sábado, 6 de febrero de 2016

Set pieces de acción Vol. V – Mejores escenas o secuencias.


Empezamos este ejercicio 2016, más tarde que nunca, con una quinta entrega de pura acción para pieles sensibles. Antes de empezar a disfrutar del contenido audiovisual, quería dar un pequeño homenaje a nuestro querido Alan Rickman que falleció hará unas semanas. Para los que no vivan en este mundo, este señor interpretó al alemán Hans Gruber, el primer (y mejor) cerebro criminal de la mejor saga de acción de la historia, la Jungla de Cristal. Por esta razón, esta sección le guarda un cariño especial a la altura de su capacidad interpretativa.


En una de las curiosidades que aparecía de Alan Rickman se afirmaba que el director de la primera Jungla de Cristal, John McTiernan, le había lanzado al vacío (8 metros) sin avisar y por sorpresa para poder captar el realismo de su rostro en la escena final. Se dice que le propusieron una cuenta atrás de 3,2,1… pero en el primer segundo lo lanzaron hacía el abismo de Helm. 


La realidad es que estuvo a punto de rechazar el papel de Hans Gruber porque no veía con buenos ojos participar en una película de acción pero sus amigos le aconsejaron de qué aceptara ya que llevaba sólo dos días en los Ángeles y que le llamaran tan pronto, no solía suceder. También se cuenta que Alan Rickman sugirió al productor de la Jungla de Cristal, Joel Silver, de llevar un traje de gala en vez de un traje terrorista para poder interpretar una escena con acento americano y así engañar a John McClane pareciendo un rehén. El productor le espetó un “cállate, tú vestirás lo que se te ordene”. El primer día de rodaje y como todos sabemos, la escena planteada por Alan Rickman se incluía en el guión. Grande Rickman. Empecemos con el ranking



5. Infierno Blanco (2012) de Joe Carnahan. Infierno Blanco fue una de aquellas sorpresas que empiezas a visionar con desgana y al acabar la película tienes que coger tu prejuicio inicial y lanzarlo por el inodoro. La película mezcla acción, supervivencia y aventuras con un pletórico Liam Neeson que a priori iba a ser protagonizada por Bradley Cooper. Sin embargo, la presencia de Liam Neeson es un plus y más cuando afirmó que el rodaje le había congelado el cerebro (ja). 

Escena: Salto al precipicio. A los supervivientes no les queda más salida que lanzarse por un acantilado con una rudimentaria “cuerda” y así aprovechar el supuesto cojín que les ofrecerá las copas de los árboles. La clásica escena de tensión y aventuras.




4. Tron (1982) de Steven Lisberger/ Tron Legacy (2010) de Joseph Kosinski. La antigua Tron fue una de aquellas experiencias inolvidables en mi ser. Esta producción de Disney fue la primera película en emplear animación por ordenador de un modo extenso. Es curioso pensar que en aquella época sólo podían usar 2 Mg de memoria y 330 MG de almacenamiento. 28 años más tarde llegó el remake, Tron Legacy de Kosinki, un director que visualmente es un genio pero que al plasmar en pantalla sus historias carece de emotividad. Sus películas se olvidan con suma facilidad. 

Escena: Motos de luz. Las escenas son espectaculares y según el director Lisberger se inspiró mucho en los juegos de Atari estilo Pong o Breakout. En 1982 no se podía previsualizar la escena por ordenador y por tal razón tuvieron que crear un guión gráfico en papel para más o menos definir la escena. En la misma secuencia pero de Tron Legacy de 2010, el circuito contiene varios niveles y aunque la escena puede llegar a ser un poco caótica, el despliegue de medios y la mejor canción de Daft Punk de la BSO del film, hacen de la secuencia de lo más entretenido.




3. Volar por los aires (1994) de Stephen Hopkins. Nunca pensé que podría enlazar un par de escenas con Jeff Bridges como protagonista de acción. Curioso. Volando por los aires es una entretenida joya y bastante (creo yo) desconocida película de acción que nos regaló una buena década de los 90. La película trata de dos adictos al C4 encarnados por un policía (Jeff Bridges) y por un criminal (Tommy Lee Jones). La idea principal de la cinta es que el personaje de Bridges tiene que adelantarse a los movimientos del criminal para que no suceda una masacre. 

Escena: Sacrificio de Max. Escena grabada en mi retina desde los ancestros por la conmoción que me representó en su momento. Supongo que la escena me cogió en aquellos días del mes. El personaje de Tommy Lee Jones convierte a un amigo en común del personaje de Jeff Bridges en una auténtica bomba humana. Bridges, aunque lo ve difícil, intentará desactivar el explosivo adherido a Max pero éste sabe que está perdido. Es curioso porque el personaje de Max está interpretado por el padre de Jeff Bridges, Lloyd Bridges, aspecto que acentúa mucho más la emoción de la escena.





2. Kingsman. Servicio Secreto (2014) de Matthew Vaughn. Magnífica película de espías que recuperaba aquel tono divertido de antaño. Sobre todo destacar un sorprendente Colin Firth que pasó de aparecer en el Diario de Bridget Jones (2001) a protagonizar orgías de sangre en Kingsman. El director, Vaughn es uno de esos pocos directores contemporáneos que dominan como nadie las escenas de acción. Verdaderamente un crack y si hay algo negativo atribuible, siempre a título personal del que escribe, sería la música escogida para dichas escenas. Tuve la misma sensación con Kick Ass (2010). En un futuro veo a Vaughn rodando alguna escena con el Why Can’t We Be Friends de Smash Mouth pero es lo de menos. 

Escena: La matanza en la iglesia. La escena consta de un falso plano secuencia donde nuestro amigo Colin Firth participa en un clásico “Todos contra Todos”. Y fue tan importante esta escena que su director sugirió a Colin Firth que para darle el papel debía entrenar durante seis meses. Si llegaba a poder filmar con éxito la escena de la iglesia el papel sería suyo y vaya si lo consiguió. La escena fue cortada en los cines latinos y en Indonesia por su contenido violento con la consiguiente “cabreada” de su público. Tremenda. 




1. Los Elegidos (1999) de Troy Duffy. Película comercialmente poco notoria y además sin mucho apoyo en su estreno ya que fue muy limitado. Como suele suceder en estos casos, el “boca oreja” la transformó en una cinta muy querida y por qué no, de culto. Sus ventas en formato DVD partieron la pana y hasta generó una secuela. Como curiosidad Los Elegidos forma parte de aquellos pocos casos en que la diferencia de criterio es abismal entre crítica y público. Este dato es visto en aquella página tan lamentable llamada Rotten Tomatoes. Sigo sin entender porque los usuarios de los artículos de la Wikipedia acuden y exponen esta web como referencia. En fin. 

Escena: El tiroteo contra los supuestos seis hombres. El detective interpretado por Willem Dafoe explica magistralmente (y a su manera) como aconteció el tiroteo entre los hermanos irlandeses McManus y unos “supuestos” seis hombres. Sin embargo la realidad fue otra. Esta escena es un ejemplo magnífico de la buena mano para la elección del soundtrack que acompañará el tiroteo. Una delicia y un abrazo. 

sábado, 19 de diciembre de 2015

Mi participación en el programa "Juego de Niños" (1989)

 

En estas fechas tan lúdico-festivas siempre viene bien un poco de retrospección, de calidez con la gente y de explicar hazañas personales al lector y lectora, a modo de abuelo del anuncio de Werther's original. 



Corría el año 1989 y contaba con la virginal edad de 7 años, y mis sendos padres, amablemente, me invitaron a participar en el célebre programa de La1 (el primer botón del mando), Juego de Niños. Y cito, me invitaron amablemente porque por mi intervención nos embolsábamos unas 10.000 pesetas que como el lector puede divisar, no vi ni un duro. Se supuso unilateralmente que con mis cortos siete años ya tenía que pagar por mi manutención y estancia con carácter retroactivo. A pesar de todo y a modo de emolumento, me obsequiaron con un aborto de figura llamado gallifante, que era mitad gallo y mitad paquidermo. Mi imaginación hizo el resto con el muñeco y me di por saldado.




Mi premio al esfuerzo
Juego de Niños contó con cuatro presentadores desde el 1989 hasta el 1991. A mí me tocó Ignacio Salas que era aquel que hacía una especie de dupla humorística con Guillermo Summers.


Adelanto que no fui uno de esos agradables infantes que mediante su verborrea pueril debían dar pistas al concursante para adivinar la palabra escondida, sino que hice de azafato, de chico florero o como cita el recibo, de auxiliar artístico. Mi aparición fue igual de escasa que mi memoria pero recuerdo como si fuera ayer cuando tuve que portar un mega gallifante metálico hecho de una aleación de plomo y hierro que pesaba como un muerto. Aparte, dada mi estatura, no alcanzaba la superficie de la mesa, cosa que me obligaba a levantar a plomo (nunca mejor dicho) el aborto de figura a la par que debía mantener el equilibrio al subirme a un peldaño para alcanzar a los concursantes. Un show. Por aquella época no teníamos tantos derechos y gracias a este suceso, sobre todo cuando llueve, me aflora un dolor similar al del codo de tenista. La solución de la productora a tal contratiempo fue la siguiente: empezar a grabar cuando la mitad de la peana del mega gallifante ya estuviera bien apoyada en la mesa y así yo salir airoso físicamente de la permuta. Como veis son estrategias cinematográficas muy al estilo Spielberg.


Qué gracia el "sellaco" de TVE y !con un IRPF de sólo el 10 %.¡

Pero si hay algún momento que a día de hoy, me sigo partiendo el boniato al recordarlo, es aquel en que mi señora madre me sugirió que en la entrega de premios les comunicase a los concursantes una enhorabuena y les lanzase un besito al aire cual Cupido. En el clímax del vídeo se escucha mi voz femenina felicitando a los participantes. Sin embargo lo que mi progenitora no calculó es que podía soltarles una enhorabuena a los concursantes que habían sido derrotados estrepitosamente como así sucedió. Les felicité por perder. Me faltaba acompañar la palabra enhorabuena, con alguna otra, estilo lerdos o inútiles para llenarme de gloria. Sin embargo, todo quedó en la inocencia de un niño y me llevé un Muchas gracias corazón propinado por la bonita actriz Natalia Dicenta; y de milagro no me llevé un beso de esta señora por la altura del puto peldaño antes mencionado. Y me cabrea bastante porque la chica era muy maja.

Conocí a Natalia Dicenta y al mago Magic Andreu. Recuerdo que nos hizo un truco de magia y se pasaba pelotitas de una mano a otra y también las hacía desaparecer. Yo lo flipaba pero le hicimos repetir tantas veces la argucia que un poco más nos hace desaparecer a nosotros del cabreo.



No hace falta mencionar el duro casting que sufrí para llegar a tal cometido. Creo que éramos más de 5.000 niños que luchábamos por el puesto y gracias a mi chispa pude ganar al resto. Es broma¡ ¿que vivimos en Spain? Mi tía conocía a la que llevaba el cotarro y me enchufaron directamente sin pruebas ni leches chafando las ilusiones de otros niños. Como debe ser. ¿Casting? Ja,ja…



Aun así, la señora que nos escogió para azafatos se hizo un Thug Life del bueno porque la azafata femenina se llamaba Edurne. Éramos Edu y Edurne, que cachondos. De esta niña tan agradable, Edurne, nunca más se supo y dudo que sea la de Operación triunfo (sí, seguro). Y por eso, Edurne, si ves el vídeo y te quieres poner en contacto conmigo, no lo hagas, da igual. No sabría que decirte.
Sin más preliminares, llega el momento de mostrar mi estrellato.



Y después de este post muy diferente a lo de siempre, desearos felices fiestas y 
que el año que viene vaya mejor que éste. Aunque creo que lo tiene bastante fácil. Un abrazo.