sábado, 5 de diciembre de 2015

Hellraiser IV: Bloodline (1996)


Hellraiser es un mundo apasionante, intrincado y poseedor de una mitología que hará las delicias de cualquier fan de la ciencia ficción y del terror. Esta obra fue creada por el británico maestro del horror y de la fantasía, Clive Barker, que curiosamente sólo dirigió la primera entrega y ejerció en el resto de la saga como productor o como productor ejecutivo (o sea de nada). La saga consta de nueve secuelas (por ahora) y sólo las cuatro primeras se estrenaron en pantalla grande aunque en Spain esta cuarta entrega sólo llegó en DVD, VHS y Betamax (bueno, en Betamax lo dudo).

Clive Barker y Pinhead con sotana.
Personalmente, la llamada del cenobita y de Pinhead llegó tarde a mi ser ya que el ver como unos demonios despedazaban a sus víctimas mediante ganchos me resultaba de lo más espantoso. Sin embargo, nunca es tarde para desollarse y puedo asegurar que las dos primeras entregas de la saga son obras culmen del terror más oscuro y del gore más romántico.


¿De qué va Hellraiser? Muy breve. Trata sobre la existencia de una caja mágica, que desvelado su puzle, abre las puertas de un infierno donde residen los cenobitas. Éstos se apoderan del alma del emisor para torturarla “sadomásticamente” y proporcionarle un placer extremo mediante el dolor. 
Entre los cenobitas se halla Pinhead, líder de la manada y poseedor de unas agujas que atraviesan su piel hasta el cráneo. Las pelis de Hellraiser provienen de la novela de Clive Barker llamada The Hellbound Heart y en principio las pelis se iban a llamar “los sadomasoquistas de ultratumba” ya que el cuero se hace patente.


Sin duda, otra característica fundamental de la saga es el actor Doug Bradley que encarna a Pinhead en ocho películas, igualando a Robert Englund en interpretar a un personaje de terror por octava vez consecutiva.

Sin embargo, este post se centra por diversos motivos en su cuarta cinta titulada Hellraiser IV: Bloodline (1996). Primero porque sorpresivamente uno de los actos del film se sitúa en el año 2127 y en una nave espacial. Segundo porque nos muestra el origen del cubo y nos presentan a su creador. Tercero porque está dirigida por el gran Alan Smithee lo que es sinónimo de “hostias” y de diferencias creativas. Recordamos que Alan Smithee (anagrama de The Alias Men) se cita cuando los realizadores de dicha obra repudian el resultado final y no desean aparecer en los créditos. Y por último, porque la poseo en DVD gracias a una cagada épica ya que consideraba que se trataba de la primigenia de la saga. Mucho blog de cine pero después no sé ir a comprar.


Sinopsis:

En 2127, unos soldados entran en la estación espacial Minos y encuentran a Paul Merchant (Bruce Ramsay). Paul Merchant explica a una soldado que en la Francia del S. XVIII su familiar directo Phillip Lemarchand fue un reputado juguetero que creó una especie de caja para el duque de L’isle, entusiasta de la nigromancia.



(Flashback al 1796) Lemarchand entrega la caja al duque de L’isle y se marcha. Sin embargo se esconde detrás de un ventanal para espiar al duque y observa cómo éste sacrifica a una prostituta. De repente el duque usa el cubo del juguetero para llamar a un demonio nombrado Angelique (Valentina Vargas) y ésta ocupa el cuerpo de la meretriz asesinada. Lemarchand sale de su escondite para intentar detener al duque pero fallece. Aun así sigue su linaje, su mujer está embarazada.

La encantadora Angelique.
(Otro flashback al canto pero ahora en 1996). El demonio Angelique manipula la caja para llamar a Pinhead y así que le eche un cable. Necesitan encontrar al descendiente directo de la familia Lemarchand, un tal John Merchant (Bruce Ramsay otra vez), para que construya una nueva puerta hacia el infierno que se abra sin precisar el cubo/caja. Sin embargo, John Merchant en sus ratos libres estaba construyendo todo lo contrario y había elaborado un artefacto llamado Elysium que permitiría destruir esa entrada al inframundo. No obstante, el invento de John Merchant sale rana y como regalía es decapitado por Pinhead. Aun así, sigue su linaje ya que su mujer y su hijo logran escapar.

John Merchant y Angelique descargando Torrents.
Volvemos al 2127 y a la estación Minos. Paul Merchant le sigue dando la chapa a la soldado de que ha logrado el perfecto proyecto Elysium. Sin embargo, antes de la charla Merchant había despertado a Pinhead y a sus cenobitas para poder hacerlos estallar dentro de la estación espacial. A partir de este punto comienza una batalla slasher entre cenobitas y soldados. ¿Logrará Paul Merchant, derrotar a Pinhead a sabiendas que su linaje ha sido un fracaso absoluto desde el S. XVIII?


Película y director:

Hellraiser IV: El final de la dinastía sangrienta contaba con una idea principal muy atractiva como era el origen del llamado cubo, caja o configuración del lamento. También nos mostraba el árbol genealógico de su creador (Lemarchand family) y como su linaje intentaba sin éxito destruir el cubo y al magnánimo Pinhead. Su guionista Peter Atkins, usando la idea de Clive Barker de situar la historia en tres épocas diferentes, escribía el mejor guión de la saga pero gracias a elementos ajenos al libreto, tenemos ante nosotros un posible mojón dependiendo por donde se mire. Esta cuarta parte no tenía difícil superar su anterior secuela donde pudimos ver a cenobitas con CD’s incrustados en sus respectivas testas o incluso uno de ellos portaba empotrada una cámara digital en un ojo. Demencial pero divertida. Pero Hellraiser IV no fue así (o asín según valida la RAE).


Hellraiser IV desprende un aire chusco demencial, con unos CGI muy baratos acentuados por la exigencia de situar la acción en un futuro tecnológicamente superior. Tenían el mismo presupuesto que Hellraiser III pero era obvio que este proyecto era más ambicioso y nadie lo supo ver. Nada más empezar el metraje, uno ya masca la tragedia cuando aparece una especie de Terminator que debe con sus manos resolver el puzle del cubo. El robot está fantástico aunque sólo agite la cabeza pero al enfocar sus manos para ver como manipula la caja, se refleja un CGI de ordenador Atari de los 80. Aun así, supieron controlar dicho presupuesto de 4 millones mediante un par de flashbacks de una hora donde la acción se ciñe en la Tierra del siglo XVIII y en la Tierra de los 90. Esto siempre abarata costes sino que se lo pregunten a Masters del Universo de la Cannon que tuvieron que abandonar el planeta imaginario de Eternia para situar la acción en la Tierra.


Con el paso del tiempo, como espectador, uno se va cerciorando que cuando se han sufrido diferencias creativas entre realizador y estudio, por ejemplo en pelis como Los Cuatro Fantásticos (2015); las chapuzas en el proceso de montaje son épicas. Y así sucede en el montaje de Hellraiser IV, ya que el prescindir de su director inicial, eliminar escenas ya filmadas y sudar de casi todo el guión original percibimos cortes bruscos, sobre todo en las muertes, escenas de cinco segundos y fundidos a negro a toda castaña.



Otro aspecto atroz es su protagonista principal, Bruce Ramsay, que protagoniza al Lemarchand de turno en las tres épocas de la película. En una de sus muertes sólo le hubiera faltado sacar la lengua hacia un lado y cerrar un ojo. Sin embargo, no todo es negativo, como era de esperar Doug Bradley como Pinhead está sensacional gracias a esa voz potente y a que espeta las mejores frases del guión. También como sorpresa agradable vemos a la actriz chilena Valentina Vargas que está fantástica interpretando a la princesa de los cenobitas, Angelique. A Valentina Vargas la recordamos como aquella salvaje que desvirgó a nuestro Adso de Melk (Christian Slater) en el Nombre de la Rosa (1986). Sin duda, los personajes de Angelique y el siempre perfecto, Pinhead, lo mejor de Hellraiser IV.


Mejor muerto.
Si alguien se pasea por Youtube encontrará la mayoría de las escenas eliminadas que la productora Miramax, en un acto “demasiado” comercial, cercenó. Y es una lástima porque aunque fuera ya su cuarta parte, había mucho potencial en su guión pero como dijo su guionista en una entrevista: la película fue un aborto. Aun así, no es la peor de la saga y muchos fans acérrimos tienen el corazón dividido con Bloodline.

La secuela más conflictiva:



La película la empezó a dirigir con toda su ilusión, Kevin Yagher, un crack de los efectos especiales y de los maquillajes. Por sus manos pasaron la caracterización de Freddy en las secuelas de Pesadilla en Elm Street y el diseño de Chucky. También contaba con el apoyo incondicional de Clive Barker que veía en esta cuarta entrega una recuperación de la saga. La película seguía un guión de Peter Atkins, guionista de Hellraiser II: Hellbound y Hellraiser III: El infierno en la Tierra y culpable de los diálogos más memorables de Pinhead

Todo era fantástico hasta que llegó Dimension Films y Miramax con las tijeras tras el primer visionado. ¿El problema? Pinhead, alma mater de la saga, aparecía demasiado tarde y no lo suficiente. En la versión comercial, Pinhead aparece alrededor de la media hora. Para apresurar su presencia la productora cercenó varias escenas que podrían haber funcionado muy bien y que evitaron que la peli tuviera una cierta coherencia. Atkins, que escribió seis borradores del guión, defendió al director Kevin Yagher porque el hecho de que Pinhead apareciera tarde era simplemente porque así lo decía el guión.



Kevin Yagher acabó hasta las pelotas y tuvo que decidir si tirarse un año más rodando Hellraiser por las exigencias de Miramax o seguir con su vida profesional. Finalmente, se fue del set de rodaje con 110 minutos filmados. La versión final quedó en 85 minutos. Recalcaba Kevin Yagher que sobre todo la parte final no representaba su visión de la película y por eso se abstuvo de aparecer en los créditos. El mismo Doug Bradley declaró que los primeros 20 minutos de esta cinta eran quizá los más potentes de la saga a sabiendas que ni su personaje aparecía. Entonces se fichó a Joe Chappelle para la silla del director, que venía de dirigir Halloween 6 (1995) con horrendo éxito y al guionista de Candyman 2, Rand Ravich. Menuda dupla. 



Su función fue rodar y escribir nuevas escenas para potenciar el personaje de Pinhead en pantalla. Doug Bradley dijo que no se sorprendió cuando tuvo que volver al set para rodar nuevas escenas con el nuevo director. Afirmó que fue un rodaje caótico y que aparte del limitado presupuesto y del escueto tiempo de rodaje, se añadieron incendios, inundaciones, huelgas y cuatro directores diferentes de fotografía. Hasta el único niño que aparece en la peli cogió varicela alargando más la producción.
Finalmente Chappelle acabó también harto y renunció a la película pactando con el estudio que no apareciera en los créditos. La película empezó a filmarse en agosto del 1994 para estrenarse en enero del 1995 y al final lo hizo en marzo del 1996.


Con ese rostro el niño podría haber seguido el linaje del terror.
Cenobitas:

Son aquellos humanos captados por Pinhead (que también fue humano) con la función de proteger el reino del averno y ofrecer placeres prohibidos a quiénes usan la caja mágica. Estos individuos llegan a cenobitas mediante mutilaciones y heridas abiertas y su aspecto hace referencia a algún recuerdo terrenal. Como decía Barker, los cenobitas desprenden un glamour repulsivo.



Es curioso porque esta secuela nos invita a la reflexión de que el famoso Pinhead no fue el primer cenobita sino Angelique, a la que se menciona como la princesa del infierno. Y las fechas cuadran ya que Angelique fue llamada en el siglo XVIII y el antes Pinhead, el capitán Elliot Spenser, manipula el cubo en el 1921. Además según la mitología Hellraiser, Angelique es la hija de Leviatán creador de ese infierno donde habitan los cenobitas.



Si no erro estrepitosamente, Leviatán se deja ver en la segunda Hellraiser: Hellbound (1988) y se nos muestra en forma de rombo. Este singular linaje deja a Pinhead como un mero empleado aunque su carisma es innegable y en esta cuarta entrega nos muestra como es el favorito de Leviatán en detrimento de Angelique.



Para un servidor, en Hellraiser IV: Bloodline encuentro a dos de mis tres cenobitas favoritos de toda la saga. El primero por su espectacularidad, mejor os lo muestro.



Y el otro cenobita ideal, es la mismísima Angelique tanto por su peso narrativo en la cinta como en la espectacularidad de su maquillaje y sus prótesis.  Por cierto, un maquillaje supervisado por Stephen Norrington, director de Blade (1998). El autor de la confección del maquillaje de Angelique, un tal Gary Tunnicliffe, dice que se inspiró en el diseño viendo a Whoopi Goldberg en Sister Act. ¡Ja¡



Además de Angelique y los gemelos, a nuestro líder Pinhead le acompaña una especie de cánido como novedad, donde su diseño y su castañeo está conseguido pero su desplazamiento por los escenarios está limitado a un sprint a pie del camarógrafo dando a entender que el hacer correr a un animatronic podría haber sido la ruina de la productora.


¿Muerde?
El origen de la caja:

Según el guión original de Peter Atkins (y la peli), la caja fue un encargo para el juguetero Phillip Lemarchand en pleno año 1784. Es más, entre los muchos nombres que posee la caja, hallamos el de “La configuración de Lemarchand”. Lemarchand inventa la caja de tal forma que de manera autómata reproduce los mismos movimientos que vemos en la saga Hellraiser. Pero esta vez al manipularla no hay ganchos, ni muertes ni cenobitas sino que podría haber colado como un indefenso juguete de Fisher Price. Según Lemarchand el cubo supera las leyes de la geometría física y todo esto lo afirma mientras su mujer se ríe de él porque el cubo no hace nada más.



¿Por quién fue encargada la caja? Fue encargada por el aristócrata y nigromante Duque de l’Isle a orden de la primer cenobita Angelique. Según el guión y no la peli, antes del encargo, Angelique fue invocada por el duque mediante un rito de magia negra a través de un pentáculo. Entonces Angelique pide al Duque de l’Isle que encargue esta caja para hechizarla con el fin de prescindir del pentáculo y así obtener una autonomía de entrada y salida de los infiernos. (En la película Angelique es invocada ya con la ayuda de la caja y no a través del pentáculo).


El famoso pentáculo.
Aquí nos hallamos en la tesitura de que existían dos tipos de entrada al mundo de Pinhead: El cubo y la magia negra del Duque de l’Isle. Sólo el duque y su mayordomo, un tal Jacques (Adam Scott en el film), conocen como llamar a los infiernos pero mueren dejando la caja como un único sistema de llamada o apertura a los infiernos.


Duque de L'Isle y Jacques.
Libre interpretación del guión:

La película iba a seguir un orden cronológico sin el uso de flashbacks (pasado, presente y futuro) pero el guión de Atkins fue bailado por las productoras de manera que muchas escenas fueron eliminadas antes de la huida de su director. Sobre todo cuando la acción se situaba en el origen del cubo, en la Francia del siglo XVIII.



Por ejemplo en una de las escenas eliminadas, Angelique incita a ocho invitados a que jueguen con el cubo de manera que si consiguen algún movimiento, ella les recompensará despojándose de una pieza de ropa. Cuando a Angelique se va a quitar el (último) corsé, se transforma en un demonio, se cae un candelabro transformándose en una especie de arácnido y con sus patas se ventila a los ocho invitados transformándolos en cenobitas. Más tarde en otra escena eliminada, en una celebración, estos cenobitas invitados acaban asesinando al juguetero Lemarchand cuando le dice a Angelique que ha creado una “anticaja” (Elysium). Es más, en las fotos promocionales del film aparecen momentos de esta escena que ni siquiera aparecieron en la versión comercial.




También se cargaron otra escena que podía haber sido muy emblemática. La secuencia trata sobre la aparición de unos cenobitas acróbatas (arlequines y payasos), estilo circense, que secuestran al amigo cirujano de Lemarchand, un tal August y lo arrojan al estómago del infierno. En la película, este August aparece menos de un minuto y medio y es quién aconseja a Lemarchand que elabore un “anticubo” o “anticaja”.


August, el amiguete.
Pero sin duda donde se marca más la diferencia entre productora y guión es en la conclusión del film, donde la secuencia se sitúa en el espacio. En la peli, el descendiente de Lemarchant, Paul Merchant, hace estallar la estación Minos y se salva junto a la chica gracias a la huida por una especie de vaina espacial. En el guión, Pinhead y Merchant tienen un combate épico y Merchant hace detonar la estación espacial con Pinhead, Angelique, el perro cenobita y él mismo dentro. Como podéis observar el guión nos daba un final heroico y finalizaba el ciclo. Además el último descendiente del linaje juguetero nos regalaba un “Bienvenidos al olvido” antes de morir.


Curiosidades:

Un Guillermo del Toro primerizo casi cae en las redes de rodar esta secuela. También estuvo a punto de hacerla Stuart Gordon (Re-Animator).

La actriz Christine Harnos y Bruce Ramsay son marido y mujer en la realidad. También aparece el actor Adam Scott en uno de sus primeros papeles para el cine y donde actualmente lo vemos afincado en películas como La vida secreta de Walter Mitty, Lío embarazoso o Krampus (2015).



Los gemelos guardias de seguridad son interpretados por Jimmy y David Schuelke pero cuando son transformados en cenobitas, son los gemelos Michael y Mark Polish quién ocupan ese personaje.



La actriz Kim Myers que interpreta a la mujer de Lemarchant en la época del 1996, la vimos también en otra saga de terror como es Pesadilla en Elm Street II (1985).



En el 1996, el actor Doug Bradley (Pinhead) se alzó con el premio al mejor actor en el festival italiano Fantafestival por esta peli, Hellraiser IV: Bloodline.



Un abrazo!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Set pieces de acción Vol. IV – Mejores escenas o secuencias.


Vuelvo con una cuarta entrega de escenas o secuencias de acción de aquellas que no se pueden olvidar. Ya sabemos que si algo caracteriza a este tipo de secuencias es la cantidad de dinero invertida y la laboriosa planificación logística para tal menester. Sin embargo, se pueden conseguir grandes dosis de acción o escenas entrañables sin desdeñar cantidades excesivas de pasta, como por ejemplo la escena del ascensor y del boleto de Jungla de Cristal III: La Venganza (1995) o la escena del suero de la verdad de Mentiras Arriesgadas (1994) enlazada en el anterior volumen.


Todo se basa en la capacidad y la idea (y las ganas) que tenga su director para transmitir una escena de acción, aunque también se agradece que en medio de la tollina salten tres edificios por los aires. ¿Por qué no? Y por mucho que le pese a Iñárritu nos esperan unos años buenos de set pieces gracias al auge del cine de Superhéroes (Batman vs Superman, Deadpool o Civil War) y futuras magnánimas secuelas (Star Wars: Episodio VII, Jungla de Cristal VI o Indiana Jones V, a ser posible sin Ovnis). No hay ningún inconveniente que después de disfrutar películas como Moulin Rouge uno pueda concatenar su tarde cine con Depredador. En la acción también hay amor.



5. San Andrés (2015) de Brad Peyton. Si tengo una debilidad o un guilty pleasure son las cintas de catástrofes naturales o apocalípticas. No puedo. Y en esa disciplina Roland Emmerich es dios. La crítica siempre da la espalda a este tipo de productos: que si los mismos clichés, que si se abusa del CGI…  Personalmente, me da lo mismo que terremotos, meteoritos, volcanes, glaciaciones, tornados o tornados con tiburones antropófagos. Quiero destrucción, ver como muere gente y que se salven los buenos y San Andrés no tendría mejor sinopsis. Dwayne Johnson, Carla Gugino y Alexandra Daddario se unen al equipo de fotografía que trabajó en Looper (2012), al diseñador de producción que curró en El día de Mañana (2004), al productor de efectos visuales que estuvo en el Ojo de la tormenta (2014) y por último al supervisor de efectos visuales, Colin Strause, que pululó en la peli 2012 (2009). Debe tener una FP esto de especializarse en cine de catástrofes.

Escena: Inicio del terremoto. Sorprendido me hallo al observar un plano secuencia. Destrucción a tope, CGI por un tubo y… ¡Kylie Minogue¡




4. El Mundo Perdido. Jurassic Park (1997) de Steven Spielberg. A priori, el Mundo Perdido era un suicidio cinematográfico después de la obra de culto Parque Jurásico (1993) pero recaudó un pastizal; de 73 millones de presupuesto consiguió una taquilla de 618 millonejos. Fue tal el éxito de la primera película que obligaron a Michael Crichton a escribir otra novela de dinosaurios para usar como referencia en esta secuela. El Mundo Perdido posee sus altibajos (aquella insoportable niña) pero en conclusión es una buena película de aventuras y actualmente, la valoro con más ímpetu después de ver Jurassic World (2015).

Escena: Caravana en el precipicio. Gran secuencia de aventuras, muy al estilo Spielberg donde la acción se va complicando más y más. Evitar el Making of de esta escena ya que sus protagonistas están a metro y medio del suelo y están protegidos por una colchoneta. Así no perdemos la gracia. Dos Tiranosaurios Rex empujan la caravana de nuestros protagonistas hacia un acantilado y el resto es historia…



3. Aliens: El Regreso (1986) de James Cameron. Otra secuela. Para un servidor la mejor de las cuatro que componen la saga (por ahora). Conserva la misma atmósfera claustrofóbica que la anterior y se le añade el complemento acción dándole un halo mucho más vistoso.

Escena: El juego del cuchillo. Hudson (Bill Paxton) le pide a Bishop (Lance Henriksen) que realice su truco del cuchillo pero lo que Hudson no sabe es que su mano también participa. Menos mal que Bishop está diseñado para no hacer daño al ser humano.


2. Misión Imposible: Protocolo fantasma (2011) de Brad Bird. Curiosa saga de acción que le empecé a coger el gusto a raíz de su infravalorada tercera parte rodada por JJ Abrams. Misión Imposible IV es la mejor en base a críticas de toda la saga antes de estrenarse Misión Imposible: Nación Secreta (2015). Además cuenta con un Tom Cruise pletórico que por mucho “jiji jaja” es el único actor de la vieja escuela que perpetra taquillazos.

Escena: Edificio Burj Khalifa de Dubai. Rodada en formato IMAX. Tom Cruise filmó está escena sin dobles en el edificio más alto del mundo. La realidad es que el amigo Tom estaba colgado por numerosos cables que fueron borrados digitalmente por la famosa Industrial Light and Magic. Brutal.





1. Mad Max: Furia en la carretera (2015) de George Miller. Que un hombre de 70 años filme e innove secuencias de acción superando a una gran horda de directores jóvenes puede que sea preocupante. Aún así creo que en la raza humana. No hay mejor definición de la película como la que espetó su propio director: “Quiero una película con una persecución continua, poco diálogo y que se entienda en Japón sin el uso de subtítulos”. Así es.

Escena: En captura de Furiosa. Podría enlazar las dos horas de película pero no sería legal. La acción se sitúa casi al principio de la persecución para capturar a Furiosa (Charlize Theron). En un instante, uno de los War Boys queda malherido y se transforma en un kamikaze con el deseo de viajar al paraíso sobrenatural de Valhalla. Espectacular toda la escena. Un abrazo.

Nota (23/01/2016): Acabo de ver que el usuario de youtube del que enlazaba este vídeo, ha sido borrado por copyright. Suele pasar. Para no dejar la entrada coja, enlazo la escena de la tormenta de arena también de calidad incalculable.



miércoles, 14 de octubre de 2015

¿El tema principal de los Cazafantasmas fue un plagio en si mayor?


Buscando información de los Cazafantasmas me quedé perplejo al hallar una noticia de plagio sobre el tema principal de Ray Parker Jr,- Ghostbusters. No creo que haya canción más sagrada, más pegadiza y más tatareada que el “Who ya gonna call? Ghostbusters!.

La cuestión es que tal suceso no puede obviarse, ya que la década de los 80 debe estar en los altares de lo fantástico en todos los sentidos y para explicar este intrincado tema se necesitan más de un par de orejas.

En 1984, Columbia Pictures, la productora de los Cazafantasmas, anhelaba un temazo central para la película pero primeramente no contactaron con el afroamericano Ray Parker Jr sino con el grupo Huey Lewis and the News. Este grupo californiano, cinematográficamente hablando, cogió notoriedad por el tema central The Power of Love que se incluyó en la BSO de Regreso al Futuro (1985). The Power of Love llegó a estar nominada para los Óscars como mejor canción original tal y como sucedió un año antes con el tema de Ghostbusters de Ray Parker Jr. Esta casualidad fue cachonda pero más sorprendente y genial es el video de The Power of Love. 

Huey Lewis and the News - The Power of Love 1985 [HD Official Video] from Rock 80's on Vimeo.

Volviendo al tema en ciernes, Columbia contacta con el grupo Huey Lewis and the News para que componga el tema principal de los Cazafantasmas (1984) y a la productora le fascina un tema de éstos llamado “I want a new drug”. Columbia desea otro tema parecido para la cinta. Sin embargo, Huey Lewis and the News se echa para atrás y el grupo abandona la banda sonora de la película.

Entonces Columbia se ve en pelotas y rápidamente contrata a Ray Parker Jr, un cantante amante del soul y del R&B. Le muestran al cantante el montaje provisional de la película y le enseñan la canción “I want a new drug” de Huey Lewis and the News a modo de inspiración, de ejemplo a seguir para el cantante. Según cuenta Ray Parker, la inspiración para el nuevo hit era nula gracias al corto plazo de entrega y a la misma película, ya que dado su argumento dificultaba la composición de alguna letra adecuada para el tema principal. Sin embargo, pasadas unas horas el cantante vio un anuncio del televenta por televisión y recordó que la película contenía una escena similar. Y de este científico hecho surgió el pegadizo Who ya gonna call? a modo de spot publicitario.



El resto es historia. Columbia quedó fascinada con la canción y consiguió ser la número uno del top 100 durante tres semanas. También recibió una nominación al Óscar pero finalmente recayó sobre la genial canción de Stevie Wonder, I just called to say i love you de la peli La Mujer de Rojo (1984). Y lo más importante, la canción de Ray Parker Jr - Ghostbusters engrosó las arcas de la película recaudando unos 20 millones de dólares más.

Pasado un tiempo, el grupo Huey Lewis and the News al escuchar el gran éxito de Ghostbusters quedó un poco extrañado, algo les sonaba sospechoso. Al volverla a escuchar descubrieron que la canción de Ghostbusters tenía ciertas similitudes con el riff central y el bajo de su canción “I want a new drug”. Efectivamente, aquella canción que Columbia mostró a Ray Parker a modo de ejemplo. No tardó el grupo Huey Lewis and the News en demandar a Columbia y a Ray Parker Jr por plagio.

Todo se resolvió sin llegar a los tribunales y de forma amistosa. En 1995, (diez años más tarde), los cantantes deciden oficializar un acuerdo pacífico a través de un comunicado de prensa donde se pacta no revelar ningún detalle de la resolución sin el consenso de las dos partes. ¿Qué os parece? ¿Hay plagio?


Soy consciente que hay que afinar bastante el oído para intuir el plagio ya que hay instrumentos con más fuerza que solapan la base de la canción de “I want a new drug” que es la culpable de todo el follón. Se podría discernir que la base del tema “I want a new drug” es el riff principal de la canción de Ray Parker Jr y este detalle se percibe con más claridad en el minuto 3:00 donde la mayoría de instrumentos callan y sólo escuchamos la polémica base. Aparte de esta base, obviamente el ritmo de las canciones son similares aunque personalmente no vea un indicio de plagio tan exagerado como para alcanzar efectos punibles. Pero esto es mi opinión. Mi saturado oído.  

También supongo que no debe ser idóneo para un cantante el hecho de someterle a una exagerada celeridad para sacar una canción adelante y peor aún, añadiéndole temas de referencia para su inspiración, porque con la suma de estos requisitos el inconsciente puede jugar malas pasadas. ¿Quién ha podido recordar una canción escuchando otra al mismo tiempo? Tarea hercúlea.

Por una parte justifico a Ray Parker Jr, pero por otra no puedo entender como un cantante de su nivel haya podido emplear notas similares de la canción de Huey Lewis and the News cuando dos años antes realizó un tema titulado “The other woman” también con un riff pegadizo y además muy “Ghostbusteriano”. Si uno escucha este tema la verdad que Ray Parker Jr era ideal para el trabajo y quizá con el tiempo suficiente otro gallo hubiera cantado.



Más follón

En el 2001 (seis años después de hacer público el acuerdo), Huey Lewis se saltó a la torera el acuerdo de confidencialidad y en el programa Behind the music del canal por cable VH1 comentó que no culpaba a Ray Parker Jr por el plagio sino a la industria que demostró que si quieren algo sin estar a la venta, lo comprarán igualmente. Huey Lewis se quejó de que la productora empleara métodos poco ortodoxos para llevar a cabo su compra ya que Huey Lewis desveló que se alcanzó el acuerdo amistoso gracias a la compra forzosa de la canción, obviamente ya plagiada de antemano. También afirmó que aceptó realizar el tema central de la película Regreso al Futuro por el miedo a padecer la misma situación que con los Cazafantasmas. Cualquiera se iba a negar ahora a no vender su canción a la poderosa industria cinematográfica.

Ray Parker Jr escuchó estas declaraciones y perdió el oremus. Afirmaba que los comentarios vertidos por Huey Lewis eran denigrantes y que le habían ocasionado una angustia emocional. Cuidado con el término angustia emocional. Al día siguiente Ray Parker Jr interpuso una demanda a Huey Lewis por haber violado el acuerdo de confidencialidad de una canción de una película estrenada ¡hace 17 años¡. ¿Y no prescriben estos temas? Obviamente el resultado de esta última demanda parece no haber salido a la luz ya que viendo los antecedentes…  a ver quién tiene “huevamenes” de hablar primero sobre el asunto.

Para más inri, en el 2013 Ray Parker Jr demandó a EMI y Sony/ATV Music porque hacía más de una década que no cobraba los derechos de autor de la canción (Royalties). En su momento se pactó que el afroamericano obtendría el 75 % de los ingresos brutos producidos por la canción y el cantante reclama a las compañías más de 100.000 dólares acumulados. Que es poco.

Como podéis observar, el tema principal de la fantástica Cazafantasmas (1984) no sólo quedó en una maravillosa canción sino en una lucha de intereses y de plagios que parece durar lo mismo que una película de Cecil B. DeMille (Los diez Mandamientos). Sin duda, como espectador este embrollo queda resumido a simple curiosidad y es expuesto a modo de ejercicio auditivo ya que todas las canciones adjuntadas tienen un rollo ochentero muy majo.

Por último escuchad este remix donde se han incluido el tema de Ray Parker Jr y el tema de Huey Lewis and the News “I want a new drug”  uno encima del otro. Sorprendente. Un abrazo.



miércoles, 23 de septiembre de 2015

Braveheart: La Batalla del Puente de Stirling.



Mi blog es indigno de perpetrar una crítica o reseña de aquella obra magna titulada Braveheart (1995) pero sí que sería un acierto escudriñar algún pasaje del film, como por ejemplo la gloriosa Batalla del Puente de Stirling. Para que nos pongamos en situación, es la batalla donde Wallace suelta su famoso discurso, la de las lanzas, la de la mayor exposición de traseros al aire en pantalla según los Récords Guinness.

La secuencia de la batalla de Stirling es una de las más imponentes y más emblemáticas del celuloide. También ya sé que hay un par de frames cachondos en el que se ve un coche en escena pero es imperceptible para el ser humano medio como un servidor.


A ver si lo véis
Mi amigo Mel Gibson tardó seis semanas en rodar esta secuencia utilizando nueve cámaras y empleando 2.000 extras. La mayoría de estos extras eran reservistas del ejército irlandés que se cambiaban de bando según la escena. Además se rodaron 90 horas de metraje sólo para esta secuencia, pero obviamente fue montada, cortada y editada para nuestra salud.


Y es que la verdadera Batalla del Puente de Stirling sucedió realmente y tuvo su jarana o al menos a un servidor, le hizo mucha gracia como se desarrolló la estrategia de la batalla. Según como se mire puede resultar hasta cómica.

Todo el mundo sabe que en Braveheart, y como suele suceder en el 90% de las películas épicas, hay un alto porcentaje de ficción, de leyenda; ya sea por vestuario, por falta de información o porque la realidad de los hechos podría aburrir a las cabras al transmitirse fidedignamente en pantalla. 

Lo curioso del tema es que de la figura de William Wallace poco se sabe. En el siglo XVII, un barco que viajaba de Londres a Edimburgo y que contenía los relatos de la vida de William Wallace naufragó sospechosamente. ¿Algún sabotaje? ¿Algún cañonazo inglés sin querer? No se sabe. El documento más conocido de su existencia es un poema largo (escrito 172 años después de la muerte de William Wallace), titulado The Wallace y fue escrito por un juglar llamado Harry el ciego. Este juglar perjuraba que su trabajo provenía de un libro escrito por el capellán personal de Wallace, un tal John Blair. Sin embargo, muchos pasajes de su obra no han sucedido en la historia y el hecho de que fuera un juglar (se dedicaban a entretener a la corona) no daba muchas garantías de verosimilitud. Aparte el apodo “el ciego” personalmente no me añade más confianza.



William Wallace empezó la revuelta contra los ingleses por el sur de Escocia, pero por el norte también se inició otra. Sí, existió otra especie de Wallace norteño (Highlander) llamado Andrew de Moray y que la peli ignoró vilmente. Si pusiéramos a volar nuestra imaginación, aspecto muy recomendable, podríamos situar a este héroe en el personaje que interpreta Brendan Gleeson, (Harmish Campbell). La historia relata que Wallace y Moray se hicieron muy colegas pero que desgraciadamente Moray falleció por las heridas que sufrió en la gran victoria de Stirling. En la película Harmish Campbell sobrevive a la muerte de Wallace.


Brendan Gleeson, (Harmish Campbell)


Personalmente, pienso que si se hubieran unido por la causa Wallace, Moray y Robert the Bruce hubieran echado a los ingleses con más celeridad; pero según cuentan Wallace y Robert The Bruce, aun siendo coetáneos, nunca se conocieron. En la peli sí que se conocen y el personaje de Robert The Bruce no transmite una imagen muy digna, aspecto que la realidad difiere ya que The Bruce fue un gran guerrero, un magnífico estratega y rey de Escocia.


Robert The Bruce (Angus Macfadyen)
La Batalla:


Después de cuatro meses de revueltas en Escocia, agitadas por Moray y Wallace; el teniente del rey inglés, John de Warenne “Guardián del reino”, decidió que debía rechazar esta rebelión y junto su asesor, Hugh de Cressingham “tesorero inglés”, reunió un considerable ejército para dar caza a los dos forajidos. Éstos se dirigieron hacia el centro de Escocia tan campantes y bastante sobraos con todo su arsenal formado por caballería e infantería. En la película podríamos situar estos personajes en los actores de la imagen.


Hugh de Cressingham (arriba) y John de Warenne (abajo).
Moray y Wallace, a sabiendas de la posición inglesa, llegan antes a la zona y acampan en la Abadía Craig, al norte de Stirling. Desde lo alto de una cima observan al ejército inglés y reconocen a galeses y a ¡Nobles escoceses¡ formando filas por la causa inglesa. Wallace empieza su estrategia y deja una pequeña parte de su ejército escondida bajo la sombra del castillo de Stirling, al norte del río Forth que es la zona donde se ubicará el ejército inglés en la batalla. La película refleja bien este hecho cuando ya al final de todo el jaleo entra la caballería escocesa al ataque para mermar la retirada inglesa.



La zona de la batalla era pantanosa y la clave de la victoria recaía sobre un puente situado sobre el río Forth que separaba el norte y el sur de Escocia. Era un punto estratégico clave si se quería dominar el país. Este puente construido por los romanos en el año de la castaña estaba formado por arcos de madera y en aquella época aquel material era caro y escaso. Por tal razón se edificó muy estrecho y sólo podían cruzar dos jinetes a la vez.



Ahí está el puente.
Llega el momento de la batalla, El 11 de septiembre de 1297, John de Warenne está tranquilo porque piensa que tanto por negociación como “a leches” conseguirá la victoria sobre los escoceses. Gracias a su experiencia militar, Warenne está convencido que el envío de poca caballería puede dispersar a cientos de soldados de infantería. Además el ejército inglés cuenta con 10.000 hombres mientras los escoceses, que no eran más que un conjunto de clanes, sumaban apenas 2.300 hombres.



Separados por un frágil puente de madera se ven las caras Warenne y Cressingham por un extremo y Wallace y Moray por el otro. Al principio de la batalla no hubo un discurso como el de Mel Gibson ni tampoco pintura azul en sus rostros pero se cuenta que cuando aún sin comenzar el combate y con la derrota clara a simple vista, William Wallace surgió de la oscuridad para liderar la batalla. Y es que Wallace medía 1,95 cm por eso se cachondean en la película cuando a Mel Gibson le dicen que Wallace mide más de 2 metros. Gibson hace 1,77 cm.



Al principio de la batalla, y tal como sucede en la película correctamente, los ingleses van de sobrados y negocian con los escoceses para proclamar su rendición. En la batalla real se envían a dos frailes dominicos a negociar con el ejército escocés pero Wallace les espeta:

“Díganle a su gente que no vinimos en son de paz. Pelearemos para vengarnos y liberar nuestro país. Que vengan cuando quieran y se lo demostraremos”


Ante tal vacilada, los ingleses se cabrean y empiezan a mover ficha. Pensaban que los escoceses seguirían el código de caballería inglés y dejarían cruzar por el puente a todos los guerreros ingleses y así comenzar la batalla. Craso error. William Wallace se debió partir el boniato desde la otra orilla.
Uno de los traidores nobles escoceses, Richard Lundie, que se vio el percal, sugirió a los líderes ingleses que si iban al puente, iban a morir y que mejor situara a la caballería más arriba del río por si acaso. Sin embargo, Cressingham impaciente, exclama que ya se ha gastado mucha pasta del rey en su guarnición y convence a Warenne para que envíe toda la caballería para aplastar al ejército escocés.

Wallace deja pasar por el puente a la caballería (100 hombres) y 2.000 soldados por una vía donde sólo caben dos jinetes en fila. ¿La táctica de Wallace? Esperar. Dicen que tuvo que calmar a sus guerreros sedientos de sangre para que esperaran y seguir la estrategia, tal y como sucede en el film en el momento que alzan las largas lanzas. Cuando Wallace observó que había cruzado más de la mitad del ejército inglés, bocinaron los cuernos escoceses y pequeños grupos con lanzas de picas de hierro llamados schiltroms bloquearon el extremo del puente enjaulando a los ingleses.



Los soldados ingleses, atrapados en terreno escocés, debían decidir cómo morir: o ser insertados por las lanzas, descuartizados por la infantería escocesa o intentar cruzar el río a nado con 60 kg de armadura. Muchos murieron ahogados por sus pesados trajes, como sucedió en la 2ª Guerra Mundial cuando muchos soldados aliados se ahogaron por llevar pesados equipos en el día D.



La batalla fue brutal y Warenne y Cressingham vivían impotentes la masacre desde el otro extremo del puente. Era la primera vez que unos lanceros derrotaban a jinetes y arqueros ingleses. Ante tal humillación Warenne se puso nervioso y muy inteligentemente envió refuerzos al puente haciendo que éste cediera enviando al resto de su tropa a morir en las gélidas aguas del río Forth.


John de Warenne perdió unos 100 caballeros y 5.000 soldados, y Hugh de Cressingham que cruzó el puente, también muy inteligentemente, fue mutilado y desollado a lo bestia, en vivo. Se dice que Wallace llevaba un trozo de su piel como adorno en su espada. Este suceso recuerda mucho a la película cuando Wallace decapita a uno los dirigentes ingleses.



Finalmente John de Warenne escapa mientras Wallace y sus acólitos aniquilan al ejército rival abandonado a su suerte. En una hora llegan a matar más de la mitad del ejército inglés y aunque unas webs confirman y otras no muestran nada, al retirarse los soldados ingleses la mayoría fueron aniquilados por aquella pequeña horda de caballería escocesa escondida en la parte inglesa. Esa caballería que se ocultaba debajo del castillo de Stirling antes de empezar.

En mi búsqueda de información, se afirma que aquella batalla fue una carnicería donde los cercenamientos y desmembramientos eran la tónica del conflicto. Sin embargo la mayoría de muertos se daban a posteriori. Una herida infectada o mal curada era mortal tal y cómo sucedió con el amigo de Wallace, Andrew de Moray. También se afirma que al llevar armaduras pesadas y el uso de espadas tipo “claymore” como la de Wallace que medía más de 1,65 m, dos soldados no podían estar en combate más de un minuto sin descansar. ¿Os imagináis? “Espera un minuto tío, que me siento un rato”.

Se podían tomar unas gordas mientras tanto en el pub William Wallace
Después de esta clase de historia, como podéis observar el puente ha sido eliminado del film para mostrarnos una batalla mucho más atractiva y “comercial”, aspecto que a los amantes del mainstream agradecemos. Personalmente, cada vez que veo la escena se me ponen los pelos como escarpias y espero que a vosotros/as también. Hasta la próxima.