forma de buzo y a través de cartas de pasos, cartas de armas y el lanzamiento de dados el jugador iba resolviendo los desafíos del tablero hasta llegar a conseguir el preciado Tesoro del pirata.


Valoración: Otro clásico juego de mesa que acababa en la clásica casa del pueblo y donde el solo hecho de volver a ver el tablero, a uno se le asoma la lagrimita. En sí, el juego era muy simple pero el dibujo del tablero me parecía la mar de entretenido.

Fotos: Todocoleccion

La Mansión de los fantasmas:



Juego: Otro juego creado por Feberjuegos que sigue la línea del Tesoro del Pirata pero en esta ocasión la ficha se desplaza por el tablero a través de las cartas de pasos y no mediante dados. En cada una de las habitaciones el jugador se enfrenta al monstruo de turno hasta llegar a la ronda final, donde será perseguido por la misma muerte (con su propio y gracioso muñequito incluido). Para esquivar esta figura del averno y su guadaña, el jugador podía esconderse en tres apeaderos, pero no era fácil ya que la Muerte avanzaba y retrocedía el mismo número de pasos que todos los jugadores de la partida.


Valoración: Divertido juego donde ibas enfrentándote a los clásicos monstruos de la Universal más otras alimañas (a recordar aquella habitación donde aparecía un engendro mezcla de Alien y Freezer de Dragon Ball). El jugador empezaba dentro de un pozo y sólo podía salir de él si tenía en su poder la carta de la escalera sino a esperar. Hice memoria del juego gracias al recuerdo de unas pequeñas cartas de fuerza, destreza e inteligencia representadas por animales y a una carta llamada el alma errante. Ya sabéis aquello de los recuerdos residuales.


Fotos: Todocoleccion

Juego de juegos: 


Juego: Juego de tablero creado por MB donde cada casilla tenía un minijuego asignado que al resolverlo te permitía seguir avanzando hasta la meta.


Valoración: Uno de aquellos juegos que personalmente le di más caña en mi infancia. Juego de Juegos era un sucedáneo del mítico Juegos Reunidos de Geyper con la diferencia que Juego de Juegos demandaba más habilidad que ingenio. Las anillas, los bolos, el golf o el adictivo billar fueron pasto de mi entretenimiento más solitario. Aún recuerdo lo difícil que era hacer caer los bolos con aquella bola de demolición en miniatura. Desesperante.

Fotos: Casa la mama Argail

Atmosfear:



Juego: Juego de terror por excelencia donde el jugador interactuaba con el monstruo o el ente fantasmagórico de turno a través del televisor. Creado en 1991, el juego duraba una hora, el mismo tiempo que duraba la cinta de vídeo VHS. En ese período, el jugador tenía que conseguir seis llaves y avanzar por el tablero cementerio superando los desafíos que mandaba el personaje de la TV. Si pasaban los 60 minutos, la partida era ganada por el personaje del vídeo VHS. Las fichas de los jugadores estaban diseñadas en forma de lápida.


Valoración: Quedarán para la posteridad frases como el Sí, mi “guey Kiper” (gatekeeper), donde está el saco de inmundicia, el baile perpetrado por el Barón Samedi en Atmosfear 2 y su… ¿Me quieres? Sí, Barón. El juego empezaba con que cada jugador debía escribir en una tarjeta su peor miedo. Al finalizar la partida el ganador debía coger una de estas tarjetas para leerla en público. Como comprenderéis lo que se escribía en aquellas tarjetas originaba una partida de pecho sin igual: “ver a la abuela de tal desnuda”  “ver al padre de tal en bikini”, etc, etc. Humor adolescente. Actualmente el juego, con miles de versiones a sus espaldas, ya está en DVD (pronto en Blu-ray). Los monstruos más emblemáticos de los vídeos fueron el Gatekeeper y el Barón Samedi. Posteriormente sacaron el Atmosfear III: Anne de Chantraine, una bruja con muy mala baba y en el cuarto volumen se contaba con la vampira Elisabeth Bathory pero no los pude disfrutar porque la EGB requería de mi total atención.

Fotos: http://nowthatiam30.wordpress.com/2008/04/10/atmosfear-otherwise-known-as-nightmare/
Fotos: todocoleccion


Pica Pez:



Juego: Juego de pesca perpetrado por Mattel en 1983. El juego se llenaba de agua y gracias a unas pilas (siempre de las gordas); se activaba un mecanismo que permitía el giro de un molino para que los peces de plástico se movieran por el agua como rodaballos en libertad.


Valoración: Los peces de plástico llevaban en la boca una especie de aro para que el jugador con su débil caña los intentara pescar. Recuerdo que el molinillo iba a toda castaña dándole una velocidad al agua que ni el caudal del Guadiana. Esa velocidad hidráulica hacía que si se te escapaba el pez debías esperar a que volviera a dar toda la vuelta pero no tardaba ni 5 segundos en estar el pescado a tiro. Era divertido.

Fotos: todocoleccion

Rompecabezas de Topo Gigio:

Juego: Puzzle rompecabezas del famoso personaje Topo Gigio creado por Edigraf ilustraciones en los años 60 .


Valoración: Es el clásico juego que pasa de padres a hijos en la familia Argail acabando en mis manos. Espero darle el legado que se merece. Nunca fui muy fan de esta rata italiana y cuando empezó este personaje a ser notorio en TV yo aún permanecía en lista de espera para entrar en el mundo. Sin embargo, las imágenes del ratón en el rompecabezas han quedado subliminalmente albergadas en mi ser y el recuerdo es imborrable.

Fotos: Casa la mama Argail

Fuera de concurso:

Interceptor:



Juego: Extraño juego acústico de naves espaciales y configurado para uno o dos jugadores. El juego se basaba en la búsqueda y destrucción de naves enemigas según los diferentes sonidos que el jugador escuchaba a través de unos auriculares. No había pantalla ni imagen, todo era a través del audio.


Valoración: Imposible encontrar información y/o fotos (al menos un servidor) de esta máquina y uno de los juegos más insólitos creados por el ser humano. Aunque el juego parezca que haya sido adquirido en una tómbola junto a una Meta Drive de la época (la Mega Drive barata), el juego fue obtenido en una tienda de juguetes a un precio bastante elevado. Interceptor es una paranoia ochentera que consistía en pulsar un botón azul de dirección y después el botón Detector. Después de cinco minutos de reloj pulsando el idéntico combo de botones, se escuchaba por el auricular un sonido distinto, a lo que uno intuía que había cerca una nave enemiga. En ese instante debías darte “vidilla” con los botones “Turbo” y “Láser” ya que la nave enemiga podía escapar provocando al jugador, el hastío más cruel y el lanzamiento del juego por el balcón o ventana.

Fotos: Casa la mama Argail

Nada más, como estoy motivado, habrá segunda ronda. Un abrazo!